El sur

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FEDERICO ROSADO

 
 
 

 

Arequipa (4,5%), Cusco (4%), Puno (3,7%), Tacna (1,1%), Moquegua (0,6%) y Madre de Dios (0,4%) conforman el sur del Perú.

Los porcentajes reflejan el peso electoral de cada departamento a nivel nacional.

Los seis departamentos son el 14,4% de los votantes peruanos. Ese sur definirá al próximo presidente. Lo dicen y lo confirman las encuestadoras, lo saben Kuczynski y Fujimori. Pero el sur no existe, o sí, o mejor dicho, el sur solamente es una zona geográfica, es esas seis regiones contiguas.

El sur es un término, una palabra, no significada nada.

Bustamante y Rivero (arequipeño), Clorinda Matto de Turner (cusqueña), Martín Chambi (puneño), Jorge Basadre (tacneño) y José Carlos Mariátegui (moqueguano) se sentirían decepcionados del sur actual. Solo nos une un espacio próximo, por eso no somos ese sur rebelde, festivo, natural, español, incaico, quechua y aimara.

Somos un sur sin norte, sin brújula, sin capitanes, a la deriva, cada uno jalando para no se sabe dónde, esperando no se sabe qué, sin un proyecto en común, o peor aún, oponiéndonos a los proyectos del otro. Y ese sur va a decidir, casi como siempre, porque hay que recordar que el sur lo hizo presidente a Toledo y luego a Humala.

Entre los seis departamentos hay tanta diversidad: minería, agricultura, turismo, gas, madera, cultura, puertos al Pacífico, potencial ubicación a los nortes chileno y argentino, suroestes brasileño y boliviano, piscos y vinos, historia.

Tacna y Moquegua, antaño hermanas, pares inseparables, se pelearon y hoy la indiferencia es la huella que marca la relación. Cusco y Arequipa se enfrentaron por Majes y se perdió 10 años.

Tacna, Moquegua y Puno tienen pendientes rencillas por delimitaciones, como si esto fuera materia para la corte de La Haya.

Puno es al que se le mira sospechosamente, por la emigración a la costa sureña.

Igual sucede con Arequipa, a la que se piensa absorbente, acaparadora.

¿Qué une o podría unir a este sur determinante?

Primero, este diario, La República, que hace décadas inició la apuesta del Gran Sur y que busca ese “quid” integrador. Segundo, se respira un antifujimorismo y por ahí el sur ya está decidiendo; aunque ya no es el “anti” de antes, ahora es menor y por ahí también la cuestión será resolutiva.

Tercero... ¿les interesará esto a Kuczynski y Fujimori? ♣

 

 

 

 

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