.

Venezuela asediada

.

WILLY MEYER | MUNDO OBRERO.ES

ABRIL2019

 

 

Hoy es Venezuela, pero no se olvidan de Nicaragua y Bolivia, como parte de la resistencia al sometimiento imperial..... ni de (López) Obrador en México.

 

 

Ahora América es, para el mundo, nada más que los Estados Unidos: nosotros habitamos, a lo sumo, una sub América, una América de segunda clase, de nebulosa identificación. Es América Latina, la región de las venas abiertas.

Eduardo Galeano


Con la toma de posesión del Presidente electo Nicolás Maduro, de su segundo mandato, el pasado 10 de enero, la Asamblea Nacional, que se encuentra en desacato desde 2016 por acuerdo del Tribunal Supremo de Justicia, anunciaba su no reconocimiento al Presidente Maduro y se autoproclamaba como poder presidencial con el apoyo de los EEUU y el Grupo Lima (a excepción de México, Ecuador y Canadá). Por tercera vez en dos años, la Asamblea Nacional no reconocía la investidura presidencial, llamaba a la movilización golpista y a la invitación a la sedición militar. Y todo ello, a pesar de que toda su directiva y sus actos, por resolución del Tribunal Superior, son nulos al violentar los artículos 130, 131 y 132 de la Constitución relativos al “deber de honrar y defender la patria, la soberanía, la autodeterminación, la territorialidad, la Constitución y las leyes venezolanas”. El Presidente de la sala, el magistrado Juan José Mendoza, dictaminó que la Asamblea Nacional sigue realizando una usurpación de identidad y como tal, todos sus actos y acuerdos son nulos. Pero a pesar de su manifiesta ilegalidad, la Asamblea Nacional se ha convertido en el reducto de la derecha, muchos de sus miembros involucrados en intentos de golpes de Estado para desestabilizar, acosar y asediar a la soberanía popular y a la Revolución Bolivariana.

En ese contexto, no es nueva la pequeña asonada militar realizada por 40 miembros de la Guardia Nacional Bolivariana a finales de enero, desarticulada por el ejército siendo detenidos la mayoría de sus autores. Las acciones violentas se vienen sucediendo culminando con el atentado al Presidente Maduro en agosto del pasado año como un signo inequívoco de las acciones golpistas apoyadas por la oligarquía venezolana.

La novedad, que implica un salto importante en la estrategia de asedio a Venezuela, es el reconocimiento de los EEUU a un gobierno representado por esa Asamblea Nacional situada al margen de la ley, que impulsa de nuevo un llamamiento al golpe de Estado a través de movilizaciones violentas. El vicepresidente Mike Pence, en un mensaje en nombre del Presidente Trump, alentaba el buen éxito de las movilizaciones convocadas por la oposición a finales de enero y ratificaba el reconocimiento a la Asamblea Nacional como depositaria del poder legítimo de Venezuela. Alentado por ese llamamiento, el diputado Juan Guaidó, se autoproclamó presidente de Venezuela intentando un golpe de Estado contra la Constitución, las instituciones y el Presidente legítimo, Nicolás Maduro. Afortunadamente, el apoyo de las Fuerzas Armadas a la legalidad bolivariana y la unidad del pueblo chavista impidieron este nuevo golpe de estado.

Al asedio físico, a través de sus fronteras con Colombia, Brasil y Guayana, se suma un asedio político, coordinado por parte de toda la derecha continental y europea, con el único objeto de hacer caer una de las piezas clave de la propuesta regional latinoamericana y caribeña, independiente de los EEUU y defensora de una integración regional basada en políticas confrontadas con el “Consenso de Washington”, esto es con el neoliberalismo. En el tablero del imperio, propiciadas las caídas de Argentina, Brasil y Chile además de Paraguay y Honduras, la pieza más codiciada, que podría allanar definitivamente el terreno para imponer de nuevo a una América Latina un capitalismo salvaje dependiente de los EEUU, es la República Bolivariana de Venezuela. En los planes del Secretario de Estado Mike Pompeo, aquél que reclamaba cuando estaba al frente de la CIA una agencia más “agresiva, brutal, despiadada e implacable”, están diseñados y financiados los pasos a dar para volver al escenario de los años 70, esto es, a que la única voz de la América liberada sea la cubana.

El centro de atención lo focalizan en Venezuela, pero no se olvidan de Nicaragua y Bolivia, como parte de la resistencia al sometimiento imperial, y pronto dedicarán parte de su tiempo y dinero en impedir que el gobierno mexicano de López Obrador pueda asentar una agenda económica y social confrontada, siquiera tangencialmente, con el neoliberalismo.

La principal fortaleza del chavismo es su unidad, forjada en la defensa del proyecto emancipatorio iniciado por el comandante Hugo Chávez, en el desarrollo de las comunas y en la Milicia Nacional Bolivariana.

La fragilidad deviene de una situación económica en retroceso desde hace años, que golpea a la población más vulnerable, motivada por el bloqueo financiero, la caída de la producción del petróleo, la corrupción detectada en sectores estratégicos de la producción y una falta de claridad por parte del gobierno de cómo resolver la situación.

Si para el Imperialismo y sus aliados el asedio a Venezuela es una de sus tareas principales, para las fuerzas políticas y sociales confrontadas internacionalmente al Capitalismo, la solidaridad con el pueblo de Venezuela, su Constitución y su Presidente Nicolás Maduro debería ser también una de sus obligaciones principales para romper su asedio e impedir que el golpismo se adueñe de Venezuela.

 
 

 

Jornal de Arequipa no se hace responsable de las opiniones emitidas en esta sección

 

www.jornaldearequipa.com