García & Fujimori

Dos artículos

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ROSA MARÍA PALACIOS

 

 

Justicia para Alan García

 


Anoche se presentó la nueva edición de “El Caso García” de Pedro Cateriano. Tuve el honor de presentarlo junto con Enrique Ghersi. Para esta tarea volví a leer toda la historia. Pedro publicó el libro en 1994. Su vigencia hoy es, como dijo Enrique, no un grito, sino un alarido contra la corrupción.

En estos días aciagos, cuando parece que los peces gordos se escapan de nuevo, esta lectura reconforta. Las pruebas de los delitos de García existen. Si es posible un proceso. Pero, como hace 25 años, se necesita otra Fiscalía, otro Poder Judicial y otra legislación. Por esa razón García nunca fue llevado a juicio. ¿Permitiremos que se escape otra vez?

Aquí comparto mis palabras en la presentación:

El Caso García 1994 – 2017

Han pasado 23 años desde que Pedro Cateriano escribió este libro. Su primera edición agotada, hace mucho tiempo, llego por regalo suyo en mis peores momentos durante el último gobierno aprista y me fue muy útil para recordar, no solo los hechos aquí narrados, sino las tácticas utilizadas para evadir la acción de la justicia, tácticas que, 23 años después, no han desaparecido, solo se han refinado.

El lector actual tiene una ventaja sobre el autor. Sabe lo que paso en ese espacio de 23 años que el libro no cubre. Eso, hace la lectura más apasionante.

Sin embargo, hay hechos de fondo que yo misma no recordaba. Lo primero, bajo la vigencia de la Constitución de 1979 las Comisiones Investigadoras del Congreso no podían levantar el secreto bancario. Solo podía hacerlo un juez y en el caso de García nunca se hizo. La Comisión que investigó a García – cuyas peripecias narra en este libro uno de sus integrantes, el joven diputado Cateriano – lo hizo sin recursos y casi sin herramientas legislativas. Aun así, probaron plenamente un desbalance patrimonial de 300,000 dólares. Alan García no podía justificar su ritmo de gasto con los ingresos legales que tenía.

Pero, ¿saben cuál era la pena máxima, en ese entonces, por enriquecimiento ilícito? 5 años. ¡5 años prescriben en un suspiro! Todo el origen de la fortuna personal de Alan Garcìa y su exilio desempleado en París se entienden si se lee este libro con cuidado. Las cuentas del Gran Capitán que el mismo narra a la atónita Comisión Investigadora sobre sus casas, el caso BCCI y los Mirage. Palabras inolvidables como “Selva Negra” y “Tierra Firme”. Todo ésta aquí. Hasta la terrible confesión de Sergio Siragusa narrando con detalle cómo se le uso de emisario para tramitar las coimas a García. Las cuentas bancarias que él proporcionó jamás fueron investigadas.

Este libro es también un tributo a la tenacidad de Fernando Olivera y de muchos otros que después olvidaron lo que vieron con sus propios ojos o nunca aprendieron nada. La moral no prescribe. Sin embargo, Lourdes Flores fue candidata de una alianza con García. Antero Flores Araoz y Rafael Rey miembros de Comisiones dictaminadoras, sus Ministros de Estado. No creo que les haga mucha gracia esta edición. Pero a Manuel Dammert, actual congresista, mucho menos. Este libro recuerda un comportamiento de colaboración con García que cumple sus vergonzosas bodas de plata.

Muchos jóvenes peruanos creen que García nunca fue juzgado porque no existió evidencia contra él. Este libro desbarata ese mito. Por eso está reedición es importante. La evidencia existió. Sin embargo, un fiscal de la nación y una Corte Suprema apristas se encargaron de enterrarlo todo. Si hubiera que hacer un monumento frente al Poder Judicial ese sólo podría ser el Monumento a la Impunidad, en recuerdo de actos dolosos como ese.

23 años pasaron. García no puede ser juzgado por nada de lo aquí narrado. Pero Pedro nos debe un segundo tomo. Cuando me comentó que la Editorial lo había llamado para escribir la continuación de este libro yo le insistí mucho en la reedición exacta del primero. Estaba segura que sería bien acogido, como lo ésta siendo en estos días. Solo así podría entenderse una continuación de esta saga. García salió impune la primera vez. Pero hoy los tiempos han cambiado y lo que antes era un rumor hoy es una realidad. Sólo voy a leer un ejemplo del libro. Es una mención a la obra Chavimochic. Esta nota al pie es de 1994 (no ha sido añadida por el autor):

“…En Brasil, la prensa, ante el agravamiento de la crisis desatada por las acusaciones de corrupción en el Congreso y el gobierno presidido por Fernando Collor de Mello, denunció que la firma Norberto Odebrecht (principal constructora de Chavimochoc) encabezaría un cartel de 12 empresas que actuaba como “poder paralelo” en la elaboración del presupuesto federal. En el Perú se comprobó que esta obra fue notoriamente sobrevaluada”

Odebrecht ya era una empresa a la que se le imputaba liderar un cartel ¡en 1993! Tuvieron que pasar 20 años para que el coimeador más grande de América Latina cantará. Aún no ha terminado. Todavía nos falta escuchar sus mejores letras pero, es evidente que tienen que contar más de lo que han contado. Ese será, espero el tercer y definitivo tomo de una historia que merece ser recordada por todos los peruanos para que no se repita nunca más.

Gracias a Pedro, y a la memoria de todos aquellos que ya no están, lograron lo que parecía imposible. Pese a todo, García no podrá borrar de la historia del Perú que en 1991, hace 25 años, fue el Primer Presidente acusado por el Congreso por varios actos de corrupción. El hecho que lo recordemos hoy significa que esa marca no la desaparece ni la prescripción ni una Corte corrupta.

 

 

4 julio, 2017
Juego de Tronos

 


Kenji Fujimori tiene un sólo objetivo político: sacar a su padre de la cárcel. El objetivo es polémico pero en su caso es transparente. Para el congresista, es su padre el “alma” del fujimorismo, su carcelería es injusta y debe salir de una prisión que considera fatal.

A diferencia de Kenji, su hermana Keiko no tiene el mismo objetivo. No desde la derrota del año 2011. Su objetivo el 2016 fue tratar de ser Presidenta del Perú. Fracasó. ¿Cual es su objetivo político hoy? ¿Destruir a Kuczynzki? ¿Adelantar elecciones? ¿Afirmar su liderazgo como opositora? Nadie lo sabe. Lo cierto es que impidió una ley de arresto domiciliario que hubiera favorecido a su padre y que su bancada no ha parado – salvo por la emergencia de las lluvias – de atormentar al gobierno. Dos Ministros destituidos, sin mayor causa y uno renunciante, por presión, es el saldo de un año de zancadillas. Ninguna reforma importante aprobada.

¿Que es lo que quiere Keiko Fujimori? Si lo que quería hasta ahora era ser una molestia para el gobierno, lo ha logrado. Pero la matonería del chat “mototaxi” y su sometida bancada la pintan mal. Peor aún cuando la economía no marcha bien. Esta a punto de ser la “gran culpable” si es que no reacciona a tiempo.

Pero Keiko Fujimori tiene dos problemas mas graves que su popularidad, que no anda tan mal. El primero, su hermano. Kenji esta cada vez mas alejado de sus posiciones políticas al punto que el tema se ha vuelto personal, con nombres propios: Ana Vega y Pier Figari. Sus cabezas están públicamente pedidas. Ambas personas son detestadas por Alberto Fujimori a quienes culpa, en particular a Vega, de su actual carcelería. Fujimori padre fue convencido, cuando aún tenía control del fujimorismo, que pactando con el Apra, Alan García lo indultaría el 2011. Vega fue central en esa jugada, la promovió y Fujimori se sintió naturalmente engañado. A partir de ahí, Vega fue motivo de distancia entre padre e hija. Una fuente me aseguró que Vega no lo ve desde el 2011 y que Alberto la detesta. En esto, como en otras declaraciones, Kenji no actúa sólo. Es el vocero de su padre.

El segundo problema de Keiko es su bancada. ¿Es leal? No lo creo. Las heridas son muchas y el registro del maltrato, amplio. En todos los Congresos del mundo, el congresista aspira a reelegirse. ¿Keiko Fujimori garantiza esto? No. Sus hechos demuestran lo contrario. Ahí están Alejandro Aguinaga, Luisa María Cuculiza y Martha Chávez, leales a Alberto Fujimori, desplazados por un calculo político. Ellos, que tienen décadas en esto, lo aceptaron. ¿Lo aceptaran congresistas cachimbos con agenda regional propia? No lo creo. Si Kenji Fujimori les ofrece a todos los que se vayan con él un sitio parlamentario en la lista 2021 – y atender sus proyectos regionales – se lleva a no menos de 40. Si les pide su voto para ser Presidente del Congreso, lo consigue. Pero Kenji no quiere ser Presidente de nada.

¿Que quiere Kenji? Sacar a su padre de la cárcel. ¿Que quiere PPK? Poder gobernar en paz. ¿Quien firma el indulto? PPK. ¿Que tiene que pasar para que Kenji le pueda ofrecer gobernabilidad? Tener una bancada. No hay que ser un genio en política para saber esto ¿verdad?

Y si este juego se juega así. ¿Donde queda Keiko? Con un grupo que irá desgranándose con el tiempo, con una marca que ya no sera identificada como la “verdadera” Fujimori y con una impopularidad – por traicionar al padre – creciente. ¿Para el 2021? Un membrete.

Keiko ha combatido sus dos problemas políticos con una acción doble. La primera ofrecerle gobernabilidad a PPK a cambio de nada. La carta de ayer, es eso, por si no lo notaron. La segunda, sacar a Kenji de carrera con una acción disciplinaria aplicada por su aún leal bancada. Peligroso juego. Kuczynski tiene todas las razones para no creerle nada a Keiko Fujimori. Desde ya, le ha puesto condiciones a la reunión y ella ha bajado cabeza. Este cambio súbito de actitud se debe a que los que la rodean saben lo que se viene. De otro lado, Kenji ha demostrado que no es manco. Reunido con su padre debe estar deliberando a esta hora sobre que pasos debe seguir. Lo cierto es que no puede perder la iniciativa. Si retrocede, el indulto no llegará jamás.

Kenji tiene que jugar sus cartas a mayor velocidad que su hermana. Tiene dos ventajas. Tiene el objetivo claro y no tiene nada que perder. De otro lado, Keiko, no sabe lo que quiere y puede perder todo.

PPK tiene – esta vez sí – que sentarse a no hacer nada y esperar a que los Fujimori resuelvan sus líos de familia sin afectar a todo el Perú. La paciencia le será muy útil. Su objetivo debe ser el mas claro de todos: obtener la paz, sin ningún indulto. Si puede lograr garantías de Keiko Fujimori, el país podrá concentrarse en tareas mucho mas serias que esta novela por entregas.

 

 

 

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