La sentencia impuesta a Rafo León

Martha Meier contra Rafo León

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Nelson Manrique

 
 
 

 

La sentencia impuesta a Rafo León, por el 42 Juzgado Penal de Lima, que lo obliga a autocensurarse bajo la amenaza de ir a prisión si el Poder Judicial juzga que no ha cumplido las reglas de conducta que le han impuesto, es una espada de Damocles que pende sobre la libertad de expresión.

Varios juristas se han encargado de señalar la parcialidad de la sentencia, que sostiene que Martha Meier no es un personaje público, habiendo sido candidata fujimorista al Parlamento junto con Martha Chávez el 2000, directiva del grupo periodístico más poderoso del país, e intelectual homenajeada por la Cámara Peruana del Libro. Sostiene la sentencia que el artículo por el que se ha sentenciado a Rafo León no tiene interés público, tratándose de una respuesta a los ataques lanzados por la señora Meier contra la entonces alcaldesa de Lima, Susana Villarán, y responsabiliza al artículo de León de la salida de la señora Meier de El Comercio, cuando el director de este diario hizo público que la razón de su salida fueron los ataques de la señora Meier. La sentencia, además, ha sido criticada por los textos que reproduce literalmente, sin citar a los autores.

Más allá del destino que siga la apelación que ha presentado León, este juicio es muy ilustrativo de cuál es el estado de la cultura cívica del Perú de hoy. Martha Meier es un caso límite de doble rasero moral. Por una parte, enjuicia a León por un artículo en el que la critica recurriendo a la ironía, pero a su vez insulta y denigra a todo aquel que discrepa de ella o sostiene una posición que no le agrada. Así, llama a Kuczynski “senil”. A Julio Guzmán lo califica como el “candy del doc”. Llama “estúpido” al ministro Pulgar Vidal, “baboso” a Yonhy Lescano, e igual insulto aplica a Eduardo Lavado, Heduardo. A Yehude Simon lo rebautiza como “Judas Simón emeterruco”, y tampoco se salvan de sus dardos los actores de Hollywood, pues Benicio del Toro es para ella un “imbécil”, ni las instituciones: “Métanse la CVR al…”.

Con sus opiniones, Martha Meier ratifica el acierto de los 182 intelectuales que enviaron una carta de protesta cuando se supo que la Cámara Peruana del Libro se proponía homenajearla en la Feria Internacional del Libro de 2013, “por su contribución a la cultura y por ser una aliada en el fomento de la lectura a través de El Dominical de El Comercio”. Que pretendieran homenajearla junto a Antonio Cisneros, Manuel Scorza (de manera póstuma), y a Marco Martos encendió la protesta. Quienes firmaron la carta fundamentaron ampliamente su rechazo:
“Creemos que Meier no solo no ha contribuido a la cultura de este país sino que, por el contrario, su figura ha sido decisiva para empobrecer la cultura cívica y minar los cimientos de una ética de sana convivencia ciudadana”.

“Varios hechos empañan claramente la biografía de la señora Meier: su postulación al Congreso por la bancada del fujimorismo en las elecciones fraudulentas del año 2000, cuando ya eran conocidas las atrocidades del régimen; su absoluta falta de objetividad periodística en las elecciones del año 2011, a favor de la candidatura de Keiko Fujimori; su participación en el despido y hostigamiento de periodistas independientes en el grupo editorial en el que trabaja; y su total incompetencia al momento de generar un discurso sólido o al menos coherente sobre la cultura peruana”.

“Que este homenaje se pretenda realizar en el que debería ser un espacio crítico y de celebración de la cultura (eso que en teoría nos debiera proteger de las dictaduras), nos parece una burla que despierta una profunda indignación. Sobre todo si se toma en cuenta que este homenaje se propone en paralelo al de escritores como Antonio Cisneros, cuyos méritos no pueden ser discutidos” (http://bit.ly/1rLUaEk)”. 

El escándalo obligó a la Cámara del Libro a convertir el homenaje, que inicialmente iba a ser público, en una ceremonia a puerta cerrada.

Sobran los comentarios.

 

 

 

 

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