Otra vez sobre los candidatos de la izquierda

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  RAÚL WIENER

 

 

 

La izquierda tiene candidatos

No es verdad que la izquierda no tenga candidatos, o que carezca de caras nuevas (mucho más nuevas que las de la derecha) y que no oferte ideas programáticas propias. Hoy la renovación del aparato productivo para no depender solo de los minerales y de cambiar las reglas del juego con la economía extractivista es una idea de izquierda. También el ambientalismo, los derechos de las comunidades, incluido el de la consulta previa para el inicio de nuevos proyectos; la mejora de la condición laboral; la democracia en las decisiones; los derechos humanos, incluidos los de la minorías sexuales y otros; el feminismo; etc.

Esa izquierda existe, pero también la que puede cubiletear con una inscripción electoral, los que hacen girar el futuro en torno a sí mismo para no perderse la oportunidad de figurar, etc. Creo que los lectores pueden hacer el juego de la balanza y entender por qué cuando lo negativo parece a punto de ganar la batalla, sigo batallando para insistir en la enorme responsabilidad que hay por delante. Ahora que estamos agotando plazos y las cosas parecen moverse como para que entendamos que el poder de una inscripción y la ambición de dos o más tipos pueden ganarnos la partida.

Pensando en por qué se cierran las salidas he hecho un ensayo de presentar a algunos de los peruanos que creo pueden aparecer en una plancha de la izquierda y dejar atrás las divergencias. Si quieren pueden votarlos en un solo día y ver quiénes logran la preferencia. Ahí va:

Si hablara de lo que yo propondría, si eso importara algo, me inclinaría por Claudia Cisneros, que no sólo es una mujer joven, sino que no se achica o vacila ante el adversario. Lástima que en el Perú no suelen ganar los muy blancos, a pesar de que en la id concreta se batan como cholos.

Entre la gente de izquierda que frecuento, la mayoría quiere a Verónika Mendoza, es un premio a su trabajo y capacidad, pero no son pocos los que ven que le falta determinación en momentos críticos, por ejemplo ahora que hay que tener un candidato (a) para todos.

Para ponerle una clara intención al tema de la corrupción, están Sergio Tejada y Julio Arbizu. Si se trata de subrayar la condición de víctima de la represión, existe Goyo Santos. Y si buscamos un técnico de primera, cuya mayor virtud es su coherencia, ahí está Humberto Campodónico. Lo mejor que se puede encontrara para representar a las mujeres trabajadora es Carmela Sifuentes.

Aquí tenemos una lista de seis, a los que nadie va a acusar de corruptos o trepadores. Ni va a creer que se voltearán como lo hizo Humala. El problema es que no tienen inscripción propia y presumo que les falta una fuerte dosis de ambición de poder. Es como si tuviéramos para la mejor plancha electoral n el país, y estamos yendo en sentido opuesto a lo que debería hacer.

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Apropósito de mi artículo “La izquierda tiene candidatos”, se ha abierto un intercambio en la red que vale la pena recapitular. El primer tema es el carácter de la lista que contiene esa nota.

Son obvias dos cosas: que esa no es una plancha, ni siquiera un orden de prioridad, sino un relación abierta para demostrar que podemos salir de los entrampamientos actuales y reafirmar que la izquierda no tiene por qué ahogarse en los partidos con inscripción y los líderes que quieren ser candidatos a cualquier precio.

Por supuesto que no falta la respuesta de los partidos que están moviendo el actual proceso, que me dicen sectario porque no menciono a Marco Arana y Tierra y Libertad.

Pero por qué tendría que hacerlo si no me refiero a Yehude Simon, a Susana Villarán y otros. Va casi un año de disputas de Arana para quedar como el candidato de Frente Amplio, sin que le haga roche encarnar uno de los polos de la división.

Precisamente a Verónika Mendoza la hace dudar disputar con Arana que controla la maquinaria de Frente Amplio y saltar de ahí a candidata de toda la izquierda.

Todos tenemos el derecho de decir nuestra palabra. Y la idea que propugnamos es que escojamos entre toda la izquierda, con el compromiso de los partidos con inscripción de respetar el resultado.

Si Arana, Yehude o quien sea quiere probar fuerzas, que lo haga, no creo que las izquierdas que ven alguna posibilidad vayan a escoger las opciones que agudizarían la crisis.

Los nombres que di solo sugieren que hay gente sin las cargas que critica todo el mundo: desgaste personal, tesis que no integran a toda la izquierda, verticalismos, etc.

Alguien me hace recordar que Verónica y Claudia son del Frente Amplio. Pero eso no tiene importancia si realmente estamos apuntando a la candidatura única y yo creo que las dos entienden lo que está en juego.

Lo mismo puede decirse de Sergio Tejada y Julio Arbizu, y lo que está en juego en Únete con una mayoría incómoda con los arrebatos de Simon.

En síntesis se trata probablemente en forma ilusa de impedir que en los días siguientes tengamos dos o tres candidato de izquierda, elegidos “por las bases” y terminemos en el hoyo.

Mi lista habla de lo que podemos perdernos, para nada. ¿Quién sería yo para querer establecer quién debe candidatear por la izquierda? Pero el tema de por qué nos dividimos va a dar mucho que hablar de aquí en adelante.

Parte de la pregunta toca el tema de los candidatos. ¿Habían mejores propuestas en la izquierda que atraerían a los electores y que anunciarían un cambio en la política? Respondan ustedes mismos la pregunta.
 

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Jornal de Arequipa

 

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