Centenario de la Revolución de Octubre

Partido Comunista de la Unión Soviética

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El Partido Comunista de la Unión Soviética fue la organización que aglutino a la vanguardia del pueblo soviético en la construcción de la sociedad socialista, como sucesor del Partido Bolchevique que a su vez se había desgajado del POSD de Rusia. Con este nombre se conoció desde 1952 hasta 1991, aunque las palabras Partido Comunista estaban presentes en el nombre desde 1918, fecha en que pasó a llamarse Partido Comunista Ruso (bolchevique).

En 1925, ya constituida la Unión Soviética, se convirtió en el Partido Comunista de los Bolcheviques de la Unión. Posteriormente, en 1952 se simplificó a Partido Comunista de la Unión Soviética. A lo largo de la historia de la Rusia soviética y de la URSS, el Partido Comunista fue el partido gobernante y mayoritario. En consecuencia, la historia del PCUS y la de la URSS se entrecruzan y solapan.

Militancia


Para ser miembro, la solicitud debía ser aprobada por varios comités. Se conseguía tras superar una serie de fases: los niños formaban parte del organización de pioneros hasta los catorce años, después pasaban al Komsomol, si como adulto uno mostraba su adhesión a la disciplina del Partido llegar a ser miembro del Partido Comunista.

En el año 1933, el partido tenía más de tres millones y medio de miembros y candidatos a serlo, esta quedo reducida a menos de dos millones en 1939. En 1986, en el PCUS militaban más de 19 millones de miembros, aproximadamente el 10% de la población adulta de la URSS.

Después de la desintegración de la Unión Soviética, la mayoría de su militancia abandonó el Partido, que fue declarado ilegal y despojado de todos sus bienes. En Rusia, 500.000 militantes formaron el Partido Comunista de la Federación Rusa, que tuvo que ser legalizado en 1993 y es el principal partido de oposición del país.

Estructura


El órgano de dirección del PCUS era el Congreso del Partido que, en un principio, se reunió de modo anual. Sus reuniones se hicieron menos frecuentes, en particular con Stalin. Los Congresos del Partido elegían al Comité Central que a su vez elegía al Politburó. Con Stalin en el poder, el cargo más importante fue el de secretario general que era elegido por el Politburó. En 1952 el cargo de Secretario General se convirtió en Primer Secretario y el Politburó en Presidium antes de volver a sus antiguos nombres con Leonid Brezhnev en 1966.

En teoría, el poder supremo en el partido correspondía al Congreso del Partido, pero en la práctica, la estructura del poder se invirtió, y particularmente tras la muerte de Lenin, el poder supremo estaba en manos del Secretario General.

En los niveles más bajos, la organización jerárquica del partido estaba protagonizada por los Comités del Partido o partkoms. Un partkom era dirigido por el secretario del partkom. En empresas, instituciones, koljóses, etc., se les denominaba "partkoms". En niveles más elevados el nombre de los Comités se abreviaba siguiendo la misma lógica: raikoms en el nivel región, obkoms para los óblasts (anteriormente gubkoms, gorkom en el nivel municipal, etc.

La base del partido era la organización primaria del partido o célula del partido. Se creaba sin entidad, dondequiera que hubiese al menos tres comunistas. El órgano de gobierno de una célula era el Buró del partido. Ese partburó estaba encabezado por un secretario del buró. En las células más pequeñas del partido, los secretarios eran trabajadores de la correspondiente fábrica/hospital/escuela/etc. Si la organización del partido era lo suficientemente grande, era encabezada por un secretario exento, cuyo salario estaba a cargo del Partido.

 

Revolución de Octubre (7 de noviembre de 1917)


Con este nombre se designan las dos revoluciones que, paralelamente, estallaron en Petrogrado en 1917. La primera consiguió la abdicación del zar Nicolás II y la segunda la toma del poder del Partido Bolchevique.

Pese a que tradicionalmente se conoce a este proceso como la Revolución de Octubre, es preciso aclarar que según el calendario gregoriano, el actualmente más implantado y el que ya era mayoritario entonces; el estallido revolucionario ocurrió el 7 de noviembre, el 25 de octubre del calendario ruso sin reformar.

Antecedentes de la Revolución Rusa


Durante el siglo XIX, el Imperio Ruso evolucionó acumulando una serie de problemas que se configuraron como obstáculos para su propio desarrollo como Imperio centralizado, a la vez que fue desarrollando en su seno contradicciones que fueron apuntalando los cimientos de una Revolución que al fin triunfó en 1917.

Uno de los mayores problemas de este país, de veinte millones de Km² y una población aproximada que creció de 125 millones de habitantes a mediados del siglo XIX, a 170 millones en los años de la Primera Guerra Mundial), fue la gran diversidad étnica, cultural y religiosa, ya que en su seno, convivían finlandeses protestantes, rusos ortodoxos, polacos católicos, y turcos e iraníes musulmanes, entre otras etnias y creencias.

Por otro lado, el desarrollo económico de Rusia desde la segunda mitad del siglo pasado que extremadamente problemático. No hay que olvidar que el Imperio Ruso era un país de base rural, donde el 90% eran campesinos, y donde el zar gozaba de poder sin limitaciones parlamentarias. Los intentos liberalizados de Alejandro I a principios del siglo XIX, se habían interrumpido con la invasión napoleónica, lo que explica que su sucesor, Nicolás I, concentrara aún más los poderes en su persona, invadido por el miedo del triunfo de las ideas revolucionarias tras el Congreso de Viena. Por ello el sistema feudal subsistió en el Imperio y, por lo tanto, la estructura estamental en que se organizaba la sociedad; asimismo, la burguesía rusa fue poco importante en número y poder, ya que preponderó la nobleza que apoyaba al zar en el poder.

Sin embargo, el fracaso de Rusia en la Guerra de Crimea en 1856 cambió la dinámica del país. El país perdió en esta contienda la posibilidad de obtener una salida al Mediterráneo, a la vez que se evidenció el atraso que sufría Rusia en casi todos los órdenes con respecto al resto de las potencies europeas.

Si analizamos las causas de este atraso, las principales causas se debieron a la actitud de pasividad del Estado para posibilitar el desarrollo, a la escasez de un mercado nacional de importancia, que evitaba la competencia, a la existencia de estructuras arcaicas en la sociedad, que impedían reformas para el desarrollo industrial, y que imponían una fuerte jerarquización de la sociedad, y al sistema feudal todavía en vigor.


Por lo tanto, cuando Alejandro II subió al poder (1855-1881) tras el fracaso de Crimea, acometió las siguientes reformas:

-Impulsar el fin de la servidumbre, y por lo tanto del sistema feudal.
-Proponer el papel del estado como promotor de la industrialización.

La emancipación de los siervos


Durante el siglo XV, y para evitar la emigración masiva de los siervos, el sistema feudal en Rusia se había radicalizado. A partir de Catalina la Grande, los poderes del señor sobre sus siervos eran enormes, ya que podía prácticamente vender o someter al siervo a destierro o a castigo corporal. Jurídicamente no eran esclavos, pero se les trataba como tales en muchas ocasiones.

La necesidad de mejorar la productividad del campo llevó a Alejandro II a estudiar su emancipación, pero ésto suponía un problema económico. En 1861, mediante un decreto de emancipación estableció la posibilidad de que el siervo adquiriera su libertad si podía pagar la propiedad en que el siervo estaba adscrito. Este decreto provocó enormes abusos, ya que no se consiguió el propósito de desvincular al antiguo siervo de la tierra. Dos años más tarde, el zar firmó un nuevo decreto.

La política del zar en este asunto, se enmarcaba en una época de intenso aumento demográfico que exigía cambios para mejorar la productividad; sin embargo, las condiciones del campesino fueron empeorando paulatinamente, precisamente por este aumento de la población, ya que tras la muerte de un campesino, la tierra la heredaban sus hijos, lo que ocasionó una división de las tierras que empobreció progresivamente a los campesinos.

Proceso de Industrialización en el siglo XIX


Entre 1800 y 1860 la industria rusa era similar en cuanto a métodos y productividad a la del siglo anterior. Sólo la metalúrgica y la industria textil crecieron, aunque muy lentamente. Tras la Guerra de Crimea, resultó evidente que el país debía adaptarse al capitalismo que ya estaba triunfando en toda Europa. Este desarrollo de la industria rusa se debió fundamentalmente a la expansión demográfica y a la intervención del Estado, puesto que debía suplir la falta de empresarios privados.

Las medidas concretas se pueden resumir en la creación de nuevos núcleos fabriles, que se localizaron en torno a Moscú, San Petersburgo, los Urales, Ucrania y el mar Caspio; se impulsó la construcción del ferrocarril, con capital nacional y extranjero, dinero que conseguía el Estado fomentando la exportación de cereales, lo que empobrecía al campesinado, ya que hizo que el grano escaseara y que subiera de precio en el mercado interno; se organizó un sistema bancario, y se buscó la expansión del Imperio hacia los mares Báltico y Mediterráneo primero, y más tarde hacia el Caspio, Asia Central, Siberia y el Pacífico, dada la oposición europea.

El resultado de esta política permitió un enorme aceleramiento de la industria rusa en torno a 1890, aunque más tarde sufrió una aguda crisis entre 1901 y 1905, y en 1909, preludio de la Revolución.

El sistema político ruso


La Rusia zarista fue un sistema autocrático. Las medidas de desarrollo económico podrían haber evolucionado hacia un sistema occidental también en lo político; sin embargo, estas decisiones liberalizadoras fueron titubeantes y precarias; los grupos conservadores, apoyados por el ejército y una burocracia incapaz, impidieron cualquier intento de transformación del sistema político ruso hacia un sistema parlamentario liberal. Pese a todo, el zar Alejandro II hizo algunos intentos serios de transformación, aunque tras el atentado de 1866 volvió al tradicional sistema autocrático.
Las reformas se concentraron entre los años 1861-1866, y fueron las siguientes:

- Abolición de la servidumbre.
- Creación de tribunales de distritos y jueces de paz, ya que la eliminación de la servidumbre exigía la creación de tribunales, puesto que los antiguos siervos hasta entonces eran juzgados por los propios nobles.
- Creación de los Zemstvos, o asambleas de distrito y provincia, elegidas por sufragio censatario y que se convertirían en la plataforma de las acciones políticas de los sectores liberales contra el sistema autoritario.
- Reformas en la educación.

Pese a todo, Alejandro no se decidió a dar el paso hacia un régimen parlamentario, que se hubiera concretado en la redacción de un texto constitucional, donde se debía recoger la división de poderes como modelo político del Estado. En 1881, tras un atentado, murió el zar y ocupó el poder Alejandro III, que renunció a cualquier tipo de aperturismo y volvió a la idea del estado de seguridad, controlando, censurando y fomentando la progresiva rusificación del Estado. Con su hijo, Nicolás II, las contradicciones del país se acrecentaron, ya que debió enfrentarse a mayores desajustes económicos y a las ideas revolucionarias de la burguesía liberal, por un lado, y de las ideologías socialistas por otro.

La crisis económica y el fracaso de Rusia en la guerra contra el Japón (1905), prepararon el camino hacia el éxito de la Revolución de 1917, y con ello el fin del zarismo.

El zarismo había logrado modernizar el país en parte, pero no logró los cambios políticos necesarios cuando éstos eran inevitables.

Los partidos políticos


A principios del siglo XX existían cuatro grandes tendencias políticas de oposición al sistema autocrático zarista. Por un lado, el Partido Constitucionalista (KADETE), que representaba a los liberales-conservadores, y agrupaba a los grandes burgueses y propietarios que deseaban una ampliación de los poderes de los Zemstvos; por otro lado, los llamados Liberales Occidentalistas, que eran partidarios de un sistema liberal parlamentario a imagen y semejanza del sistema inglés. Entre los grupos de izquierda, destacaron el Partido Socialista Revolucionario (SR), cuyos miembros eran llamados también eseritas o trudoviques, que exigían repartos de tierras de los nobles y campesinos ricos, y el Partido Obrero Social-demócrata Ruso, formado por socialistas marxistas que, a diferencia de los eseritas, confiaban en la capacidad revolucionaria del proletariado y no creían que el motor del cambio fuera el campesinado. Este último partido, el Partido Obrero Social-demócrata, se organizó en los núcleos urbanos de Moscú y San Petersburgo fundamentalmente, y ya en 1903 el partido sufrió una escisión, entre los denominados Mencheviques, y los Bolcheviques. Los Mencheviques creían en la posibilidad de seguir las ideas de Carlos Marx de una forma ortodoxa, esto es, construir un gran partido de masas y que la revolución fuera el resultado de un proceso lógico, por lo que era necesario primero desarrollar económicamente el país; los Bolcheviques, sin embargo, creían que el papel revolucionario no debía residir en un gran partido de masas, sino en la labor de unos pocos y escogidos revolucionarios que consiguieran un cambio drástico.

Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, fue el director de la política bolchevique durante la revolución. Licenciado en derecho y con una increíble carrera revolucionaria, a los 30 años abandonó Rusia, tras haber sido deportado y desterrado en Siberia. Vivió a partir de entonces en Francia, Alemania, Bélgica y Suiza, donde se dedicó a difundir las ideas revolucionarias en el periódico Iskra, que él mismo fundó. En sus obras difunde un plan de acción; para él, la labor de un partido consiste en descubrir cuándo las dificultades económicas y políticas de un país son las propicias para provocar el cambio hacia el Estado socialista. Lo más trascendental de las ideas de Lenin es que son una revisión de las teorías de Marx, al que le enfrenta el hecho de que para Lenin la revolución no es sólo posible en los países de reciente industrialización, como Rusia, sino que es en éstos y no en los que viven un capitalismo avanzado, donde puede triunfar.

Lenin vivió en el exilio, pero regresó en dos ocasiones a Rusia: la primera en 1905 durante la Revolución tras la guerra con Japón, y la segunda en 1917, para tomar el poder.

La Revolución de febrero


Durante los primeros años del siglo XX, Rusia vivió una serie de dificultades que se añadieron a las anteriormente explicadas. Por un lado, el Imperio Ruso sufrió entre 1901 y 1903 una breve crisis de superproducción, que fue una de las primeras crisis capitalistas en un país que luchaba por serlo. Las dificultades económicas empujaron al Estado a una lucha por el control del Pacífico, posible solución para colocar los productos y pagar créditos que habían sido solicitados a franceses y belgas, por ejemplo, para el fomento de la industrialización. Japón trató de evitar la expansión de los rusos en su zona de influencia, y estalló la Guerra Ruso-japonesa que demostró, una vez más, la incapacidad rusa; el país cayó en una crisis profunda, ya que no pudo soportar los enormes gastos sin la recompensa del triunfo. La población sufrió, además de desilusión, penuria y sobre todo hambre. En estas circunstancias, los partidos opositores al zar organizaron una revolución, que no triunfó pero que ensayó modelos de actuación para el futuro.

Las tropas del zar pudieron someter a los revolucionarios que se habían organizado en comités de obreros y soldados en las grandes ciudades, que se denominaron Soviets, y que serían un sistema de organización de gran trascendencia años más tarde. Por otro lado, el zar no tuvo más remedio que demostrar su voluntad reformadora creando una Asamblea consultiva, Duma, en la que los políticos pusieron sus esperanzas de que se terminara estableciendo una Constitución.

En 1914 estalló la guerra mundial y Rusia desde el principio participó junto a británicos y franceses. Su papel, desde el comienzo, fue desdichado, por lo que se comenzaron a verter críticas a la labor rusa, que se sumaron a las manifestaciones por la carestía de productos de primera necesidad y las continuas levas. Previamente al estallido revolucionario, el zar había disuelto la Duma, pero en febrero de 1917, los soviets y la prensa empujaron al pueblo a la toma del Palacio de Invierno, residencia del zar, con el apoyo de parte del ejército. El zar Nicolás II tomó la decisión de abdicar en el príncipe Lvov, que comenzó a gobernar con representantes de la Duma. Se abría una fase moderada de la revolución. En esta etapa, gobernó Lvov, pero poco después fue sustituido por Kerenski, que formó un gobierno provisional en el que tomaron parte moderados y mencheviques, y quedaron excluidos los radicales y los bolcheviques. Las decisiones más importantes de este momento fueron la de seguir los pactos establecidos con Francia e Inglaterra, por lo que Rusia continuaba con sus compromisos en la Guerra Mundial; asimismo, comenzaron las reuniones para la formación de una asamblea constituyente, es decir, se planteaba la redacción de una Constitución, pero esta labor quedó condicionada por la guerra.

Los problemas se fueron sucediendo, sobre todo porque existía un gobierno paralelo, los soviets, controlados por los comités de obreros y soldados, que no reconocía las leyes del gobierno provisional como legítimas. Los soviets pidieron la solución de los problemas de los campesinos y fomentaron la ocupación de las tierras, a la vez que exigieron a los empresarios mejoras laborales.
Es en este momento cuando Lenin escribió las Tesis de abril en las que apoya una fase nueva para la revolución, que se resume en Paz, tierra y todo el poder a los soviets.

Las condiciones del gobierno de Kerenski cada vez eran más delicadas, puesto que los militares zaristas trataron de recuperar el poder. En este contexto se produjo el golpe de estado del general Kornilov, abortado por el gobierno, pero que tuvo una consecuencia gravísima, puesto que los bolcheviques a partir de entonces controlaron totalmente los soviets.

La Revolución de Octubre


En octubre se reunieron los bolcheviques en un congreso, en el que se preparó ]a definitiva revolución. Los bolcheviques, dirigidos por Lenin, Trotski y Stalin, tomaron el Palacio de Invierno y destituyeron al gobierno provisional. Se estableció un Gobierno de Comisarios del Pueblo, dirigido por Lenin, que gobernó sobre los diferentes soviets. Trotski, jefe del soviet de Petrogrado (San Petersburgo), ocupó el puesto de Ministro de Asuntos Exteriores. Desde este puesto estableció las negociaciones con Alemania para lograr la paz.

Las primeras medidas del nuevo gobierno se resumían en la necesidad de lograr la paz, que fue negociada y firmada en Brest-Litovs. Rusia, según este documento, abandonaba la guerra y cedía parte de su territorio, ya que consideraba prioritario salvar la revolución antes que preservar la integridad territorial. Otras medidas del nuevo gobierno fueron la firma de decretos sobre la tierra que pusieron fin a la gran propiedad; las fábricas fueron controladas por los obreros; se nacionalizaron los bancos, y se organizaron elecciones para elegir una asamblea constituyente.
Las elecciones que se celebraron fueron un fracaso para los bolcheviques, por lo que éstos decidieron anularlas y redactar el propio gobierno una constitución: La Constitución de 1918.

Constitución de 1918


Por ella se establecía la separación del poder ejecutivo y el legislativo, a través de los siguientes órganos:

-Congreso de los Soviets.
-Comité Central, o Soviet Supremo.
-Presidium, o comisarios del pueblo.

Tras la aprobación de la Constitución se iniciaba una etapa conocida como Comunismo de Guerra, puesto que se vivía una guerra civil que no terminó hasta 1921, ya que los opositores contaron con el apoyo de las tropas de los países occidentales. Fue en esta época cuando se creó el Ejército Rojo, institución defensora de la Revolución organizada por Trotski.

Nueva Política Económica


Tras la guerra civil, el gobierno debió establecer una serie de medidas de desarrollo. Así, desde 1921 hasta 1927, se establecieron unas pautas económicas, que constituyeron la denominada Nueva Política Económica, propugnada por Lenin, Stalin y Bujarin, con la oposición de Trotski, ya que suponía una vuelta, en parte, al sistema capitalista. En este sistema económico, se respetaba la propiedad privada, excepto en bancos ferrocarriles y empresas básicas, que seguían en manos del Estado, se abandonaba el colectivismo, se fomentaba el artesanado y se eliminaba el impuesto en especie; con todo lo cual, se permitía un pequeño comercio privado.


Para los políticos era necesario esta marcha atrás para lograr un crecimiento rápido de la economía antes de acometer la construcción definitiva de la sociedad socialista.


En 1927 se abandonó la Nueva Política Económica (NEP) y se establecieron los Planes Quinquenales de Desarrollo, cuyos objetivos eran la eliminación del sector privado, la colectivización (Koljoses) para eliminar las grandes propiedades (Kulaks), creación de un sistema de cooperativas, fomentando la venta de los productos a través de almacenes del Estado, y la desaparición del comercio libre.

El llamado estalinismo


En 1922 Lenin cayó enfermo y fue perdiendo paulatinamente las facultades mentales, por lo que estaba claro que pronto se abrirían las luchas entre los bolcheviques sobre quién sería el líder de la Revolución. Stalin y Trotski, con sus tesis contrapuestas centralizaron estos debates, que culminaron con la toma del poder por parte del primero tras el destierro de Trotski, quien poco después fue asesinado en México. Los planteamientos de Stalin eran más rígidos que los de Trotski, que opinaba que la revolución debía internacionalizarse.

Stalin una vez en el poder impuso una mayor rigidez y disciplina e impulsó una serie de planes de desarrollo económico para conseguir que la Unión Soviética llegara a ser una gran potencia. Estos planes se apoyaron en la colectivización y la industrialización.

Las explotaciones colectivas (o Koljoses) y las explotaciones de propiedad estatal (o Sovjoses), acabaron con la propiedad privada feudal en el campo, por lo que el Estado controlaría todo el excedente. Esto permitió alimentar a un número cada vez mayor de obreros industriales.

En la industria, los planes de desarrollo se preocuparon en fabricar bienes de equipo y maquinaria, para suministrar a las fábrica. Con esta política la población quedó durante mucho tiempo desabastecida de productos de consumo, algunos de primera necesidad, pero se consiguió elevar en poco tiempo la capacidad de producción del país. Los Planes Quinquenales preveían el siguiente ritmo de desarrollo:

-el Primer Plan (1929-1933), intentaba el desarrollo de industria pesada y eléctrica.
-el Segundo Plan (1934-38), desarrolló la industria pesada y creó grandes empresas estatales (Kombinats), que funcionaron a imagen y semejanza de los truts capitalistas.
-el Tercer Plan (1938-1942), intentó la creación de un a gran industria química e industria ligera, para instalar industrias de bienes de consumo y concluir el proceso. La guerra impidió su conclusión.

Los planes de desarrollo exigieron un gran sacrificio de la población, a la vez que fue preciso inventar nuevos métodos para lograr mayores producciones.


En 1936 se aprobó una nueva constitución más democrática.


El papel de Stalin es discutidísimo, sin embargo el enorme desarrollo que la Unión Soviética alcanzó en los años de su gobierno evitó que la Alemania Nazi pudiera invadir el país. En 1940 la Unión Soviética fue atacada por Alemania. Stalin salió triunfante de ella y fortalecido en el poder, y consiguió que Occidente aceptara el hecho de una Europa, y un mundo, dividido en países seguidores de su doctrina y los países que se declaraban incondicionalmente capitalistas.

 

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