El partido que los peruanos necesitamos

 

 

 

 

 

📣 1. La reconstrucción del Partido de Mariátegui.


Cuando José Carlos Mariátegui fundó el Partido en 1928, entregó a las futuras generaciones de revolucionarios marxistas-leninistas, un cargamento de responsabilidades históricas: organizar al proletariado peruano para la revolución y construir un Partido capaz de conducirlo hacia ese objetivo.
Después de heroicos años de lucha al lado del proletariado, después de haberse reconstruido tras las disidencias perniciosas de los años 60 y 70, el auge de los 80, nuestro Partido en los años 90, en un periodo de involución permanente, empujado por la crisis del bloque socialista, agravado por la diáspora de cuadros y militantes y por el surgimiento del fujimorismo montesinista. El Partido, perdió la brújula política y no reaccionó oportunamente ante el «Fuji shock» de 1990, ni tuvo capacidad de respuesta frente al autogolpe de 1992. Finalmente el fujimorismo montesinista se consolido en 1993 como nueva fuerza política y desplazó al Partido y a las izquierdas de los sectores populares.


El Partido que Mariátegui —imbuido de leninismo— nos legó, es la del Partido sostenido en la más férrea disciplina, el debate sincero, en la crítica despiadada pero constructiva y en la autocrítica sincera, en la proscripción de «grupismos», «amiguismos» y vicios de toda laya; en la militancia activa y en el estudio permanente de la realidad nacional. Pero el Partido que hoy tenemos viene sufriendo de todos los vicios proscriptos como si fuesen propios y naturales, que no sorprenden a nadie, pero que cuando se ponen en evidencia y cuestionan, surgen oportunismos disfrazado de disciplina y espíritu de cuerpo llamados a aplastar cualquier discordia o crítica.


Comprendiendo, como nadie en su tiempo, la necesidad de la organización del proletariado en cuya organización reside su fuerza, Lenin sentó las siguientes tesis que ningún comunista puede olvidar: «El proletariado no dispone, en su lucha por el Poder, de más arma que la organización. [...]», esto es: todo lo demás nace de la organización.
Para Gramsci[1] el partido es el organismo intelectual por excelencia, el que concreta más ampliamente el sentido de la noción de intelectual: el partido es el intelectual colectivo ­–en expresión de Palmiro Togliatti[2]-. Es la fuerza unificadora de la clase, el ámbito de formación del núcleo dirigente de la misma, y de desarrollo de espíritu innovador, de ataque práctico a la clase dirigente tradicional, a través de la elaboración de una conciencia de cuestionamiento activo a su dominación. El partido tiene la visión política general que no anida en organizaciones de finalidad económico-corporativa, como los sindicatos.


Cabe resaltar que de la comprensión del rol del Partido revolucionario parte labor de la reconstrucción del Partido, que pasa necesariamente por la reconstrucción de la convicción del militante comunista en el socialismo y en el comunismo, en la aceptación del rol histórico del proletariado en la transformación social, en el convencimiento que es posible en nuestro país, erradicar la explotación de los trabajadores, la desigualdad y la miseria. Estos preceptos, hacen que en cualquier lugar donde exista un militante del Partido Comunista allí estará el Partido.


El fundamento para lograr esta tarea se encuentra en el afianzamiento de la mística comunista sustentada en que alcanzar la justicia social es posible, en el convenciendo de que el socialismo es posible, en que el sacrificio personal y la lucha por la toma del poder son necesarios para alcanzar la justicia social.


La mística, debe ser transmitida de militante a militante, mediante el ejemplo de vida y de su accionar político. Un dirigente cuya vida y actuar político se encuentre cuestionada, trasmite dudas, desmoralización y desorganización en la militancia, no trasmite mística.


Cabe reestudiar la Tesis de Lenin sobre la disciplina partidaria como el núcleo duro del Partido:


«La primera pregunta que surge es la siguiente: ¿cómo se mantiene la disciplina del partido revolucionario del proletariado? ¿Cómo se comprueba? ¿Cómo se refuerza? Primero por la conciencia de la vanguardia proletaria y por su fidelidad a la revolución, por su firmeza, por su espíritu de sacrificio, por su heroísmo. Segundo, por su capacidad de vincularse, aproximarse y hasta cierto punto, si queréis, fundirse con las más grandes masas trabajadoras, en primer término con la masa proletaria, pero también con la masa trabajadora no proletaria. Tercero, por lo acertado de la dirección política que lleva a cabo esta vanguardia; por lo acertado de su estrategia y de sus tácticas políticas, a condición de que las masas más extensas se convenzan de ello por experiencia propia. Sin estas condiciones, no es posible la disciplina en un partido revolucionario, verdaderamente apto para ser el partido de la clase avanzada, llamada a derrocar a la burguesía y a transformar toda la sociedad. Sin estas condiciones, los intentos de implantar una disciplina se convierten, inevitablemente, en una ficción, en una frase, en gestos grotescos. Pero, por otra parte, estas condiciones no pueden brotar de golpe. Van formándose solamente a través de una labor prolongada, a través de una dura experiencia; su formación se facilita a través de una acertada teoría revolucionaria, que, a su vez, no es ningún dogma, sino que sólo se forma definitivamente en estrecha relación con la práctica de un movimiento que sea verdaderamente de masas y verdaderamente revolucionario.»[3](Cursivas y subrayado agregadas).


El Partido, en su proceso de reconstrucción deberá consolidar un núcleo duro en torno a la disciplina leninista, la mística revolucionaria (el compromiso conscientemente con la lucha por el socialismo), en el convencimiento de que el socialismo es posible en nuestro país y la estrecha vinculación al Pueblo trabajador.


En ese sentido, el XV Congreso debe iniciar un proceso de sinceramiento orgánico, que nos permitirá cohesionar a todos los organismos y militantes en torno a una dirección nacional lucida, coherente y decidida en la lucha por el Poder, así también, conocer quiénes son los militantes que asumen tarea del Partido y quienes no cumplen con los requisitos para ser militantes y finalmente, diseñar una estrategia orientada a la reconstrucción leninista del Partido, fundamentada en el amplio debate interno, libertad de crítica orgánica, obligatoria autocrítica, sumisión consciente de la minoría a la mayoría y unidad de acción.


No debemos pensar y pretender en reconstruir el Partido, con la leña que deja un tornado a su paso, debemos reconstruirlo con nuevos pilares.
Tareas para la reconstrucción del Partido:


- Garantizar la cotización de cada militante, como mecanismo de la reconstrucción de la disciplina partidaria, la mística y sostenimiento de las actividades partidarias.
- Restablecimiento de la sincera autocrítica interna como mecanismo para la reconstrucción de la disciplina partidaria.


- Incorporación de los responsables políticos de los comité regionales como miembros plenos del Comité Central.


- Restauración plena de la militancia celular.


Tareas de agitación, propaganda y comunicación.


Aun cuando en apariencia se trate de un mismo acto, las tareas de agitación buscan comunicar ideas centrales a un vasto contingente de pueblo a diferencia de la propaganda que trata de comunicar un conjunto de ideas a un sector reducido de la población. El arte en este cometido radicará en la capacidad de unir ambas herramientas mediante la comunicación revolucionaria. Lenin en su polémica con Martov escribía:


«Felicitamos a la socialdemocracia rusa —e internacional— por esta nueva terminología martinoviana, más estricta y más profunda. Hasta ahora creíamos […] que si un propagandista trata, por ejemplo, el problema del desempleo, debe explicar la naturaleza capitalista de las crisis, mostrar la causa que las hace inevitables en la sociedad actual, exponer la necesidad de transformar la sociedad capitalista en socialista, etc., en una palabra, debe comunicar “muchas ideas”, tantas, que todas ellas en conjunto podrán ser asimiladas en el acto sólo por pocas (relativamente) personas. En cambio, el agitador, al hablar de este mismo problema, tomará un ejemplo, el más destacado y más conocido de su auditorio —pongamos por caso el de una familia de parados muerta de inanición, el aumento de la miseria, etc.— y, aprovechando ese hecho conocido por todos y cada uno, orientará todos sus esfuerzos a inculcar en la “masa” una sola idea: la idea de cuán absurda es la contradicción entre el incremento de la riqueza y el aumento de la miseria; tratará de despertar en la masa el descontento y la indignación contra esta flagrante injusticia, dejando al propagandista la explicación completa de esta contradicción. (…)»[4]


De la cita de Lenin, debemos extraer las siguientes tareas centrales:
- Denuncia permanente de todos los hechos y actuaciones del gobierno de turno y autoridades locales que afecten al pueblo, aun cuando se trate de un solo peruano.
- Difusión de la propuesta política del PCP, mediante la utilización de redes sociales. (Crear cuentas de twitter, Facebook, blog, website, etc.) y espacios radiales.
- Posicionamiento del nombre del PCP en cada ciudad, capital de provincia, distritos y centros poblados, mediante labores de propaganda consistente en campañas publicitarias, gráficas (afiches, murales, etc., espacios radiales). El mecanismo propagandístico cuenta con la ventaja de que permite visualizar el nombre y el mensaje del PCP en todo momento, no requiriendo ningún medio técnico adicional para que el ciudadano perciba la presencia de los comunistas.
- Empoderamiento de la imagen del militante comunista ocupando espacios públicos. En el cumplimiento de esta tarea, los militantes comunistas deben recurrir a la creatividad, mediante artes, música, teatro en espacios públicos como plazas, calles, puentes. Debe ganarse espacios de debate, comunicación y propaganda en cualquier espacio público.


🤝 2. Estrechar el vínculo del Partido y el Pueblo Peruano.


Aun cuanto a los comunistas nos pese reconocerlo, el fujimorismo montesinista nos arrebató, a los comunistas y a las izquierdas el favor popular. La tarea que debe gestarse en el XV Congreso del PCP es la de recuperar al Pueblo trabajador para la causa de la sociedad más justa.


Los comunistas hemos pasado los últimos 25 años debatiendo arduamente los problemas muy específicos de un sector muy reducido de la población peruana, olvidándonos que la revolución no solo la van a hacer los sectores más conscientes y avanzados del proletariado, sino que será con la mayoría de los sectores sociales desposeídos.


El Partido solo puede estrechar su vínculo con el Pueblo trabajador y lograr que éste lo reconozca como su vanguardia en la medida que incorpore en su discurso diario y en su accionar político las aspiraciones ordinarias de las mayorías sin dejar las aspiraciones sectoriales.


Extremadamente didáctico e ilustrativo lo dicho por Engels para comprender que los comunistas peruanos debemos atender en nuestro discursar políticos las necesidades básicas, inmediatas y urgentes de la población, como son la vivienda, la salud, la alimentación, el agua y saneamiento, la seguridad ciudadana, la educación, transporte público, etc., esto es llegar al corazón del pueblo trabajador.


El Partido crecerá en el seno de las mayorías populares en la medida que llegue al corazón de cada peruano mediante su accionar político, su discurso político y las labores educativas dirigidas al pueblo trabajador:


Como tarea, el XV Congreso debe estructurar el desarrollo de Escuelas Políticas del Pueblo, la que deberá ser implementada mediante conferencias, seminarios, debates, exposiciones en el seno de los sectores populares, con la participación de dirigentes comunistas, líderes sociales comunistas e intelectuales comunistas. La temática de estas Escuelas Políticas del Pueblo (EPP) debe girar en torno a los problemas cotidianos y actuales de cada población, evitando desviar el debate o la atención a temas relacionados con otras realidades.


El desarrollo de la educación política de la población tiene como objetivo central de mediano plazo la organización del poder popular, entendido éste como el poder político y social que nace del pueblo en las entrañas del viejo sistema capitalista. El poder popular deberá organizarse en los lugares donde el Estado no esté presente o allá dejado de estarlo. El poder popular es un poder paralelo, que en nuestro país viene brotando de manera espontánea sin consolidarse. La tarea de los comunistas es organizar y dirigir el poder popular como basamento del Nuevo Poder.


En relación a la educación política del proletariado, Lenin escribía en 1902:
«Cabe preguntar: ¿en qué debe consistir la educación política? ¿Podemos limitarnos a propagar la idea de que la clase obrera es hostil a la autocracia? Está claro que no. No basta con explicar la opresión política de que son objeto los obreros (de la misma manera que era insuficiente explicarles el antagonismo entre sus intereses y los de los patronos). Hay que hacer agitación con motivo de cada hecho concreto de esa opresión (como hemos empezado a hacerla con motivo de las manifestaciones concretas de opresión económica). »[5]


Las herramientas necesarias que los comunistas deben desarrollar para alcanzar esos objetivos, deben ser entre otras, las siguientes:
- Organizar escuelas políticas del pueblo.
- Análisis y conocimiento pleno de la realidad local,
- Desarrollo de propuestas políticas y sociales a fin de afrontar los problemas de los habitantes de cada localidad.
- construir y desarrollar pilotos de gestión económica, social y cultural, que sea valorado y reconocido por el pueblo.
- Promover y organizar la autodefensa ciudadana frente a la seguridad ciudadana, a fin de enfrentar la delincuencia común y gestar órganos paralelos de poder popular,
- Promover y organizar cabildos ciudadanos a fin de tratar los problemas de cada localidad,
- proponer soluciones, denunciar la mala gestión y la corrupción en la administración pública en cada localidad,
- Desarrollo de la línea de masas en los sectores laborales.
- Fortalecer el desarrollo de la CGTP como frente único de trabajadores sindicalizados;
- Organizar federaciones distritales de trabajadores adscrita a la CGTP, como medio de fortalecer la dirección revolucionaria de la lucha de los trabajadores en cada ciudad.
- Promover la organización de comités y sindicatos agrarios y agroindustriales aliados a la CGTP.


🚩 3. El Partido y el Frente Único.


Nuestro fundador José Carlos Mariátegui escribía en 1924: «El frente único no anula la personalidad, no anula la filiación de ninguno de los que lo componen. No significa la confusión ni la amalgama de todas las doctrinas en una doctrina única. Es una acción contingente, concreta, práctica. El programa del frente único considera exclusivamente la realidad inmediata, fuera de toda abstracción y de toda utopía. Preconizar el frente único no es, pues, preconizar el confusionismo ideológico. […]»[6].


En esta tesis, los comunistas del XXI estamos claros. Pero solo tenemos la claridad teórica y textual, pero una confusa práctica política, que nos ha llevado a tener diversas y variopintas políticas de frente único, llegando al fondo, en donde los militantes comunistas son a su vez «afiliados y militantes» del partido «Frente Amplio por la Justicia, Tierra y Libertad», por un lado los «simpatizantes» de Mendoza Frisch se desvelan entre seguir siendo comunistas o «NuevoPerúsistas» y otro lado, la saliente Dirección Nacional insiste en desempolvar el fracasado «Unete», sumiendo al Partido en un marasmo de desorientación política, sometiendo los intereses de la clase obrera a los intereses de otras clases contrapuestas. Cabe reseñar brevemente un balance de nuestro devenir de frente único electoral: nuestro Partido en 1990 solo logró un representante en un organismos de elección popular[7], luego de más de 25 años únicamente hemos logrado la elección de dos honrosos accesitarios de organismos de elección popular[8].


Los comunistas tenemos que tener claro que no debemos fortalecer los partidos de otras clases sociales que tienen interés propio, opuesto y distante a los del proletariado, quizás citando a Gramsci se pueda comprender: “Cada partido es la expresión de un grupo social y nada más que de un solo grupo social. Sin embargo, en determinadas condiciones sociales, algunos partidos representan un solo grupo social en cuanto ejercen una función de equilibrio y de arbitraje entre los intereses del propio grupo y el de los demás grupos y procuran que el desarrollo del grupo representado se produzca con el consentimiento y con la ayuda de los grupos aliados, y en algunos casos con el de los grupos adversarios más hostiles.”[9]


En la medida que los cuadros directivos del Partido, los cuadros intermedios y los militantes no tengan claro el rol del Partido en el frente único seguiremos actuando como apéndice de otros intereses de clase, bajo el absurdo argumento de la «acumulación de fuerza» de 25 años, que a las luces de hoy día únicamente se ha intentado acumular aire en una coladera.


El Partido en el proceso de construcción del frente único político, debe atraer a sectores sociales cuyos intereses de clase sean cercanos a los intereses de la clase obrera y no al revés. Para ello el Partido debe enfocarse en una primera etapa en recuperar su protagonismo en el seno del pueblo, el Partido debe ser el referente del pueblo, con el que adquirirá fuerza propia y preponderancia en cualquier frente único.


El Partido Comunistas deberá estructurar su estrategia de Frente único en los siguientes pilares:
- Permanencia en el trabajo
- Salud universal y gratuita
- Seguridad alimentaria, teniendo como sustento el desarrollo de los sistemas y recursos hídricos, que permita incorporar la mayor cantidad de tierras a la agricultura de consumo directo.
- Educación pública, universal y gratuita
- Desarrollo e investigación tecnológica e industrial
- Recuperación para los peruanos de los recursos naturales estratégicos en manos privadas.


💪 4. La necesaria renovación de los Cuadros Políticos del Partido.


La dinámica de la lucha de clases abierta o soterrada, directa o amañada, colocó en el escenario sus nuevos directores: es decir, las clases que tienen claridad en lo que necesitan para preservar su condición de clase dominante, saben que la renovación en sus huestes políticas es tan vital como el oxígeno para vivir.


Y a esta exigencia no están ajenos los Partidos revolucionarios y en especial el Partido Comunista. La obligatoria e insoslayable renovación de cuadros no debe restringirse al cambio de personas, sino al cambio de ideas, formas de trabajo revolucionario y acción política.


Por ello, el XV Congreso del PCP deberá decantarse entre la renovación de cuadros políticos, renovación de las ideas, renovación de praxis política y la continuidad de viejas prácticas alejadas del Pueblo, sumidas en los vicios del grupismo, amiguismo, liquidacionismo[10] y economicismo, reacias a la construcción de un partido marxista-leninista.


Los cuadros políticos que deberán asumir las tareas del Partido luego del XV Congreso, deben reunir dos características esenciales: ser luchadores identificados con el Pueblo y ser íntegros: ser honestos, ser moralmente solventes (no arrastrar una carga de denuncias, actos de corrupción u otros que pongan en duda su calidad de comunistas ante el Pueblo), ser desprendido, solidario, ser los mejores en su ocupación u oficio, ser trabajador, ser el mejor vecino, ser el mejor estudiante, ser esposos, esposas, padres, madres e hijos amorosos y responsables.


Los nuevos cuadros dirigentes del Partido, los comunistas, los marxistas-leninistas, no deben estar cubiertos de «santidad», la honestidad y la integridad nos sinónimo de santidad, por el contrario deben estar cubiertos de humanidad, llenos de sentimientos humanos de amor a la humanidad, al pueblo. Preguntaba el Comandante Fidel Castro en 1961:


"¿Quién ha dicho que el marxismo es la renuncia de los sentimientos humanos (...)?. Si precisamente (...) fue el amor al hombre, a la humanidad, el deseo de combatir la desdicha del proletariado, el deseo de combatir la miseria, la injusticia, el calvario y toda la explotación sufrida por el proletariado, lo que hace que de la mente de Carlos Marx surja el marxismo cuando precisamente podía surgir una posibilidad real y más que una posibilidad real, la necesidad histórica de la Revolución social de la cual fue intérprete Carlos Marx. Pero, ¿qué lo hizo ser ese intérprete sino el caudal de sentimientos humanos de hombres como él, como Engels, como Lenin?."


La lucha por la Revolución socialista no es únicamente, la lucha por una transformación de las estructuras sociales, de las instituciones del viejo régimen; es además una profunda y radical transformación de los mujeres y de los hombres, de su conciencia, costumbres, valores y hábitos, de sus relaciones sociales, pero esta transformación debe incubarse en el estilo de vida de los militantes comunistas y de sus cuadros dirigentes en el proceso de su formación y de la lucha diaria.


El XV Congreso debe cumplir esta tarea, iniciar una sincera y profunda renovación de cuadros dirigentes en todos sus niveles a fin de iniciar un proceso de reconstrucción orgánica y política de cara a las nuevas exigencias de la lucha por el socialismo.


En conclusión, el XV Congreso del Partido Comunista Peruano, a diferencia de los anteriores, será la más dura lucha entre el continuismo de políticas fracasadas, de resultados funestos, de aislamiento del pueblo, de decisiones erráticas y la renovación que la mayoría de los comunistas anhelamos.


Lima, 13 de mayo de 2017
____________
[1] Primer Quaderni. Antonio Gramsci. 1929.
[2] Secretario General del Partido Comunista Italiano 1927-1934 y 1938-1964.
[3] Lenin, V. I. La enfermedad Infantil del “izquierdismo” en el Comunismo. Editorial Progreso. Moscú. Pag. 540.
[4] V. I. Lenin. ¿Qué hacer? Colección Claves para el Socialismo, pág. 100. República Bolivariana de Venezuela. Marzo 2010.
[5] V. I. Lenin. P. Cit. Pág. 87.
[6] Mariátegui, José Carlos. El 1° de Mayo y el Frente Único. Escrito: 1924.Primera edición: El Obrero Textíl, vol. V, No. 59, Lima, mayo 1, 1924. Fuente: José Carlos Mariátegui, La organización del proletariado.
[7] El c. Jorge del Prado, fue elegido senador 1990-1992.
[8] Consejo Metropolitano de Lima y Parlamento Andino.
[9] Gramsci, Antonio. Notas sobre Maquiavelo y el Estado Moderno, p. 44. 1926.
[10] En referencia al pleanteamiento del Bloque de Agosto criticado por Lenin.


#ComitéRegionalLimaPC 
 

 

www.jornaldearequipa.com