El indulto

Fuego con fuego

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Rosa María Palacios

 

 

 

 

Esta ha sido una pésima semana para el gobierno de Kuczynski. Comenzó bien porque el anuncio de la venida del Papa es una buena noticia en un país de mayoría católica. Invitado por su propia presidencia, era una foto en la que debía estar PPK y lo logró. Hoy, el lunes pasado parece ocurrir hace una eternidad. Su ministro de Economía largado por un congreso mediocre e irresponsable; su ministro del Interior interpelado y salvado de la censura, por ahora; y las evidencias de una situación de desempleo que se muestra oscura sobre un más oscuro futuro. A todo esto, añadir un incendio gigantesco –aún sin determinarse sus víctimas porque todo sigue ardiendo– a pocas cuadras de la Plaza de Armas que descubre, como tantas otras veces, lo mejor de la solidaridad humana y lo peor de un Estado precario o inexistente.

¿Por qué ganó las elecciones Kuczynski? Además de los errores de su contrincante, obtuvo una ligera ventaja ganadora porque ofreció ser todo lo que Keiko Fujimori no sería. Es decir, a última hora PPK hizo algo que detesta: la enfrentó. Y resultó. Pesó contra ella su absoluta inexperiencia en materia económica –digamos que hasta laboral– y su talante autoritario. Ninguna de las dos cosas ha cambiado. Ni los 72 congresistas fujimoristas tienen una propuesta económica alterna a la del Ejecutivo, ni son un ejemplo de grupo democrático. Sus hechos estos meses así lo prueban.

La única pericia del fujimorismo es mantener un grupo sumiso hasta la irracionalidad y obedecer lo que se les ordene así sea un disparate, sin dudas ni murmuraciones. No están solos, los acompaña el Apra, Frente Amplio, Acción Popular y una ambivalente APP que no tuvo reparo en volarse al ministro de Economía. Ya tienen los votos, solo con la fracción Arana de Frente Amplio, el Apra y Acción Popular para vacar al presidente, mucho antes de que venga el papa. Y no es por su genialidad, es porque al frente no puede defenderse peor.

¿Dónde debe mostrar éxitos con urgencia el gobierno de PPK? En economía, infraestructura y servicios públicos (educación, salud, seguridad). ¿Cuáles son los ministros que el fujimorismo se ha volado? No es extraño dónde está puesta la puntería. Más con la sistemática locura de derogar decretos legislativos que ni siquiera entienden.

El único camino que tiene el presidente es aferrarse a la Constitución y llevarla al límite. No anunciarlo, hacerlo. Ni una declaración más, toda la acción, ahora. Recobrar la iniciativa como lo hizo Thorne. La cuestión de confianza la hace, la dirige, la decide y escoge el momento, el presidente. No puede volver a suceder de modo reactivo. Aferrarse a Zavala –desde la censura a Saavedra –ha sido un error garrafal que hoy empeora porque un ministro de Economía “temporal” no da confianza alguna. Jugar el puesto de Zavala y enrocar ministros una y otra vez (nada lo prohíbe) va a dejar sin juego a un congreso que no tiene ningún brillo, ni capacidad de propuesta ideológica o política.

Si no lo hace, en pocos meses está perdido. El fujimorismo construye hoy una narrativa de “gobierno lobista e incompetente” que, con el liderazgo de expertos en etiquetado político como son los apristas, va a continuar. “Cosito 2”, insulto de Mauricio Mulder no es casual. Va a seguir con más fuerza a medida que Lava Jato traiga más nombres y les urja taparlos.

¿Oportunidades? El gobierno todavía las tiene. Hoy, el nombre de Keiko Fujimori en las libretas de Marcelo Odebrecht da para insistir en que se presente a la investigación que le sigue el Ministerio Público y a la que no concurre sin que nadie se inmute. “AG” no puede ser amigo de la casa, después del trato dispensado por sus congresistas y sus amigos embajadores, menos. Todo nombramiento regalado al fujimorismo o al aprismo debe revocarse y en estas circunstancias cerrar la Diroes como centro penitenciario no es una mala idea. Cuesta mucho dinero para mantener y puede buscarse una ubicación más sencilla para Alberto Fujimori. ¿O no? No es la primera vez que a un reo díscolo al tratamiento se le manda a la Base Naval. ¿No lo hizo Ollanta Humala con su propio hermano? ¿No sería la cárcel donde Keiko Fujimori mandaría a PPK si pudiera?

Algo más debe hacer el presidente si quiere combatir –por segunda vez en su vida– fuego con fuego. Que se libre del asesor que le mete preguntas del indulto en cuanto focus group manda a hacer el gobierno y que le habla al oído sobre indultar a Fujimori cada vez que viaja o está con prensa extranjera. Él no lo quiere hacer y ese no es el camino. Seguir ese consejo solo lo llevará a ser juzgado por la CIDH por incumplimiento de sus sentencias. No es otorgando indultos ilegales que PPK se va a mantener en el poder, es conjurando a los conspiradores y revirtiendo una situación económica que viene espantosa. De no hacerlo, el país que lo eligió saldrá a las calles, ya no para apoyarlo sino, harto, para repudiarlo.

El único camino que tiene el presidente es aferrarse a la Constitución y llevarla al límite. No anunciarlo, hacerlo.

 

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