¿Quién ganó en Arequipa?

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MABEL CÁCERES CALDERÓN / EL BÚHO ABR 20, 2016

 

 

 

Tras las primeras hipótesis y análisis (algunos muy interesados) sobre los resultados electorales de primera vuelta, los números “han hablado” y, como consecuencia, hay muchos perdedores y, claro, como sucede en estos casos, pocos ganadores.

Entre los grandes perdedores, en la región, figuran en primer término los congresistas salientes, todos aspirantes a la reelección, quedando fuera por evidente falta de apoyo con la sola excepción de Justiniano Apaza(*), quien alcanzó la última curul tras ardua disputa con un ex alcalde distrital con varios procesos. No obstante que Apaza mantuvo un perfil más cercano a las demandas populares, su nueva inclusión en el Parlamente ha despertado muchas críticas porque el sentido común general rechaza la reelección de congresistas.

Otros notorios perdedores fueron el Partido Aprista y el PPC, cuya alianza y evidente disputa le restó a ambos partidos, que no pudieron colocar ni un solo parlamentario en todo el Sur y, de no ser por la votación en otras circunscripciones, ni siquiera habrían pasado la valla electoral nacional. Dentro de la agrupación el más votado fue Juan Carlos Eguren con 14,156 votos, muy por debajo del último ganador de una curul, su colega Justiniano Apaza, quien alcanzó un total de 19,553 votos preferenciales. Y también muy por debajo de la votación que obtuvo en el pasado proceso electoral que casi dobló esta cantidad. Su conservadurismo hizo celebrar en las redes sociales su derrota presente.

También se cuentan entre los perdedores a los candidatos de Fuerza Popular, un grupo de gestores de intereses que desplazaron a los fujimoristas que venían realizando trabajo de campo, aparentemente, en trato directo con la cúpula partidaria (Joaquín Ramírez). Con excepción de Alejandra Aramayo, a quien los viejos fujimoristas quitaron expresamente su apoyo, ninguno logró hacerse de una curul. El cuestionado René Manrique, a pesar de que su aporte de 68 mil soles figura formalmente en los libros contables del partido, se quedó con las ganas de gestionar sus intereses cooperativos en el Congreso.

Por último, otros dolidos perdedores son los candidatos de Alianza por el Progreso del Perú (APP) de César Acuña, que no lograron colocar ningún representante por Arequipa. Los mandamases de los movimientos regionales que se aliaron en esta confederación de movimientos quedaron fuera porque la candidatura de su líder se desinfló y, además, por su propia falta de enganche con la población. Tal es el caso de Jorge Sumari, Carlos Leyton, Giovana Aranibar y Benigno Cornejo.

Entre los ganadores, destacan los congresistas electos por Peruano Por el Cambio (PPK), Ana María Choquehuanca y Sergio Dávila, con importante votación individual que fue el factor principal para que la agrupación, en general, lograra un triunfo neto en la región, la única del país en la que PPK obtiene el primer lugar, aunque la votación se concentre en algunos distritos de la provincia capital. En el resto de provincias, PPK quedó en tercer lugar y los primeros lugares se reparten entre Verónica Mendoza y Keiko Fujimori.

Más que la existencia de una nueva clase emergente que aprecia las bondades del modelo que mantuvo en crecimiento a la región -como se ha dicho- la votación se explica a mi juicio en el carisma y arrastre personal de sus candidatos al Congreso, la mayoría afiliados a gremios y grupos de interés que votaron por la agrupación para asegurarse de su inclusión. Así, la nómina de candidatos de PPK habla por sí misma: Ana María Choquehuanca, Mario Melo, Jose Luis Hancco, en los tres primeros lugares; y Sergio Dávila, con su propio arrastre en la provincia de Camaná, donde PPK obtuvo considerable votación.

Un segundo ganador menos notorio es Keiko Fujimori que, lentamente, va quebrando el antifujimorismo clásico arequipeño, logrando el primer lugar en 4 provincias (particularmente Caravelí donde obtuvo un triunfo con más de 50%) y en 12 distritos de la provincia capital.

El Frente Amplio, se impuso claramente en la provincia de Islay, particularmente en los distritos afectados por el conflicto por la mina Tía María, cuyos pobladores han dejado clara su posición en esta elección. Se le vea por donde se le vea, no hay apoyo en Arequipa a la mina Tía María, como se ha pretendido deducir. Dentro del FA, también surge un nuevo liderazgo representado por Horacio Zeballos, con alta votación preferencial en su primera incursión en política, heredero además de la trayectoria política de su padre, Horacio Zeballos Gamez, pero con una propuesta moderna y un discurso sobre la eficiencia y el conocimiento científico para impulsar reformas.

Inesperadamente, Miguel Román, ex alcalde provincial de Islay, resurgió del olvido, como Acción Popular en general, por la revitalización del partido gracias a Alfredo Barnechea. Román, además, recibió un importante apoyo con más de 26 mil votos preferenciales, aunque no precisamente de su lugar de origen, Cocachacra, donde lo consideran “prominero”, a pesar que haya tratado de mostrarse dialogante en este tema.

La pregunta es, con este balance, ¿Arequipa ganó o perdió?

 

(*) Con evidente y comprobada oposición y obstáculos puestos por los personeros oficiales del propio Frente Amplio, sobre todo de Óscar Sánchez, quien llegó a decir que Apaza no representaba al Frente Amplio sino al JEE. Y que el FA solo respaldaba a 5.

En esta suerte de "Bullyng" participaron con igual odio y ensañamiento Dalia Abarca de SEMBRAR y César Acurio del Partido Socialista. (NR)

 

 

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