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"¡Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto hasta la letra en que nació la pena!"

Trabajadores del mundo, si cae Venezuela, no es un decir

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 FRANCISCO DEL CARPIO

 

 

 

 

El imperialismo norteamericano y la derecha venezolana vienen realizando diversas campañas para desestabilizar la revolución bolivariana. Se sienten envalentonados por el retorno del neoliberalismo en Argentina y Brasil y consideran que es la hora de agredir al gobierno y pueblo de Venezuela.
 
La campaña injerencista
promovida por Pedro Pablo Kuczynski desde el Estado peruano contra Venezuela incluye recomendaciones públicas para que el gobierno de Trump, el que bombardea impunemente a Siria, aplique mano de hierro contra Venezuela llamando, además, "perros simpáticos" a los países de América Latina sumisos a los EEUU.
 
Las declaraciones de Kuczynski son parte del plan diseñado por el Pentágono para lograr una opinión internacional favorable al derrocamiento del régimen venezolano y justificar así la intervención militar de los Estados Unidos utilizando, ahora, el argumento del “Golpe de Estado” como llaman a una sentencia emitida por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para frenar los abusos del parlamento que había llegado a desconocer, incluso, al presidente de la República.

 

Kuczynski, ante el aplauso de la gran prensa nacional y el júbilo de la derecha internacional, solitariamente ha retirado su embajador en Venezuela, "indignado" por el dichoso “Golpe de Estado”.

 

Ante esta confabulación internacional, que nos avergüenza, la clase obrera venezolana se movilizó en Caracas donde juró ante su pueblo: "por la patria, por Bolívar y por Chávez" defender los derechos sociales y económicos conquistados y reforzar la paz. Y , si el imperialismo y la oligarquía se atrevieran a robarles lo ganado, ellos, los obreros y todos los trabajadores se rebelarán hasta la victoria final.

 

¿Qué mueve a los trabajadores movilizarse así?

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"Si un día decidiéramos quedarnos en las casas no se movería un alfiler en el país, pero los oligarcas salen a declarar, a amenazar al país y a la revolución, a nombre de ustedes, que son los que trabajan, los que ponen el sudor, el pellejo y ellos se embolsillan el dinero para llevárselo a sus cuentas en el exterior”

 

 

Mientras aquí nos lo quitan, el gobierno bolivariano ha tomado medidas para asegurar que la familia trabajadora cuente con todos sus derechos como el aumento de 30 % al salario mínimo, homologando las pensiones y tablas de trabajadores públicos y militares. Ha elevado, además, el mínimo integral en más 30 mil bolívares, gracias al pago de impuestos y a "la riqueza nacional que generan los trabajadores", todo ello encuadrado en la "Agenda Económica Bolivariana" y sus 15 motores productivos para impulsar a Venezuela como potencia.


El presidente Maduro, sindicalista al fin, obrero desde adolescente, les propuso en la concentración a sus hermanos de clase, a sus compañeros trabajadores, un idea simple: "si un día decidiéramos quedarnos en las casas no se movería un alfiler en el país, pero los oligarcas salen a declarar, a amenazar al país y a la revolución, a nombre de ustedes, que son los que trabajan, los que ponen el sudor, el pellejo y ellos se embolsillan el dinero para llevárselo a sus cuentas en el exterior”, llamando a la clase obrera a mantener la unión y preservar las plantas e industrias ante cualquier intento de sabotaje por parte de la burguesía empresarial, históricamente relacionada con la derecha.


Los trabajadores y los hijos de los trabajadores, los campesinos y otras clases y capas de la sociedad venezolana explotadas por el capitalismo, están tomando conciencia del momento en que viven y enfrentando al fascismo criollo de su país, respaldando al gobierno bolivariano, rechazando ser utilizados como carne de cañón por la burguesía para recuperar sus antiguos privilegios.

Ellos no quieren que pase lo que pasó en el Perú por los años 70 cuando
algunos trabajadores "huantinos de corazón" y miles de estudiantes y profesores salieron a las calles en marchas contra el gobierno del General Velasco, que había otorgado a la clase trabajadora más beneficios que todos los conseguidos en la vida republicana del Perú. Derrocado Velasco los gobiernos posteriores desmontaron su obra, privatizándolo todo y quitando a los trabajadores y hasta a los jubilados todo lo conquistado en heroicas jornadas de lucha durante el siglo pasado.
 
La caída y el desmontaje de la obra de General Velasco (como la de Allende) fue exigencia del neoliberalismo, principalmente del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Lo mismo han hecho ahora en Argentina y Brasil. Y lo intentarán luego en Bolivia, Ecuador y por supuesto en Venezuela.
 
Los trabajadores venezolanos estan vigilantes, prestos a defender sus conquistas y resistir duro la embestida de la clase empresarial burguesa y el imperialismo, porque si cae Venezuela, no es un decir pues ya lo dijo Vallejo: "¡Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto hasta la letra en que nació la pena!"

 
 
 

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