Artículo presentado en el Encuentro Latinoamericano de Partido Comunistas, realizo en la Ciudad de Lima, Perú, del 5 al 8 de abril 2018.

El postcapitalismo o Parténope

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Ricardo López Risso [*]

       

 

 

 

 

Parténope, podía persuadir a los duros navegantes de que abandonaran la embarcación y siguieran su canto, lanzándose por la borda, ahogándose en el mar. Los comunistas, debemos hacer con Odiseo, amarrarnos a palo mayor (del materialismo dialectico e histórico) para no ser seducidos por los cantos y las liras de las sirenas del «izquierdismo postcapitalista».


Aproximación Conceptual.


La teorización acientífica del fin del capitalismo en los últimos 50 años, ha cultivado el concepto de postcapitalismo como una nueva forma de organización social que sucede al capitalismo como lo conocemos, en sus diferentes aspectos: social, político, económico, cultural y moral.

En la búsqueda de la «tercera vía», alejada del keynesianismo y de la planificación socialista, a fines de los 40, la Sociedad Mont Pélerin[1] en su declaración de objetivos, incubó los fundamentos de postcapitalismo antikeynesiano: el neoliberalismo, bajo la égida de los siguientes fundamentos, hasta hoy invariables: La redefinición de las funciones del estado para distinguir más claramente entre el orden totalitario y el liberal; métodos para restablecer el estado de derecho y asegurar su desarrollo de tal manera que los individuos y grupos no estén en condiciones de invadir la libertad de los demás y los derechos privados no pueden convertirse en una base de poder predatorio; posibilidad de establecer estándares mínimos por medios no hostiles a la iniciativa y al funcionamiento del mercado; métodos para combatir el mal uso de la historia para el fomento de credos hostiles a la libertad; la creación de un orden internacional conducente a salvaguardar la paz y la libertad y permitir el establecimiento de relaciones económicas internacionales armoniosas.

En el pensamiento maduro de Peter Drucker[2], luego de La era de la discontinuidad de1969 -que emocionara a muchos izquierdistas en los 90 y los condujera a la abjuración suicida de sus convicciones marxistas-, la sociedad poscapitalista será, una sociedad no-capitalista y no-socialista, pero no acapitalista ni anti-capitalista, será una “sociedad instruida” y una “sociedad de grandes organizaciones” -oficiales y privadas- que necesariamente operan en virtud del flujo informativo. Así también afirma que el postcapitalismo se trata de una radicalización (reestructuración) de la economía de mercado, tanto en su expansión en la vida social como en su poder destructor de alternativas críticas y efectivamente superadoras. Drucker, considera que la transformación contemporánea es la más radical de la historia, en tanto no sólo alcanza al mundo occidental. La globalización se hace manifiesta a partir de indicadores económicos, del saber y la tecnociencia[3]. La conversión del saber en recurso primario es uno de los signos distintivos de la sociedad postindustrial (sociedad del conocimiento). La nueva meta de la sociedad capitalista es la producción de los trabajadores del saber y de los servicios. El recurso real, el suelo o la mano de obra, han dejado de ser el capital para pasar a ser el nuevo capital el saber. Esto modifica la tradicional división de clases de la sociedad capitalista, entre capitalistas y proletarios, con la emergencia de la clase de los trabajadores del saber y la de los trabajadores de los servicios en la nueva sociedad postcapitalista. Para Drucker en su Brave New World[4], el mercado sigue siendo el único mecanismo de integración económica y social, por supuesto, una sociedad de trabajadores del saber, trabajadores de servicios, sin trabajadores de bienes tangibles.

Para los postmodernistas el conocimiento, el cual genera mayor riqueza que los
tradicionales factores de la producción. El concepto parcial de Drucker de lo que es postcapitalismo es un inicio para explicar la producción dominada por el conocimiento como un sistema económico postcapitalista en el que los bienes tangibles son producidos por una pequeña proporción de mano de obra y una mayor proporción de información y conocimiento, lo que a su vez determinan la naturaleza del sistema social y político.

Según Drucker, El trabajo no material de la sociedad postindustrial altera las condiciones del capitalismo industrial para convertirlo en un capitalismo cognitivo[5] en la sociedad del conocimiento. Reproduciendo dicha tesis, sostienen diversos teóricos del postcapitalismo de las dos tendencias, los postcapitalista del neoliberalismo y los postcapitalista emancipadores izquierdistas, que es la actividad cognitiva, el resultado del desarrollo y acumulación del conocimiento y la ciencia, el factor esencial en la creación de valor.

En avance de los procesos de globalización económica representa la formación de una nueva «cultura transnacional» y la formación de «identidades postnacionales», pero también Drucker considera que es el fin de la hegemonía de lo nacional que transita a una civilización transfronteriza y al alumbramiento de una comunidad mundial de consumidores. Drucker observa la emergencia de una nueva era, el postcapitalismo, en la cual las fuerzas económicas del capitalismo se vuelven obsoletas cuando los factores de la producción tradicionales, asumen que la producción de cosas físicas es sobrepasada por la producción de bienes de información y servicios. Un nuevo factor de la producción emerge: tierra, capital, trabajo y organización ya no generan la misma riqueza.

La naturaleza de la nueva configuración postcapitalista está caracterizada por una nueva clase social («trabajadores del saber») que controla la tecnología de las comunicaciones y la información en redes jerárquicas.

El postcapitalismo de Drucker puede ser considerado más que como una ideología, una visión de la reestructuración del capitalismo y no como una superación del capitalismo.

Así también tenemos el postcapitalismo de los británicos W. Paul Cockshott y Allin Cottrell teorizado en Towards a New Socialism, que a similitud de Drucker, sostienen que el postcapitalismo es el socialismo del siglo XXI, que se sustentará en los sistemas informáticos, en la democracia computacional, en la inexistencia de la lucha de clases, pero a diferencia de éste, proponen la planificación democrática de la economía como mecanismo para resolver contradicción fundamental del capitalismo[6].

Por otro lado la sociedad postcapitalista o postburguesa que sostiene la «Escuela de Bremen»[7], de la cual es integrante y tributario Heinz Dieterich Steffan, autodefinido como el teórico del socialismo del siglo XXI en Latinoamérica, se enfoca en el proceso evolutivo de las instituciones desde una perspectiva econométrica[8] basada en cálculos probabilísticos computacionales. En resumen su sociedad postcapitalista es el socialismo del siglo XXI.

Tanto como Drucker, como W. Paul Cockshott, Allin Cottrell y Heinz Dieterich, parecen coincidir en elucubrar una sociedad del conocimiento, en la evolución de la ciencia como factor central y en la planificación central de la economía, cuando de lo que intentan soslayar es la generación de una nueva división social del trabajo, en la que irrumpe un nuevo tipo de proletarios, los «proletarios del saber» (para así aproximarme a una definición menos restrictiva que el término cognitariado).

En contrario las tesis de Wim Dierckxsens[9], que sostiene que la sociedad postcapitalista no se sostiene en la planificación central de la economía sino en la autodeterminación de la ciudadanía, sostiene que el capitalismo es “un horizonte superable”, ya que ella misma motiva y fundamenta le necesidad de nuevas alternativas que apuntan a la sociedad socialista, basada en una nueva racionalidad económica fundamentada en el respeto a la vida y al medio ambiente y en la sociedad civil[10], de la que los comunistas debemos rescatar lo valioso y complementario de la utopía planteada por autor holandés, sin evadir la necesidad de resolver la contradicción básica de la sociedad capitalista.

Nueva utopía y la globalización.


La creación modelos utópicos alternativos al capitalismo, sin desmerecer los aportes en la lucha por el socialismo y el comunismo en la época actual, no pueden ser vistos desde las tribunas, sino que merecen que los comunistas desarrollemos una sostenida lucha ideológica, ya que su aparente inocuidad, incrementan la dispersión de las ideas en la lucha por el socialismo, como las experiencias con algunos elementos emancipatorios, al igual que los modelos postcapitalistas (Drucker, Mason[11], Cocshott-Cottrell, Dierckxsens y la confusa «Escuela de Bremen».

Las teorías postcapitalistas, finalmente repiten y mesclan en nuevos textos, las tesis de la socialdemocracia europea del siglo XIX y los sueños del socialismo utópico del siglo XVIII, que intentaron alcanzar una transición del capitalismo en desarrollo hacia un postcapitalismo temprano en formas no violentas, sin resolver la contradicción principal del capitalismo: el carácter social de la producción y la apropiación privada del producto del trabajo.

El debate sobre el postcapitalismo se inicia a principios del siglo XX, teniendo como paradigma el socialismo soviético y el de Europa del Este, luego de la II Guerra Mundial, y en contrapartida el keynesianismo como ideología del rol preponderante del Estado en la economía y la sociedad, cuya influencia sigue atravesando las tesis postcapitalista de muchos sectores de la izquierda autodenominada moderna como en el caso peruano.

El socialismo soviético y el keynesianismo alentaron el debate del postcapitalismo, que sucumbió al mismo tiempo que el neoliberalismo, como nueva ideología del
capitalismo, ganaba posiciones imponiendo un modelo de explotación en la economía globalizada.

La globalización es una forma de la expansión capitalista (La globalización económica, tal como se designa hoy a la creciente interdependencia económica entre diferentes Estados, es la forma reestructura del proceso de expansión capitalista a nivel mundial) no un fenómeno aparte, que deriva en la postmodernidad.

La globalización puede ser vista por algunas corrientes sociológicas, como una continuidad del voluntarismo utopista para establecer el ideal de una sociedad justa mediante la creación de una sociedad del conocimiento, como fundamento de algunos de los socialismos del siglo XXI y del neoliberalismo remozado.

El Debate del postcapitalismo y la persuasiva Parténope: el socialismo del siglo XXI.
La autodisolución de la Unión Soviética y el derrumbe del socialismo real de Europa del Este, desató el pánico en muchas fuerzas políticas y sociales, llevando a otros a auto convencimiento de que el capitalismo es inevitable y no hay alternativa y se modela una tesis de socialismo sin dañar los fundamentos del capitalismo. Es allí donde el modelo del postcapitalismo solo es una versión del siglo XXI del socialismo utópico del siglo XVIII.

Hasta aquí, el postcapitalismo neoliberal ha concluido que la contradicción fundamental radica en la rigidez de las relaciones entre los factores del capital (propiedad de los medios y el trabajo, en idéntica dirección de las tesis postcapitalista emancipadoras[12], como las sostenidas por la «Escuela de Bremen» y el «socialismo del siglo XXI».

La persuasiva Parténope tañendo su lira, sostiene que el postcapitalismo pretende integrar a todos los ciudadanos en una democracia política y económica con base en una tendencia de mercado que maneja una cultura de masas capaz de influenciar la producción intelectual. La comunidad postmoderna puede identificarse con el postcapitalismo, postnacionalismo y el postsocialismo a través de la efectividad económica y la democracia política, sin embargo, frente a la lógica de una economía de mercado que persigue la acumulación del capital mediante la obtención del máximo beneficio para los agentes económicos, el postcapitalismo ofrece las posibilidades de asegurar las bases materiales del bienestar en todos los niveles del desarrollo de la humanidad en su conjunto.

Parténope (siempre tañendo su lira), afirma que el postcapitalismo es una forma de expresión democrática y participativa de la racionalidad ciudadana que se orienta a lograr un equilibrio entre los intereses privados y colectivos (W. Paul Cockshott, Allin Cottrell y Heinz Dieterich, Wim Dierckxsens, Mason). En el sistema postcapitalista, los medios de producción están en las manos del sector privado y en un sector publico regulador de los bienes y recursos públicos, proveedor de mínimos estándares de bienestar, formulador e implementador de políticas económicas que eviten la concentración de poder económico y financiero, político y social, para alcanzar la estabilidad a largo plazo de los factores económicos y para invertir estratégicamente en actividades económicas que más contribuyan a alcanzar un desarrollo sustentable y mejor calidad de vida.

Está mezcla eclética de ideas, tesis y propuestas (ordenadas según la necesidad) son los fundamentos ideológicos del llamado socialismo del siglo XXI, que no es otra cosa que el capitalismo visto a través del cristal del izquierdismo. Pero el mundo creado por Parténope, sus teóricos y políticos se empezó a derrumbar por el influjo de sus propias contradicciones, que no son otras que la del capital y el trabajo. El socialismo del siglo XXI con sus «fundamentos postcapitalistas», que no es otra cosa que el capitalismo con pretensiones redistributivas de las rentas generadas por los modelos capitalistas dependientes extractivitas, ha entrado en crisis medular en la última década, pero no es la crisis del socialismo sino la crisis del capitalismo que no soporta el «redistributismo».

La sociedad postcapitalista y el socialismo del siglo XXI son los cantos y los tañidos de la lira de Parténope, que busca atraer a los comunistas al diversionismo ideológico, que busca justificar lo innecesario de la lucha de clases y de la resolución de la contradicción fundamental del capitalismo, apuntalando hacia un gatopardismo político: mover todo para que nada cambie, por ello la necesidad de reactivar el debate ideológico desde la perspectiva de la lucha conjunta contra el imperialismo y sus nuevas manifestaciones políticas e ideológicas.

Lima, 08 de abril de 2018.
 


[1] Según su propia definición son: Un grupo de economistas, historiadores, filósofos y otros estudiantes de asuntos públicos de Europa y Estados Unidos se reunieron en Mont Pelerin, Suiza, del 1 al 10 de abril de 1947, para analizar la crisis de nuestros tiempos.
[2] En Peter Drucker (1999), La Sociedad Poscapitalista. Editorial Sudamericana, Buenos Aires.
[3] El término tecnociencia es un recurso del lenguaje para denotar la íntima conexión entre ciencia y tecnología. El término tecnociencia no necesariamente conduce a cancelar las identidades de la ciencia y la tecnología, pero sí nos alerta que la investigación sobre ellas y las políticas prácticas, que respecto a las mismas implementemos, tienen que partir del tipo de conexión que el vocablo tecnociencia desea subrayar.
[4] En referencia a la novela homónima de Aldous Huxley de 1930, conocida en el mundo hispano como «Un Mundo Feliz».
[5] Los teóricos del capitalismo cognitivo, tales como Yann-Moulier Boutang, M. Lazzarato, C. Vercellone y otros, argumentan que los economistas neoclásicos ignoran la historia del capitalismo y las interpretaciones de los postcapitalistas acerca de la edad de la información ya están agotadas. Lo que se manifiesta, afirman es un movimiento hacia las formas postmodernas de hipercapitalismo como expresión de la ideología neoliberal.
[6] Contradicción entre el carácter social de la producción y la forma capitalista privada de apropiarse el producto del trabajo. Esta contradicción expresa el profundo antagonismo entre el trabajo asalariado y el capital.
[7] Según Dieterich, en página 22 de la segunda edición revisada y ampliada de su obra «Hugo Chávez y el Socialismo del Siglo XXI» (Instituto Municipal de Publicaciones de la Alcaldía de Caracas. 2005), la Escuela de Bremen está conformada por el genio universal Arno Peters, el matemático Carsten Stahmer y el físico cubano Raymundo Franco y él.
[8] Heinz Dieterich: Primer Modelo Postcapitalista del Mundo presentado en Berlín. En Aporrea.
[9] Wim Dierckxsens, (Holanda), Doctor en Ciencias Sociales de la Universidad de Nimega, Holanda. Tiene postgrado en demografía por la Sorbonne. Fue funcionario de las Naciones Unidas; Investigador del Instituto de Estudios para el Desarrollo, Universidad Tilburg, Holanda. Fue director del Postgrado en Economía de la UNAH en Honduras y fundador de la Maestría en Política Económica, UNA, Costa Rica.
[10] «Transición hacia una nueva civilización. El futuro de la humanidad desde una perspectiva histórica». Año: 2012 (1ra edición) Coedición con Casa Editora Abril, La Habana, Cuba.
[11] Economía colaboracionista.
[12] Emancipadores en relación a los centros imperialistas.

 


[*] Secretario Nacional de Frente Único de la Comisión Política del Comité Central del PCP. Director de «Unidad» y miembro de la Comisión Política del Partido Juntos por el Perú. Abogado.

 

 
 

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