KSF(*): del hígado al cálculo político

©

Santiago Pedraglio

 
 
 
 

 

El tardío paso al costado de Joaquín Ramírez parece surgir de la evaluación de tres posibles circunstancias, por parte de la cúpula del fujimorismo: (a) saben que el audio o algo similar existe, está circulando y se difundirá en los próximos días como respuesta al pedido que ellos mismos han estado formulando; (b) recibieron información directa o indirecta de la DEA (o de terceros) anunciándoles que hay más información sobre su secretario general y que, antes o después, se hará pública; o © a escasos días de la segunda vuelta, las encuestas que periódicamente debe de mandar hacer Fuerza Popular les mostraron un bajón considerable.

A Ramírez le tomó tres días optar por alejarse de su alto cargo en Fuerza Popular. Para ser más precisos, a Fuerza Popular –y, en especial, a Keiko Fujimori– le tomó 72 horas darse cuenta de que era insostenible mantenerlo ahí, como si nada hubiese ocurrido.

Esto significa que la cerrada defensa que hizo inicialmente el fujimorismo se demostró como una estrategia temperamental y carente de cálculo político.

Y por esta equivocada estrategia se jugó la propia KF cuando afirmó lo siguiente: “Yo no tengo información sobre su patrimonio o propiedades, ni (sobre) sus cuentas bancarias. Jamás le he preguntado (…) sobre sus negocios o patrimonio” (El Comercio, 17.5.16), así como su candidato a la vicepresidencia, José Chlimper, quien dijo que “de ninguna manera se separará a Ramírez, ‘pues colabora fuertemente con el partido’” (El Comercio, 17.5.16).

Si este destape periodístico se mira en términos de los electores que aún pueden disputarse KF y PPK, el porcentaje al que puede afectar es de 5% a 10%, sobre todo el correspondiente a los que dicen que votarán en blanco o viciado, o que, sencillamente, no irán a votar.

Ciertamente el porcentaje es pequeño, pero en este caso es, también, decisivo. Vale una presidencia de la República, nada más y nada menos.

 

(*) Keiko Sofía Fujimori

.

www.jornaldearequipa.com