Acerca de un aterrizaje electoral "forzoso y necesario"

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  VÍCTOR EMILIO ROSAS VILLANUEVA

 

 

 

 

 

NECESARIO ATERRIZAJE ELECTORAL
Escribe: Milciades Ruiz



El espejo retrovisor histórico nos muestra que la falta de unidad en la izquierda es muy antigua en el mundo pero el desmembramiento ideológico que nos involucra actualmente tiene su origen en la conducción degenerativa de la experiencia socialista en la Unión Soviética. Su política de coexistencia pacífica abandonando la estrategia de expansión de la revolución socialista abrió la gran discrepancia con China maoísta y otros países del bloque que cuestionaron severamente el cambio estratégico.
Esta discrepancia se extendió por todo el mundo entre los seguidores de ambas posiciones y en América Latina tomó la forma de dos facciones: pro soviéticos y pro chinos. El triunfo de la revolución cubana dio mayores argumentos para los críticos de la política de la URSS y en el Perú, los discrepantes optaron por desmembrase orgánicamente del Partido Comunista que seguía la línea soviética. Los radicalismos generaron otros desmembramientos secundarios a la par que surgían nuevas opciones radicales de tercer tipo.
Pero el curso del proceso histórico (mundial, latinoamericano y nacional) desdibujó las expectativas, marcando una decadencia ideológica general de la cual no hemos podido sobreponernos. El bloque soviético terminó derrumbándose y China ha dado un viraje contrario a sus exigencias revolucionarias del siglo pasado. También han cambiado de política otros países que aún se mantienen en el disminuido campo socialista. La solidaridad internacional socialista ha desaparecido. Desde la gran división socialista, la situación mundial ha cambiado mucho.
En nuestro país, las reformas emprendidas por el gobierno de Velasco de 1968 a 1974 cambiaron la fisonomía política tradicional. Aplastada la derecha, las ideas izquierdistas se abrieron paso apoyando o atacando el proceso de reformas estructurales. Se generó un auge izquierdista y a pesar de que las reformas fueron desmontadas en los años siguientes para volver al sistema político tradicional, la inercia política nos favoreció en los procesos electorales inmediatos desde 1978.
Pero desde entonces, las condiciones políticas en el planeta, en nuestro continente y en nuestro país han cambiado considerablemente. Si bien nosotros ya no tenemos la oligarquía terrateniente ni feudalismo, en otros países cercanos los hacendados siguen vigentes aun en los que hay gobiernos populares donde los terratenientes hacen oposición. En nuestro país hubo mucho más reformas de lo que hoy pueden mostrar estos gobiernos populares.

Si bien en otros lares hay triunfos electorales de la izquierda unificada, en nuestro país todavía no se han dado las condiciones para ello. La trayectoria política nacional ha tenido características distintas y las experiencias de países vecinos no pueden repetirse acá como quisiéramos. Hay ingredientes de por medio.

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Hay quienes tratan de justificar las alianzas con personalidades repudiables pretendiendo manipularnos con el sofisma de que el enemigo principal está en otro lado y no miremos con quien nos juntamos, como si la honestidad no tuviese ninguna importancia ni la consecuencia política. Es la misma trayectoria vergonzante que siguió el PAP para unirse con el pradismo y el odriísmo. Al ver estas componendas en la izquierda, muchos preferirán viciar su voto como protesta en tanto de otros votarán por el mal menor.
“Más vale solos que mal acompañados” dice el refrán. La unidad incondicional a costa de perder identidad ideológica es denigrante. La unidad sin dignidad no vale la pena. Pero no hay por qué desesperarse si no se consigue la unidad y aun sabiendo que el próximo gobierno podría ser de derecha no hay por qué acobardarse ya que “no hay mal que por bien no venga”. Solo hay que actuar siguiendo las condiciones del proceso fisiológico social para encontrar nuestra oportunidad y convertiremos los obstáculos en garrochas.


Aun cuando la adversidad nos traiga un gobierno de extrema derecha dialécticamente nos dará mayores oportunidades para encontrarnos con las masas y movilizarnos con ellas. Facilitará la ansiada unidad en la acción y la renovación se dará por si sola. Habrá muchos motivos políticos para la emergencia popular y quizá podamos llegar al poder más pronto de lo esperado. Si actuamos con inteligencia estratégica y nos preparamos preventivamente para las ocasiones que nos brinda el proceso histórico la crisis se acabará.


Julio 2015


 

 

 

 

 

SEGUNDA PARTE

 

 

“La solidaridad internacional socialista ha desaparecido. Desde la gran división socialista, la situación mundial ha cambiado mucho.”


No es tan cierto que haya desaparecido la solidaridad internacional obrera. Cuba nunca abandonó el principio del internacionalismo proletario –que creo es a lo que se refiere Milciades -ni tampoco los partidos marxistas-leninistas como el griego o el portugués, u organizaciones clasistas como la Federación Sindical Mundial; se está vigorizando en Venezuela y con más firmeza en el KKE (griego) y ello se extiende y consolida cada vez en el planeta, luego de un temporal repliegue. Unidad Popular, en mi patria pequeñita –Arequipa- tiene al internacionalismo como un principio muy sagrado y lo adopta tanto porque sabe que la clase obrera internacional debe unirse porque nada tiene que perder, solo las cadenas y si un mundo que ganar.


Cierto, ha desaparecido la solidaridad “socialista” de la llamada “Internacional Socialista” de los partidos socialdemócratas y burgueses al que pertenece el partido de Alan García: el Apra. En realidad esa solidaridad desapareció hace más de un siglo cuando los partidos socialdemócratas llamaron a los obreros a defender los intereses de su propia burguesía, enfrentando a obrero contra obrero en la carnicería humana de la Primera Guerra Mundial. En eso tiene razón Milciades, porque esa “solidaridad” ha sido reemplazada hoy por ONGs -como la fundación Friedrich Ebert- que invierten en organizaciones y partidos especializados en preparar a la sociedad para aceptar la inversión y el dominio de las transnacionales de la Unión Europea.

“…las ideas izquierdistas se abrieron paso apoyando o atacando el proceso de reformas estructurales…”


Milciades debería ser más claro y señalar que el Perú semifeudal, dejó de existir debido a las medidas revolucionarias dadas en el gobierno del general Velasco Alvarado, cuyo movimiento intentó la industrialización independiente del país y una serie de cambios estructurales, revolucionarios, y no “reformistas” como afirma Milciades.


Hace bien Ruiz en señalar que en época de Velasco hubo en el Perú “más reformas” que las realizadas por los gobiernos más progresistas, actuales, de países hermanos de América del Sur.


Sin embargo, Ruiz tan claro en esto, silva al techo para señalar quiénes apoyaron y quiénes atacaron a Velasco en ese periodo. Debería –entonces- responderse ¿puede, en sentido estricto, llamarse de izquierda a los partidos que se aliaron a la vieja oligarquía peruana para combatir un proceso revolucionario, antifeudal y antiimperialista?
Es demasiado vaga la expresión “las ideas de izquierda”. Los planteamientos y acciones de esa izquierda representada por Patria Roja y Vanguardia Revolucionaria se ubicaron –entonces- a la derecha de ese proceso revolucionario.


Hay muchos aspectos que analizar y formular autocrítica-diagnosis de la realidad política de las organizaciones de los trabajadores en el Perú, de los partidos y también de los llamados movimientos populares. No basta con enunciar “se necesita la unidad de la izquierda” ni “partir de la unión de los movimientos sociales”. Hay que definir conceptualmente y deslindar.


¿A qué se llama izquierda? y ¿a qué se llaman movimientos sociales? ¿Son de izquierda los partidos que defienden las transnacionales sean yanquis o chinas? ¿Son de la misma índole el movimiento social de los agricultores y proletarios agrícolas del valle de Tambo, que los “movimientos sociales” de los traficantes de terrenos como el llamado FREDICON y los liderados por los cargadores de Guillén en Arequipa?


Lo que Milciades no entiende es que la diversidad de movimientos políticos y sociales responde a intereses y aspiraciones económicas diversas, fundamentalmente. Ello genera diversidad de planteamientos y concepciones políticas.


La extracción de clase termina explicando, en última instancia, los planteamientos políticos. Por ello hay que hacer el deslinde conceptual de sindicato, partido, clase, masa, izquierda, movimiento social, pueblo, etc. Hay que realizar el diagnóstico de la situación nacional y en torno a ello debemos plantear la propuesta programática, la política de alianzas estratégicas y las coyunturales (Unidad Popular, Tesis Políticas)



“Un gobierno de extrema derecha nos dará mayores oportunidades para encontrarnos con las masas y movilizarnos con ellas”


La cita pertenece al párrafo final del aterrizaje de Milciades y habla por sí misma. Yo aquí termino formulándole unas interrogantes que espero las conteste puntualmente: ¿Debió la Unión Soviética entregar su territorio a las fuerzas del fascismo hitleriano para así “facilitar” el ansiado triunfo del proletariado mundial? ¿Apoyará Milciades a Fujimori, para lograr “la ansiada unidad en la acción”? ¿Por los mismos motivos, justificará la represión contra los campesinos de Tambo, Bagua y Cajamarca y también las fosas comunes de Accomarca y el cuartel Los Cabitos? … para llegar al poder más pronto de lo esperado, de paso que la renovación se da por si sola.


El sesudo razonamiento de Milciades ha previsto o determinado que si actuamos con su inteligencia estratégica y nos preparamos preventivamente con ella para las ocasiones que nos brinda el proceso histórico, la crisis de la izquierda se acabará. Mismo libro rojo, mismo recetario, mismo pensamiento-mao.


Como dijeron nuestros abuelos: el que nació barrigón, aunque lo fajen.

 

 

PRIMERA PARTE

 

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Jornal de Arequipa

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