La satánica cruzada del imperio contra Venezuela

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Valentín Pacho*

 

 

 

 

Las fuerzas reaccionarias y el imperialismo han puesto en acción toda su maquinaria contra el proceso bolivariano. Cómo si tratara del asalto final, se están jugando el todo por el todo, desesperados, porque la guerra dura más de 17 años y el proceso bolivariano continúa.

Esta revolución del “socialismo del siglo XXI” que iniciara el comandante Hugo Chávez en 1998, cuando muchos en América Latina que se decían ser de izquierda, tenían temor de hablar de socialismo y menos de comunismo.

Chávez surgió como una esperanza, con un discurso revolucionario deslindante con el neoliberalismo. Reivindicó a Bolívar, Marx, Lenin, Martí, Sandino, al Che, Mariátegui y demás revolucionarios latinoamericanos, así como a sus próceres.

Chávez ganó democráticamente todas las elecciones una tras otra, sin quedarse en el discurso, pues sus promesas electorales las cumplió al pie de la letra.

Es por ello que la clase trabajadora venezolana y sus sindicatos han cerrado filas junto al pueblo, en defensa del proceso o Revolución Bolivariana, apoyándola. Por otra parte, las fuerzas progresistas y democráticas de América Latina han brindado su pleno respaldo sin mezquindad alguna.

Es lamentable que en el Perú, varios congresistas que se dicen de izquierda y ex candidatos que obtuvieron el voto del electorado antiimperialista se hayan sumado a la campaña criminal de la derecha venezolana y a la política injerencista del gobierno norteamericano en la patria de Bolívar.

Esto es una vergüenza para el Perú, de la que deberán dar cuenta tanto esos congresistas “izquierdistas”, los que, estamos seguros, que, de ser gobierno, al primer embate de la derecha y el imperialismo en un posible gobierno suyo, se meterían bajo la cama con los pantalones mojados o se echarían en sus brazos tal como hace el gobierno de Kuczynski y el Congreso fujimorista, prestándose al juego del imperialismo.

Los trabajadores venezolanos y sus sindicatos tienen muy claro qué es lo ocurriría si la derecha retoma el poder en su patria, privatizaría desde Petróleos de Venezuela hasta el Metro de Caracas que transporta 4 millones de pasajeros al día, donde niños y personas mayores de 65 años viajan gratis; privatizarían los ferrocarriles del Estado, los puertos, las minas y demás empresas estratégicas y servicios.

Igualmente eliminará los subsidios a los productos de la canasta básica, los programa de alimentación, etc.

En Venezuela la gasolina es casi regalada, mientras en México se elevó su precio, lo que generó una protesta masiva del pueblo que fue reprimida con muertos y herido incluidos. La OEA no dijo una sola palabra.

Derogarán la actual legislación laboral e impondrán una neoliberal, despedirán masivamente a los trabajadores, eliminarán la pensión que gozan todas las personas, hombres y mujeres, a partir de 65 años y que no tuvieron seguro social.

No habrá más construcciones de viviendas para los que no la tienen. Hasta ahora el gobierno bolivariano ha construido alrededor de 800 mil.

Los trabajadores y pueblo regresaran a la situación que atravesaron el siglo pasado, la misma que generó el “caracazo” de Febrero del 1989 con más de 3 mil muertos, durante el gobierno neoliberal de Carlos Andrés Pérez.

Los trabajadores venezolanos, con esa experiencia, no quieren el regreso de la derecha. Los que están resistiendo en las calles la agresión y la guerra psicológica del imperialismo, saben que si regresa ocurrirá lo que sucede hoy en la Argentina de Macri, y Brasil con Temer y ocurrió antes en Chile y el Perú.

Por tanto, por principio, el sindicalismo de clase, las fuerzas progresistas y democráticas debemos condenar y rechazar las políticas injerencistas de la derecha internacional y del imperialismo en los asuntos internos de la patria de Bolívar, sólo los
venezolanos deben resolver sus problemas, por respeto a la libre determinación de los pueblos.



*Ex secretario General de la CGTP del Perú y actual Vicepresidente de la Federación Sindical Mundial FSM.

 
 

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