Empresariado

Firme y feliz por la unión con PPK

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FRANCISCO DEL CARPIO

 

 

 

 

Roque Benavides fue el más entusiasta con el mensaje presidencial por la promesa de que en los próximos 18 meses los precios de los metales que él exporta como el cobre y el oro, mejorarán e impulsarán inversiones en el sector minero al cual pertenece.

Asimismo, el dirigente de la contra venezolana, Oscar Pérez, expresó su satisfacción y consideró una lección de solidaridad hacia los guarimberos venezolanos por parte del presidente peruano.

 

El tal mensaje puso por delante los negocios de los amigotes del mandatario por encima de las necesidades de la población, lo que va a permitir a su collera seguir engañando al país, diciéndole a la gente que lo negro es blanco y que el agua es leche sobre el contenido de sus productos, como hicieron los dueños de Gloria, los que siguen sin inmutarse, firmes y felices por la unión con el gringo.

 

Tiros y troyanos saben que este ha sido un año perdido, que ha dejado como saldo 200 mil empleos menos en el primer trimestre del 2017; pero la culpa no es de su mala gestión sino que quien tuvo la culpa fue Odebrecht y el Niño Costero, y él seguirá pasando piola, dando saltitos de conejo y entregando la plata a las grandes empresas para nadie sabe qué.


Cayetana Aljovín es la mejor muestra, tiene fama de neoliberal fanática. Su nombramiento en el Ministerio de Energía y Minas es una ofrenda a la gran empresa minera y en contra del medio ambiente y la vida de las poblaciones que residen cerca de explotaciones mineras como el valle de Tambo y Cocachcra, específicamente.

 

Sin embargo, la designación de Fiorella Molinelli es el síntoma más inequívoco de corrupción, pues sacrifica los intereses del país en aras de las turbias ganancias de los amigotes del presidente, dueños de las empresas privadas. Esta fulana se vio involucrada en los malos manejos en el caso del aeropuerto de Chinchero, pues, anduvo en esas negociaciones, y fue tenaz defensora de la adenda cuestionada. El escándalo obligó a su renuncia y a la renuncia -también- del entonces Ministro de Transportes, Martín Vizcarra.

 

Finalmente, el mensaje fue dirigido, qué duda cabe, para el imperio, al que tuvo que contentar insistiendo que seguirá metiéndose en los asuntos internos de Venezuela. Más parecía el secretario de Trump para estos casos que el presidente del Perú. Mr. Kuczynski se puso así a la vanguardia de la región en esta materia, mientras su policía masacraba a los maestros en Cusco y Andahuaylas.

 

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