Sin mordaza

El movimiento nacional y popular, como los deshielos de montaña, encuentra su caudal imponente, luchando contra el neoliberalismo

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Jorge Rachid

 

 

 

 

1- Hay dos elementos que permiten visualizar la marcha de recomposición del campo popular, ante el avance del neoliberalismo: la primera debe ser necesariamente la plena visualización del enemigo, que es aquella que identifica la lucha común contra el colonialismo económico cultural, que implosiona en la base social misma, llevándola a la diáspora; el segundo como decía Don Arturo Jauretche en momentos de confusión, ver que hace el enemigo y confrontarlo.


2- Tanto el movimiento obrero organizado como los movimientos sociales, que tienen tiempos de confrontación, que no siempre se adaptan a los tiempos de las urgencias políticas, expresan eso sí, en el marco estratégico, un marco absolutamente contrario al modelo sustentado por el neoliberalismo, que los lleva indefectiblemente a la lucha si quieren conservar su base de representación.


3- Es en la militancia política donde esa urgencia se verifica, aunque usada convenientemente por el enemigo, lleva a establecer peleas paralelas al eje central de confrontación que debe ser, sin dudar, contra el único enemigo de la Patria y el pueblo, que es el neoliberalismo. No es la lucha por los espacios lo que garantiza el éxito de los procesos de reconstrucción política, lo que lo garantiza es la mira de objetivos, el programa político, el sistema de alianzas, pero además nunca confundir al adversario político, con el enemigo cipayo.


4- Los legisladores que se confundieron durante estos dos años y aquellos que por convicción abandonan nuestras filas, son los responsables de los avances que ha logrado el enemigo neoliberal, amputando derechos sociales adquiridos, concentrando la riqueza, endeudando al país, empobreciendo a la población y persiguiendo a los militantes y dirigentes del peronismo, como en las peores épocas dictatoriales, antes que cualquier otro sector político militante del movimiento nacional.


5- La democracia demoliberal burguesa, nos quiere llevar a creer, en especial a los más penetrados por las culturas dominantes neoliberales, que el hecho del voto es el que otorga el posicionamiento y el respeto interno a los cuadros militantes. No se es más o menos, por ser o no diputado o senador, “quien se cree más que otro compañero, deja de ser peronista” es una de las veinte verdades. El liderazgo se obtiene de la demostración de la voluntad y el compromiso con el pueblo, en la militancia diaria y en la coherencia de la lucha contra los enemigos de la Patria.


6- Por eso Perón desde la Comunidad Organizada, le puso un punto de inflexión a esa ecuación, incorporando la participación, la organización y el protagonismo, incluso en la gestión, del pueblo organizado en sus propias bases, incorporando un proceso de democratización de “la democracia demoliberal”, que aunque parezca una rebundancia, es el “hecho maldito del país burgués” de Cooke, ya que rompe la lógica liberal del “pueblo delibera y gobierna a través de sus representantes” de la Constitución Nacional de Caseros, es decir de la victoria del unitarismo oligárquico.


7- De ahí que las organizaciones libres del pueblo, expresión de esa democracia practicada a lo largo y ancho del país, se van levantando desde hechos puntuales como mutuales y cooperativas a organizaciones sociales masivas, de grandes masas de población arrojadas a las banquinas mismas de la historia, por los procesos neoliberales. Lo mismo el movimiento obrero organizado que cuando sus instituciones madres, no responden a los objetivos primarios de la defensa de los derechos de los trabajadores, organizan sus propios caminos de confrontación y lucha.


8- Así hoy sectores de CGT, la Corriente Federal de los Trabajadores, las dos CTA, los movimientos sociales desde la CETEP hasta Barrios de Pié y el Movimiento Evita, que van entrando en contradicción con las medidas neoliberales que intentan barrer años de conquistas laborales y de derechos sociales, más allá de cómo han procedido en los eventos electorales, siguen dando batalla desde “sus” lugares, no siempre coincidentes en el tiempo, con los sectores políticos y gremiales combativos, aunque nos encontramos en la calle en el 2x1 vergonzoso de la Corte, en la marcha del trabajo de Liniers, en el reclamo por los jubilados y la AUH, con Milagro, o Maldonado, junto a las Madres y Abuelas. Es ahí en la calle, en el conflicto social donde el movimiento nacional se fortalece, más allá de dirigencias ocasionales.


9- El enemigo también juega por líneas interiores de nuestro movimiento, con los elementos de siempre, la coacción, la compra, la amenaza y el miedo, como la ha hecho a lo largo de la historia, desde el inicio mismo de la Patria, matando entonces y hasta hace poco tiempo en la última dictadura, o reprimiendo con muertes como el 2001, o Maldonado, escarmentando con prisión como Milagro, persiguiendo como a Cristina y sus hijos, Boudou o De Vido, al margen del código de procedimientos, con cárcel y embargos. El peronismo nunca fue “gorra”, es decir policía en el lenguaje carcelario, que todos conocemos por padecerlo, pero hoy el neoliberalismo como cultura, ha hecho de muchos compañeros, simples cómplices de los ladrones de albañal que gobiernan.


10- Entonces cualquier política que despliegue el gobierno neoliberal, debe ser rechazada de plano, sin entrar en el juego de su agenda, ni de sus perdigonadas, donde la discusión hace creer que se obtienen concesiones, que son migajas al lado de los hechos estructurales que provocan. Estas iniciativas, que hacen de nuestro país un proceso de colonización y cipayaje, inédito en la memoria reciente democrática de nuestra Patria, que merece una respuesta del movimiento nacional del mismo alcance, fuerza y nivel, en la confrontación política democrática, porque los peronistas, siempre llegamos al gobierno por los votos mayoritarios del pueblo, sin habernos subido nunca al golpismo cívico-militar, ni haber claudicado nunca ante los poderes hegemónicos internacionales. Las tres banderas vigentes y la felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Nación, son el motor militante de nuestra lucha estratégica.

 

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