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Batallador incesante

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El viejo Rufino

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Esbozo autobiográfico / Rufino Yapo Huanca

 

 

 

 

 

Rufino Yapo Huanca, fue militante del PCP, hasta la desaparición física -real- de ese gran partido a comienzos de este siglo. Junto con otros exmilitantes del PC, exmilitates de Patria Roja y Juventud Refundación Comunista fundó, a comienzos del 2014, UNIDAD POPULAR, un  proyecto revolucionario, con la firme voluntad de transformarlo en el partido marxista-leninista que llene el vacío dejado por los partidos comunistas que existían en nuestra ciudad, los mismos que han devinido en entelequias burocráticas, contralores administrativos de algunos cotos como la FDTA, el SUTEP, Construcción Civil o la Derrama Magisterial.

 

 

 

 

“Yo vengo de muy abajo,
Y muy arriba no estoy.
Al pobre mi canto doy
Y así lo paso contento,
Porque estoy en mi elemento
Y ahí valgo por lo que soy”

Coplas del Payador Perseguido. Atahualpa Yupanqui

 

Nací en Yapupampa (Huancané-Puno) el 9 de diciembre de 1947. Soportando innumerables carencias relacionadas con la ausencia paterna y precaria alimentación, logré los primeros aprendizajes hasta segundo grado en la misma estancia campesina; luego, en busca de mi padre –todavía resuenan en mi nostálgica conciencia los desgarrados encargos de mi madre: ¡Cuídate hijo mío!, ¡Aléjate de las malas andanzas! ¡No dejes de estudiar! ¡Debes trabajar!-  y pensando en mejores condiciones de vida, llegué a Arequipa a fines de diciembre de 1956, para quedar arraigado como inquilino de La Casa Rosada, afamado barrio popular aledaño al Mercado San Camilo de la ciudad.

Después de haber sobrevivido por cerca de cuatro años en un medio con alta presencia de lumpen -con mil dificultades socioeconómicas- que contradecía de modo radical a la realidad andina de mi origen, pero sin renunciar en ningún momento el camino del trabajo y el estudio, comencé a revertir gradual y progresivamente aquella situación de extrema pobreza a posiciones más humanas. De la Casa Rosada pasé a vivir a otros grupos habitacionales muy precarios de la calle Víctor Lira, Av. Jorge Chávez, Av. Independencia (1964, se construía el Coliseo Arequipa), Leticia, Dos de Mayo y Miraflores. Participo de la vida vecinal comunal desde 1979 en el Pueblo Joven Miguel Grau de Paucarpata, poseo una vivienda que todavía no puedo terminar de construir.  

Estudié en la Escuela Almirante Miguel Grau, Colegio Nacional de la Independencia Americana y en la Facultad de Educación en la UNSA, en la specialidad de Ciencias Sociales. En 1968, al ingresar a la universidad, en discreto ya había acumulado ideas revolucionarias, las condiciones de la época eran propicias. Las tendencias socialdemócratas de mis maestros de la Escuela 936 Almirante Miguel Grau (hoy 40003) calaron en mi conciencia; las concepciones comunistas de mis profesores del Colegio Nacional de la Independencia Americana (1962-1966) fueron concluyentes en mi orientación ideo política. Dubitativo al comienzo, radical en claustros universitarios, convicto y confeso en definitiva con el pensamiento y práctica de José Carlos Mariátegui, Che Guevara, Fidel Castro, Carlos Marx, Federico Engels y Vladimir Ilich Lenin. El Partido Comunista Peruano me permitió avanzar en el desarrollo de mis conocimientos, y en esa perspectiva viajé a Europa y Asia, vía Cuba, Lisboa, Frankfurt y Berlín, llegué a Moscú, Leningrado y Ufá (1976). Estudié en el Instituto de Ciencias Sociales del Partido Comunista de la Unión Soviética.

Buen tiempo compartí, sin claudicar ideas, con las comunidades católicas de los sectores populares, principalmente con las hermanas de Santa Dorotea. Sensible a los tempestuosos cambios de la naturaleza, sociedad y pensamiento, comprendí la interinfluencia de esas transformaciones con la actividad personal y social. Militante del Partido Comunista Peruano junto a trabajadores de la FDTA. Dirigente de AUPA y sectores populares, dos veces secretario general del Pueblo Joven Miguel Grau (1990-1994), 36 años junto a este pueblo y 23, propagando la pedagogía popular en el Colegio Paola Frassinetti – Fe y Alegría 45.

Mis ocupaciones iniciales fueron de “canillita” vendiendo periódicos, lustrabotas, ayudante en venta de “Kolas La Selecta” y desempeñando labores domésticas en casa de la familia Perochena-Villena de IV Centenario. Una vez graduado, trabajé en SINAMOS – FENACREP (1973) y Cooperativa de Ahorro y Crédito Alto Selva Alegre (1974 -1980)

 

 

Convencido que ser maestro es una responsabilidad social y política, por vocación y amor a los estudiantes ingresé al magisterio nacional. Deliberadamente trabajé en zonas rurales y marginales por más de treinta años hasta el 31 de diciembre 2013. Primero como docente contratado en el Colegio Arequipa (1974), luego, profesor de especialidad en el Colegio Secundario José C. Mariátegui de Sandia, Puno (1981). Por esos desafíos de la vida elegí la escuela y colegio 40536 del anexo Caspi, Toro, La Unión (1981-1985), donde en realidad me sentí feliz al haber liderado por cinco años no sólo el trabajo pedagógico, sino ante todo el desarrollo comunal, social y político. Allí fui, profesor, director de primaria y de secundaria. Director del Colegio Independencia del Perú de Caravelí (1985-1987); profesor de primaria y director de la Escuela 40077 de El Cural Lateral 3 (1987-1990); profesor de secundaria y sub director del CEBA Paola Frassinetti de Miguel Grau (1990-2013); docente formando maestros en el Instituto Superior Pedro P. Díaz (1998-2001), director de la UGEL Caylloma (2002) y actualmente docente contratado en la Universidad Alas Peruanas de Arequipa.

 

 

Por concurso ocupé distintos cargos, niveles, grados académicos (Maestría en Gestión Educativa) y escalas, como muy pocos en el país terminé en la sexta escala de la carrera pública. Detesto la ingobernabilidad de las instituciones educativas, por esa indigencia de la práctica del desempeño laboral, conflictos y ambición perniciosa de algunos docentes por cargos directivos. En toda mi trayectoria he desempeñado mediante concurso cargos de director de escuela y de colegio, por razones de reasignación he renunciado notarialmente hasta dos veces.

Pienso que el maestro es un ser social idóneo por excelencia, por eso puse énfasis en que “el educador debe ser educado” (*), se prepara toda la vida, su grandiosidad radica en que debe estar dotado de una concepción científica del mundo, poseer capacidad ética y pedagógica para transformar la comunidad en que interactúa y la sociedad en que vive. La escuela siempre de puertas abiertas trasciende más allá de sus muros, reviste enorme importancia en la formación del hombre nuevo necesario para la transformación revolucionaria de la sociedad.

El más alto cargo que un ciudadano puede desempeñar en una democracia es el de maestro de escuela. Cuando la sociedad actual se sacuda del egoísmo y de los prejuicios que anquilosan sus más vitales funciones y cuando el maestro, de su parte, deje la rutina y se transforme en un líder social, entonces el magisterio habrá sobrepasado en importancia a cualquiera otra actividad humana” (J.A. Encinas-1930). “El propio educador necesita ser educado” (C. Marx).

No me cansaré repetir sin ningún prejuicio ideológico que “El más alto cargo que un ciudadano puede desempeñar en una democracia es el de maestro de escuela” siendo “un líder social” (**).

Consecuente con mi convicción ideológica y política, consciente que gestión es hacer el bien, haciéndolo bien, postulé sin lograr hasta en tres oportunidades a un cargo de regidor por las fuerzas de izquierda a la Municipalidad Distrital de Paucarpata. Actualmente sigo en la tarea de forjar la izquierda que necesita el Perú a través del Frente Amplio de Arequipa.

Acontecimiento muy importante en mi vida acaeció en 1977. Contraje matrimonio con Margarita Malque Alcántara. Excepcional compañera de lucha, hermana, amiga y maestra por convicción, que lucha aún por una escuela pública de calidad. Con ella he formado una hermosa familia de cinco hijos. Margarita, por mérito propio, destaca con brillo especial como artista que incentiva la danza tradicional en infantes de 3, 4, 5 años de edad; su alta sensibilidad enriqueció mi existencia y la de toda la familia.

Confieso haber vivido intensamente la dialéctica de la vida, acontecimientos adversos y favorables, materiales y espirituales, por el bienestar de mi familia y por el bien común. La vida continúa, hay que seguir viviendo con mucha pasión, pero con el cerebro frío, si no es así, la historia no tiene sentido. La vida y el deber continúan. No creo haber sido egoísta (odio el egoísmo) tampoco me he encerrado a mi familia, siempre extendí mi participación en la gestión comunal, en las causas nobles de los trabajadores y de los campesinos, del pueblo, de la patria y su destino.

“Aunque canto en todo rumbo,
Tengo un rumbo preferido.
Siempre canté estremecido
Las penas del paisanaje,
La explotación y el ultraje
De mis hermanos queridos”.

Coplas del Payador Perseguido. Atahualpa Yupanqui

Arequipa, 09 de agosto 2016.

(*) Marx, C., Obras Escogidas, “Tesis sobre Feuerbach”, Tomo II, Editorial Progreso, Moscú, 1955, Pág. 402.

(**) Encinas, J.A., Un Ensayo de Escuela Nueva en el Perú, Editorial Minerva, Lima-Perú, 1959, Pág.21.

Atahualpa Yupanqui 
Héctor Roberto Chavero

Nació el 31 de enero de 1908 en la provincia de Buenos Aires, Partido de Pergamino.

Entre sus antepasados se encuentran indios, criollos y vascos.

Durante la adolescencia adoptaría el seudónimo que lo acompañaría para siempre: Atahualpa Yupanqui. Jugó al fútbol, practicó el boxeo, la esgrima.


Militante del Partido Comunista argentino en los años en que el carné de afiliado era un pasaporte seguro a la persecución de la que Yupanqui se libró a costa del exilio.

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