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Editorial:

Traición a la patria

El Ministerio de Defensa amenaza la libertad de prensa al denunciar a periodistas que destaparon irregularidades.

Editorial: Traición a la patria

(Alessandro Currarino / El Comercio)

Este domingo se conoció la existencia de una denuncia presentada por el Ministerio de Defensa en contra de un grupo de trabajadores del programa periodístico “Panorama”, por un reportaje difundido en televisión el último 17 de abril, en el que destapaban presuntos delitos en el manejo del presupuesto destinado a labores de inteligencia en la convulsionada zona del valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem).

En dicho reportaje se presentaron algunas páginas de un informe interno de las Fuerzas Armadas en el que se detallaban pagos a colaboradores de inteligencia fantasmas. Es decir, se reportaban desembolsos a nombre de personas que tajantemente y frente a cámaras negaron haber sido colaboradores o recibido pago alguno. También se evidenciaban gastos en restaurantes y bares, y compras de productos como pintura, que no parecían tener justificación en labores de inteligencia. En buena cuenta, la crónica detallaba un irregular uso de dichos fondos. 

Inmediatamente, el ministro de Defensa, Jakke Valakivi, remitió una carta a la Contraloría General de la República para investigar el asunto. De hecho, el entonces jefe del Comando Especial Vraem, general EP César Astudillo Salcedo, entrevistado para el reportaje y confrontado con la evidencia, reconoció las irregularidades, los indicios de corrupción y la necesidad de empezar las correspondientes indagaciones para encontrar a los responsables.

Lo esperable, entonces, era que una seria investigación interna sucediera al destape periodístico. No obstante, el Ministerio de Defensa prefirió omitir el fondo del mensaje y culpar al mensajero. Antes que encontrar a los responsables de la presunta malversación de los fondos de inteligencia, decidió denunciar al equipo periodístico de “Panorama” –y hasta indagar por el nombre del chofer que trasladó a la periodista del programa– por el delito de revelación de secretos nacionales, cuya pena puede alcanzar los 15 años de cárcel.

Hablando de secretos, por cierto, hasta la fecha no se conoce con claridad cuál es el supuesto secreto que habrían revelado los periodistas y que motivó la denuncia de la procuradora del Ministerio de Defensa. La señora Sara Farfán se ha limitado a expresar que en el reportaje se mostraron documentos “que contenían planes estratégicos”. ¿Se refiere a la identidad de los colaboradores? No parece ser el caso, pues en el reportaje solo se mostraron los nombres de los colaboradores que, por voluntad propia, decidieron aparecer en el reportaje precisamente para desmentir que dicha condición les fuera aplicable y que hubieran recibido monto alguno. ¿Se refiere a las boletas de venta de bares, restaurantes y tienda de pintura? Suena inverosímil que gastos tan banales como extraños para incluirse dentro de un presupuesto de inteligencia pudieran calificar como “planes estratégicos”. 

Y no es un secreto pero sí un misterio por qué el Ministerio de Defensa esperó más de dos meses para detectar y preocuparse por el supuesto “secreto” que los periodistas habían revelado. También es una incógnita por qué cuando la periodista de “Panorama” entrevistó al representante de las Fuerzas Armadas, y en presencia de la responsable de la oficina de prensa, no advirtieron la potencial revelación de secretos. Y más que enigmática, sospechosa resulta la solicitud del ministerio de pedirle al canal de televisión la devolución de todos los documentos (originales y copias) que dieron sustento al reportaje. 

“El secretismo en el gobierno es fundamentalmente antidemocrático y perpetúa los errores burocráticos”, escribió el juez Douglas de la Corte Suprema de Estados Unidos hace 45 años para rechazar el pedido del gobierno de evitar la difusión periodística de los famosos Papeles del Pentágono.

Las piezas de este acertijo parecen indicar que antes que evitar la revelación de información confidencial, el secretismo es el verdadero móvil del Ministerio de Defensa. Así, no deja de ser irónico que el delito denunciado por el ministerio se encuentre entre los llamados ‘atentados contra la seguridad nacional y traición a la patria’, y nos hace preguntarnos quién traiciona verdaderamente los intereses del país.

 

 

 

 

 

 

 

 

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