Unidad Popular

 

Valerio Libertad

 

 


Condenado por defender los derechos de los trabajadores de la Cooperativa Azucarera Chucarapi, los tribunales corruptos de la república condenaron a 15 años de carcelería, en ausencia, a Valeriano Leoncio Quispe Quispe, por haber, dicen, tomado el 6 de octubre del 2006 de "manera violenta" las instalaciones de la Azucarera Chucarapi para: "apoderarse de 'algunos' bienes" que no especifican.

Valeriano Quispe quien fue responsable del Partido Comunista en la tormentosa etapa fujimontesinista era, por derecho, parte de la administración de la empresa, pues siendo hijo menor de uno de sus trabajadores, heredó esta condición cuando en 1968 esta paso a manos de ellos por ley de reforma agraria, convirtiéndose Chucarapi en Cooperativa desde el 12 de febrero de 1971.

 

El 17 de mayo de 1993 en una operación fraudulenta de venta irregular de acciones en contra de los accionistas minoritarios y fundadores, así como en la venta de acciones del Estado sin cumplir con el derecho de preferencia de los accionistas fundadores para su adquisición, la Cooperativa fue "vendida" a Lanera Mitchel. En este operativo estuvo involucrada la Sociedad de Agente de Bolsa SURINVEST S.A.B. interesada en colocar en la Bolsa de Valores de Lima a Chucarapi, por medio de manipulaciones cruzadas para su venta, lo que se logró en Julio de 1996 debido a que la Cooperativa fue cambiada a Sociedad Anónima.

 

En 1998 el grupo Mitchel-Stanford (dedicada al comercio de lanas) se decide a administrar directamente Chucarapi, sin intermediarios, dejando en evidencia que la "venta" de parte de los "accionistas mayoritarios" fue un fraude cometido por Juan Alberto Guillén López y Edilberto Medina Corrales legalizada por el reconocido tramposo y corrupto notario público ya fallecido, el convicto Javier de Taboada y Vizcarra, condenado a 30 años de prisión por delitos parecidos.
 

Por acciones como esta el Fiscal penal provincial de Islay, Alvaro F. Torres Ramos, antes había pedido 8 años de prisión para Julio Guillen Oporto, José Edargdo Soto Hartley, Luis Felipe Noriega Cornejo y Salvador Edilberto Medina Prada, directivos de Central Azucarera Chucarapi Pampa Blanca SA, quienes obtuvieron ilegalmente S/. 510,241 en crédito fiscal para el beneficio supuestamente de la Central, pero nadie sabe donde fue a parar.

 

Sin embargo, todo se dio (o le dieron) vuelta con apoyo oficial y Julio Guillen Oporto terminó de gerente general de la Azucarera Chucarapi y luego de presidente del directorio. Luis Noriega Cornejo, otro de los acusados, fue "elegido" gerente general, José Soto superintendente de administración y Salvador Medina gerente general. El gran ejecutor de este operativo fraudulento fue o es Julio Guillen Oporto empleado de Mitchel y con algún grado de parentesco con Juan Alberto Guillén López, el mismo que "vendió" las acciones mayoritarias a Mitchel con aval del notario corrupto De Taboada y Vizcarra,

En octubre del 2006 los trabajadores retomaron su fábrica; sin embargo, esta fue recuperada para Mitchel por los esquiroles que la vendieron, con ayuda de más de mil policías de Moquegua, Tacna, Ilo y Arequipa en diciembre del mismo año. Valeriano Quispe no participó de la toma (o retoma) de las instalaciones de la cooperativa pues, ese día se encontraba en la ciudad de Arequipa donde normalmente reside y trabaja.

La detención de Valeriano y otros trabajadores como Sixto Emilio Mamani Sumari, Juan Sabino Carpio Gonzáles, Santiago Suaquita Mamani, Lázaro Viviano Vilca Huayta, Tiburcio Carmelo Chino Callata, Juan José Apaza Ccari, Pablo Zapana Valero e, inclusive, el abogado Wilfredo Chero Villegas, es obra del Juez archimontesinista Javier Villa Stein. Solo este factor bastaría para evidenciar el grado de corrupción que hubo en el proceso tanto de "venta" fraudulenta de la Cooperativa al Grupo Michel, como en su conversión en Sociedad Anónima.

 

Los operativos utilizados por Mitchel para apropiarse de Chucarapi son los mismos que utiliza Edwin Oviedo Pichotito para apoderarse de Tumán. Esto, unido a la ineptitud de sus abogados defensores y el poco interés que mostraron quienes estaban obligados a asumir -en ese momento- su defensa política, ha hecho que la situación de Valeriano y sus compañeros siga sin resolver.

Valeriano no asaltó las instalaciones de su cooperativa, como sentencia Javier Villa Stein. Valeriano Quispe fue condenado por comunista. Villa Stein no le perdonó que fuera uno de los líderes que obligó al dictador a huir de la Plaza de Armas durante su última campaña electoral y a abandonar, pies en polvorosa, el Estadio de la UNSA cuando pretendió inaugurar los Juegos Bolivarianos.

 

Unidad Popular exige la inmediata libertad de Valeriano Quispe y sus compañeros.

Arequipa, 17 de Agosto del 2018


Comité Regional de Unidad Popular
 

 

 
 

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