Y se llama Perú

Con P de pobreza

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DIARIO UNO | LA REPÚBLICA

 
 

Pobre Perú, hasta la pobreza crece

Diario UNO


El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) cerró la boca a ciertos neoliberales que dicen desde los tiempos de Pedro Pablo Kuczynski que vivimos en el país de las maravillas.

INEI reveló que la pobreza monetaria se incrementó en 375,000 peruanos, es decir, 1 punto porcentual más que en el 2016.

“Por primera vez en 17 años se redujo el empleo formal en el Perú, entonces era previsible que algo así ocurriese, aunque es lamentable”, indicó el jefe de la referida institución, Aníbal Sánchez.

Este hecho generó una serie de reacciones en varios sectores políticos. El presidente de la República, Martín Vizcarra, dijo que esa realidad es inaceptable y que tenemos que trabajar con mucho esfuerzo para revertirla.

“Hemos tenido una curva de descenso de la pobreza y el año pasado sube un poco. Tenemos que volver a bajar eso y poner una pendiente decreciente (en la estadística)”, dijo Vizcarra y aprovechó la situación para decir que por cifras como las señaladas no hay espacio ni tiempo para la confrontación política.

Sin embargo, Alan García, quien saca provecho hasta de la pobreza, culpó del hecho a Ollanta Humala y a Kuczynski y dijo que durante el 2006 al 2011, en su segundo gobierno, la pobreza bajó de 49 a 21%.

García es de los políticos que creen que son el centro de todo y que el resto es menos cuando todos los peruanos saben de algún modo que él fue el que dejó al país en ruina total con pobreza galopante y terrorismo.

Empujó al país a una crisis espantosa la cual fue aprovechada por los neoliberales sin escrúpulos que remataron todo, empujaron a los trabajadores a la informalidad y la pobreza, y luego dijeron que vivimos en el país de las maravillas.

Las cifras de INEI ponen ahora los puntos en las íes y generan vergüenza porque no es posible que la pobreza crezca en un país con todas las riquezas del mundo.

Son culpables los políticos que piensan solo en enriquecerse a costa de los peruanos y que el desarrollo integral no les interesa para nada.

Vizcarra tiene en este punto una tarea fundamental: luchar contra la corrupción, contra el robo y la ineficiencia a fin de que esa cifra se revierta a favor de los peruanos.

 

 

 

Más que un punto

La República


La correlación entre crecimiento, pobreza, desempleo, desnutrición y anemia.

 

El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) ha dado cuenta de que el año 2017, la pobreza se ha incrementado en 1%, pasando de 20,7% a 21,7%, de modo que, en ese período, 375 mil peruanos pasaron a la condición de pobres de acuerdo con la modalidad de medición por ingreso monetario. Para el año 2017, la Línea de Pobreza fue S/ 338 por persona.

La cifra es grave. Es la primera vez en 17 años que la pobreza aumenta poniendo fin a un largo ciclo de disminución a causa de un crecimiento sostenido de la economía, la puesta en marcha de políticas de protección y de programas sociales, y del incremento de la inversión pública en infraestructura básica.

Luego de 17 años el Perú oficial parece redescubrir la pobreza, es decir, recordar que existe, y que a pesar que se redujo sostenidamente desde el 54,8% en que lo dejó el gobierno de Alberto Fujimori –una disminución de más de 33 puntos en 17 años– sigue presentando intolerables brechas en los desagregados.

De hecho, en los datos que presenta el INEI, la pobreza rural se ha elevado al 44,4% en comparación con la pobreza urbana que es de 15,1%, que también aumentó. La pobreza es más alta en la sierra rural, llegando al 48,7% y a pesar de que es más baja en la selva rural alcanza el 41,4%.

Estos datos han abierto un debate intenso cuya utilidad es invaluable considerando que en unos días el gabinete acudirá al Congreso para solicitar el voto de investidura. En este debate algunas cuestiones ya están superadas, como la tesis de que la pobreza es un resultado histórico. Sobre el punto, debe saberse que en Lima, la pobreza ha subido 2,3%, alcanzando el 13,3%, de modo que se trata de una “pobreza nueva”, en el mismo sentido que el terrible aumento de 4,8% en el Cusco, el 3,7% en Junín, el 3,7% en Lambayeque, y 2,7% en Pasco. Tres de estas regiones han tenido, sin embargo, una fuerte inversión pública en los últimos años.

Las causas del aumento son también objeto de discusión, aunque la centralidad del crecimiento como motor de la reducción de la pobreza es innegable, aun a pesar de las debilidades en la distribución de sus beneficios. Cada punto menos del PBI son 140 mil empleos formales que se dejan de crear. A ello se agrega otros efectos como la desarticulación de la política social, la debilidad de las rectorías, la rebaja de operatividad del Gobierno Central y los gobiernos regionales, y el impacto directo de la corrupción.

Este punto no es solo un punto. Es preciso relacionarlo con indicadores indesligables, como la pérdida de empleo, la reducción del ritmo de caída de la desnutrición crónica, especialmente infantil, y el estancamiento de la anemia en niños de 0 a 3 años, que se mantiene en 43,6%, con tasas indignantes de 75,9% en Puno, por ejemplo. En ese contexto, para efectos de la discusión nacional que nos merecemos, y mejorar el debate del voto de confianza en el Congreso, es inexplicable que el INEI se haya guardado más de dos meses el resultado de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) lista desde el mes de febrero.

 

 

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