A raíz del destape por un periodista de piel blanca de la descomunal corrupción que enferma a nuestro país, esta vez en el Poder Judicial y el Consejo Nacional de la Magistratura, los oficiosos defensores de esa endemia, comenzaron a inculpar a la “izquierda caviar” de tan aborrecible osadía.

¿Izquierda caviar?

Esta denominación apareció en Francia a comienzos de la década del treinta: la gauche caviar, para denostar a los intelectuales procedentes de la burguesía que integraban partidos de izquierda o simpatizaban con ellos. En Estados Unidos se les llamó elradical chic.[1]Eran intelectuales que durante el día activaban a favor de las clases trabajadoras, mezclándose con ellas, y, por la noche, en sus hogares, se regalaban con un aperitivo consistente en champán acompañado de bocadillos de caviar (huevecillos de esturión procedente de la Unión Soviética y muy caro.)

El director de la revista Nouvel Observateur, Laurent Joffrinrecuerda que Jacques Soustelle relanzó esa expresión, estigmatizando a los 121 intelectuales que habían firmado un manifiesto a favor de la independencia de Argelia y contra la tortura el 6 de setiembre de 1960.[2]Bien entendido: se ratificaba que la izquierda caviarestaba formada por burgueses, es decir por gente perteneciente a esta clase adinerada.

Esa expresión ha caído en desuso hace ya muchos años: primero, porque la intelectualidad burguesa de izquierda en Francia casi ha desaparecido; y, segundo, porque el champán se ha convertido en una bebida popular al alcance de muchas personas; por lo general se le ofrece como aperitivo, algunas veces con caviar, en las invitaciones a comer.

En nuestro país, un atrabiliario periodista, nieto de José Carlos Mariátegui, al que probablemente le llegó de oídas la expresión “izquierda caviar”, la utilizó en la columna del periódico que la oligarquía le había designado, sacándole provecho a su estirpe paterna (la única razón por la que lo contrataban). Como ignoraba su significado y origen, para él designaba a ciertos políticos del segmento profesional de caracteres raciales blancos y egresados de algunas universidades privadas, en particular de la Universidad Católica, que profesaban o adoptaban posiciones críticas de izquierda. 

Se equivocaba, por supuesto, aunque tal vez nunca advirtiera su error ni le interesara averiguar por qué. Los profesionales a quienes intentaba zaherir llamándolos “caviares” no eran ni son para nada burgueses o capitalistas. Pertenecen a las clases trabajadoras como un segmento que presta servicios profesionales para empleadores privados o para el Estado o trabajan por cuenta propia como trabajadores independientes. ¿Toman champán, comen caviar habitualmente? Podría ser que muchos hasta no los conozcan.

Se infiere que para el periodista de marras, y otros que lo copian, el sitio de los profesionales de raza blanca o con los rasgos de esta en el rostro que opinen en política es el tinelo de la familias burguesas: racismo encubierto según el cual los blancos deben estar con la oligarquía blanca y su sistema, y no con sus críticos.

Parecería, en cambio, que para designar a quienes piensan, escriben o hablan a favor de la oligarquía, sin ser de esta clase social y cualquiera que sea su raza, por un salario o un estipendio sería apropiado emplear la expresión “personajes cebiche”. El cebiche es un plato popular peruano y barato.

(23/7/2018)

[1]Sobre este tema puede verse Münsenbergen Sefaradde Antonio Muñoz Molina, Madrid, Santillana Ed., 2001, pág. 180.

[2]Su libro Histoire de la Gauche Caviar, Paris, Ed. Laffont, 2006, pág. 130. Soustelle, derechista gaullista y luego de la OAS, dijo esa vez: Voilà la gauche caviar qui arrive¡ (¡He allí, la izquierda caviar que llega¡).