“Que Villanueva llame a los congresistas a abrazar y a suscribir el pacto social”

Ahora: ¡a conversar y pactar!

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FERNANDO VIVAS

 

 
 

Me perturba la frase “conversar no es pactar” de Ramiro Prialé, líder histórico del Apra. La usamos, con una mueca cínica, para ocultar algo bueno: las ganas de llegar a una armonía con el otro. Tanto me inquieta que una vez tracé su origen. Hablé con hijos y discípulos de Prialé, incluso con su secretario personal, y esta fue la conclusión: Prialé era un hábil conciliador y acuñó la frase alrededor de 1956 para mitigar las críticas de izquierda y derecha mientras urdía un pacto audaz con el candidato presidencial Manuel Prado. El Apra lo apoyaría si este, una vez presidente, lo sacaba de las catacumbas. Y así fue. El Perú gozó de un quinquenio estable. Un pacto virtuoso.

Luego vino otro pacto, vicioso, del que muchos apristas, incluido Alan García, abjuran: el del Apra con Odría en 1963 que sistemáticamente obstruyó a Fernando Belaunde. De ahí que la frase de Prialé reforzó su matiz cínico. Pero tenemos que recuperar, y me remito a una conversación que tuve con su hijo Gonzalo, líder empresarial, el sentido original de la frase de Prialé: conversar no es necesariamente pactar, pero por ahí se empieza y si se pacta por buenas causas, ¡albricias! Ese es el arte de la política que hay que reivindicar sin rubor.

Vizcarra - Villanueva


Todo esto viene a cuento de un nuevo gobierno que ha querido abrir, ¡porque lo necesita!, el juego político desde la conformación misma del Gabinete, y ha enfrentado vetos, reparos y miedos propios. César Villanueva fue invitado al Congreso por Alianza para el Progreso (APP), no es un acuñista orgánico; pero su presencia como primer ministro probablemente llevará a APP a ser un aliado de gobierno menos caleta que lo que fue con PPK.

Una sorpresa es la presencia de una hasta hace poco militante del Frente Amplio (FA), Liliana La Rosa, en el Midis. Los frenteamplistas ya han dicho que no es alianza ni mucho menos, que es el mero fichaje de una profesional a título personal. Pero sé que no fue una sorpresa para el FA, que hubo una conversación previa y, por lo tanto, un gesto en pro de acuerdos en temas puntuales.

Con Fuerza Popular (FP) sí pesó más el miedo a la etiqueta. Ni Vizcarra ni Keiko quieren que se les estigmatice como dependientes el uno del otro, aunque, en verdad, así son las cosas. Por eso, Elmer Cuba, amigo de FP, no fue fichado en el MEF. Llegará el momento de poner los pactos sobre la mesa y establecer alianzas transparentes. Al menos, tenemos una vía indirecta, el ‘pacto social’ invocado por Vizcarra en su toma de mando. El primer ministro Villanueva debiera dar algunos pasos por delante de Zavala y Araoz cuando pidieron, temerosamente, confianza. Que llame, como ha sugerido Lourdes Flores, a los congresistas, a abrazar, acordar, suscribir, las ideas centrales de ese pacto social.

 
 

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