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II CONGRESO NACIONAL DE LA CONFLUENCIA POLÍTICA SOCIAL

MAS DEMOCRACIA

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INTRODUCCIÓN


Ponemos a disposición de usted, la militancia y al pueblo peruano, un conjunto de documentos, que resumen tres años de experiencia y esfuerzos por sentar las nuevas bases que permitan contribuir a la refundación de una fuerza política renovadora, patriótica, democrática, revolucionaria de izquierda.


La alianza entre Democracia Directa y el MAS de Cajamarca para las elecciones presidenciales del 2016, nos dejó una gran lección: existe un amplio sector del pueblo peruano que aspira a cambios estructurales, y está dispuesto a llevar adelante las tareas que permitan abrir un nuevo curso, y fundar la segunda república, a través de una Nueva Constitución.


De agosto 2016 a la fecha, decenas de sacrificados activistas y militantes desarrollaron un intenso trabajo para posicionar a la confluencia MAS DEMOCRACIA. Es innegable, creció su influencia, se constituyeron bases en diferentes regiones y provincias. Pero, como todo proceso político, tiene aún complejas contradicciones internas que serán resueltas al calor de un sano debate de ideas y en la acción directa de masas.


Nos proponemos abrir un amplio debate al interior de las bases, de las amplias masas de 18 millones de trabajadores y del conjunto de las fuerzas productivas del pueblo peruano que esperan ansiosos una real alternativa al neoliberalismo, cuyas consecuencias son de sobra conocidas.


El desafío más grande es dotar de las herramientas estratégicas para la liberación del pueblo peruano: construir una fuerza política de militantes  y cuadros con una solvente base teórica; un programa victorioso internalizado por amplios sectores del pueblo; una alianza político social con los movimientos sociales; y un equipo preparado para la conducción del gobierno y edificar un nuevo estado plurinacional descentralizado.


Quienes conformamos MAS DEMOCRACIA, procedemos de distintos procesos políticos y hoy trabajamos el proceso de cambio constitucional vía referéndum, que promueve el movimiento fonavista en el Perú. En una primera etapa, la Dirigencia de Democracia Directa aceptó poner a disposición de las fuerzas del cambio su inscripción y cambiar de denominación, para dotar a la confluencia MAS DEMOCRACIA de registro electoral, acto que nunca cumplieron, debido a los problemas legales internos que enfrentan. Etapa que se cierra cuando Democracia Directa decide construir su propia estructura interna y considerar a MAS DEMOCRACIA como un movimiento amigo que debe construir su propio camino.


Señalado esto, consideramos que MAS DEMOCRACIA es un proyecto que se propone contribuir a la refundación del progresismo y la izquierda en el Perú, y transitar hacia el cambio estructural de la patria, por tanto no puede caer en los errores de la vieja izquierda asilada en casas sindicales y ONGs. Por ello, tomamos la decisión de continuar el camino y construir una verdadera fuerza política patriótica y popular. Asumimos los acuerdos de su I Congreso fundacional (Agosto 2016), las diferentes plenarias (2017) y la Convención Nacional de febrero 2018.


Cerradas las posibilidades de ir unidos con Democracia Directa, el Presidente del Partido Político Nacional Perú Libre,  nos convoca para forjar un Bloque Patriótico Popular, hecho que se concreta el pasado 20 de octubre que busca constituir un equipo de trabajo para el proceso de integración política y social de todas las fuerzas alternativas al neoliberalismo. 


En este complejo movimiento de fuerzas locales y regionales, convocamos a todas las bases del país a construir la fuerza victoriosa del pueblo, organizando las bases políticas y sociales del MAS y de Perú Libre, bajo las orientaciones y lineamientos del gran frente único, con un claro objetivo: recuperar el Perú para los peruanos, a través de una nueva constitución; forjar los órganos de democracia popular protagonistas del cambio. Hacia el logro de este gran proyecto sabremos unirnos con los verdaderos amigos del pueblo.


Por acuerdo de la Convención Nacional y Comité Ejecutivo Nacional electo, ponemos a disposición los documentos para su debate y enriquecimiento, a fin de que organicemos el II CONGRESO NACIONAL programático y estatutario, el mismo que debe desarrollarse el 23 y 24 de febrero del 2019.


¡MÁS DEMOCRACIA CAMINO A LA VICTORIA!
Lima, octubre del año 2018.
 
I

 

INFORME POLÍTICO
 
1. Imperialismo y su estrategia: la imposición de la globalización neoliberal 


Estamos viviendo la más grande crisis ambiental en la historia del planeta que está acabando con las diversas formas de vida, debido al accionar criminal de la coalición imperialista mundial, que dirige el saqueo y la depredación de los recursos naturales de todos los países que domina. El imperialismo, es la forma de dominación, con la que actúan las potencias imperialistas. Y su característica principal es ser criminal porque pone en riesgo a la humanidad, al tener como legítimas, formas de dominación, económicas y políticas que garantizan la desigualdad en el mundo; estableciendo la injusticia como normalidad y generando diferentes mecanismos de dominación como: la explotación, la discriminación, el racismo, la segregación, el machismo y la depredación del ambiente; todo esto, con el vil objetivo de justificar una condición humana superior, que tendría el derecho de colonizar todo el planeta.


La mayor parte del globo está colonizado por el imperialismo. Y con Donald Trump en el gobierno norteamericano, se agudiza aún más esta campaña imperial de dominación mundial: “la globalización neoliberal”.


El neoliberalismo es el actual modelo de dominación capitalista, fue impulsado por un grupo de intelectuales conservadores que en 1947 fundan la Sociedad del Monte Peregrino, que es la casa matriz de la élite neoliberal. Este proyecto fue financiado por muchos grandes industriales y banqueros suizos a fin de auspiciar diversos think tank neoliberales por todo el planeta. Crearon diversos institutos y múltiples centros de investigaciones, controlaron las currículas de las universidades, publicaron cientos de revistas. La Sociedad del Monte Peregrino fue el espacio que reunió a varios intelectuales provenientes de variadas corrientes pero que comparten la misma creencia en el equilibrio espontáneo del mercado: como Louis Rougier, Walter Lippmann, Friedrich Von Hayek, Ludwig Von Mises, Wilhelm Röpke y Alexander Rüstow, Milton Friedman, entre otros. Su primer experimento económico será la imposición del modelo neoliberal en Chile con la dictadura de Pinochet, y lograran hacerse de la hegemonía mundial con los ascensos de Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en Inglaterra. Estados Unidos tiene como declaración neoliberal fundamental el “Consenso de Washington”, con el cual condiciona su implementación a países que reciben apoyos en distintos sectores. La implementación del modelo neoliberal le permite pasar a una posición más agresiva a nivel mundial, aprovechando el reordenamiento global luego del derrumbe del Muro de Berlín y la caída del Bloque Soviético.


Estados Unidos es la mayor superpotencia, que basa su poderío, en su tecnología militar, mantiene una política internacional colonizadora, a lo largo de su historia y se ha caracterizado por la intervención militar en los diferentes continentes, vulnerando la soberanía de los pueblos y cometiendo genocidios y crímenes de lesa humanidad.  El gobierno de Donald Trump, abre la puerta a un futuro incierto en el planeta. Los ciudadanos de Estados Unidos han decidido entregarle la administración del Imperio más poderoso de la historia, hoy en crisis, a un personaje que amenaza con implantar una política internacional abiertamente racista y autoritaria, en favor de grandes corporaciones. La construcción de un muro en la frontera con México con la finalidad de frenar la migración “sudaca”, es uno de los primeros síntomas de lo que se viene.


El caso de China


La lógica de la acumulación capitalista, que guía la apropiación indiscriminada de las riquezas de los países y los recursos de la naturaleza; ha absorbido países, nacionalidades, incluso culturas no occidentales a su órbita, como los casos claros de China, la India, los países de la ex Unión Soviética quienes, si bien no mantienen una estrategia bélica mundial y siendo opositores y competidores comerciales de Estados Unidos, mantienen vigentes la dominación capitalista, racista y devastadora del ambiente.


Aun así, en el presente panorama internacional, la República Popular China, gobernada por el Partido Comunista, está jugando un rol preponderante, articulando un nuevo bloque económico político con Brasil, Rusia, India que concentran el 40% de la población mundial, abundantes recursos naturales y conforman el BRIC, que intenta generar en el mundo una nueva multipolaridad.


China ha consolidado su crecimiento económico y se ha establecido en los últimos años como la segunda economía del mundo, más allá de la crisis económica, que lo ha afectado también, aunque con menor magnitud, ha superado economías como Alemania, Japón, entre otras. Su apertura ha impulsado la economía en el mundo y en América Latina se vuelve el principal inversor, con las consecuencias que ello trae al estar inmerso dentro de las reglas del capitalismo mundial. Si bien China, dentro de sus fronteras impulsa el desarrollo de su pueblo dirigido por un estado comprometido en la lucha contra la pobreza y con darle bienestar a su población, hacia afuera mantiene una política de disputa de mercados y explotación de recursos naturales con el imperialismo norteamericano, para imponer sus inversiones con la mayor rentabilidad. En este escenario el Partido Comunista de China afirma su teoría de construcción del socialismo con peculiaridades chinas, en una etapa de armonía y buscando alcanzar el bienestar de su pueblo para el 2050, estableciendo que marchan recién por su primera etapa, una de las pocas propuesta alternativa al modelo neoliberal dentro de su territorio, pero con características imperialistas en otros continentes.


Las formas de producción en la actualidad y sus consecuencias.


El mundo del trabajo y las formas de producción se han alterado en el capitalismo con la entrada del siglo XXI. Los procesos determinados como fordistas y tayloristas han sido superados por procesos que han devenido del impacto de la revolución de las TIC, que han complejizado la organización de la producción. Estas nuevas características  terminan por reconfigurar incluso a la clase trabajadora, y junto a ella, aparecen, nuevos sujetos sociales y nuevas formas de radicalidad que necesitan ser incluidas dentro de un proyecto de transformación.  En un capitalismo periférico como el que existe en el Perú, requiere entenderse bien, y queda como reto pendiente, investigar estas nuevas relaciones sociales en una sociedad con las características nuestras. Estas formas diferentes de relaciones de explotación y dominación generan diversos movimientos sociales periféricos que han sobrepasado el accionar de la izquierda tradicional, en especial de los partidos comunistas. 


La ideología impuesta por el imperialismo, ha deshumanizado a la civilización y ha generado la superficialidad de los intereses individuales; ha intentado extinguir los proyectos colectivos, generando múltiples patologías que quiebran la salud emocional de la civilización. El impresionante aumento de los vicios relacionados con la pulsión de muerte y el miedo latente, permanente y neurótico ha atrapado las vidas de las gentes. También el impacto de las Tecnologías de Información y Comunicación hacen reconfigurar la emotividad individual y las formas de afectos entre la comunidad, lo que rompe los lazos ancestrales de cooperación, reciprocidad y armonía propios de nuestras culturas comunales originarias. 


Ha surgido una cultura del hiperconsumo, que intenta reemplazar, en las masas urbanas, todas las necesidades del alma o supra-humanas, al decir de J.C. Mariátegui, como son: la búsqueda de la verdad, la justicia, la solidaridad. El poder de los mass media crece al ser un factor principal para controlar el imaginario de los ciudadanos del mundo y son vistos ahora como los nuevos “aparatos ideológicos”, que siendo informáticos y telecomunicacionales, se han convertido en espacios donde se construye una ficción sobre la realidad que es impuesta como verdad a las grandes mayorías. Lo que estamos viviendo es la última fase de la gran promesa de la “idea del progreso” que predicó la modernidad capitalista. Y a todas luces vemos que ha quedado caduco.


La resistencia progresista de los pueblos.


Sin embargo, surge también, una resistencia muy fuerte y cada vez mayor, a esta cultura de la globalización neoliberal imperante, que parte de la reivindicación de identidades culturales locales y periféricas, y esta resistencia se materializa en la preservación de los idiomas, lenguas y dialectos, trasmitiendo sentidos, ideas y símbolos así como demás expresiones culturales propias de los pueblos, de donde surge un horizonte contrahegemónico.


Ante esta situación, los partidos comunistas europeos, intentaron dar respuesta con lo que se llamó el eurocomunismo, y cayendo en el juego de los ideólogos de la burguesía, intentaron supuestamente enfrentar al llamado estalinismo, y posteriormente incluso el leninismo, postulando tesis como un nuevo marxismo revolucionario, cayendo en un evolucionismo, renunciando a la revolución, tratando de encajar dentro de la democracia liberal, legitimando regímenes políticos de izquierdas neoliberales, cuya política internacional en el marco del imperialismo, seguían colonizando el planeta.


Es decir, la contradicción principal del periodo es el conflicto entre el principal enemigo de la humanidad, la Coalición Imperialista Mundial (el 1%), constituida y constituyente del imperialismo criminal mundial, que cuenta con el imperialismo norteamericano como fortaleza principal para la defensa del capitalismo y la utilización del Gobierno de EE.UU. como mecanismo para dominar y colonizar a los pueblos del mundo, con su estrategia actual: la “globalización neoliberal”. Y enfrentando a ello, de donde surge la esperanza, es la acción solidaria de los pueblos, movimientos sociales, gobiernos progresistas, organizaciones populares, políticas y artísticas, que con un accionar contra-hegemónico, trabajan confluyendo, con múltiples diferencias, en proyectos contra-hegemónicos, que avanzan siempre con el objetivo de la revolución social, para derrotar a las elites y sumarse al proceso de una “globalización diferente”, “una globalización otra”, una “globalización socialista” que elimine la explotación entre seres humanos, que se constituye desde los pueblos, desde las dominadas y los dominados, las explotadas y los explotados, las desposeídas y los desposeídos. 


2. América Latina en disputa 


En primera década del siglo XXI, América Latina ha estado marcada por la emergencia y la trascendencia de las luchas sociales y los movimientos populares generados por líderes como Hugo Chávez, Lula o Evo Morales, que han alcanzado incluso gobiernos en varios países como Venezuela, Bolivia, Ecuador entre otros. Se trata, sin lugar a dudas, de una década en movimiento. El Perú no está exento a este impulso de la protesta social, de la emergencia y reactivación de conflictos sociales que expresan una crisis. El neoliberalismo cada día desenmascara su carácter anti-democrático, dictatorial y empobrecedor. 


En América Latina, ocurrió un proceso revolucionario autónomo. Muchos movimientos sociales lograron dar un salto cualitativo, alcanzaron ser movimientos políticos de masas y ganaron espacios de gobierno y han hecho de sus decisiones, acuerdos garantizados por la institucionalidad del Estado, cambiándole el bando al Estado, involucrando dentro de la política estatal, el reconocimiento sociocultural y participación política democrática en las decisiones colectivas en cada localidad. Esto es un proceso de democratización que se ha venido alcanzando mediante la lucha social. Estos procesos han venido intentando romper la hegemonía neoliberal dentro del Estado, convirtiendo a este - también - en un campo de lucha (García Linera: 2012). 


El sistema capitalista actual exige una gran demanda global por los recursos minerales y energéticos como el petróleo y gas natural. América Latina ha basado su crecimiento en estas últimas décadas, en las actividades extractivas de estos recursos que tienen como destino los EEUU y Europa, pero no cabe duda que el mayor mercado, en estos momentos, es la República Popular de China. 


La imposición del neoliberalismo, comandado en lo económico por los funcionarios de los diferentes organismos multilaterales como: la OMS, el FMI, el BM, el BID, entre otros, junto a las élites locales, condicionaron la reestructuración del capitalismo en los países latinoamericanos. Uno de sus grandes impactos proviene de mercantilizar las funciones del Estado, entregándolas al mercado capitalista, convirtiendo los derechos sociales en mercancías, derechos que se conquistaron con sacrificadas luchas sociales en décadas atrás. La salud, educación, el sistema de pensiones, los servicios de telefonía, agua y luz, se convirtieron en nuevos mercados, donde se establecieron muchas veces nuevas formas empresariales monopólicas. 


Tres décadas de reformas neoliberales en la economía han generado mayores desigualdades en nuestras sociedades latinoamericanas. Estas desigualdades se tradujeron en conflictos sociales muy críticos, que a su vez crearon respuestas desde la ciudadanía, las comunidades y grandes sectores de excluidos; a través de los movimientos sociales aparecieron como proyectos alternativos de Gobierno y construcción de poder, que han sido la base de los gobiernos revolucionarios como Venezuela, Bolivia y Ecuador, gobiernos que sin embargo, vienen manteniendo las actividades extractivas como fuentes de ingresos para financiar las políticas sociales, situación controversial que es considerada como una de las nuevas tensiones creativas por el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera.


Junto a los gobiernos que plantean reformas estructurales, toda una oleada latinoamericanista, de democracia plural y desarrollismo económico, han alcanzado el poder estatal, en Uruguay, Brasil, Argentina, Paraguay, Nicaragua, entre otros. Sin embargo, la estrategia del Imperialismo norteamericano de intervenir en los procesos políticos en los países fuera del control de Washington, ha sido efectiva. Una constante y radical  campaña de desprestigio a los procesos progresistas, la desestabilización económica y política, de protesta clientelar, de espionaje y acción armada y violenta, ha logrado desplazar a los progresistas de los diferentes gobiernos. Las derechas latinoamericanas han aprovechado cada error de los procesos. Brasil y Argentina están otra vez en la órbita del imperialismo norteamericano, lo que ha modificado la correlación latinoamericana.  Los duros golpes políticos: a Bolivia, en la derrota electoral última y a Venezuela con la crisis, por el bloqueo norteamericano, nos hacen constatar la contundencia de esta nueva oleada conservadora en el continente.


Sin embargo, aun con miles de amenazas y en las condiciones adversas que enfrentamos, nos reafirmamos en el principio de libre determinación de los pueblos, y siendo consciente con el deber de frenar la arremetida yanqui, respaldamos el procesos bolivariano en Venezuela, al presidente Maduro, y todos los socialistas y patriotas que vienen luchando por construir una patria libre y soberana.
 
3. Periodo neoliberal y Nueva Oligarquía en el Perú


El periodo que vive el país está determinado por la imposición del neoliberalismo como mecanismo de dominación global, a favor del imperialismo norteamericano en todo el planeta. Son los dueños del capital provenientes de las potencias imperialistas los que se benefician de la imposición del neoliberalismo en el país. Esta imposición estuvo garantizada por las élites económicas y políticas que se han constituido como la Nueva Oligarquía en el Perú, que cuenta entre sus selectos miembros, a los funcionarios ejecutivos de las corporaciones trasnacionales, a las familias de los grupos empresariales más poderosos del país y otras pocas familias tradicionales de la vieja aristocracia limeña. Nueva Oligarquía que constituida antes del neoliberalismo, ha sido con él, con quien más ha acumulado recursos económicos, para consolidarse como un definido estrato social. Y es este grupo social actor fundamental para la continuidad del modelo neoliberal en nuestro país.


Esta Nueva Oligarquía respaldó la dictadura fujimorista y contribuyó a que se institucionalice  el sometimiento de la nación a los intereses de los dueños de las trasnacionales, con la Constitución de 1993. Esta imposición estuvo a cargo, en lo político, por la dictadura fujimorista; en lo económico, por los técnicos de los organismos multilaterales - el BM y FMI en su mayoría -; y, en lo ideológico, con la cultura hiperconsumista, utilitarista, individualista que impartieron los grandes medios de comunicación. 

 
Las investigaciones de Francisco Durand han explicado claramente el proceso de la captura del Estado por grupos de poder económicos nacionales e internacionales. Debemos decir que la élite económica nacional actual no deviene de los mismos apellidos desde su aparición con Velasco. La oligarquía tradicional en el Perú fue herida de muerte por el régimen velasquista. El nuevo poder fue ejercido por una generación de empresarios que se enriquecieron con las reformas del gobierno militar y durante toda la época neoliberal fueron desplazados algunos, y otros redefiniendo sus actividades empresariales.  Ajustándose a la época neoliberal, han crecido, y junto a nuevos grupos que han emergido, al cabo de tres décadas se vienen consolidando como un sector social dominante.


A partir de la imposición neoliberal, quienes asumieron la dirección política fueron los sectores relacionados a las burguesías financiera, minera y mediática que, orientados por el imperialismo, a través de la relación con la embajada de EE.UU en el Perú, usufructuaron los presupuestos y las funciones estatales; se apropiaron de diversos sectores del mercado nacional. Han sido, el pilar fundamental, para mantener la dictadura fujimorista durante la década de los noventa y han logrado someter a  todos los demás presidentes después.


Dentro de la elite han ido posicionándose por momentos, diferentes grupos familiares y corporaciones empresariales, que han estado en sintonía con el mercado internacional, las burguesías exportadoras, del sector de la construcción y otros sectores también se han integrado al pacto del 93. Han aparecido, también, una generación de neoliberales en los medios de comunicación, en diversas instituciones estatales y organizaciones civiles, que fungen de intelectuales e ideólogos, que intentan narrar una trayectoria de éxito en el país, con discursos como el “milagro peruano”, la “marca Perú”, el “Perú emprendedor”, etc., que cada vez más la población viene dejando de creer. 


Existe, también, toda una casta tecnócrata neoliberal inmersa en los diferentes organismos de alta dirección del Estado como en el Banco Central de Reserva, el ministerio de Economía y Finanzas, la Superintendencia de Banca y Seguros, la SUNAT, el ministerio de Energía y Minas entre otros. Son técnicos que rotan desde las grandes empresas a las instituciones del Estado y a los organismos internacionales. Con la crisis del sistema de partidos, al principio de cada nuevo gobierno, se cambian los altos puestos de confianza pero la estructura burocrática perdura desde el primer fujimorismo. Eso en el mejor de los casos, ya que los técnicos rotan en los sectores y llevan consigo las recetas neoliberales aprendidas en las universidades hoy convertidas en “pensamiento único”.


El conflicto armado interno y la hiperinflación de la década del ochenta, generaron una pobreza extrema (con indicadores comparables a la situación del país luego de la Guerra del Pacífico) y la dispersión de las fuerzas progresistas en el país fueron condicionantes de un escenario idóneo para que la burguesía internacional, los organismos multilaterales y la Nueva Oligarquía impongan el neoliberalismo. Proceso que, desde su inicio en el país, ha perjudicado a la mayoría de la población.


Los despidos masivos del aparato estatal, recorte presupuestario de los sectores de salud y educación, derrumbe de la producción de mercancía con alto valor agregado, eliminación de subsidios a los sectores productivos en riesgo, privatización de las pensiones y las empresas públicas, priorización de los mercados mundiales en desmedro del desarrollo del mercado interno, flexibilización laboral, reducción de derechos de los trabajadores, son sus más palpables  consecuencias. 


Estas, entre otras más, se convirtieron en las políticas que evidencian la restructuración del capitalismo en el Perú, reorientando la economía hacia el sector de servicios y la extracción de recursos naturales para la exportación. Esto generó un impacto en el sector financiero y, más aún, con el alza constante de los precios internacionales de los minerales durante 15 años,  se extendió las ganancias de las empresas vinculadas a este sector que han sostenido el crecimiento macroeconómico y que a través del canon, las regalías e impuestos (más allá que fueron negociados en condiciones donde los precios eran mucho más bajos a comparación a los actuales) trasladaron una parte muy reducida de los recursos obtenidos por la producción hacia el Estado, con el cual, incorporó a nuevos trabajadores a su aparato, lo que generó una ampliación de consumidores y una nueva configuración de una pequeña clase media que se articuló dentro de los beneficiarios del modelo. Fueron este sector de la población el soporte que legitimó una racionalidad y el sentido común que garantizó la no discusión de las políticas neoliberales, por más de 25 años.  Este breve ciclo ha culminado.


Esta época neoliberal, ha tenido como forma de saqueo más efectiva el modelo primario exportador. El llamado “extractivismo”, que más allá de los empresarios vinculados al sector, es hoy defendido dogmáticamente por los políticos neoliberales, los organismos multilaterales, el staff de tecnócratas que ocupan las instituciones estatales y las grandes empresas de medios de comunicación que se han puesto al servicio de la gran minería y que caricaturizan los conflictos con lo cual no generan un serio debate sobre las políticas públicas que deben regular esta actividad.  Los sectores críticos al “extractivismo” vienen desde diferentes sectores políticos, en especial desde los territorios subnacionales, comunidades campesinas e indígenas, poblaciones urbanas locales, así como espacios académicos, Ongs, etc. Esta actividad no genera valor agregado y produce la sobrevaluación de la moneda nacional, reduce la competitividad de los otros sectores de las economía nacional, aumenta la vulnerabilidad ante la oscilación de precios, muestra características de enclaves (espacios modernos y desarrollados en las industrias dedicadas a la actividad, pero marginación y pobreza en el resto del país), genera rentismo, ya que termina distorsionando el sistema político hacia la captura de esas rentas, produce conflictos violentos para apoderarse de las mismas y surge de un estado que responde a los intereses de las empresas extractivas antes que a sus ciudadanos. 


En el recorrido de las casi tres décadas de neoliberalismo, dentro de la administración estatal, han girado diversas fuerzas políticas neoliberales (fujimorismo, toledismo, aprismo, humalismo) intentando darle un carácter democrático al modelo, ajeno a la realidad. Esta captura del Estado por parte de las fuerzas neoliberales, lo que ha generado es totalitarismo neoliberal, que ha recurrido a represión, genocidio y anti-política para mantenerse. Hablamos de un proceso de captura del Estado, porque los altos puestos gerenciales del Estado han sido copados por técnicos de los monopolios internacionales y los organismos multilaterales, poniendo a todo el aparato estatal a sus intereses.


Los gobiernos de Toledo, García y Humala, han sido el segundo piso de la dictadura fujimorista. El gobierno actual, con Vizcarra a la cabeza, sigue garantizando la continuidad del pacto neoliberal del 93.


El desenlace electoral del 2016 ha puesto a dos tradiciones de derecha a compartir el poder: por un lado, el fujimorismo, que en su momento tuvo un amplio respaldo social, es la expresión de un clásico populismo de derecha, muy utilizado por las élites peruanas, especialmente a través de los militares. El fujimorismo es una reconfiguración de ese fenómeno, al devenir fuerza autoritaria civil militar; por el otro lado, PPK y luego Vizcarra representan la derecha tecnocrática, acostumbrada a ser comparsa de caudillos, que hoy ostenta directamente el Poder Ejecutivo. Estas dos fuerzas, si bien comparten un horizonte programático parecido, tienen obviamente discrepancias, para el fujimorismo, que aspiraba a ser el sucesor en las próximas elecciones, tienen la necesidad de diferenciarse políticamente, de no aparecer avalando un gobierno al que, están convencidos, deben sustituir.


Las derechas en el poder, la “tecnocrática” con Vizcarra en el Ejecutivo y la “populista” con la mayoría fujimorista en el parlamento estuvieron disputándose puestos de poder en el Estado hasta días antes de la mediatización del caso Odebrecht. Una de sus escaramuzas más fuertes fue la censura al Ministro de Educación Jaime Saavedra, el primer año. Pero luego, tras los desastres del fenómeno de “El Niño Costero”, crearon la campaña “#UnaSolaFuerza”, donde se entendieron muy bien, en especial a la hora de entregar los presupuestos del erario público al gran capital para la “reconstrucción neoliberal” (corrupción, sobrecostos, ineficiencia y perjuicio público). Sin embargo, más allá, de las diferencias, sobre ampliación de derechos ciudadanos entre el fujimorismo y los “vizcarristas”, ambas fuerzas representan la vigencia del modelo (en especial en tres puntos: la aceptación de la constitución de 1993, vigencia del modelo extractivista y mantener al país en la órbita del imperialismo estadunidense). Por tales motivos, todo conflicto entre ellos, no alteran el orden neoliberal. Y más bien, estos líos mediáticos, sirven de “cortinas de humo”, ante los grandes problemas nacionales. 


El periodo del Gobierno de PPK estuvo marcado por la mediatización de las denuncias de corrupción por el Caso LavaJato, donde están involucrados los gobiernos neoliberales pos-dictadura y las últimas gestiones municipales de Lima. La patética salida de PPK de la presidencia y los casos de corrupción del Poder Judicial y de la bancada fujimorista  no son más que una evidente señal de la crisis del actual modelo neoliberal, cuyos defensores intentan canalizar la indignación popular mediante un Plebiscito, dejando intactas la Constitución neoliberal que lo produjo y la reforma de los partidos políticos.


Estas medidas tomadas por los neoliberales intentan buscar chivos expiatorios individuales, cuando lo que ha generado es la deslegitimación de la política, de la democracia y del Estado; y dan cuenta que el neoliberalismo vuelve a entrar en una crisis de representación y deslegitimación. Crece en la gente la indignación contra todos los políticos y los partidos políticos, el malestar social aumenta pues los sectores como salud, seguridad, educación están en una situación de caos. La economía familiar está estancada desde hace años y los conflictos socioambientales siguen latentes en todo el país.  El desprecio cada vez mayor de la gente común hacia los políticos, los jueces, la policía, la burocracia estatal y las grandes corporaciones van desbordando el actual régimen político. Es en esta coyuntura que la consigna “Que se vayan todos” ha tenido gran aceptación en el imaginario colectivo. 
Casos emblemáticos como el de Bagua y Conga, incluso en Lima, una ciudad acostumbrada a las marchas y paros, pero no a los conflictos sociales, la protesta en contra de la denominada Ley pulpín visibilizó la crisis del régimen político en la capital; la deslegitimación del Congreso, el Ejecutivo y los gremios empresariales también se han evidenciado en distintas oportunidades. De la indignación permanente por las fechorías de los políticos se pasó a la acción colectiva radical.


Ante esta oportunidad, el desborde de indignación popular no se ha podido implementar una estrategia anti-establishment, que ocupe el vacío de representación que se había generado. Por el contrario, más eficientes han sido los grupos conservadores y religiosos que tomaron las calles con la consigna “Con mis hijos no te metas”, y han impuesto en lo público un discurso político que se distancia de las principales demandas de los sectores populares y ante quienes el gobierno y la izquierda “caviar”, han polarizado y al enfrentarlos con simples discursos en los medios les han permitido ser quienes llenen el vacío de representación, desviando la incertidumbre que supuso la deslegitimación política del neoliberalismo, lo que generó una reconfiguración neoconservadora del modelo. Este vacío pudo ser ocupado por una propuesta contra-hegemónica, pero la desarticulación de las fuerzas anti-establishment, así como la escasez de recursos humanos y materiales para un proyecto de estas características limitan las posibilidades de aprovechar las múltiples ventanas de oportunidades que deja el escenario actual de la política nacional.   


El fujimorismo es quien mayor había capitalizado la deslegitimación de la política con los últimos gobiernos y en una nueva versión había reciclado e integrado gente en la articulación de una fuerza política que casi gana las elecciones ultimas. El partido “Fuerza Popular” era visto como un nuevo fujimorismo que es liderado por Keiko. Keiko, al definir las candidaturas en el último proceso electoral, las estrategias políticas, las formas como se ejerce la acción política dentro de la estructura partidaria, ha intentado dar la impresión de estar en un proceso de renovación. Sin embargo,  defiende los mismos intereses que su padre, a los mismos amigos y aliados. Lleva consigo el mismo apellido (con lo que ello encierra a niveles económicos, políticos, sociales y criminales) y que a su vez, es su mayor capital político.


El fujimorismo de los 90’s pudo desenvolverse eficientemente con implementación de la constitución neoliberal y construyó un diseño social (institucionalidad autoritaria) a su medida, una comunidad política con las mismas lógicas políticas (la gran corrupción estatal-empresarial-militar) e impuso mediante una dictadura un nuevo contrato social a favor del capital transnacional y generó la transformación del Estado en un aparato político-administrativo ausente de la esfera pública y toda discusión del devenir social, del mercado y reduciendo toda su función política de dirección social.


El fujimorismo fue la expresión política de distintos sectores sociales que se sentían identificados con sus políticas de asistencialismo, despliegue de capital en las elecciones y por mediatizar el discurso pacificador de la sociedad peruana luego de la guerra interna. Su máximo logro político fue las últimas elecciones, donde alcanzó más de setenta congresistas, consiguiendo mayoría parlamentaria absoluta, demostración que ha sabido utilizar el sistema político, sus alianzas con los grupos de poder, y la fragmentación y pérdida de perspectiva de la izquierda criolla. Sin embargo, luego de la defenestración de PPK del Ejecutivo, y la crisis política que esto derivó, la derecha tecnocrática vio en el fujimorismo el chivo expiatorio de la renovación de la política tradicional. Los audios que desataron el escándalo fue el detonante perfecto para la deslegitimación de este partido político cuyos vínculos con el Poder Judicial y el narcotráfico eran sabidos por todas las esferas del poder. De esta manera, el fujimorismo ya había cumplido su función histórica de autoritarismo conservador ante la inminencia del peligro de PCP- Sendero Luminoso, el desmantelamiento del tejido social, persecución a dirigentes políticos, la imposición a machetazos del neoliberalismo en el país, y de servir como fuerza de choque al movimiento progresista que representaba Ollanta Humala. 
 
Por todo lo explicado, nuestra disputa política mayor es en la lucha de ideas, ya que existe en las clases medias y emergentes un imaginario consumista y superficial que es el principal escollo a derrumbar, porque legitiman el régimen neoliberal. Son un tampón para que el movimiento popular logre tener avances más contundentes.


Sin embargo, la agudización de la crisis también abre un vacío, que debe entenderse como oportunidad y en condiciones en que lo político entra en crisis y las representaciones políticas tradicionales dejan de ser creíbles, la emergencia de proyectos populistas resultan viables, tanto para la derecha como para la izquierda.


En el Perú es claro el periodo de crisis de representación, que se produce a través del sistema de partidos tal como está establecido. Y el fujimorismo fue el primero en intentar representar aquella parte de la población que desborda la política institucional, como quedó sorprendentemente claro, en un primer momento, en las recientes elecciones, en primera vuelta. Pero debido a que el discurso de la Keiko no puede ir contra su naturaleza neoliberal, queda mucho espacio por ganar. Es en esa perspectiva que el liderazgo de Gregorio Santos, es una posibilidad para articular a los sectores populares, su trayectoria político cuya matriz entrelazan ser campesino, rondero, maestro de escuela, dirigente social-ambiental, ha generado un performance potencial para un proyecto contra-hegemónico de características populistas, que podría reactivar el movimiento de los sectores populares que han estado despolitizados y ajenos al accionar público durante esta etapa neoliberal a donde un proyecto revolucionario tiene que apostar.


Debemos aprovecharse las diferentes grietas que deja la crisis y profundizarlas, posicionado liderazgos carismáticos, mensajes potentes, redes y movimientos diversos y amplios, donde a partir del liderazgo de Goyo puede impulsarse a las masas a crear una nueva forma de acción política, discursos que convoquen a la activación de los sujetos históricos y que produzcan sentidos más radicales, que los progresismos e izquierdas que están dentro del régimen neoliberal.
 
4. Dictadura neoliberal y la Nueva Constitución  


El imperialismo y la oligarquía en el Perú fueron hábiles al plantear la idea de un nuevo régimen político tras la caída del fujimorismo a fines del siglo pasado, lo que Steven Levitsky ha llamado la “coalición paniaguista” (centro liberal e izquierda caviar). Este régimen, que se estableció para no alterar las bases económicas neoliberales ni  constitucionales, tenía recambiar las fuerzas del centro político, con la finalidad de mantener a raya al fujimorismo “autoritario y corrupto” y evitar el surgimiento de una opción de izquierda radical que quiera cambiar la constitución de 1993. 


Este régimen cumplió claramente una función de estabilización política en medio de las turbulencias provenientes del campo político  (el susodicho de la gobernabilidad),  asegurando la continuidad de las políticas neoliberales, respaldadas por la superestructura ideológica de los grandes medios de comunicación y por la cultura consumista que promueven permanentemente. Los neoliberales han seguido así, propagandizando, hasta ahora, su modelo económico.


Los ideólogos neoliberales y los seudo-izquierdistas,  dijeron que el sistema político en las últimas décadas había transitado de un régimen político dictatorial, que era el fujimorista, y a otro régimen político democrático (donde se ubicarían los gobiernos posfujimoristas: el toledismo, alanismo y el humalismo, ahora el vizcarrismo), intentando así, relativizar al neoliberalismo, diciendo que solo sería un paquete de medidas económicas de promoción del libre mercado. Es así como impusieron la mentira de que en el Perú se vivía en “democracia” y todos los días trabajan con la intención de establecer ello como sentido común de la población.  Mintieron al decir que bajo procedimientos electorales, las decisiones la tomaba el pueblo, que al emitir el voto, respaldando a algún candidato, era el pueblo responsable del devenir del país.  


Pero el modelo neoliberal no solo es un paquete de medidas económicas, también es un discurso político encargado de regular, controlar y negociar los entendimientos, comprensiones e interpretaciones  de la vida social. La imagen de bienestar de ciertos sectores limeños, que funcionaba muy bien como ficción de bienestar nacional, se ha roto. Y esto nos lleva a hablar de un retroceso del neoliberalismo y requerimos construir la fuerza alternativa que aproveche esta estructura de oportunidades que está abriendo.


La ciudadanía, aunque incómoda por el alza de precios de la canasta familiar, la inseguridad y la carencia de servicios públicos, aceptaba las versiones que se publicitaban en los grandes medios, y mucha gente de los sectores populares preferían el discurso populista del fujimorismo antes que la visión tradicional de pituquería política.


Por eso es que actualmente vivimos la disyuntiva entre las derechas que quieren garantizar la continuidad de la dictadura neoliberal del gran capital financiero, extractivo y mediático; el accionar de las fuerzas que buscan la transformación, intentan forjar la más amplia unidad, avanzan planteando una salida: Nueva Constitución que garantice los cambios estructurales de carácter patriótico, descentralista y soberano que requiere nuestra patria.


Existen instituciones y procedimientos que intentan controlar a todos los ciudadanos para que acepten el sistema actual. Pero el sistema en su totalidad ha sido impuesto. Se ha escrito mucho sobre leyes que nadie cumple, sobre deberes y derechos de la ciudadanía que se obvian en la gestión pública. El Estado está capturado por la oligarquía y el imperialismo. Ha impuesto y consolidado el neoliberalismo, sin consulta popular, con represión, corrupción y  engaño, todo esto sustentado en la carta constitucional de 1993. El neoliberalismo, ha quedado claro, es la estrategia de dominación global del imperialismo. Por lo tanto, mientras continúe la Constitución de 1993, no puede haber democracia en nuestro país.   


En el Perú, luego de 25 años, las propuestas de bienestar basadas en el neoliberalismo no se han cumplido para la mayoría de peruanos. Durante años, técnicos, políticos y periodistas nos dijeron que con el modelo neoliberal caminábamos al desarrollo, solo había que poner el piloto automático. Dijeron que debíamos ser emprendedores, que con la globalización nos convertiríamos en exitosos empresarios, y que la riqueza caería por fotosíntesis a los más pobres. Que privatizarlo todo era la modernidad. Se dijo que el Perú era un “milagro”. Sin embargo, esto no ha sido así. No bastó con poner el piloto automático, hoy el país sigue teniendo casi los mismos niveles de desigualdad de inicios de siglo pasado (prueba de ello es la gran concentración de la tierra).


El gobierno de Ollanta Humala generó una fuerte crisis de representación de este régimen político neoliberal. Con su giro conservador fecundó el distanciamiento de la mayoría de peruanos que votaron por él, generando todo tipo de desconfianzas contra el progresismo.


La precariedad del gobierno de Ollanta ha traído consigo una nueva arremetida neoliberal y el fujimorismo tuvo el control del tablero político que, aliados con los apristas, cumplieron la agenda neoliberal hasta que explotaron los casos de corrupción. Hoy en día, la injerencia de la izquierda parlamentaria en los asuntos nacionales es nula. No tiene capacidad de respuesta y apuesta por la defensa y colaboración con el gobierno de Vizcarra en aras de la “democracia” y la “moralización” de la política. Su apuesta por la defensa el referéndum próximo, propiciado por el Ejecutivo, nos indica que ingenuamente apuestan por la permanencia del modelo, que defienden el reacomodo de fuerzas del neoliberalismo para afrontar la crisis. Han demostrado que están muy lejos de querer una transformación social de raíz para el bienestar de los pueblos.


El crecimiento económico que se obtuvo durante estos años no ha abonado nada para momentos de crisis. A nivel internacional, se han reducido las exportaciones de materias primas y los precios han bajado. Y, como sabemos la lógica del mercado nos dice que cuando no hay compradores no habrá inversión para ofertar más productos. Tan claro como eso, mientras no haya la demanda por materias primas (hasta que China nos compre), los inversionistas del mundo no vendrán a invertir en materias primas, pues no tienen compradores.


El escenario actual presenta una crisis transversal a los elementos que constituyen el neoliberalismo: la economía, la política y la cultura.  En lo económico, escudándose en el caso LavaJato y el fenómeno del niño costero, el gobierno  ha anunciado que la economía nacional no alcanzará el crecimiento proyectado, solo será de un 2,2 %, cifra incapaz de cubrir el financiamiento de las deudas sociales, de infraestructura, crisis ambiental que mantienen las desigualdades en el país. Las tendencias a la reducción de la recaudación y la carente inversión privada y extranjera de este año van a generar una recesión, debido a las divisas derivadas a economías extranjeras. Esto genera, estancamiento de sueldos y salarios, precarización de condiciones de vida, reducción del consumo, malestar social y mayor desigualdad. Cabe mencionar que el Perú tiene una tasa anual de crecimiento poblacional de 1,3%, y una economía sana debe crecer por encima de éste, que sumado a la economía delictiva (principalmente narcotráfico, minería ilegal) oscilante entre el 1 a 2% del PBI, hace mucho más crítica nuestra coyuntura económica.


En lo político, PPK en su momento, Vizcarra hoy, Keiko en su complicada situación jurídica-penal son incapaces de darle una salida a la crisis de representación política y no les interesa la democracia. Cierran todo espacio de participación ciudadana y confunden la política con gerencia. Están acostumbrados a actuar desde el secreto, de salitas secretas, desde el lobbysmo, a la anti-política. Los partidos políticos tradicionales de la derecha y de la izquierda son parte fundamental de la crisis del sistema político. Las ong’s se atribuyen la representación ciudadana y  tienen su proyecto de renovación de la izquierda a partir de renunciar a la revolución y al socialismo, siendo funcional al neoliberalismo.


Por su naturaleza, cómo han sido y bajo qué intereses se constituyeron los partidos-personales, es decir, las maquinarias electorales, son carentes de darle sentido al régimen político  y el vacío es tan grande, que una ola conservadora se manifiesta con la presencia de las organizaciones religiosas, lo que genera protestas ciudadanas. Las protestas sociales, producto de conflictos entre el Estado y su mismo pueblo, se recrudecen cada vez más.


En lo cultural, La gente está sintiendo cada vez más los estragos de la crisis del modelo. Aquella ilusión de bienestar que impregnaron los gigantescos centros comerciales y el impacto de los aparatos tecnológicos digitales se vienen resquebrajando. El hiperconsumo, en una sociedad carente de empleo digno, no tiene cómo sustentarse. La occidentalización de la vida cultural solo se da en Lima y algunas ciudades; nuestra diversidad cultural necesita espacios que la hegemonía cultural neoliberal eurocéntrica no puede darle. El consumo masivo de programas televisivos de baja calidad cultural o los denominados “TV basura”, vienen influyendo en las nuevas generaciones de los sectores populares,  volviéndolos despreocupados de lo público y rompiendo lazos de solidaridad, respeto y dignidad, buscando alejarlos de nuestras culturas tradicionales. Estos contenidos privilegian la sensualización de los sentimientos y la exposición de la vida íntima y privada como estrategia de marketing personal. Esta despreocupación por la política y la vida pública que hoy tiene la ciudadanía y que existe en las grandes ciudades especialmente, es resultado de toda una estrategia de anti-política impuesta en la dictadura fujimorista con los diarios chichas y las millonarias coimas a los dueños de los canales. La concentración mediática de los Miro Quesada y el Grupo El Comercio, forma parte de la consolidación de esa estrategia de dominación cultural neoliberal. La mente, la inteligencia, la creatividad y el talento de las próximas generaciones están expuestos a la descomposición de los valores que emiten los programas de la televisión.


La regionalización, tal como está establecida en la constitución, es el modelo neoliberal de descentralización y fortalece el centralismo limeño. Diseñada para justificar y legitimar la concentración de poder en la ciudad capital, y a los mismos grupos de poder. Pues han convertido, a los gobiernos regionales, en meros espacios de trámites; la autonomía política, económica y administrativa es declarativa. La designación presupuestal y la contratación directa de personal y obras, han hecho de que estos gobiernos regionales, perciban suculentos botines, para las burguesías locales y capitales internacionales, que juegan sus intereses dentro de los procesos electorales regionales y locales. Los mismos que también han abierto la posibilidad que en esa disputa, aparezcan propuestas alternativas y de cambio, que es oportuno aprovechar, y afrontar con perspectiva revolucionaria. Sigue pendiente la propuesta mariateguista de descentralización como parte de un proyecto de Estado Plurinacional.


La Constitución de 1993, fue hecha en dictadura; se hizo para imponer el neoliberalismo y el pueblo, como en las anteriores, nunca participó. Los constituyentes nunca buscaron el consenso; se hizo ignorando todo pensamiento democrático constitucional, e impusieron artículos que perjudican al país y a los peruanos. Ejemplos claros de esto son:  el artículo 58, sobre la economía social de mercado, donde se limita la intervención activa del Estado en áreas como el mejoramiento de la productividad, la ciencia y tecnología, el desarrollo de mejores encadenamientos productivos-clusters, la mejora de la competitividad o la lucha contra la desigualdad, entre otros. Se promueven las  empresas, pero se olvidan de los campesinos, pueblos originarios y otras comunidades marginadas; el artículo 60 sobre la subsidiaridad en la actividad empresarial del Estado, donde se da restricciones que amarran al Estado para realizar nuevas actividades empresariales. No se puede construir una carretera, ni viviendas, ni realizar actividades mineras: todo lo deja al capital privado; artículo 63,  claramente impide la reserva parcial o total de una actividad económica para los inversionistas nacionales. Todo el mercado nacional está a merced del capital extranjero, que con mayores capitales y tecnología, compite con la precariedad de los pequeños productores, y termina liquidándolos.  En Brasil, México, EE.UU. se garantizan sectores del mercado para el empresariado de cada país. Con esta constitución, en el Perú eso es imposible; los artículos 27 y 34 sobre la inestabilidad laboral también son los puntos más problemáticos para los trabajadores.


Los problemas que aquejan a nuestra sociedad no pueden resolverse con esta constitución, que ha entrado en una gran crisis de legitimidad. Prueba de ello, es que existen 2 millones de firmas para un referéndum constitucional. Una Nueva Constitución es el paso inicial para la recuperación del país y abra paso a la gran confluencia nacional, articulando política y socialmente a diferentes sectores sociales y productivos que acuerden un nuevo contrato social que establecerá el rumbo a seguir de la sociedad peruana, tanto en lo económico, en lo político, en lo social y cultural. Nueva Constitución que garantice el bienestar económico de las familias peruanas y el poder del pueblo y el de sus intereses por encima de las especulaciones de grupos económicos financistas del fujimorismo y los vizcarristas. La campaña por la Nueva Constitución es también la respuesta popular a la crisis de régimen que vive el país. De hecho, esa crisis hace más evidente la reapertura de un momento constitucional, que es aquél en el que la población toma conciencia que el viejo esquema constitucional debe ser cambiado.


Nueva Constitución es el gran reto para romper el continuismo al cual no podemos claudicar, es fundamental para “Construir una Nueva República, Democrática, Patriótica, Descentralista con soberanía sobre los Recursos Naturales y el Patrimonio Nacional”. Nos permite ampliar los derechos ciudadanos, legitimar una nueva institucionalidad al servicio de las mayorías nacionales; edificando un Estado Plurinacional descentralizado, guiado por el Proyecto Estratégico Nacional de Desarrollo Sostenible. Urge llevar adelante la Revolución Ciudadana, tecnológica y productiva para la regeneración moral de la patria, que construya una sociedad basada en valores éticos, cívicos y patrióticos. Una Nueva Constitución nos permitirá:


1. Recuperar la Democracia devolviendo el poder de decisión a los ciudadanos, respetando sus derechos fundamentales, y expresando los anhelos de una sociedad étnicamente diversa, pluricultural y multilingüe.  Un Estado Soberano decide sobre los recursos naturales, el patrimonio y la riqueza nacional.


2. Constituir un Estado Plurinacional, promotor del desarrollo económico productivo, inclusivo y técnicamente diversificado.


3. Tener inversiones limpias tanto nacionales como extranjeras que potencien la diversificación productiva, resuelva las deudas y exclusiones sociales y genere puestos de trabajo dignos con pleno respeto a los derechos laborales.

 
4. Contar con unas Fuerzas Armadas y policiales integradas al desarrollo de la patria; con derecho a voto, a elegir y ser elegidos, aliados a la ciudadanía para el control de la paz y el orden interno. Así como para mantener la soberanía e independencia frente a cualquier problema limítrofe o invasión e intervención extranjera.


5. establecer una Política Exterior ejercida con independencia y soberanía en los campos del comercio, la política de las alianzas o integración a bloques; TLC u otros tratados que comprometan la soberanía nacional serán decididos por métodos democráticos y sin injerencias de ningún tipo.


El cambio constitucional mediante  la Asamblea Constituyente,  así  como,  en el ámbito del  Congreso de la República, no es viable en las actuales circunstancias.   En el ámbito de la participación directa ciudadana,  el cambio constitucional puede hacerse mediante referéndum  o consulta ciudadana,  lo que supone cumplir las  formalidades, como acreditar el  respaldo de 10% de ciudadanos, y consensuar el proyecto del  texto,  donde el JNE convoca a referéndum y los ciudadanos participarán votando a favor del SI o el NO.


La aprobación de la nueva constitución es con la mayoría simple de votos. Tenemos 2 millones de firmas,  lo  que quiere decir que falta algo más de 300 mil firmas. Cumplida esta barrera, se logrará la convocatoria a la REFERENDUM CONSTITUCIONAL. Asimismo,  debe promoverse el debate constitucional  mediante los congresos o debates constituyentes ciudadanos en nivel distrital,  provincial,  regional para concluir en un congreso nacional constituyente ciudadano. Así, debemos buscar ganar el referéndum  constitucional,  para lo cual es necesario preparar la  victoria  desde ahora  mediante la  organización y la  movilización  permanente de los ciudadanos.


5. Apuntes sobre las clases trabajadoras 


La posibilidad de reconstruir un nuevo referente de izquierda popular en el país, pasa por asentarse en el seno de las clases trabajadoras y ayudarlas a construirse como sujeto político social que aporte y dirija el proyecto del Perú que queremos. Para ello es importante conocer cómo están esas clases trabajadoras y precisar una estrategia de asentamiento y construcción partidaria y de frente político en su seno. Es necesario reconocer que, luego de la gran restructuración económica provocada por la larga crisis de los años 80 y las políticas de ajuste neoliberales, se ha reconfigurado totalmente el rostro productivo laboral del país. 


Sus principales características son las siguientes:


• La mayoría de trabajadores (70.8%) pertenecen al rubro de las pequeñas empresas, sólo el 20% está ocupada en las grandes empresas.


• La mayoría de trabajadores (46.3%) son en realidad auto-empleados, “cuentapropistas”: 35.1% trabajadores son independientes y 11.2% son trabajadores familiares no remunerados.


• La mayoría de trabajadores se concentran en los sectores de servicios (30%), agropecuario (21%) y comercio (19%). Son minoritarios los grupos de trabajadores de la industria (9.5%), la construcción (6.4%) y el transporte (8%)


• La mayoría de los trabajadores vive en la costa (53.7%), seguidos de los que viven en la sierra (33.2) y en la selva (12.1%).


• En la costa prevalecen los trabajadores de servicios, el comercio y la industria. En la sierra y en la selva, en cambio, son mayoría los trabajadores agropecuarios y del comercio.


• Sólo un tercio de los trabajadores se encuentra afiliado a ESSALUD y un Cuarto de los de los trabajadores está afiliado a algún sistema de pensiones.


• El sector de trabajadores sindicalizados es minoritario (prácticamente se ha reducido al sector estatal, al de las grandes empresas industriales y mineras y a la construcción civil).

      
Estamos, en palabras de García Linera , ante una “fragmentación de la estructura material del trabajo, (que) rompe  con esa imagen de la fábrica fordista, compuesta por un obrero homogenizado, uniformizado y compacto”. Imagen que representó una forma histórica temporal de proletarización en ramas decisivas de la economía, pero que ahora va disolviéndose para dar paso a formas de “obrerización más complejas, abirragadas y desconcentradas a través de la subcontratación, la venta de servicios, etc.”


De hecho, contra quienes ven en esta realidad la “desaparición de la clase obrera” o el paso al predominio del “emprendedurismo popular”, es necesario afirmar que esta es una nueva forma histórica de sumisión del trabajo a las nuevas necesidades del Capital, en las que se combina la subordinación material directa de ciertos sectores laborales minoritarios con la subordinación formal de la mayoría de grupos laborales, que se someten finalmente a la lógica de producción y reproducción del capitalismo de hoy.


Todas las clases o sub clases trabajadoras se someten al dominio del Capital: el obrero industrialmente concentrado y organizado (obreros de industria, agroindustria y minería formalmente contratados), el obrero eventual, los jornaleros a tiempo parcial, los obreros sub contratados, el obrero a domicilio, el trabajador de la enseñanza, el científico de empresas de investigación, los analistas y consultores que venden sus conocimiento, el obrero de la construcción, los trabajadores del transporte, los vendedores ambulantes, cooperativistas que venden su fuerza laboral, pequeños comerciantes individuales, productores-vendedores de vestidos y alimentos, recolectores de basura, el trabajador artesanal antiguo y moderno, los trabajadores por cuenta propia o independientes, el trabajador campesino o familiar, etc. En todos esos casos la valorización del trabajo es apropiada por las clases capitalistas, bajo tres formas:


• Inmediatamente por parte del propietario de los medios de producción, en los casos de trabajadores sometidos a la organización clásica del capitalismo industrial.


• Mediatamente por parte del empresario contratista, que no controla ni el uso ni la propiedad parcial de los medios de trabajo, en los casos de trabajo a domicilio, trabajo artesanal, trabajo independiente, etc.


• Indirectamente, en los casos de la producción artesanal, campesina y cuentapropista, cuyos productos o servicios son adquiridos por consumidores populares, reduciendo por esta vía el valor (costo) de la fuerza de trabajo social disponible por el empresariado y/o reduciendo indirectamente los costos de realización del capital productivo y comercial (gastos de venta).


Todas estas formas, según el autor antes citado , dan “lugar a formas de obrerización híbridas en las que las habilidades domésticas, manufactureras, comunales y, en general fuerzas productivas inventivas y asociativas no-capitalistas, en vez de disolverse, son refuncionalizadas para la valorización del capital”.


Estas formas híbridas de proletarización existieron en los albores del capitalismo, pero hoy se han reactualizado mundialmente, no sólo en nuestro medio, como parte de la estrategia brutal del neoliberalismo que combina la globalización comercial, nuevas técnicas y la pulverización de la unidad del trabajo como métodos para recuperar o mantener la tasa de ganancia capitalista.


En estas condiciones, la tradicional preferencia de la construcción de los partidos de izquierda a partir de su asentamiento en espacios laborales sindicalizados, no tiene ningún futuro.


En nuestra opinión, la lucha política, electoral y no electoral, es hoy por hoy, el instrumento para construir esas identidades y para proponernos como representación de las fuerzas productivas básicas de la nación, en la medida que esa lucha abra espacio para la realización práctica de sus intereses materiales y culturales, como se ha demostrado en la experiencia del pueblo de Cajamarca y el proceso de construcción del MAS Cajamarca, que hoy se proyecta a construirse a nivel nacional, como Confluencia Política Nacional MAS DEMOCRACIA.


6. Proyecto contra-hegemónico y la izquierda sin perspectiva


Si se quiere representar a las clases trabajadoras, la influencia política debe ser replanteada. El esquema de construcción de la identidad clasista apoyada en la transición de la lucha económico-gremial a la lucha política sólo es posible en un sector minoritario y claramente marginal. Replegarse sobre este sector, como actualmente ocurre con los dos partidos comunistas (Unidad y Patria Roja), es quedar al margen de los procesos políticos sociales que marchan sobre otros ejes productivos, sociales y culturales.


Para construir una nueva mayoría política y social, es necesario avanzar a una estrategia de posicionamiento, asentamiento y construcción política en el amplio espacio productivo nacional, sabiendo que en ellos no es posible el clásico tránsito de las luchas económicas-gremiales a las luchas políticas.


Es básico entender a esos sectores en sus otras dimensiones sociales y culturales, ya que también son ciudadanos y tienen claras identidades culturales de raíz popular. Se trata de trabajadores que votan, que tienen preferencias políticas o que buscan ser representados social, cultural y políticamente.
Es en el proceso de construcción de la identidad de clase donde se combina elementos económicos, políticos y culturales, en dimensiones que no siempre marchan paralelamente, pues a veces prima lo económico, otras lo político o lo cultural. Pero, eso sí, todas son entradas válidas que pueden ayudar a reconocerse como grupo social diferente de las clases dominantes, con intereses y visiones contrapuestas.


En este escenario existe una oportunidad para una respuesta popular de izquierda, siempre que sea capaz de ampliar su presencia y propuesta desde los sectores que resisten el neoliberalismo hasta otros cuya inconformidad con el sistema y el régimen, aunque evidentemente, no es todavía manifiesta. En este punto, la clave es disputar el apoyo popular que el fujimorismo está perdiendo por el escándalo judicial.


Hay, en efecto, un sector mayoritario de la población que desborda lo estatal, (lo informal y lo cholo) que incluso desde su informalidad hace caminar productivamente al país, que no tiene representación política propia. Ese es el sector al que debemos ganar, luego de articular el polo radical de la resistencia.  


Es importante entender que, en este periodo, no le basta a la izquierda representar a los sectores que activamente resisten la implementación del modelo: indígenas, campesinos y agricultores enfrentados a la voracidad de las empresas extractivas o los movimientos sociales pro igualdad. En la medida que esa resistencia, a pesar de ser heroica, siga siendo dispersa, sectorial y desarticulada, sin que se haya encontrado la vía para construir a partir de estas reivindicaciones una plataforma nacional, el neoliberalismo seguirá fortaleciéndose.


Hay que reconocer, en efecto, que las formas de articulación de las luchas populares que se han ensayado hasta la fecha, todas han fracasado. Y es que no se ha entendido todavía que, en estas condiciones, la única forma de articular una respuesta nacional desde los de abajo, es la respuesta política.


Es en el terreno electoral donde se puede apreciar la existencia de un amplio sector del pueblo que manifiesta su inconformidad con el modelo y su voluntad de cambio. Amplio sector popular que en cada una de las últimas elecciones, desoyendo el coro mediático derechista, ha buscado apoyar opciones de cambio, aun cuando los candidatos respaldados terminaran traicionando ese mandato de cambio político y social. 


Esto ha sido así, porque ninguna de esas opciones eran realmente propuestas construidas por los sectores populares desde abajo. La ausencia de un referente nacional de izquierda y la incapacidad para organizarlo son, precisamente, los factores sobre los que cabalga la posibilidad de que políticos outsiders o aventureros con gran capital se ganen la simpatía de la ciudadanía.


Las últimas elecciones generales volvieron a mostrar que existe un sector social que vota por la izquierda. En un escenario mucho más desfavorable y evidentemente manipulado para producir una definición entre PPK y el fujimorismo, el Frente Amplio, organización que no proviene de las bases populares, quedó tercero en la última contienda electoral nacional, y así también una fuerza más nítidamente radical de izquierda MAS Democracia ha saltado al campo político nacional y representa a cientos de miles de peruanos. Contradiciendo en los hechos, el plan derechista que aspiraba en esta oportunidad a reducir a la izquierda a su mínima expresión.


Sin embargo, por la forma como ha terminado configurándose el escenario poselectoral, la izquierda parlamentaria tiene poco espacio para resistir, desde esa vía, la profundización del Estado neoliberal y menos a abrir un curso popular independiente, en la medida que ante la disputa de fuerzas mayores tenderá a convertirse en apéndice del Gobierno, por temor a reforzar al fujimorismo .


La apuesta de un sector que ha divido el Frente Amplio, dirigido por Verónika Mendoza, de iniciar un proceso de recolección de firmas para inscribirse como partido político (Nuevo Perú), implica desde ya abandonar la lucha política inmediata y presuntamente alistarse para la disputa electoral del 2021 si logran inscribirse.


En ese escenario, a puertas de un proceso electoral, la única lucha política electora debe estar articulada al posicionamiento de la Nueva Constitución. Pues es esta, la única que puede dar proyección política y programática de alcance nacional a las luchas dispersas de los pueblos y sectores que hoy resisten, pero que no han podido articular propuestas independientes que puedan defender sus intereses y los de la nación. Es la única vía, finalmente, para unificar y centralizar una fuerza política nacional para las elecciones locales y regionales de 2018 y a las elecciones de 2021, con clara vocación de disputa del gobierno con los sectores derechistas e imperialistas.


La orientación táctica principal para este objetivo pasa por la construcción de una representación política nacional que, a través de un liderazgo firme, se pueda llegar a la gran unidad nacional para recuperar el Perú para los peruanos.


Por otro lado,  procesos de resistencia popular y lucha social que han emergido en estas dos décadas vienen produciendo proyectos políticos progresistas, especialmente locales y regionales, contra-hegemónicos y anti-neoliberales, así como también han emergido  nuevos liderazgos desde el pueblo, sobresaliendo algunos en procesos de luchas sociales intensas.


Un hecho empírico, el respaldo electoral que obtuvo el discurso de la “Gran Transformación” del Ollanta candidato se debió al proyecto nacional progresista. Modificando las tesis de alguna izquierda que narraba que no había condiciones, eso no son hechos espontáneos ni virtudes personales o de un grupo; es todo un proceso de acumulación de diversos procesos de disputa de sentidos y lucha social. El Pueblo demostró que puede alcanzar el Gobierno mediante procesos electorales. Hoy hay más indignación y más voluntad por luchar.


En el campo político nacional, si bien las condiciones no son las mismas en cada región, sí existe una tendencia al cambio, y opiniones políticas de rechazo a la casta política imperante.


7. La confluencia nacional “MÁS  DEMOCRACIA” y La gran unidad constituyente 


La historia política peruana nos muestra cómo los intentos por construir dos referentes de izquierda (una legal, dentro del sistema y otra insurgente fuera del sistema) han fracasado, cada uno con sus respectivas cuotas de responsabilidad. En este espacio no pretendemos evaluar y zanjar este tema que, de seguro, se tratará en un documento aparte.


Después del fracaso y desaparición de Izquierda Unida, se han desarrollado diferentes intentos por crear y recrear la representación de la izquierda peruana y del progresismo de manera unitaria sin tener éxitos por décadas.


Los grupos que optaron por la insurgencia armada (SL-MRTA), fracasaron como proyectos políticos. Algunos que militaron y participan en espacios de activismo político, no logran ubicarse en el escenario nacional y se confunden de enemigos.


Los tres partidos comunistas (Patria Roja, SL y PCP) cargan cada uno con sus errores, unos más que otros, con respecto a la actual situación de la clase obrera, las centrales sindicales y movimientos sociales donde han pugnado por ganar hegemonía. En sí tienen mucha responsabilidad sobre el conjunto de la actual situación de derrota y aislamiento de la izquierda peruana.


Las nuevas experiencias políticas contestatarias, rebeldes y progresistas provienen de la acción de nuevos sectores populares emergentes que construyen espacios políticos regionales que están trasladando espacios de representación social a la actividad política regional que dispute poder de gobierno estatal. El caso del MAS de Cajamarca, es un ejemplo claro, igual Mi Región que lidera el compañero, Aduviri, Perú Libre que lo lidera Vladimir Cerrón, igual Corazón Libre, entre muchos otros que se atreven a disputar espacios de poder y que van creando nuevas formas de acción política.
 

Fracasada las experiencias de IU, UNIR y MNI, UNETE, FRENTE AMPLIO, se forja el MAS DEMOCRACIA como espacio que supere las conductas y métodos de las vanguardias capitalinas. Su nacimiento se produjo en Cajamarca, en un contexto de conflictividad social y ambiental, con un movimiento rondero agropecuario que venía buscando representación política,  que el MAS canaliza con relativo éxito electoral. El MAS se fundó el año 2012, se extendió por todo el país en alianza con Patria Roja y lo que fue el MNI y otros colectivos de izquierda, buscando la tan ansiada inscripción electoral, objetivo que no conseguimos.


Con motivo del proceso electoral 2016, en la búsqueda de la más amplia unidad, se produjeron diversos desencuentros sobre la táctica electoral entre las dirigencias nacionales de Patria Roja en Lima y las bases del MAS, de diferentes regiones del país. De modo que, al volverse inviable la unidad con el Frente Amplio primero y con UNETE después, el MAS quedó aislado y dividido. Por un lado, Olmedo Auris declaró “traidor” a Gregorio Santos, indicando que “el Buró de Patria Roja lo expulsó de sus filas”. Por otro lado, los movimientos sociales, frentes de defensa, rondas campesinas y otros, en asambleas, acordaron impulsar la candidatura de Santos, logrando un acuerdo político con el Partido de Democracia Directa y el MAS Cajamarca. A partir de entonces Patria Roja se desliga completamente del MAS. Y el MAS junto a varios colectivos a nivel nacional como los velasquistas, tahuantinsuyanos, fonavistas, comunistas, etnocaceristas tomaron la decisión de construir el MAS DEMOCRACIA cuyo objetivo común es contribuir a forjar un nuevo proyecto de izquierda, patriótico, democrático alternativo al neoliberalismo y superar la viejas prácticas de organización y dirección política.


Las organizaciones políticas que integramos hoy MAS DEMOCRACIA reconocimos y valoramos la decisión de Democracia Directa de permitir la postulación a la Presidencia de la República de Gregorio Santos Guerrero, quien se encontraba aún en prisión. En esas condiciones la campaña se tornó difícil, compleja y desfavorable, en medio de la lucha por su liberación, los candidatos congresales y al Parlamento Andino desarrollaron la campaña electoral, con escasos recursos y con una débil propaganda. No obstante las condiciones adversas, se obtuvo un digno 4,8 % a nivel de Plancha Presidencial y 5% para el Parlamento Andino. Con este resultado pasamos la valla electoral, logrando mantener la inscripción del Partido Democracia Directa. Es bueno dejar en claro que nos robaron la representación parlamentaria: cuatro congresistas en Cajamarca y uno por Puno.
MAS DEMOCRACIA es un espacio para contribuir a la más amplia confluencia de las fuerzas de izquierda, progresistas, socialistas y comunistas; espacio donde los movimientos sociales del campo y la ciudad puedan expresarse políticamente en los espacios electorales, cuya bandera es el cambio de la Constitución del Perú y la fundación de una Nueva República. Somos parte del proceso unitario que continuará su curso, independientemente de las contradicciones que tengamos entre los actores del campo popular. Nuestro objetivo estratégico es el cambio estructural de la patria, y de ese camino no nos moverán.


La fragmentación política del progresismo y la izquierda peruana continúa su curso. De hecho, en vez de resolverse parece profundizarse. El espacio de unidad que consiguió el Frente Amplio, al amparo de la inscripción de Tierra y Libertad y el liderazgo ganado de su candidata en la primera vuelta del 2016, se rompió. Verónika con Nuevo Perú, no han podido agarrar el ritmo en la recolección de firmas para su inscripción y de no mejorar no les quede otra alternativa que abandonar la recolección y someterse a la estrategia de Juntos por el Perú donde se han reciclado toda la izquierda setentera. Esta división también ha dividido la bancada congresal, llegando a enfrentamientos públicos.


La confluencia no es cuestión declarativa, es una cuestión de estrategia. Si las derechas se unen, si el gran capital y el imperialismo concentran sus fuerzas para aplastarnos, la mejor respuesta es la unidad. En ese orden de ideas se pone a la orden del día la propuesta de Refundar la Izquierda Peruana, llevar adelante un conjunto de procesos orientados a conformar una gran confluencia nacional para enfrentar al neoliberalismo y su programa. Los nuevos agrupamientos siempre estaremos dispuestos a trabajar para generar las mejores condiciones para este salto cualitativo por la grandeza de la patria.


Nuestra Convocatoria está abierta a las fuerzas del cambio patriótico, democrático, descentralista para confluir en medio de la diferencias.


Concluido el proceso electoral 2016, urge evaluar el camino recorrido, pero no para llorar sobre la leche derramada, buscar culpables y hacer análisis contra-fácticos, sino para enfrentar el presente y acumular fuerzas hacia el futuro. La derecha sigue a la ofensiva, tiene por ahora la hegemonía que le permite mantener su margen de maniobra. Las fuerzas del cambio democrático no podemos resignarnos a quedarnos en la marginalidad. Ha llegado la hora de iniciar procesos para forjar espacios de confluencia y acción conjunta frente al neoliberalismo, que es al fin de cuentas el enemigo principal.


Para una confrontación política mayor, necesitamos contar con las herramientas básicas: Un Partido o Frente legalmente inscrito, Comités Provinciales orgánicamente funcionando, Programa de Gobierno y cuadros dispuestos a enfrentar la complejidad de las tareas.


Los nuevos agrupamientos somos conscientes y reconocemos que es importante la inscripción legal y el padrón de afiliados; igual resulta fundamental la estructura orgánica y los cuadros de dirección.
Los agrupamientos se producen con responsabilidad y mística para esta tarea, con visión amplia y unitaria, llamando a todos los bloques regionales y locales a incorporarse a la Confluencia, bajo el mecanismo un militante un voto. Los movimientos regionales formalmente inscritos, mantienen su inscripción y llegado el momento pueden firmar alianza para las elecciones regionales y distritales. Sin embargo, pedimos su contribución y apoyo para fortalecer la Confluencia desde las bases, comités de centro poblado, distritales, provinciales, buscando los métodos más adecuados a la ley y a la realidad. Llamamos a cada uno de los militantes a asumir con firmeza esta tarea, por la refundación de la Izquierda Peruana y la grandeza de la patria.


La refundación de la izquierda tiene que tener una clara definición de lo que somos y de nuestro origen, somos un proyecto popular, que asume la herencia de los procesos de liberación de los pueblos y clases dentro de la historia en nuestro territorio patrio. Procedemos de las organizaciones sociales del campo y la ciudad, hemos militado siempre en la izquierda y si bien buscamos la gran unidad para la transformación social, tenemos claro que esto recae en los cuadros de izquierda revolucionaria, quienes tenemos la tarea de garantizar la organización, educación y movilización del pueblo.


Estos sectores, que devienen del trabajo social vía las ong´s como es notorio en el caso del agrupamiento de Verónika Mendoza y Marco Arana y no desde la emergencia de los movimientos sociales o las clases populares, y por lo tanto proyectos frágiles sin tejido social y sin identificación de los sectores populares que emergen en nuestra sociedad peruana.


La izquierda tiene que volver a ser el campo político de las clases trabajadoras. Nosotros asumimos claramente una posición de clase, con perspectiva revolucionaria y con la clara orientación socialista,  asumiendo lo que JC Mariátegui sentencio, sin calco ni copia, creación heroica.


Dos tareas estratégicas para el periodo: el Congreso Nacional y el Proceso Constituyente.


A) Congreso Nacional de Mas Democracia.

 

Para cumplir con éxito las dos grandes tareas debemos tener claridad en nuestros objetivos estratégicos y responder a la pregunta. ¿Para qué convocar al II Congreso Nacional de la confluencia MAS DEMOCRACIA? Para cerrar el ciclo de fragmentación social y política, y dotar al pueblo peruano de las armas que le permitan alcanzar la independencia y soberanía política y económica, estas armas son: Un Partido – Confluencia inscrito legalmente, legitimado en las bases con dirigentes y militantes; con un programa victorioso articulado a la Nueva Constitución y  a un Proyecto Nacional de Desarrollo; con liderazgos sociales y políticos a nivel local, regional y nacional; con mensajes potentes y eficiente estrategia comunicacional. Estas poderosas armas nos permitirán modificar la correlación política de fuerzas y construir una nueva mayoría social y política.

 

Preguntarnos ¿Qué nos proponemos con MAS DEMOCRACIA al participar en las luchas sociales y en procesos electorales? Concretizar la estrategia de las cinco acumulaciones:


a) Acumulación Política, construyendo las Bases Estratégicas de Apoyo (BEA) en el territorio nacional.


b) Acumulación programática, haciendo que las bases y ciudadanía asuman y agiten el Programa para la victoria.


c) Acumulación docial, organizando, debatiendo y concientizando dentro los movimientos sociales, gremios, rompiendo con los viejos métodos y estilos burocráticos de suplantación, utilitarismos y amoldamiento al sistema y alzándolos a la lucha y ganando su conciencia a favor de los intereses patrióticos para construir una nueva correlación política de fuerzas y un sujeto histórico que permita alcanzar la transformación estructural de la patria.


d) Conquistar al calor de las luchas sociales, políticas y programáticas el equipo multidisciplinario de profesionales que contribuyan a transformar el Estado neoliberal en un Estado al servicio de los intereses de la patria de la mano con la mayoría ciudadana.


e)  Forjar un gran frente comunicacional, capaz de quebrar la hegemonía mediática neoliberal y llevar a la mayoría ciudadana los mensajes favorables al cambio.


Los procesos electorales también se enmarcan en esta estrategia, son un medio no un fin; buscamos elevar el nivel de conciencia de los diferentes sectores que hoy han sido confundidos o ganados hacia opciones neoliberales o de centro. Es este contexto el Congreso Nacional tiene sentido y razón histórica.


¿Cuáles son las acciones y procedimientos para garantizar un Congreso Nacional exitoso?
Asumir que la Confluencia MAS DEMOCRACIA es el espacio que nos permite hacer vida política a favor de nuestra patria, por tanto debemos incluirnos en cada localidad distrital, provincial y regional para constituir las Comisiones Organizadoras de los Congresos de cada jurisdicción, valorando el trabajo y la existencia de otros grupos afines y sumándonos todos en un solo núcleo de organización y dirección para convertirlo en una fuerza invencible. Contribuir con visión amplia y unitaria en la elaboración y debate de los documentos congresales tanto nacionales, como locales y regionales. El éxito de un Congreso radica en la discusión de sus documentos, en las conclusiones y acuerdos que se arriben de manera abierta y democrática. Al Congreso Nacional solo deberán llegar los temas que son materia de discrepancia.


Debemos ser claros, sinceros y duros con nosotros mismos. Región o provincia que no desarrolla sus congresos respectivos no tiene derecho a participar en el Congreso Nacional. Necesitamos seleccionar a los mejores hombres y mujeres que dirijan los diferentes organismos de dirección y las comisiones de trabajo y este reto solo es posible si los seleccionamos al calor de la práctica. Por ello necesitamos congresos con delegados conscientes de sus convicciones, no congresos con delegados fabricados por el interés personal y el apetito electoral. Solo el debate serio y alturado permitirá unificar el pensamiento y acción hacia la conquista de los espacios de gobierno y poder.


B) Ofensiva en  la Conquista por Nueva Constitución, Vía Referéndum.


Muchos sectores políticos y sociales coinciden en el cambio de la Constitución del 93 por una Nueva Constitución. Otros proponen una Asamblea Constituyente que elabore la nueva carta magna y la someta a referéndum. La propuesta de Nueva Constitución como de Asamblea Constituyente es importante y se inscribe en la búsqueda de caminos para cerrar el ciclo de la actual dictadura neoliberal. La propuesta de Nueva Constitución fue tomada como bandera política electoral en las campañas del 2005, 2010 y 2016. Sin embargo, es bueno precisar que los sectores más conservadores comprometidos con el modelo han ido ganando terreno hasta in visibilizar a los sectores que proponemos el cambio constitucional. Aprovechan las traiciones de García y Humala, quienes propusieron retornar a la constitución del 79 y una Asamblea Constituyente y nunca lo cumplieron. Hechos que han repercutido en la ciudadanía, generando desconfianza e incertidumbre. Es en este escenario que tenemos que batallar para encontrar el camino que nos permita alcanzar una victoria frente al neoliberalismo.


Los caminos que tenemos para lograr cambios a la constitución fujimorista son, en resumidas cuentas, tres:


Primer camino: Esperar que el actual Congreso, de mayoría fujimorista, haga cambios o reformas a la actual constitución del 93. Este camino sería el más inapropiado y hasta ingenuo, no se diga más.
 

Segundo camino: Es de la Asamblea Constituyente, que tendría dos vías para alcanzarlo. El Presidente de la República y el Ejecutivo proponen una Asamblea Constituyente, la convocan y se elige los constituyentes que elaboren la Constitución. Si esto no se produce, la otra forma de alcanzar la Asamblea Constituyente es por presión social, es decir millones de peruanos en las calles exigiéndola. En ambos casos, la correlación política de fuerzas no nos favorece.


El tercer camino: es la vía del protagonismo ciudadano, amparados en el artículo 32 de la actual Constitución y la ley de participación ciudadana, que significa reunir 2 millones 300 mil firmas, consensuar un texto de propuesta constitucional y presentarla. En este caso, las autoridades no tienen otro camino que someterla a referéndum. Nos amparamos en la jurisprudencia y en la experiencia generada por los hermanos fonavistas. El tercer camino, es hoy la vía más real y objetiva que puede permitirnos articular a todos los sectores patrióticos y democráticos para cambiar la correlación política de fuerzas y llegar a los diferentes sectores del pueblo. Entenderla como estrategia y táctica a la vez es nuestro reto; porque es la propuesta que permite golpear el neoliberalismo donde más le duele: su instrumento legal (la Constitución) el Estado y programa neoliberal. Esta es la bandera que permite levantar una nueva alternativa de nación, de patria, de país.


Para hacer viable este camino requerimos convencer a todos los sectores que coincide con esta bandera y comprometerlos para ganar tres batallas:


1) Ganar la recolección de firmas.


2) Ganar el debate en la propuesta del texto constitucional consensuado con el protagonismo ciudadano y


3) Ganar la conciencia ciudadana para que vote en el referéndum por la nueva constitución.
 

Estas tres batallas deben ser entendidas con visión de conjunto, de tal manera que nos permita llegar a diferentes sectores sociales para articularnos en un gran frente por la Nueva Constitución que permita concretar la bandera de recuperar el Perú para los peruanos.


Los sectores que propugnan el cambio constitucional vía Asamblea Constituyente no han podido demostrar los procesos que nos conducirán a alcanzar lo que declarativamente proponen. Por ahora las bases y las masas necesitan un camino claro y definido para seguirlo, quedarse en la generalidad no es lo más recomendable.
 
8. EL PROCESO CONSTITUYENTE COMO SALIDA A LA CRISIS DE ESTADO:  CAMINO A LA SEGUNDA REPÚBLICA, REPÚBLICA DE LAS CLASES TRABAJADORAS
Escribe: César Augusto Aliaga Díaz 


INTRODUCCIÓN 


Los últimos acontecimientos respecto de la frustrada vacancia del Presidente de la República y el consiguiente indulto al ex dictador Fujimori, han terminado por mostrar la hondura de la crisis que atraviesa el Estado Neoliberal. Ya no se trata de una crisis económica o de una simple crisis política o moral. La crisis abierta es, en verdad, una crisis sistémica, que requiere cambios radicales si se pretende resolver el problema de la viabilidad del Estado peruano.


De hecho, hoy tenemos en curso tres crisis paralelas y entrecruzadas:


a) La crisis del modelo económico, expresada en la caída sustancial de las tasas de crecimiento y la instalación de una virtual recesión desde hace prácticamente tres años, sin perspectiva de mejora en el corto plazo.


b) La crisis del régimen político pactado tras la caída del primer fujimorismo, el mismo que pretendía una transición gubernamental centrista, conservando la Constitución de 1993 y el modelo económico, manteniendo fuera de ese recambio al nuevo fujimorismo y a los sectores radicales. Crisis expresada en dos hechos fundamentales que marcan la actual coyuntura: Por un lado, el fujimorismo se convirtió la mayoría electoral aunque ello no le bastó para ganar la Presidencia de la República; y, por otro lado, la izquierda, cuyo fin había preparado la derecha, reapareció en el escenario electoral y no electoral con nuevas opciones de rearticulación: Frente Amplio, Nuevo Perú, MAS Democracia. Generando una tendencia hacia la polarización entre esos extremos, haciendo inviables, en el mediano plazo, las opciones de centro. Y,


c) Una crisis de la ética y la moral pública, que compromete a la totalidad de los actores políticos y mediáticos, en la medida que se ha evidenciado que el Estado fue tomado por poderosos intereses privados que hicieron su agosto, tanto en las obras públicas como en la concesión de los recursos naturales y del patrimonio nacional. El escándalo “Odebrecht”, es en realidad, sólo la punta del iceberg respecto al manejo sistémicamente corrupto del Estado.


En las condiciones antes señaladas, ya no son suficientes cambios parciales o meramente formales. La hegemonía cultural neoliberal, aunque resquebrajada, tiene todavía suficientes fuerzas para intentar imponer una salida aparente a la crisis, en la que cambiando algo, en verdad no se cambia nada.


De hecho, la frustrada vacancia presidencial y el posterior indulto a Alberto Fujimori, abre diversas opciones, que manejadas desde las alturas, podrían evitar una solución real a la crisis del Estado, pues se encaminarían a allanar la relegitimación y relanzamiento del modelo neoliberal, sólo que ahora sería sostenido por un régimen político de corte populista autoritario.


En ese escenario, los llamados de los sectores progresistas para evitar el golpe institucional fujimorista, bajo la consigna de “defensa de la democracia”, en verdad defienden el régimen y el modelo que se está desmoronando.


La izquierda no puede quedar prisionera de la pugna inter-burguesa en curso. Tiene que proponer, aún desde una posición actualmente marginal, una salida independiente y radical, orientada a la refundación del Estado, mediante la adopción una nueva Constitución y de un Proyecto Nacional democrático, patriótico y popular.


Por eso, al tiempo que precisamos nuestra orientación política, conviene hacer una reflexión sobre los alcances del proceso constituyente como estrategia de salida a la crisis de Estado.


PROCESO CONSTITUYENTE Y PROCEDIMIENTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL


El artículo 206 de la Constitución vigente establece los diversos procedimientos de reforma constitucional, precisando que ésta puede promoverse por iniciativa del Presidente de la República, de los congresistas y directamente por un número de ciudadanos equivalente al 3% de la población electoral, con firmas autorizadas por la autoridad electoral.


Según el citado artículo, presentada la iniciativa de reforma constitucional, el Congreso debe aprobarla, por mayoría absoluta del número legal de sus miembros, ratificada luego mediante referendo. Se puede omitir el referendo, cuando el acuerdo del Congreso se obtiene en dos legislaturas ordinarias sucesivas con una votación favorable, en cada caso, superior a los dos tercios del número legal de sus miembros.


En la historia reciente, la Constitución de 1993 ha sido reformada, parcialmente y en general en aspectos no sustantivos principalmente vinculados a los temas de descentralización, mediante el procedimiento de las dos votaciones calificadas en sucesivas legislaturas ordinarias. En todos los casos de reforma, la iniciativa ha corrido a cargo del Presidente o de los congresistas.


No se ha utilizado aún el primer mecanismo de votación congresal y ratificación posterior mediante referendo popular. Ni tampoco ha habido una experiencia exitosa de promoción de reforma constitucional gestada por iniciativa ciudadana.


Actualmente los compañeros fonavistas han iniciado el procedimiento de recolección de firmas para promover una reforma constitucional. Pero esta iniciativa no se sustenta en el procedimiento de iniciativa ciudadana previsto en el artículo 206 de la Constitución que hemos comentado, sino en la potestad prevista en los artículos 31 y 32 de la Constitución Política que se refieren al derecho a participar en los asuntos públicos mediante referéndum, en tanto que este mecanismo de consulta ciudadana está habilitado para proponer una reforma total o parcial de la constitución.


Vale decir que, con esta iniciativa, se pretende ir directamente al referendo sin pasar por la discusión y aprobación del proyecto de reforma constitucional en el Congreso como lo prevé el artículo 206 de la Constitución, siguiendo el mismo procedimiento seguido para la consulta ciudadana sobre devolución de aportes al Fonavi, ganado ampliamente por la iniciativa promovida por la organización de fonavistas.

   
A la fecha, en un esfuerzo notable, tienen recogidas un número cercano al mínimo exigido para que se admita a trámite su iniciativa. Pero eso no garantiza que la reforma sea efectivamente alcanzada.


De hecho, tal como lo muestra la experiencia de la iniciativa ciudadana para promover la no reelección presidencial impulsada por el Foro Ciudadano, hay varias barreras que superar: Primero, la verificación de las firmas por el órgano electoral competente. Segundo, la admisión de esta iniciativa directa de reforma constitucional que se contrapone a los mecanismos especializados de reforma constitucional previstos en el artículo 206 de la Constitución.


Lo primero, la certificación de las firmas, es un paso que con algo de organización y recursos se puede superar. Más difícil, aunque no imposible, será la admisión de la iniciativa de reforma directa mediante referendo en la medida que sería el primer caso y no hay jurisprudencia previa, en la medida que el único caso aprobado por esta vía de democracia directa fue para el establecimiento de una ley ordinaria, como la de devolución de aportes del Fonavi, no para uno de reforma constitucional. En todo caso, hay aquí una batalla jurídica previa que habrá que dar con toda firmeza.


De todas maneras, en el caso que se ganara la admisión de la iniciativa directa de reforma constitucional, siempre será necesario generar la voluntad mayoritaria para ganar el referendo. Y en ese sentido, proseguir esta vía particular no es incompatible con la propuesta de abrir un proceso constituyente, en el sentido de construir la decisión del pueblo de darse una nueva Constitución, como apuntamos más adelante.


En consecuencia, los pasos y requisitos que se deben seguir para promover un cambio, total o parcial, de Constitución se denomina “procedimiento de reforma constitucional”, en la medida que son sólo una serie de actos formales que se deben seguir para alcanzar una determinada declaración jurídica, en este caso de orden legislativo.


Cuando hablamos de Proceso Constituyente hablamos de una cosa totalmente diferente, pues entendemos por tal al camino –no sólo el reglado en la Constitución y en el Reglamento del Congreso- que nos puede llevar a una reforma sustantiva de la Constitución, o más propiamente a la dación de una nueva Constitución. Así, mientras el concepto “procedimiento de reforma constitucional” es uno de orden jurídico, el concepto de “proceso constitucional” es uno de orden político.


De hecho, cuando hablamos de “Proceso Constituyente”, hablamos, en realidad, de un proceso de acumulación de fuerzas para cambiar la correlación existente, con el objeto de cambiar el modelo de convivencia social y su estructura jurídico-constitucional. Hablamos, en verdad, de un proceso que nos lleve a la fundación de la Segunda República.


¿Por qué hablar de “Proceso Constituyente” y no sólo de “Procedimiento de Reforma Constitucional”?
Porque, en primer lugar, cuando se ha hecho evidente el ingreso a una verdadera crisis de Estado, son insuficientes cambios meramente superficiales o parciales. Y, porque, en segundo lugar, cada día será más evidente que las reglas constitucionales vigentes aparecerán como notoriamente rígidas o como seriamente incapaces de encausar pacíficamente los diversos conflictos políticos que se presenten. De modo que las soluciones que se ensayen parecerán cada vez más inconstitucionales o cuando menos extra-constitucionales.


Esta situación abrirá, para todos los sectores políticos, la posibilidad de admitir la idea de introducir reformas en el modelo constitucional vigente. Sólo que algunos pretenderán que “cambie algo, para que nada cambie”. Otros, desde luego, pretenderemos cambios más sustantivos y radicales.


Estamos llegando, en consecuencia, a lo que el constitucionalista alemán Carl Schmitt llamó un “momento constitucional”, o sea al momento en que una comunidad política admite que su vestidura constitucional ya no le satisface y requiere rehacerla completamente.


En el modelo analítico de Schmitt todo “momento constitucional” tiene, en realidad, dos fases: la fase “deconstituyente” y la fase “constituyente”.


La primera fase tiene que ver con el proceso en el que se hace evidente para la comunidad política en general la crisis del modelo constitucional vigente, sus dificultades para regular la convivencia social, así como para encausar y resolver dentro de su marco los diversos conflictos políticos y sociales. Fase que, valgan verdades, ya venimos recorriendo en los últimos años de un modo cada vez más acelerado.
 

La segunda fase (que como todo proceso social, no se inicia al término de la primera, sino que puede recorrer paralelamente, cuando menos un trecho, con la primera) tiene que ver con la formación de la “voluntad constituyente”, o sea con la voluntad de la comunidad política, cuando ésta es democrática, para darse una nueva vestidura constitucional.


O sea, cuando hablamos de un proceso constituyente, estamos hablando de la formación de una voluntad constituyente, lo que exige, en una comunidad basada en principios democráticos, formar una mayoría nacional dispuesta a darse una nueva Constitución. O sea, formar el pueblo constituyente.


Se trata, sin duda, de construir el Poder Constituyente, que, como lo dice la más amplia doctrina constitucional, no es otra cosa que la voluntad organizadora, suprema, soberana y directa que tiene el pueblo para constituir un Estado, dándole una personalidad y dotándole de la organización jurídica y política que más le conviene.


Pero más allá de formar la voluntad constituyente es necesario construir, al mismo tiempo, el consenso suficiente sobre su contenido esencial, generando un horizonte político compartido que marque, en verdad, un nuevo curso para el país. Se trata, sin duda, de una lucha por la hegemonía política y cultural.


Sólo logrando estas condiciones, la Constitución podrá encontrar la fuerza política e institucional para ser cumplida y desarrollada plenamente. Sólo así llegará a ser una Constitución material y no una mera Constitución formal, que sólo rige en el papel.


PROCESO CONSTITUYENTE, ESTRATEGIA Y TÁCTICAS POLÍTICAS
 

Vistas así las cosas, la organización del proceso constituyente resulta ser, en el mediano plazo, el proceso político principal, respecto al cual deben confluir todas las acciones tácticas en la lucha electoral, ideológica, política, reivindicativa o de masas.


Aquí hay que recordar que una de las claves de la permanencia del modelo económico e institucional neoliberal ha sido la ausencia de una fuerza política realmente alternativa, sólidamente organizada y con clara voluntad de poder. Intuitivamente, los sectores populares, rompiendo la hegemonía cultural transmitida a través de los grandes medios de comunicación, se dio maña para construir en los últimos años una mayoría electoral que encumbraba en el Palacio de Gobierno al candidato “radical” del momento, para luego ver, desilusionados, cómo el Presidente elegido terminaba gobernando con los perdedores, abandonando toda promesa de cambio y reforzando el continuismo. Circunstancia facilitada porque los partidos o frentes electorales que encumbraron a esos candidatos eran sólo maquinarias electorales, sin arraigo ni verdadero asentamiento popular.


La otra clave de esa permanencia ha sido la ausencia de una plataforma unificadora de todos los sectores que han resistido y luchado contra las medidas neoliberales, en tanto que sus reivindicaciones o eran de alcance sub-nacional o simplemente sectorial.


En ese escenario, la lucha por una nueva constitución puede proporcionar el marco adecuado para elevar y centralizar, al más alto nivel político, las reivindicaciones de los pueblos que luchan y resisten al neoliberalismo, así como puede constituir la plataforma programática unificadora de las fuerzas políticas que promuevan el cambio constitucional, permitiéndole su asentamiento popular si la voluntad constituyente se construye de abajo arriba, como debe ser.


Como se aprecia, de las formas o métodos de lucha actualmente en curso, no hay ninguna, salvo la del proceso constituyente, que, propuesta desde los sectores populares, tenga la potencialidad de romper realmente la actual correlación de fuerzas y abrir un nuevo curso nacional. En ese sentido, todas esas luchas deben ser orientadas para reforzar la lucha principal. Tenemos que hacer un esfuerzo para que todas esas luchas, como pequeños riachuelos confluyan todas en un gran río, el que abra la posibilidad de instaurar la Segunda República, sobre la base de una nueva Constitución.


Lo más urgente, en este momento, es constituir el sujeto constituyente inicial, el que convoque, desde la acción política misma y desde abajo, al proceso constituyente. El mismo que quedaría constituido, en primera instancia, por todos los partidos, movimientos, colectivos y organizaciones de base que a la fecha ya se han pronunciado a favor de una salida constituyente. Esta confluencia debe, luego, promover unitariamente el proceso constituyente, vale decir construir la nueva mayoría nacional.


Es necesario aclarar que esta lucha por modificar la correlación de fuerzas, como toda lucha política, no seguirá un curso lineal de acumulación progresiva de fuerzas. Tal como se tiene demostrado en la historia reciente, las crisis políticas pueden acelerar procesos, abrir escenarios inesperados y actualizar formas de lucha imprevistas . Son momentos de acumulación por saltos, que sólo se consolidan si hay una fuerza política con capacidad para aprovechar esos momentos extraordinarios de lucidez y de rabia popular, que amenazan con destituir a todos. Momentos de refundación, que si no lo aprovechan las fuerzas realmente populares, son aprovechados por los adversarios en su propio beneficio, tal como ha ocurrido en otras circunstancias ya conocidas.


Es necesario prepararnos para que si el “momento constitucional” finalmente aparece, estemos en condiciones de liderar ese proceso. Ese debe ser nuestro objetivo estratégico.


En ese horizonte estratégico es indispensable saber mantener una línea política propia, independiente. No podemos hacer segundilla a los bloques burgueses y sus representaciones políticas que ahora parecen disputarse la dirección del Estado. Tenemos que ser capaces de romper las seudo-contradicciones que han permitido, más allá de cierto antagonismo electoral y harto artificio verbal, conservar el modelo, tales como: “Democracia o Dictadura”, “Fujimorismo o anti-fujimorismo”.  Tenemos la obligación de hacer visible y real la contradicción “continuismo neoliberal o cambio patriótico”, luchando para que los sectores populares opten por la opción del cambio radical. 


PROCESO CONSTITUYENTE PARA FUNDAR LA SEGUNDA REPÚBLICA, REPÚBLICA DE LAS CLASES TRABAJADORAS


En tiempos en que se recordaba el primer centenario de la república, José Carlos Mariátegui señalaba que la república criolla tenía un defecto genético al haber nacido, no solamente “sin el indio”, sino inclusive “contra el indio”. El Amauta denunciaba de este modo la ausencia de base social y de raíz propiamente peruana en el esfuerzo emancipatorio de 1821 que no incluía a las grandes mayorías nacionales.


Poco tiempo después, Jorge Basadre, con la agudeza de su análisis histórico, ratificaba el juicio mariateguista, al señalar que la república había consagrado un “Estado empírico” que se erigía sobre una enorme brecha entre el “Perú oficial” y el “Perú real”. Y más adelante demostró que, a pesar de ciertos avances en la configuración del Estado nacional, éste había sido dominado, sucesivamente, por ciertos grupos económicos subordinados a los poderes imperiales (inglés primero y norteamericano después).


Así, el historiador tacneño denominó “república aristocrática” a la configurada con el dominio civilista nacido en los días previos a la guerra con Chile y que tuvo su apogeo hasta la llegada de Leguía y el cambio a la influencia del imperialismo norteamericano.


Luego de varias crisis, apareció y se consolidó la llamada “República Oligárquica”, dominada por la alianza de la gran burguesía comercial con los grandes terratenientes. La misma que luego de su apogeo en los años 50 del siglo pasado entra en crisis en los años 60, presionada por las luchas antigamolistas que conmovieron al país entero.


Esa “república oligárquica” se reconfigura a partir de las reformas estructurales velasquistas. Y luego de diversos procesos que terminaron fortaleciendo a la gran burguesía financiera y comercial, se dio paso a lo que Francisco Durand ha venido a llamar, recientemente, la “República Empresarial”, que se consolidó con las “reformas” neoliberales introducidas por Fujimori en los años 90 del siglo pasado.


Esta “república empresarial” ha terminado depurándose al punto no sólo de proteger directa y principalmente los intereses de los grupos oligopólicos que dominan la economía nacional, sino de construir un gobierno directo de los empresarios, dejando de lado a los políticos. Hecho que ha llevado a Oscar Ugarteche a destacar, en una reciente entrevista, que en este tipo de república, “no se representa a los ciudadanos, sino que los empresarios se representan a sí mismos”. Remarcando, además, que aquí “no existen ciudadanos, sino consumidores”.


Es el caso, sin embargo, que la “República empresarial” ha entrado ya en crisis, tal como lo demuestran los hechos de la presente coyuntura: pugnas inter-burguesas por el control del Estado y esfuerzos por asegurar, aunque sea por la fuerza, la continuidad del modelo, derrotando la resistencia plebeya y evitando que ella se constituya en alternativa política. Véase al respecto los llamados de la gran prensa concentrada y de los ideólogos mediáticos del fujimorismo que escriben desde el portal “El Montonero”, llamando a poner fin a la lucha en las alturas para enfrentar juntos a la amenaza radical.


La república criolla, en todas las formas mencionadas, de hondo contenido elitista, está llegando a su fin. Por consiguiente, es la hora de erigir y consolidar la república de las clases trabajadoras. Es la hora de la segunda república.


Este es la primera característica de la nueva constitución que proponemos al país. Una constitución con hondo contenido social, que penetre en lo profundo de la peruanidad y represente realmente el interés de las mayorías vivas y productivas del país.


A partir de marcar su carácter social, tenemos que establecer algunas líneas básicas de lo que debería ser ese “consenso constituyente” que, luego, una comisión o asamblea constituyente, plasmen en un texto que se consulte mediante referendo al pueblo soberano.


Esas otras características están vinculadas a construir un Estado realmente soberano, plurinacional, patriótico, democrático, descentralizado y transparente, que fomente una economía fuertemente productiva y solidaria que aproveche soberana y sosteniblemente nuestras grandes riquezas nacionales, para generar bienestar y justicia social y ambiental, sin comprometer el derecho de las generaciones futuras a heredar un país y un mundo mejor.
 Perú, abril 2018.


“UN PROGRAMA PARA LA VICTORIA”


MAS DEMOCRACIA PARA TRANSFORMAR EL PERÚ 


Los peruanos y peruanas arrastramos una contradicción histórica fundamental (1), entre el continuismo colonial imperialista encarnado en la bicentenaria y caduca República, y los movimientos de resistencia anticoloniales, democráticos y patrióticos por la refundación de la patria y la construcción de una nueva y verdadera Republica libre, democrática y soberana.


El gran reto: Rompemos el continuismo o claudicamos. MAS DEMOCRACIA, se propone superar el ciclo de entreguismo y traición, y abrir un nuevo curso (2) de dignidad, victoria y felicidad para la patria. Continuismo o cambio de rumbo es la confrontación actual. La estrategia de las derechas es garantizar la continuidad de la dictadura neoliberal del gran capital financiero, extractivo y mediático; La estrategia del MAS DEMOCRACIA es forjar la más amplia unidad para abrir un nuevo curso hacia el cambio verdadero, estructural, de carácter patriótico, descentralista y soberano; por etapas, hasta lograr la liberación nacional definitiva. En este orden de ideas no existe término medio, el centrismo, la indiferencia y la abstención es concesión a los continuistas.


El programa del MAS DEMOCRACIA es el conjunto de banderas (3) que proponemos a los más de 32 millones de peruanos de hoy y los que vendrán, herederos de una historia milenaria y una tradición de lucha llena de coraje y dignidad. Nuestro programa se nutre de los innegables aportes colectivos de la Civilización Inca (4), de las lecciones de rebeldía que nos han legado, los grandes movimientos de resistencia anticoloniales: Manco Inca, Túpac Amaru, Túpac Katari, Micaela Bastidas, hasta la fundación de la primera malnacida bicentenaria república, escudriñada por José Carlos Mariátegui, Jorge Basadre y otros estudiosos forjadores del pensamiento político peruano. Ellos señalaron el camino estratégico para construir un Perú para los peruanos; comprender el Perú no solo como problema sino como un conjunto de posibilidades “sin calco ni copia, sino creación heroica” (4). Conscientes que “ninguna de nuestras soluciones nos vendrán pues cocida y masticada de otros países, aunque sean hermanos, primos o prójimos. Y sobre todo, nada se podrá hacer a fondo si al país no le conmueve la consciencia de sí, si no afirma en esta hora feroz su querer existencial” (5).
No se trata de regresar al pasado, ni llorar sobre la leche derramada; si no aprendiendo y valorando lo mejor del pasado, enfrentar el presente, ubicando adecuadamente lo alcanzado, proyectar el futuro. Abrir un nuevo curso en la historia patria solo puede ser obra de una nueva clase dirigente que tenga la capacidad y la fuerza moral para llevar adelante las tareas democráticas que las derechas han sido incapaces de realizar (6). Agréguese militarismo y dictaduras.


Los Objetivos Estratégicos Nacionales que MAS DEMOCRACIA propone son:


 1. Construir una Nueva República, Democrática, Patriótica, Descentralista con soberanía sobre los recursos naturales (riqueza nacional) y el Patrimonio nacional; que amplíe los derechos ciudadanos, legitime una nueva institucionalidad al servicio de las mayorías nacionales, edificando un Estado Plurinacional descentralizado, guiado por el Proyecto Estratégico Nacional de Desarrollo Sostenible (PENDES) amparado en una Nueva Constitución.


2. Llevar adelante la Revolución Ciudadana, tecnológica y productiva para la regeneración moral de la patria, que construya una sociedad basada en valores éticos, cívicos y patrióticos. Solo la revolución del alma, del conocimiento, de la educación ligada al trabajo, transforman al hombre. Un hombre nuevo para un mundo nuevo se forma desde la familia, la casa, la cuna, el jardín, la escuela, el barrio, la comunidad y la sociedad. Sin revolución ciudadana no habrá cambios estructurales. La represión y la cárcel no cambian al hombre.  


El Proyecto político “MAS DEMOCRACIA”, se orienta por los objetivos Estratégicos Nacionales; lucha sin tregua por alcanzarlos, incorporando en cada etapa a los amplios sectores y al pueblo en su conjunto. Los organiza, educa y los convoca a disputar cada espacio de gobierno y de lucha por MAS DEMOCRACIA y JUSTICIA SOCIAL.


II


Principios fundamentales que guían el “PROGRAMA PARA LA VICTORIA”


 
1º. PRINCIPIO DE IDENTIDAD HISTÓRICA, SOCIAL Y POLÍTICA:


Los peruanos y peruanas asumimos el Programa del MAS DEMOCRACIA con plena conciencia de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde nos proponemos llegar. Respondemos con franqueza objetiva: ¿Qué fuimos en el pasado milenario? ¿Qué caracteriza a nuestro proceso histórico? ¿Cuáles son las grandes fracturas sociales y políticas que han definido nuestra historia? ¿Qué somos ahora? ¿Qué nos proponemos ser como individuos y sociedad?


Para ello es importante conocer la dimensión histórica de nuestro país a cabalidad, desde la llegada de los primeros seres humanos a nuestro territorio, que data alrededor de los 15 000 años a. de C., hasta la actualidad. Desde la antigüedad, hemos sido un pueblo que ha sabido adaptarse a un medioambiente difícil aunque repleto de posibilidades. El territorio peruano tiene una de las cadenas de montañas más extensas y altas del mundo, que abarcan gran parte de su extensión y que influyen, definitivamente, en todo su territorio. Gracias a los Andes, el Perú es uno de los países más megadiversos del planeta, con 84 zonas de vida y distintos pisos altitudinales.


Este contexto geográfico fue lo que posibilitó el desarrollo y articulación de las primeras tribus de seres humanos, quienes lograron avances socioeconómicos increíbles de forma muy temprana. Entre los 10,000 a 6,000 años a. de C. se domesticaron distintas plantas como el maíz, el frejol, el pallar, la oca y la calabaza, entre otras. Alrededor de los 4,500 años a. de C. se domesticaron a los camélidos, como la vicuña y el guanaco, quienes serían alterados genéticamente por nuestros antepasados para dar paso a dos nuevas especies: la llama y la alpaca. Este desarrollo temprano por parte de tribus semisedentarias, en su mayoría, fue posible también gracias a una red de intercambios, de productos y de conocimientos, que se gestó en esa época. Donde se posibilitaba, por ejemplo, que tribus afincadas en la costa del país pudieran utilizar plantas o recursos provenientes de distintas regiones o pisos altitudinales. Esto fue posible por una incipiente pero eficiente organización de la mano de obra, que más adelante, pasado el periodo lítico de nuestra historia, permitirá el desarrollo de las civilizaciones andinas.


Justamente, alrededor de los 4,000 años a. de C. se gestó el surgimiento de las primeras civilizaciones peruanas, siendo Caral la más antigua de ellas y de toda América. Lo importante de Caral reside en sus características socioeconómicas ya que se trata de una sociedad que gira en torno al intercambio de sus productos, especialmente el algodón manufacturado en redes de pesca, y que no tiene a la guerra como un elemento determinante en su desarrollo social. De hecho, en toda la ciudad de Caral no se han encontrado evidencias de armas o acciones bélicas. Esto demuestra la gran capacidad organizativa de la mano de obra, por un lado, mientras que por el otro lado, se evidencia un gran manejo de la producción agrícola de los distintos pisos altitudinales. Se trata entonces de una sociedad eficiente en términos productivos y conocedora de las posibilidades, retos y dificultades de su entorno medioambiental.


 A partir de ese momento de nuestra historia, y para adelante, la compleja sociedad andina, formada por distintos grupos poblacionales a lo largo de nuestro periodo prehispánico, fue evolucionando y afianzando tres principios socioeconómicos fundamentales: las relaciones de parentesco, las relaciones de reciprocidad y el control vertical de pisos ecológicos. Estos principios son claves si queremos entender quiénes somos nosotros y las posibilidades que tenemos como país en el futuro cercano.


Las relaciones de parentesco plantean la posibilidad de crear lazos de confraternidad, solidaridad y de prestaciones de servicios, entre las distintas personas que conforman nuestra familia, amigos y sociedad. Sin las relaciones de parentesco el Inca no podía gobernar todo el imperio, ni se podían llevar a cabo las enormes construcciones monumentales, o desarrollar actividades básicas para la manutención de una familia o de toda una comunidad. Permitía entonces «emparentar» a distintas personas para crear un sentido de comunidad que ayudara a la sobrevivencia del grupo social.


Las relaciones de reciprocidad eran el sistema de intercambio de mano de obra que se desarrollaba en base de las relaciones de parentesco previamente establecidas. Se trata de un sistema recíproco, solidario y participativo que se desarrollaba dentro de tres niveles distintos: la familia, la comunidad y el Estado en general, que serían respectivamente el ayni, la minka y la mita. Sin las relaciones de reciprocidad no podemos explicar el increíble desarrollo socioeconómico de los incas: la extensa red de caminos y tambos que permitían desarrollar un eficiente sistema redistributivo, su organización social basada en el conocimiento exacto de sus características poblacionales, gracias al uso de los quipus, y su organización tributaria, a través de la mita, que permitía el uso especializado y general de la mano de obra de todas las personas que componían el imperio, de tal forma que se aprovechaba al máximo las potencialidades individuales de toda la sociedad.


Finalmente, el control vertical de pisos ecológicos, que se desarrollaba previamente a la llegada de los españoles, se basaba en los dos principios antes señalados para la explotación eficiente y controlada de la producción de los distintos pisos altitudinales. Este modelo de producción se realizaba dentro de cada comunidad y a nivel de todo el Estado inca, y permitía maximizar la producción para favorecer al consumo diversificado de sus habitantes y al intercambio de productos con otras comunidades. Para que esto fuera posible se hizo necesario primero un conocimiento exhaustivo de la realidad medioambiental de nuestros antepasados sobre su territorio, generando una sinergia y una efectiva convivencia con ese medioambiente para aprovechar todas las posibilidades que nos ofrecía para nuestro desarrollo y sobrevivencia.


Estos tres principios socioeconómicos no desaparecieron con la llegada y conquista de los españoles, pese a la gigantesca crisis socioeconómica que se produjo a raíz de la guerra de conquista, que fue de la mano con la crisis demográfica andina, que aniquiló a millones de nuestros antepasados. Más bien, se mantuvieron y transformaron de acuerdo a las necesidades del nuevo periodo. La minka y el ayni se continuaron desarrollando dentro de las comunidades andinas, mientras que la mita fue recreada como una institución del Estado colonial, vista como una herramienta de explotación de la mano de obra andina.


La etapa colonial representa el periodo más desgarrador de nuestra historia por las enormes fracturas sociales que se van gestando desde la conquista. La violencia y la explotación generalizadas sobre las poblaciones andinas y genocidio, así como el discurso de discriminación étnico racial que se despliega para sustentar la legalidad de la conquista, marcan a la nueva sociedad que se forma en nuestro territorio. Una sociedad ampliamente mestiza, desde sus comienzos, y profundamente contradictoria.


Lo andino dentro de ese nuevo contexto no debe ser visto como un grupo cultural prístino y atemporal. Al contrario, es un grupo cultural que se nutre de las nuevas experiencias e influencias culturales que recibe de los nuevos grupos sociales que llegan a nuestro territorio: europeos y africanos. Está en constante transformación. Hay que reconocer que parte de su élite se relaciona rápidamente con los primeros conquistadores, por ejemplo, y mantiene así muchos de sus privilegios de antaño. Este proceso de mestizaje cultural es fundamental para comprender este periodo, porque si bien es cierto, nuestras raíces son principalmente andinas, nuestra sociedad actual tiene su tronco o base en el mestizaje colonial. En ese sentido, si no somos capaces de conciliar las fracturas que se produjeron en ese periodo, seremos incapaces de construir una identidad basada en nuestra historia.
 

La influencia española, entonces, resulta tan fundamental como la andina al momento de identificar los elementos culturales y sociales más importantes que nos definen como sociedad. Esto lo reconoce claramente José Gabriel Condorcanqui, cuando plantea su propio proyecto político y se enfrenta al poder español. Su rebelión está destinada a favorecer a todos los sectores sociales no españoles, ya sean criollos, mestizos, indígenas y esclavos. De alguna manera, y de forma muy temprana, empieza a definir el concepto de peruanidad que se gestaría mucho tiempo después con nuestra independencia.

 

Resulta interesante en ese sentido, que no quiera una ruptura con los criollos y que plantee la libertad a todos los esclavos.


Si bien es cierto que la rebelión de Túpac Amaru tiene un principal componente indígena, donde se recrea y cobra fuerza nuevamente la figura del Inca y la reivindicación indígena, su proyecto no deja de ser mestizo. Su propia figura es mestiza culturalmente. De hecho, sus planteamientos iniciales parten de una reivindicación de la figura del Rey de España, al que dice representar. Ni la radicalización indígena que se produce en el transcurso de la rebelión, sobre todo tras la captura y ejecución de Túpac Amaru, puede negar las enormes complejidades de la sociedad colonial que están enfrentando los rebeldes y en las cuales se encuentran inmersos.


Se trata entonces de un proyecto de integración política planteado desde la perspectiva andina. Donde lo andino sería la amalgama de todos los demás grupos sociales del país. Esto es justamente lo revolucionario de la rebelión de Túpac Amaru y lo opuesto a lo que tendremos cuarenta años después cuando se geste nuestra independencia con la llegada, primero, de San Martín, y luego, de Bolívar.
 

La independencia que se gesta entonces a partir de 1821, es un proceso político donde finalmente los sectores indígenas van a quedar marginados. Esto es claramente notorio cuando se cuestione y discuta en torno a la posibilidad de que sean considerados ciudadanos del Perú. Justamente estos cuestionamientos será una constante a lo largo de todo el siglo XIX cuando se den una serie de marchas y contramarchas para prohibir el voto analfabeto, que es un eufemismo para referirse directamente al sector indígena del país. Finalmente, luego la guerra con Chile, en 1896 se determina de manera contundente que los indígenas ya no deberían participar en procesos electorales porque se les acusa de ser los grandes culpables de nuestra derrota.


Esa es la república criolla fundada en 1821 que se mantiene hasta el día de hoy con algunas variantes. Este veto contra los analfabetos, léase andinos o indígenas –si incluimos también a la población nativa de la selva-, se mantuvo hasta 1979 cuando se creó una nueva Constitución para recuperar nuevamente la democracia tras los doce años del Gobierno de las Fuerzas Armadas. Esta república se desarrolla en base a una serie de ideales extranjerizantes en donde la población andina es vista como sinónimo de retroceso histórico o como una muestra social congelada del pasado. Y esto no es así.
 

Por eso, MAS DEMOCRACIA plantea la construcción de una nueva república, una república mestiza planteada desde una perspectiva andina que incluya al resto de vertientes culturales que ahora componen al Perú, y que hacen que sea un país pluricultural y diverso. Para ello, es importante identificar a lo andino como un conjunto de prácticas culturales que definen a los peruanos y que van más allá del color de piel. El color de piel no definirá nunca nuestra andinidad. De hecho, es una categoría caduca que hay que combatir y que fue usada históricamente para marginar a amplios sectores de nuestra población. 


Para ello creemos importante recuperar tres principios históricos y andinos, como son la reciprocidad, para trabajar en conjunto como sociedad, la hermandad para considerarnos todos parte de una sola gran familia, con intereses y objetivos comunes, y el conocimiento sobre nuestro medioambiente, que nos permita interactuar mejor con aquello que nos rodea, la naturaleza, para encontrar las mejores alternativas para nuestro futuro y nuestro desarrollo como país. De esta manera, queremos cerrar el ciclo de 500 años de odio y discriminaciones, para construir para reconstruir un Perú «de todas las sangres».


MAS DEMOCRACIA tiene como paradigma a Pachacútec, Wayna Cápac, Manco Inca, Juan Santos Atahualpa, Túpac Amaru, Micaela Bastidas, Tomasa Tito Condemayta; mártires y héroes en la lucha contra el colonialismo español y en la guerra contra Chile. En el siglo XX – XXI, los mártires de la clase obrera, el agua y la tierra.


Fortalecemos nuestra identidad estudiando y aprendiendo de los creadores y forjadores del pensamiento y doctrina de la historia y política peruana: José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre, Jorge Basadre y otros. Alimentan nuestra identidad literatos como José María Arguedas, César Vallejo, Manuel Scorza, López Albújar, pintores como José Sabogal, Camilo Blas y otros. Incluye hombres y mujeres de nobles ideales de otras latitudes.


2º. PRINCIPIO DE AUTONOMÍA, INDEPENDENCIA Y SOBERANÍA:


 MAS DEMOCRACIA reúne en su seno a peruanos y peruanas que confían en sus propias fuerzas materiales y espirituales; en la fuerza creadora e innovadora del pueblo, su juventud y sus talentos para la ciencia y la técnica. Toman decisiones con libertad plena, rechazando la dominación y el sometimiento. En el proceso de desarrollo histórico de los fenómenos sociales, políticos y económicos actúa con independencia de toda clase, sin condicionamientos e injerencias extranjeras o nacionales. La autonomía e independencia nos permite hacer viable la soberanía de las ideas, la gestión del territorio y sus recursos; la educación ciudadana y el amor a la patria. Soberanía es demostrar que somos capaces de proteger y defender lo que nos pertenece, dirigir y administrar nuestros recursos. Lo que venga de fuera será complementario. Este principio rige para el desarrollo político-orgánico, económico, técnico, científico, educativo y cultural. “La nueva generación peruana siente y sabe que el progreso del Perú será ficticio o por lo menos no será peruano” (8) sin este principio.


3º. PRINCIPIO DE ARTICULACION E INTEGRACION


MAS DEMOCRACIA, propone a los hombres y mujeres del Perú, forjar una sociedad que articule conocimientos ancestrales con la ciencia y la técnica, combinando tradición y modernidad. Superar la visión estrecha y egoísta del individualismo; asumir la suma de aportes articulados en cada nivel de organización sea esta social, político – partidaria, institucional – estatal, cultural y de gobierno que posibiliten el desarrollo humano integral y permita superar las desigualdades entre costa, sierra y selva, Lima y las provincias, entre las zonas urbanas y rurales.


El Principio de Articulación e Integración toman forma y contenido en el Proyecto Nacional para el Desarrollo Sostenible, y visiona un país articulado al mundo, con integración vial, ferroviaria, aeroportuaria, marítima, pluvial, puentes y caminos y la red de telecomunicaciones. En conjunto constituyen la base de la Nueva República.


4º. PRINCIPIO DE UNIDAD Y COHESIÓN SOCIAL.


 Cada uno de los integrantes del MAS DEMOCRACIA, trabajamos para reconstruir la unidad social, política y económica destruida por el colonialismo que ha roto todo vínculo que prefigure o genere lazos de unidad. ”Todas las revueltas, todas las tempestades (…) han sido ahogadas en sangre” (9). Hasta hoy la división y la fragmentación constituyen fallas históricas y taras mentales que arrastramos; superarlas requiere generar, forjar una nueva mentalidad en las generaciones presentes y futuras: una mentalidad estratégica. Se trata de forjar unitariamente un gran frente político, un partido de multitudes capaz de unir al país a través de los objetivos nacionales; capaces de conducir el país hacia la victoria y la felicidad.  


El conjunto de valores patrióticos, solidarios, democráticos, éticos y morales nos dan la cohesión social; moviliza los espíritus nobles a la conquista de nobles ideales. La Unidad y la Cohesión Nacional es la madre de todas las victorias y la acción directa de masas la partera de lo nuevo y renovado. “La Unidad peruana está por hacerse” (10). Es nuestra responsabilidad histórica irrenunciable, llevarla adelante.


III


LAS DEUDAS DE LA VIEJA REPUBLICA Y LA DICTADURA NEOLIBERAL


1.  La Deuda Externa o Deuda Pública.


Es la que hemos heredado de los acreedores del Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Club de París; según cifras oficiales superaría los 24 mil millones de dólares a pesar del pago puntual de intereses y amortizaciones en 800 mil y 2 mil millones de dólares cada año. Desde la renegociación de la deuda en 1995, se calcula que se han pagado unos 40 mil millones al cambio actual, casi el doble de lo adeudado. Gobernar es elegir, pero es también decir la verdad (11). Los representantes de las derechas de la dictadura neoliberal sirvientes del  imperialismo ocultan en el debate público nacional este tema y se niegan a auditar la Deuda Externa y saber en qué se invirtió y cómo. La deuda externa es el arma más poderosa de sometimiento que usa el colonialismo imperialista; liberarnos es el reto de las presentes generaciones.


2. La deuda externa de los grupos privados nacionales y extranjeros.


Es el endeudamiento asumido por empresas peruanas y extranjeras domiciliadas en el Perú, con la banca extranjera y presentan alto riesgo financiero, se adeudaron aprovechando las bajas tasas de interés en su momento. Según el BCRP, el endeudamiento externo de estas pasó del 2008 al 2014 de 7,2% al 15% del PBI, superando la deuda pública externa (12) que, como ya señalamos, supera los 24 mil millones de dólares, mientras que la privada supera los 40 mil millones de dólares, según Moodys.
 

El pueblo peruano, los más de 23 millones de electores, los 10 millones de escolares y estudiantes universitarios deben estar informados y vigilantes, porque la oligarquía financiera, minera, bancaria se conducen por la acumulación capitalista en desmedro del pueblo; es por esto que buscan la intervención del Estado para estatizar sus deudas privadas a través del lobby y presión. En 1980 ya ocurrió; las deudas de unos cuantos capitalistas la terminamos pagando todos. H. Campodónico; B. Seminario 2014.


Las anunciadas y promocionadas APP (Alianzas Publico Privadas) tienen ese objetivo. Ante la caída de las materias primas, las empresas privadas se endeudan y aprovechan el grado de inversión y lo usan para convertir deuda privada en deuda pública, bajo la modalidad de APP, cuando muchos de los proyectos son poco rentables. Si lo fueran, los empresarios privados ya lo habrían ejecutado por sí mismos, sin la participación del Estado. En el mecanismo de APP no queda claro quién es el que se responsabiliza de los pasivos de la deuda. B. Semanario 2014.


“Es en el terreno económico donde se percibe con más claridad que el plan político, el sentido y el contorno de la política, de sus hombres y de sus hechos” (13). Es nuestra obligación denunciar ante la ciudadanía estas estafas y el riesgo que de la noche a la mañana pasemos a heredar una deuda externa pública de 60 mil millones de dólares como ha ocurrido en el pasado. Este es el enorme reto de MAS DEMOCRACIA.


3. La deuda social.


 Es el resultado de las grandes desigualdades y exclusiones causadas por las políticas económicas aplicadas por los continuistas de la vieja República, hoy continuada por la dictadura neoliberal. Son las brechas sociales, económicas y políticas. Se resume en la pobreza multidimensional que permite constatar que el 60% de hogares del Perú no cuenta con agua y saneamiento; la brecha de infraestructura: red vial nacional, aeropuertos, red de conexión eléctrica tendría un costo de 80 mil millones de dólares; reconstruir escuelas públicas de todos los niveles, 60 mil millones de soles. Durante el gobierno de Humala se invirtieron 8 mil millones de dólares en combatir la desnutrición y la anemia; sin embargo, a la fecha, las cifras en DCI y anemia no se han movido.


La dictadura neoliberal instalada en 1993 violentó sistemáticamente los derechos de los campesinos, expropió, subastó las tierras de los comuneros de la costa, sierra y selva a precio de plátano. Se apropió del dinero de los fonavistas que hasta la fecha incumplen con cancelar; a los 250 mil maestros los han convertido en la profesión de la miseria; más de 8.537 médicos han emigrado del país, los 69 mil existentes son insuficientes; más de 5 millones de peruanos no tienen ningún tipo de seguro social, 14 millones de peruanos se atienden en el SIS; 11 millones son aportantes a ESSALUD , 3 millones permanecen al seguro de la PNP – FFAA; las empresas privadas prestadoras de servicios de salud han captado 1,800 000 peruanos; el seguro privado oncológico como negocio tiene unos 800 mil afiliados. La educación Pública básica y universitaria enfrentan serias deficiencias se ha convertido en una fábrica de desocupados.


Un dato adicional en salud es que el 50% de los médicos nacionales se ubican en Lima y Callao. Tenemos 11 médicos por cada 100 mil habitantes, cuando los estándares internacionales recomiendan 10 médicos por 10 mil; países vecinos tienen 20 médicos por 10 mil habitantes.
 Esta es la realidad que MAS DEMOCRACIA se propone cambiar. Son algunas cifras que presentamos para ilustrar la magnitud de la deuda social o la desigualdad económica – social, que la dictadura neoliberal oculta con distractores a través del monopolio de medios. El clima de inseguridad ciudadana tiene muchas de sus causas en estas desigualdades e injusticias sociales. 8,5 millones de peruanos no tienen agua potable en sus hogares la mayor parte del día; 5 millones aún carecen de electricidad.


4. La deuda ambiental.


 Es el conjunto de problemas generados por la acción humana al espacio territorial determinado. Los ideólogos de la dictadura neoliberal alardean que el Perú atraviesa por una fase de crecimiento sin precedentes en su historia económica. Esta media verdad olvida señalar que estas fases las hemos tenido en el pasado, condicionadas a los precios de las materias primas y cuando estos caen ha sobrevenido la crisis y con ella las lamentaciones de oportunidades perdidas.


La deuda ambiental y la crisis climática tiene evidencia directa y palpable: La Oroya es la ciudad más contaminada del mundo, el 99,9% de sus niños tienen plomo en la sangre por encima de los límites permitidos según la OMS. Se calcula en más de 600 millones de dólares poner en marcha un programa para resolver el problema de la Oroya, nacido hace casi 100 años. Según Informes de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) los 1007 ríos, las 159 cuencas y las 12 mil lagunas están contaminados por relaves mineros o por los desagües de las poblaciones que habitan en las cercanías. El caso emblemático es el lago Titicaca, por lo que significa para el Perú y el mundo.


Está pendiente el estudio técnico–científico sobre los mega depósitos de desechos tóxicos que vienen dejando los megaproyectos mineros Volcán, Antamina, Barrik, Yanacocha, Bambas, Quellaveco, Cerro Verde, Angloamerican, Zanja, Milpo y otros. Enormes lagunas de venenos expuestos a la intemperie, a la luz solar, al calentarse se evapora y se esparce en el ambiente. No está cuantificado el costo que demandaría mitigar o reparar este daño ambiental causante de las crisis climáticas que ya sufrimos. Agréguese la contaminación del mar y deforestación.


El problema ambiental tiene expresión concreta en la crisis climática: huaicos, inundaciones, friajes, retiro de los glaciares, deshielo en la Cordillera Blanca y la cadena montañosa de los Andes del centro y del sur del país.


La crisis climática impacta cuatro sectores de la economía y el desarrollo humano fundamentales: el sector energético, pesquero, agrícola, la construcción y se convierte en una trampa que puede convertir al país en inviable (13). Son los excluidos del sistema los más vulnerables.


Si las derechas, el gran capital ignoran el tema por conveniencia, es obligación moral del MAS DEMOCRACIA profundizar su estudio y conocimiento y ubicarlo en el centro del debate nacional. La riqueza nacional del Perú está centrada y determinada por los recursos naturales que poseemos. Esta riqueza está amenazada poniendo en riesgo la vida y la felicidad de 40 millones de peruanos que seremos en el 2032. Las amenazas son: la degradación de los ecosistemas, el estrés y la seguridad hídrica (agua), la pesca y la producción de alimentos, la tierra y la agricultura nacional y los efectos sobre la salud humana (14). Su equilibrio, recuperación, defensa y protección está condicionada por el régimen económico que adoptemos o elijamos los peruanos, la estructura sociopolítica y el tipo de estado que nos proponemos; en nuestro caso la previsión, precaución y planificación son principios de un nuevo régimen económico nacional – sostenible.


Sobre el conocimiento del Perú que heredamos es posible formular la estrategia de desarrollo nacional. Partir de la realidad y del conocimiento profundo y sistemático de la misma. La economía familiar peligra, su salud, su alimentación, el abastecimiento de agua, energía eléctrica, la industria, los mercados: problemas que estamos obligados a prevenir y resolver (15).


Los institutos especializados, las cumbres científicas, “Laudato si” de la Iglesia Católica, pueden diferir en algunas apreciaciones; sin embargo, coinciden en el desafío que los Estados y la humanidad  tienen ante sus ojos: la crisis global del agua, especies en extinción que facilitan la oferta alimentaria, el rápido cambio climático, la supervivencia de los ecosistemas. Otros especialistas hablan de la huella ecológica humana causada por la explotación irracional promovida por el modelo económico impuesto. Se agrega la enorme responsabilidad que tenemos para planificar la concentración y desarrollo de la población en las megas ciudades y prestarles especial atención. La migración constituye hoy un problema social, político y ambiental, pues son masas humanas que forman los círculos de miseria y exclusión.


 IV


RECUPERAR LOS RECURSOS NATURALES Y EL PATRIMONIO NACIONAL


 MAS DEMOCRACIA asume que los recursos naturales del Perú, sumado al Patrimonio Nacional constituyen la Riqueza Nacional. Ha llegado la hora que se transparente cuánto porcentaje está en manos del sector público y cuánto de la riqueza nacional está en manos de las multinacionales y grupos privados nacionales. Es indispensable revisar los contratos de concesión de las telecomunicaciones, el gas, petróleo, minería, pesca, energía, red vial, puertos, aeropuertos. Saber quiénes los administran, a dónde van las ganancias. Revisar las cuentas individuales, asociativas de los mismos. Conocer con exactitud en cuanto beneficia al interés nacional. Saber qué ha ocurrido con las vidas y actividades de quienes firmaron los contratos en representación del Perú.
MAS DEMOCRACIA se propone: construir un Perú para los peruanos, para alcanzar patriótico propósito es fundamental conocer en qué parte del territorio nacional se encuentran nuestras riquezas nacionales, cuya administración racional, sostenible y soberana permitirá proporcionar las oportunidades y los recursos para una digna vida y la felicidad de las familias peruanas. No es posible defender, gobernar y administrar con sabiduría lo que no se conoce. Conocer las instituciones públicas y privadas que las conducen en el marco normativo y las políticas actuales que se vienen aplicando; manejar la data histórica que permite determinar los logros o fracasos obtenidos. Revisar los 257 convenios de Estabilidad Tributaria es una obligación.


 Por razones de comprensión didáctica estudiaremos la riqueza nacional en (6) seis espacios formados por la naturaleza y la ciencia y la técnica aplicada por el hombre.


 1. El mar peruano: Las 200 millas; la defensa y protección del ecosistema marino, las más de mil especies de peces. Se puede extraer lo suficiente para consumo directo y alimentar a la familia peruana. Se calcula que se pesca al año de 4 a 6 millones de toneladas y solo se declaran una parte. El 50% se negocia como pescado ilegal o negro, se trata del desvío de la anchoveta capturada para las plantas harineras ilegales.


El 95% de la anchoveta capturada va a las harineras, y luego es exportada a las granjas de China y Europa. Solo el 5% de la pesca nacional es para el consumo directo. La Sociedad Nacional de Pesquería es el grupo de poder económico que controla el sector, presenta estudios y análisis con la apariencia de control. Sin embargo, la realidad dice que no existen sistemas de control eficientes y diferenciales para la pesca artesanal y la gran pesca industrial. El Estado actual, a propósito, actúa desarticuladamente superponiendo funciones relativas al sector pesquero a nivel regional y nacional. Se superponen los mandatos y las jurisdicciones marinas con las terrestres. Revisar y reformular la legislación pesquera para determinar roles y funciones del Ministerio de la Producción, Ministerio de Energía y Minas, la Dirección de Capitanías de Puertos y Guardacostas, la Marina de Guerra para definir prioridades, otorgar autorización de uso, supervisión y sanción.


Recuperar la soberanía sobre el mar peruano, lograr la recuperación del ecosistema marino y de la biomasa, para aumentar la producción de la pesca como alimento prioritario para la mesa peruana. Hoy la extracción pesquera con fines industriales involucran 70 mil personas, se suman 45 mil en procesamiento y 95 mil en comercialización y distribución; un aproximado de 215 mil personas que dependen de las actividades del mar. (16)


En las actividades para consumo humano directo se calcula la generación de empleo para unas 92 mil personas: 64 mil en extracción, 19 mil en procesamiento y 9 mil en acuicultura. La mayoría son descendientes de pescadores por tradición familiar, se dedican a esta actividad de muchos años es su modo de subsistencia (17).


El mar peruano y las 200 millas es patrimonio de la Patria, capital propio que será puesto al servicio de los peruanos como generador de alimentos y puestos de trabajo; espacio natural de ecosistemas de flora y fauna, medios de transportes para el turismo, entrada y salida de los bienes productivos. Es estratégico para el desarrollo nacional, pues involucra la vida, la salud, y el alimento de millones de peruanos.


El gobierno del MAS DEMOCRACIA hará valer la soberanía. Debemos saber quiénes son los propietarios de las embarcaciones autorizadas a pescar, sus cuentas bancarias, etc. Hoy se denuncia que 200 a 300 embarcaciones extranjeras pescan en mar peruano sin pagar un centavo al Estado. Se necesita, por eso, reglas claras para la adecuada explotación del mar, tributos justos y distribución de utilidades, impuestos a la sobreganancia y fondo de compensación ambiental y riesgo climático.
 

2. La costa, las megas ciudades, puertos y proyectos especiales: la franja costera está conformada por mega ciudades, centros urbanos que constituyen grandes centros proveedores de bienes y servicios. Concentra la mayor cantidad poblacional del Perú. Tumbes, Piura, Lambayeque, Chiclayo, Chepén, Pacasmayo, Trujillo, Chao, Viru, Casma, Huarmey, Chimbote, Lima, Ica, Arequipa, Moquegua y Tacna. En las últimas décadas han mostrado un incesante crecimiento y desarrollo. Dos factores contribuyen a este fenómeno: los puertos y los megaproyectos de irrigación para producción de alimentos de agroexportación. Miles de hectáreas que esperan ser irrigadas: Puyango – Tumbes 2000 has, el Proyecto Especial Olmos – Tinajones 43 mil has, Chavimochic 66 mil has, Chinecas 33 mil has, Majes – Siguas 39 mil has.


 Las familias costeñas están ligadas a las actividades productivas que se desarrollan en el mar, en los puertos, en la mediana agricultura y agroexportación; otro sector de la población, a los bienes y servicios. Es fundamental para el desarrollo nacional que las tierras más fértiles de la patria se democraticen para incorporarlas a la estrategia de hambre y desnutrición cero y soberanía alimentaria. Es hora de acabar con el monopolio sobre la tierra. Estas mega-ciudades presentan altos índices de criminalidad e inseguridad, producto de las crisis continuas en el agro, la pesca y el comercio. Reactivar la economía en las regiones es poner al servicio de los peruanos la tierra, el agua de riego, el mercado y las capacidades técnicas-científicas.


Recuperar la franja costera y sus componentes de desarrollo permitirán transparentar la propiedad de la tierra, el agua, los puertos, el comercio y las industrias. Un factor que la costa soporta es la migración constante, el traslado de familias de la sierra y la selva hacia estas urbes en busca de mejores condiciones de vida; la mayoría de las cuales al no encontrarlas se ubican en las zonas periféricas conformando urbanizaciones o barrios marginales, círculos de miseria; para luego formar parte de las invasiones. Esta masa de compatriotas excluida del modelo económico necesita un espacio para una vivienda digna, con servicios básicos. La mayoría de ellos sufren litigios con traficantes de terrenos o con empresas inmobiliarias que vienen apropiándose de grandes extensiones de terrenos amparados en poderes oscuros. Los excluidos y abandonados son siempre presa fácil del hampa o de jefes de bandas que buscan captarlos para el crimen. La solución a este problema es económico y político, y como tal deberá ser tratado y resuelto.


3. La cordillera de los Andes. Considerada la columna vertebral del Perú, gracias a la cadena montañosa permite que el Perú sea un país privilegiado en el mundo: climas, microclimas, pisos ecológicos o altitudinales da lugar a una biodiversidad envidiable.


La cordillera de los Andes, el Altiplano, el conjunto de valles interandinos son fuentes naturales de agua; cuenta con 193 mil kilómetros cuadrados de áreas agro ganaderas; a lo largo y ancho de este espacio viven 6 millones de peruanos aproximadamente.


La cordillera de los Andes centrales concentra el 71% de los glaciares tropicales. Más de 3 mil de ellos cubren un área de 2041 km2. Acerca de 1129 glaciares corresponden a la vertiente del Pacifico y abarcan unos 878 km; a la vertiente del Amazonas corresponden 1824 glaciares y abarcan unos 873 km2; por último, a la vertiente del Titicaca lo cubren 91 glaciares (50 km2). Según informes y estudios de la Autoridad Nacional del Agua (ANA 2012).
Los humedales, que proporcionan riqueza ictiológica para el consumo humano desde épocas ancestrales precolombinas, son ecosistemas cuyas totoras y algas preservan diversas especies de aves.
 

El Perú posee 12 mil lagunas, dos tercios de estas se localizan en las vertientes del Amazonas, el otro tercio en la vertiente del Pacífico. En conjunto suman 7 mil millones de metros cúbicos de agua. (MMC) 1007 recorren el territorio nacional que conducen un volumen promedio de 2024 km3 de escurrimiento artificial agrupados en 3 grandes vertientes: Atlántico, Pacifico y el lago Titicaca. (ANA 2009). Son 159 cuencas o unidades hidrográficas: 62 en la vertiente del Pacifico, 82 en la del Atlántico y 13 en el lago Titicaca. De ellos, 34 son transfronterizas: 9 en la vertiente del Pacifico, del Ecuador y Chile; 17 en el Amazonas (son Ecuador, Colombia, Brasil y Bolivia) (ANA 2012)
Estimaciones sobre existencia de aguas subterráneas en la vertiente del Pacífico calculan una reserva explotable de acuíferos de 2700 millones de metros cúbicos, que pueden usarse para consumo humano, agropecuario, industrial, y minero (en otras vertientes los acuíferos no están determinados).

 

En la costa sur es donde la disponibilidad de recursos hídricos escasea; se verifica una sobrexplotación que compromete la continuidad de la actividad agrícola (Cañete, Ica; Pisco). En la costa norte se percibe una subutilización de aguas subterráneas, debido al incremento de aguas superficiales a bajo costo gracias a los proyectos especiales de irrigación. Se requiere modernizar la administración del uso de agua para corregir la degradación de suelos y el desbalance hídrico del sistema acuífero.


El país a través del ANA viene proponiendo como alternativa a la crisis de las fuentes de agua dulce, la desalinización de agua del mar. Existen experiencias de desalinización desde 1966 en Moquegua y en 1975. Esta es la exigencia que se hace a las mineras para que usen agua de mar y bien proteger la poca agua dulce que va quedando.


En las políticas de abastecimiento de agua, mención especial merece el tratamiento de aguas servidas, que técnicamente tratadas sería una fuente adicional para atender las demandas de este estratégico recurso.


MAS DEMOCRACIA llama a los peruanos y peruanas a recuperar la cordillera de los Andes, el colchón acuífero más grande y extenso de la humanidad. Los “estudiosos” que responden a intereses económicos describen, explican que esta formación natural está desconectada y separada de la costa y la Amazonía; No es de sorprender que sean pagados por las transnacionales mineras que vienen destruyendo los ecosistemas y, con ello, la capacidad de regulación hídrica hacia pisos altitudinales inferiores.


Las aguas de los glaciares proveen del recurso a mega ciudades como Lima, Trujillo, Chimbote y Huaraz. Proteger y recuperar la Cordillera Blanca es garantizar la cantidad y la calidad del agua en los reservorios para los valles interandinos y para la costa. El 95% de la población peruana utiliza el agua que provienen de las grandes cordilleras.*


MAS DEMOCRACIA defiende y protege la gran Cordillera de los Andes, porque es el proveedor natural del recurso estratégico que garantiza las actividades sostenibles de la patria: la agricultura y la soberanía alimentaria. El futuro pertenece a los países que posean agua limpia, alimentos sanos y biodiversidad para la farmacología o medicamentos a base de plantas y microorganismos. Agua y alimento son parte de los derechos fundamentales para la felicidad humana.


4. La Amazonía, agua dulce y biodiversidad. Considerada como el pulmón de la humanidad, rica en bosques originarios y alta biodiversidad, concentra casi el 50% del territorio nacional. Millones de hectáreas de bosques, algunos deforestados irracionalmente por el olvido o venia del centralismo. No es solo una zona de agua y biodiversidad, sino también una reserva de gas, petróleo y otros minerales, que fue motivo de un sangriento conflicto conocido como los hechos de la “Curva del Diablo” contra decretos del Estado que entregaban lotizada la Amazonía a empresas transnacionales, cumpliendo con uno de los requisitos que exigía el TLC con Estados Unidos. Véase “El Perro del Hortelano” de Alan García.


La Amazonía alberga en sus ríos más de 800 especies de peces, y constituye una fauna y flora más diversos del mundo. El río Amazonas sirve como vía de comunicación con Brasil y el Atlántico.
 

Los grandes problemas que afectan a la Amazonía y la selva en su conjunto son: la deforestación, la minería ilegal y el narcotráfico. Ambos problemas han sido tomados como pretexto por el imperialismo norteamericano para intervenir con base militar el VRAEM, y violar la soberanía nacional, con el aval de los gobiernos abyectos que se han turnado en las tres décadas últimas. Se trata de una problemática estructural que MAS DEMOCRACIA está obligada a estudiar a profundidad y resolver con autonomía e independencia.


La Amazonía es la riqueza nacional más importante para la sostenibilidad del nuevo modelo de desarrollo peruano.


5.  El espacio aéreo y el espectro electromagnético. El espacio aéreo permite la interconexión con el mundo, tanto comercial como migratoriamente. El Perú ha concesionado su espacio aéreo a la línea aéreas extranjeras que tienen el monopolio del transporte aéreo. Tener una línea aérea de bandera nacional sigue siendo una aspiración para interconectar el Perú y masificar su uso que ahora solo puede acceder la gran y pequeña burguesía.
 
La soberanía sobre el espacio aéreo tiene otro componente, el espectro electromagnético, que permite la transmisión de las ondas de radio, televisión y telefonía, ligado al avance de tecnologías de las comunicaciones, instalación de satélites con diferentes objetivos: de estrategia militar, espionaje y contraespionaje; o satélites para radio, televisión e internet, etc. Este espectro no puede estar bajo control absoluto de los monopolios de las telecomunicaciones, el Estado democrático patriótico tiene que tener un rol conductor, director a fin de ponerlo al alcance de todos los peruanos y no bajo el dominio e interés de los grupos de poder que hegemonizan la economía.


La soberanía sobre el espectro electromagnético tiene que ver con nuestro desarrollo en ciencia, tecnología y democratización del conocimiento y la información como un derecho humano. El 80% de los medios de comunicación escrita, televisivos, de radios y digitales están concentradas en 3 grupos: El Comercio, RPP, La República, con importante accionariado de la Banca, la minería, AFP`S, Telefónica y Claro.


La telefonía móvil está concentrada en dos grupos poderosos: Telefónica de España con 17 841,861 líneas; American Móvil (Claro) 12 231 005; siguen muy lejos Entel Perú con 3 078 883 y Bitel Perú con 1 231,081 líneas. En total 34 235 819 líneas móviles que se tienen en el Perú. Según los especialistas de las empresas, para cubrir todo el territorio nacional hace falta unas 30 mil antenas y unas 22 200 estaciones base para la telefonía celular, lo que implica instalar equipos de telecomunicaciones, antenas, picos o antenas macro 3C o 4C19. Los cálculos señalan que existen 112.5 móviles por cada 100 habitantes. Los ciudadanos que usaban celular prepago se redujeron de 89% a 69% a favor de clientes por contratos.


La brecha de telefónica móvil entre la capital y provincias es notoria. De los 30 millones de celulares el 40% se concentra en Lima, o sea unos 11 millones; podría afirmarse que el 100% de quienes viven en Lima tienen teléfono móvil. El 60% de los peruanos del interior del país tienen un servicio de muchas deficiencias, calidad de sonido, cobertura y tiempo de respuesta. La alternativa para incorporar a la mayoría de peruanos a un servicio de calidad en la telefonía móvil es la construcción de la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica. (RDNFO)


MAS DEMOCRACIA considera la soberanía sobre el espacio aéreo y electromagnético una bandera de lucha de transcendencia política y económica; lucha porque los avances científicos y tecnológicos que la humanidad ha creado lleguen a todos los peruanos. Esto significa la masificación del internet para la educación, conocimiento y recreación de la ciudadanía en general.


Esta reivindicación es una de las más importantes del programa, pues ayuda al enriquecimiento del talento humano y desarrollo de las nuevas tecnologías para construir un mejor país.


6. La infraestructura, patrimonio nacional, propiedad de todos los peruanos.


La infraestructura es el conjunto de construcciones realizadas por los diferentes periodos de gobierno, ya sea vía el presupuesto público o endeudamiento externo, con el objetivo de atender demandas y necesidades de la ciudadanía, del pueblo peruano. La infraestructura que posee el Perú es íntegramente pública en los 200 años de esta vieja Republica, las fuentes de financiamiento provienen de las arcas del Estado, del endeudamiento externo y a través de concesiones privadas.

 

Asimismo, miles de caseríos y comunidades construyeron escuelas, establecimientos de salud, espacios deportivos, caminos, trochas, puentes con sus propios brazos; recurriendo a la Minka, al trabajo comunal por turnos. Muchas de estas construcciones aún siguen en pie. Durante el siglo XIX y XX, con el auge del guano, el caucho, la anchoveta, el petróleo algunos gobiernos concesionaron la construcción de ferrocarriles que luego abandonaron y se perdieron; la interconexión vial, aérea y terrestre a través de carreteras son los proyectos que más créditos externos recibieron, por tanto, más deuda generaron. Hasta la actualidad, no hemos auditado los megaproyectos de infraestructura para determinar lo realmente invertido.


En cualquier modelo económico, la inversión en infraestructura es determinante para el crecimiento y el desarrollo humano. La diferencia está que el colonialismo siempre priorizó la infraestructura hacia la costa y, si se hizo hacia la sierra, fue para garantizar el saqueo de materias primas. Ejemplos vivos son la Oroya, Cerro de Pasco, Huancavelica, Talara, Chimbote, etc. Resultado de esta anarquía son las grandes diferencias entre la costa y la sierra, entre Lima y las demás regiones.


Está demostrado que invertir en infraestructura de mayor impacto, como carreteras de calidad, puertos, aeropuertos, generación y distribución de energía, saneamiento, infraestructura para la salud, la educación y la agro industria, genera dinámicas económicas nuevas e integra culturas; contribuye significativamente a superar desigualdades; aumenta el tamaño del mercado; genera economía de escala (22); mayor especialización; y aumento del mercado laboral. Genera transferencia tecnológica, las poblaciones conectadas e incluidas adquieren o renuevan su maquinaria, herramientas y mejoran su productividad.


Como ya hemos señalado, partir de 1993, con el golpe de Estado y la imposición de la Constitución del 93, se impuso el modelo económico neoliberal de capitalismo salvaje. Se redujo radicalmente el rol del Estado y prohibió su participación en actividades productivas o empresariales, y solo tuvo el papel de árbitro, de regulador de las fallas del mercado según la teoría neoliberal. Fue así que se puso en marcha la privatización de la infraestructura pública nacional mediante contratos de concesión a gran escala.


La infraestructura más rentable pasó a manos del capital privado, y la pequeña y mediana continuó en manos del Estado. La electricidad es un claro ejemplo, pues se concesiona en las grandes ciudades, y el Ministerio de Energía y Minas, los gobiernos locales y regionales se responsabilizaron de la sierra y las comunidades rurales. La cobertura de electricidad es de 88% a junio del 2011; queda una brecha de cobertura en la sierra de 60%. Sin embargo es necesario un seguimiento y evaluación técnica que determine la demanda de energía hacia los próximos 50 años.


Comprendiendo lo extenso del tema sobre Infraestructura, en la presente exposición programática para MÁS DEMOCRACIA, buscamos motivar el estudio profundo de este sector estratégico, hoy en manos de los monopolios transnacionales como puertos, aeropuertos, carreteras, etc. Mención especial merece la infraestructura de las telecomunicaciones abordada en detalle en el sector del espacio electromagnético, que debe constituirse como fundamental para el crecimiento y desarrollo integral del país.


Resolver la infraestructura pública de saneamiento básico de agua y desagüe de un 60% de peruanos exige una mirada articuladora, sistémica y global. Empieza por el caserío, centro poblado, distrito, provincia y región; es en estos niveles de gobierno donde se tiene que elevar la capacidad técnica para la formulación de los proyectos de inversión, el MEF y el MVSC, y asumir la búsqueda del financiamiento. Articular un sistema de administración moderna de las 50 Empresas Prestadoras de Servicios de Saneamiento (EPS) (23) de carácter público, empresarial, autosostenido y transparente. Este es un reto para un gobierno de MAS DEMOCRACIA.


La infraestructura para la generación de energía a gas, hidroenergía y petróleo son las riquezas y el capital que necesitan ser administrados, gerenciados con mucha sabiduría, no solo técnica y científica, ambiental y ecológica sino con una dirección política firme.


La infraestructura del transporte en cuanto a carreteras a enero del 2017 según el MTC tenemos 25000 km asfaltados y aún quedan unos 30 mil km sin asfalto y otros miles de km por determinar, hecho que pasa por actualizar con precisión el mapa vial nacional de carreteras existentes y las proyectadas, a fin de lograr una Nueva Republica ciento por ciento interconectada. Durante el periodo 2011 – 2016 se invirtieron en transporte 40 mil millones de soles en 13 mil km de asfalto, a un promedio de 2,500 km por año. La historia y la experiencia demuestran que la planificación para la inversión en la Infraestructura pública abarca periodos prolongados de 10 a 20; 30 a 50 años; tal como se demuestra en Proyectos de Irrigación. En este sentido, el CEPLAN o el Proyecto Estratégico Nacional deberá prever los megaproyectos para los próximos 50 a 100 cien años; las proyecciones cortoplacistas nos han conducido al fracaso.


En función de estas proyecciones se tienen en cuenta puertos, aeropuertos, ferrocarriles, centrales generadoras de energía hídrica, térmica o eólica. Estudios de la Universidad del Pacifico sobre el tema estiman que resolver la brecha de la infraestructura nacional tendría un costo de 198 mil millones de dólares. Si nos proyectamos resolver esta problemática en los próximos 20 años, vamos a necesitar un ahorro anual de 9,5 mil millones de dólares; en 30 años 6,5 mil millones de dólares y si nos proyectamos a 50 años se requiere un promedio de 4,5 mil millones de dólares anuales. Esta es la magnitud de nuestra responsabilidad como proyecto político.


Este conjunto de elementos interrelacionados e interdependientes, unifican el pensamiento y la acción programática del MAS DEMOCRACIA, bandera que levantamos al calor de la acción directa de masas, es la guía de nuestra labor de organización y conducción política. Proponemos a la Patria:
1. Recuperar la Democracia con una Nueva Constitución, que devuelva el poder de decisión a los ciudadanos, respete sus derechos fundamentales, y exprese los anhelos de una sociedad étnicamente diversa, pluricultural y multilingüe. El Estado soberano decidirá sobre los recursos naturales, el patrimonio y la riqueza nacional.


 2.  Estado Plurinacional, promotor del desarrollo económico productivo, inclusivo y técnicamente diversificado. Apostamos por una economía nacional de mercado, que construya un Perú para los peruanos con desarrollo económico productivo guiado y articulado por el proyecto Nacional estratégico.


 3. Inversiones limpias tanto nacionales como extranjeras, que potencien la diversificación productiva, resuelva las deudas y exclusiones sociales. Genere puestos de trabajo dignos con pleno respeto a los derechos laborales.


4. Fuerzas Armadas y policiales integradas al desarrollo de la Patria; con derecho a voto, elegir y ser elegido. Aliados a la ciudadanía para el control de la paz y el orden interno. Soberanía e independencia frente a cualquier problema limítrofe o invasión extranjera.


5. Política exterior ejercida con independencia y soberanía en los campos del comercio, la política y la técnica las alianzas o integración a bloques, TLC u otros tratados que comprometan la soberanía nacional. Las decisiones serán determinadas con métodos democráticos y sin injerencias de ningún tipo.


Hermanos, lo fundamental de nuestra propuesta “Un Programa para la Victoria” es comunicarlo de manera pedagógica a las bases y a las masas. La capacidad de comunicación política se somete a prueba caminando al encuentro del pueblo.


Hacer que las grandes mayorías asimilen y lo asuman. Esto no niega el estudio y desarrollo de los temas con toda amplitud que las capacidades de cada uno permitan.
 Los encuentros en los comités de base, las convenciones de masas, congresos y otras actividades hacia la ciudadanía, son el camino para abrir el debate nacional. MAS DEMOCRACIA se propone transformar el Perú desde las bases.


1. IDENTIDAD, VISION Y PERSPECTIVA DE MAS DEMOCRACIA.


“MAS DEMOCRACIA” es una organización política democrática, descentralista, de definida identidad patriótica, comprometida con el proceso histórico peruano. Asume la rebeldía de Manco Inca, Túpac Amaru, Micaela Bastidas, Túpac Catari, el ejemplo de la lucha de los mártires y héroes de la patria por independencia y soberanía. Se nutre de los ideales transformadores, humanistas y socialistas legados por el “Amauta” José Carlos Mariátegui, Jorge Basadre y otros estadistas e intelectuales comprometidos con el Perú, sus problemas y posibilidades en el presente siglo. Se propone cerrar el ciclo de 200 años de entreguismo y traición de esta clase dominante que no fue capaz de dotar al país de una clase dirigente, que resuelva las tareas democráticas: Constitución y estado Constitucional de derechos, institucionalidad al servicio de las mayorías.


Cerrar este ciclo significa abrir un nuevo curso en la historia Patria: Nuevo contrato social que modifica la estructura del Estado, siente las bases para una nueva República, donde el protagonismo ciudadano sea base y sostén de la democracia plena.


 2. CARACTERIZACIÓN DEL PERIODO


“MAS DEMOCRACIA” caracteriza el presente periodo como la dictadura neoliberal que se instaló el 5 de abril de 1992 hasta nuestros días, convirtiéndose en la dictadura republicana más prolongada y sostenida en la historia de la República del Perú; Paniagua (Acción Popular), Toledo (Perú Posible), García (APRA), Humala (Partido Nacionalista), Pedro Pablo Kuczunski, Vizcarra (Peruanos por el Kambio) son sus continuadores.


Los promotores de la dictadura neoliberal encontraron el terreno abonado que facilitaron sus propósitos: un país quebrado y en hiperinflación, guerra interna entre el Estado, Sendero Luminoso, El Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA); bandas paramilitares “Comando Rodrigo Franco” (APRA), Grupo Colina (Fujimori); crisis partidarias en las izquierdas y derechas. Los organismos multilaterales del imperialismo norteamericano y el capital mundial (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Club de París y los Buitres del capital) aliados a la oligarquía peruana esperaban la oportunidad para vengarse de las reformas velasquistas que afectaron sus intereses, sumando a esta aventura a la cúpula de las Fuerzas Armadas. Esta alianza llevó adelante el Golpe de Estado de 1992, utilizando el miedo, (terror y guerra sucia) para imponerse. So pretexto de combatir el terrorismo, destruyó la débil institucionalidad social y política, remató el patrimonio y la riqueza nacional para saciar el odio, la venganza, la avaricia de la CONFIEP, organismo constituido y patrocinado por los americanos. Para legitimar la dictadura, “aprobaron” la fraudulenta “Constitución del 93” como instrumento de sometimiento a los vencidos. Esta Constitución nunca fue ni será un contrato social que garantice la convivencia entre peruanos. Todo lo contrario: nos ata, somete y entrega a la voracidad del gran capital extranjero. En la actualidad, la dictadura se sostiene gracias a la debilidad y fragmentación del movimiento social y político y a la fuerza hegemónica de los poderes fácticos que manipulan la conciencia nacional a través del monopolio de medios.
 

3. DEMOCRACIA DE FACHADA


La democracia en el Perú es una frase vacía. Los partidos políticos, sostén de las sociedades democráticas modernas, no existen. Los consorcios empresariales se han convertido en consorcios políticos electorales, financistas de “Partidos de Fachada”. La fuerza de su influencia no viene de la ideología, programa, planes o proyectos sobre la visión del país, sino de los millones de dólares de dudosa e injustificada procedencia que las autoridades electorales, el Ministerio Publico se han visto obligados a la apertura de sendos procesos de investigación. Los integrantes de estos consorcios no son militantes, activistas o cuadros; son agentes a sueldo, dispuestos a satisfacer el interés de quien les paga para tomar por asalto las diferentes esferas del Estado. Las derechas sin excepción tienen esta práctica.


Las leyes de Participación Política y elección están elaboradas a su medida. Inscribir un partido político necesita en promedio tres millones de firmas, y con ello, millones de soles para lograrlo. Se ha hecho común hablar de “franquicias electorales”, “coalición de independientes”, “vientres de alquiler”, “alianzas contra natura” ejemplos sobran: la Alianza Popular (APRA – PPC). La coalición – Alianza para el Progreso, Somos Perú y Reconstrucción Nacional, incorporó un conjunto de personalidades “no por ideología o programa sino por la capacidad de financiamiento”. Esto es el más grande consorcio electoral. Guzmán fue sacado de carrera porque el grupo empresarial que lo promovía y financiaba cometió errores al inscribirlo, entre otras razones. PPK alquiló una franquicia y subió a desertores, tránsfugas, balseros, caviares fracasados y arrepentidos oportunistas. Fuerza Popular tiene entre sus financistas aquellos que se beneficiaron durante el periodo que gobernó Fujimori padre; se puede denominar como un partido – familia. Estos sectores pretenden imponer a la sociedad peruana este concepto de “democracia”.


En la “democracia de fachada”, el candidato no nace ni proviene del proceso de formación política, ni del trabajo interno de la organización partidaria sino del consorcio empresarial que lo financia. Dinero y marketing es la ley de estos tiempos, la dictadura neoliberal republicana funciona así: barriendo, destruyendo toda forma de organización social o movimiento de resistencia; el sicariato político y mediático es otra de sus características, destruye la moral y la dignidad de sus opositores; instrumentaliza los poderes del estado neoliberal para la venganza política, la prisión preventiva, la persecución y la inhabilitación política, contra los sectores progresistas, patrióticos y descentralistas que venimos batallando por recuperar la democracia plena y verdadera.


4. MAS DEMOCRACIA UN PROYECTO PARA TRANSFORMAR EL PERÚ


MAS DEMOCRACIA es un movimiento social y político que surge desde el interior del país como propuesta organizada y programática ante la fragmentación por la que atraviesan las izquierdas, el progresismo en su conjunto. Es el proyecto más serio de definida identidad socialista, que, recogiendo las lecciones de experiencias vividas por la izquierda guerrillera en el 70, de quienes pusieron lo mejor de sus esfuerzos por una gran confluencia en la Izquierda Unida en los 80, y de quienes continuamos la obra creadora del amauta José Carlos Mariátegui, comprendemos que tenemos que recoger tradición y modernidad; saldar cuentas con los errores del pasado, aprender de ellos y dar el salto cualitativo; construir un proyecto de país y de nación sin calco ni copia, sino con sabiduría, recogiendo los mejores aportes de nuestra intelectualidad, darle consistencia “creación heroica” y enfrentar con éxito los desafíos del siglo XXI.


MAS DEMOCRACIA camina al encuentro de las bases y las masas, se organiza, se reúne no para lamentarse de los fracasos anteriores o discutir recuerdos y excomulgaciones. No es el tribunal que va a determinar la fortaleza revolucionaria de los otros grupos. Partir de la realidad y transformarla es el principio guía, consiste en comprender que en los tiempos actuales los problemas que viven la humanidad y el Perú en particular, no es cuestión solo de interpretarlos, se trata de transformar la actual situación por la que estamos pasando.


El trabajo estratégico del MAS DEMOCRACIA es organización, unidad, lucha. Organización integradora, abierta a la nueva dinámica política y social. En el seno del MAS DEMOCRACIA ingresan movimientos regionales y locales, los frentes de defensa, los productores agropecuarios, la centrales ronderas, cafetaleras, los cristianos, católicos y evangélicos, las personalidades del arte, la ciencia y la cultura. Es el Frente Único de la patria, para la patria.


MAS DEMOCRACIA, encamina todos sus esfuerzos a construir un proyecto común, con solvencia programática y técnica que sea internalizado por las grandes mayorías. La batalla por la unidad en esta etapa se resume en: construir un gran frente, dotarlo de un programa patriota, un líder consecuente y un pueblo combatiente. Los ejes programáticos que proponemos se centran en una Nueva Constitución democrática participativa, justicia social; economía solidaria que potencie el mercado interior e integre el país; un Estado promotor del desarrollo; igualdad de derechos para todos; educación y salud pública universal y de calidad; lucha frontal contra la corrupción y el narcotráfico; defensa del agua y el medio ambiente; industrialización con ciencia y tecnología; efectiva regionalización y descentralización económica y política; seguridad ciudadana; y ley general del trabajo. En fin, una nación con soberanía nacional.


El MAS DEMOCRACIA asume que la gran unidad de la patria sí es posible y exige de parte de todos; madurez, responsabilidad y sentido ético, pasar de la teoría a la práctica. Concentrar nuestros esfuerzos y energías en la constitución de comités territoriales de centro poblado, distrito, provincia y regiones. Somos un movimiento político serio y entendemos que sin organización no existe estructura interna. La estructura es el conjunto de comités de todo nivel. De la organización y de la estructura interna nacen y se cuajan los militantes quienes, después de un proceso de formación y experiencia de lucha, se convierten en dirigentes y cuadros profesionales. La estructura se fortalece, se enriquece en democracia; la democracia da vida a la organización política porque cada uno de los integrantes pone de manifiesto sus ideas y propuestas. La democracia se guía por el principio de crítica y autocrítica, por el respeto y tolerancia a las ideas divergentes.  


MAS DEMOCRACIA promueve el autosostenimiento económico y la mística para conquistar presencia nacional; la presencia nacional significa que existimos en cada rincón del país, que estamos presentes en el acontecer diario de la vida social y política de nuestros pueblos, que somos el proyecto de refundación institucional que la Nueva República exige. Es el camino que los peruanos que nos ven, escuchan y acompañan tienen que cultivar para generar una nueva cultura política, donde no manda el capital sino el programa y las ideas.  


5. MAS DEMOCRACIA PARA UNA NUEVA REPUBLICA


La actual República ha fracasado. Las élites empresariales la han privatizado; por eso es necesario refundarla y construir un nuevo estado plurinacional. En más de 400 años de lucha por ser país libre y soberano, nos preguntamos ¿Quién pone el poder en el Perú? ¿Los partidos políticos, los medios de comunicación, los banqueros, las transnacionales? La respuesta es los tres últimos, que se han convertido en la dictadura mediática empresarial más intolerante.


Los conflictos sociales, movimientos de resistencia contra el modelo económico son vistos como movimientos de individuos manipulados, ignorantes, “anti mineros”, “anti desarrollo”, “terroristas disfrazados de luchadores ambientales”.


Se resisten a creer que los terribles sucesos de Bagua, Moquegua, Tambogrande, Talara, Majas, Conga, Tía María, las Bambas, las cuencas petroleras y cocaleras, son el resultado del trato virreinal heredado desde la Colonia. En vez de elevar el nivel de debate a lo histórico, ideológico y programático, les resulta más fácil satanizar, estigmatizar, desviando la atención de la ciudadanía y presentando a los opositores que viven fuera de las ciudades, como individuos sin derechos.
 Quienes aspiramos construir desde la base una Nueva República, lo hacemos evaluando lo vivido hasta hoy en el Perú en su verdadera dimensión, juzgando con objetividad y realismo nuestra historia, sin odios, antipatías ni venganzas.


 Solo así es posible construir sentimiento nacional, elevar la autoestima nacional, forjar líderes con grandeza histórica, conciencia cívica nacional, inspiración patriótica e hidalguía para superar la visión de corto plazo, elevarse al nivel de un estadista.


El actual Estado neoliberal, en primer lugar es privado, elitista, dictatorial y corrupto. Segundo, la alianza de clases que lo sostienen se sirve de él para consolidar sus intereses. Tercero, creyente ciego en la renta minera (primario-exportador) que ha demostrado ser incapaz de diversificar la economía.
Para el MAS DEMOCRACIA, fundar una Nueva República es entender los grandes cambios teniendo en cuenta el proceso histórico peruano, comprender la suma de procesos y esfuerzos hasta donde llegaron los liberales, los militarismos, “las democracias”, las dictaduras liberales o neoliberales. Es responder ¿A dónde queremos llegar y cómo? ¿Qué tipo de República necesitamos para superar lo que cuestionamos: el tipo de Estado y democracia? ¿Qué debe contener la Constitución que dote de legalidad y legitimidad a la República que aspiramos? ¿Cuánto hemos avanzado y en qué campos? ¿En qué áreas nos hemos estancado y qué hacer para superarlas ahorrando caminos y sacrificios, aprovechando la experiencia, la ciencia y la habilidad de las culturas? Es determinar nuestras posibilidades y desafíos; es tomar el pensamiento de nuestros intelectuales históricos y de los nuevos que surgen de las luchas del pueblo.


 Es valorar con hidalguía lo se hizo bien, en beneficio del Perú y la comunidad; es cambiar la mentalidad de los peruanos, superando los fracasos, pasar a una visión histórica de un Perú con mentalidad victoriosa, definida identidad nacional, donde nos queremos y respetamos. Factor fundamental para alcanzar tremendo propósito es alcanzar la unidad de la Patria, convenciendo, persuadiendo y conquistando el corazón de los peruanos.


MAS DEMOCRACIA propone una salida integral a la crisis estructural. La refundación de la República implica una revolución ciudadana que permita un debate abierto para construir una Nueva Constitución. Los grandes cambios en la política de un estado requieren liderazgos políticos, que expongan y defiendan las grandes propuestas transformadoras. La verdadera reforma o un Estado políticamente democrático no provienen de los iluminados de una ONG, ni de los opinólogos a sueldo controlados por la concentración mediática. La verdadera transformación vendrá de la gran revolución ciudadana con protagonismo social; son los hombres los que cambian la historia y por ende los sistemas económicos, políticos y sociales. Para el MAS DEMOCRACIA, lo fundamental es el compromiso de la población, de los actores que internalicen y hagan suyos los cambios, de lo contrario serán papel amarillo. Nos proponemos hacer pedagogía política desde la escuela, la familia y la sociedad; comprender que “el hombre es un ser social, un animal político por naturaleza”. El aula necesita gobernarse en democracia, igual el comité de rondas, sindicato, etc. El maestro es un líder social, porque convierte sus clases, en espacios de conocimiento, civismo y socialización.


Es en las aulas, en la asamblea, en la junta vecinal donde nace el ejercicio ciudadano, surge la ciudadanía, la política y por ende la democracia y el gobierno. Conocimientos y aprendizajes que logran profundidad y consistencia en la universidad o en ejercicio del gobierno; en el instituto, en el centro federado, en las elecciones comunales, municipales, regionales y congresales. En política, la auto cultivación es fundamental.


La crisis política institucional solo puede ser superada con la revolución ciudadana que proponemos. La pedagogía parte de la realidad, la comprende y se propone transformarla; es entonces que se produce un salto cualitativo al pasar a ejercer el derecho de elegir y ser elegidos y participar organizadamente en la vida política de la nación. El MAS DEMOCRACIA se propone ser una escuela de gobierno donde se forjan los futuros gobernantes que tendrán bajo su responsabilidad la gestión del presupuesto, la administración responsable de los recursos naturales y los derechos sociales de los peruanos. Si no logramos que la sociedad internalice el proyecto de la Nueva República como necesidad histórica y alternativa a la dictadura neoliberal, habremos fracasado. El MAS DEMOCRACIA trabaja para las grandes victorias.


*Los estudiosos prevén que Lima en el 2025 entrará en crisis de agua. El líquido elemento se ubica a 160 kilómetros a 4800 msnm y se capta de las lagunas Ticticocha y Marcapomacocha, se complementa con 22 lagunas para una capacidad de almacenamiento de 160 millones de m3. En su recorrido estas aguas son impactadas por relaves mineros y aguas servidas, generando altos costos para su limpieza y hacerla apta para el consumo humano. Este costo por contaminación se descarga sobre los usuarios limeños. Si se permite que la minería a tajo abierto se expanda  en zonas de amortiguamiento, la situación del agua para Lima, se seguirá agravando.
 

MÁS ALLÁ DEL FUJIMORISMO, LA DICTADURA DE LA OLIGARQUÍA


A fines del año 2000, tras la caída del fujimorismo, los que se creen “dueños del Perú”, los funcionarios del imperialismo norteamericano y la oligarquía, se mantuvieron en el poder incólumes y con mejor capacidad de maniobra para explotar los recursos naturales del país y al pueblo. Plantearon la idea de que nacía un nuevo régimen político, que iniciábamos una era democrática y de éxito económico.


Este régimen fue presentado como un consenso político entre la oligarquía conservadora y religiosa, un centro-derecha tecnocrático y liberal, los apristas y los izquierdistas liberales de la PUCP. El nuevo reacomodo de fuerzas garantizó, en vez de una democratización de la sociedad, la consolidación del Consenso de Washington en el país.


Todos estos actores ocuparon la administración del aparato estatal y del sistema político, y aventuraron, así, la dictadura neoliberal. Se blindaron a las empresas trasnacionales y a las familias de la oligarquía, implicados en la red de corrupción del fujimorismo de los noventa. La constitución del 93 se mantuvo. Las reformas económicas neoliberales fueron profundizadas.


Las instituciones creadas por dictadura fujimorista nunca fueron desmanteladas. Con Toledo, los liberales se aliaron con la derecha conservadora y, con el apoyo de varios grupos izquierdistas, se hicieron del gobierno. Con García, los apristas convencieron a la derecha conservadora y al centro tecnocrático para gobernar. En el periodo de Ollanta, los izquierdistas, aliándose con la derecha antifujimorista y los tecnócratas liberales, pudieron llegar al gobierno. Finalmente, con PPK, los tecnócratas liberales dentro del mismo campo ganan la hegemonía. Con este juego político, han intentado mantener a raya al fujimorismo “autoritario y corrupto” y han evitado el surgimiento de una opción anti-establishment que quiera cambiar la constitución de 1993.


Los funcionarios del Banco Mundial y el FMI lograron continuar dirigiendo la alta dirección del aparato estatal, en especial el Ministerio de Economía asegurando la continuidad de sus políticas de liberalización de los mercados. La dictadura neoliberal triunfaba con la complacencia de los ideólogos de la (pseudo) izquierda. Estos sostuvieron la tesis de que el sistema político en las últimas décadas había transitado de un régimen político dictatorial a otro democrático, intentando así, legitimar el neoliberalismo, relativizando el paquete de medidas económicas de promoción del libre mercado y quitándole al régimen su característica esencial: de ser una herramienta de dominación en el actual sistema mundial.


Queda claro: el modelo neoliberal no solo es un paquete de medidas económicas, sino, también, la actual ideología de los grupos dominantes, cuyo discurso político es el encargado de regular, controlar y negociar las interpretaciones y sentidos de la vida social.


Luego de 25 años, las propuestas de bienestar propagandizadas por el neoliberalismo no se han materializado para la mayoría del país. Durante años técnicos, políticos y periodistas nos dijeron que con el modelo neoliberal inexorablemente se encaminaba al desarrollo, y que solo se debía poner el piloto automático. Esto se tradujo en políticas que beneficiaron a los emprendedores, y que la distribución de la riqueza, por gravedad, caería por goteo a los más pobres. La privatización del Estado era sinónimo de modernidad. Se habló del ”milagro peruano”. Sin embargo, hoy el país sigue teniendo casi los mismos niveles de desigualdad de inicios de siglo pasado.


Con crecimiento económico que se obtuvo durante estos años por las exportaciones de minerales, la burguesía no ha podido ni querido construir la gran infraestructura que requiere el país para su desarrollo, pagar las deudas sociales y ambientales que urgen. Menos aún, ha podido ampliar y mejorar la cobertura de servicios estatales y derechos sociales. Por el alza de precios de la canasta familiar, la inseguridad y la extrema carencia de servicios públicos, el actual régimen económico ha perdido legitimidad. La imagen de bienestar de ciertos sectores limeños acomodados ya no funciona como propaganda política.


Esta dictadura ha negado el derecho del trabajo digno a las mujeres y hombres de esta sociedad, suplantándolo por trabajo precario, subempleo, trabajo informal, por regímenes legales de explotación, como la Ley Agraria; además ha intentado profundizar la explotación con iniciativas legislativas como la ley del trabajo Juvenil (ley pulpín) y la ley Bartra (ley del esclavo joven). En este contexto la propuesta de una Ley General del Trabajo es completamente necesaria para derribar las desigualdades, dignificar a los trabajadores y las trabajadoras y garantizar en la práctica la igualdad de derechos que los liberales pregonan, pero siguen negándoles al pueblo.


El actual régimen conservador oprime tanto a sectores mayoritarios como a sectores minúsculos, incluso incentiva la opresión de los oprimidos por los oprimidos. Asumir una sociedad de respeto irrestricto y con medidas efectivas que garanticen las demandas feministas y que construya como corriente popular; asumir a la vez las reivindicaciones de la población LGTBI como grupo social doblemente oprimido. Se necesita comprender la plurinacionalidad como la soberanía de los pueblos originarios dentro de un estado que asuma la unidad de la patria como un principio de respeto y no como discriminación.


El gobierno de Ollanta Humala generó una fuerte crisis de representación del actual régimen, con su giro conservador traicionó al pueblo que esperanzaba un cambio, lo que todo tipo de desconfianzas contra la izquierda, el nacionalismo y el progresismo.


La izquierda parlamentaria y gremial, representantes de las burocracias sindicales y las ONGs, han llevado al campo progresista al centro político y han sido derrotados por la estrategia de la oligarquía. Han demostrado sus prácticas conciliatorias con el régimen y que un programa de transformación social y económica le es ajeno. Es decir, su proyecto de renovación de la izquierda es la renuncia a la revolución y al socialismo, siendo funcional al neoliberalismo.


La refundación de la República, solo con tibias reformas, como propone la izquierda anquilosada en sí misma y la derecha liberal, es imposible; es necesaria la reestructuración total de la democracia, asumiendo la radicalidad de las masas populares para poder dar una salida por fuera de esta “democracia” que solo representa a quienes buscan el usufructo de ella.


Por otro lado, la caída de PPK hace pocos meses, es uno de los síntomas más nítidos de que existe una inestabilidad y pugna entre los grupos empresariales que gobiernan el país. A la antigua oligarquía representada por las familias Miro Quesada, Benavides, Romero, Brescia y compañía, se les están agotando sus cartas “candidatéales” a la presidencia al 2021.


Las denuncias, en el caso LavaJato, a los líderes de los partidos de derecha, han traído consigo implicancias graves para los intereses de la oligarquía. Saben que la gente al estar asqueada de tanta corrupción, se ha desencantado de la política, ya no les creen a sus políticos y puede ganar las elecciones un líder populista, que no les obedezca y se les enfrente.


Por eso, cierra todo espacio de participación ciudadana y confunden a la ciudadanía desprestigiando a la política, reemplazándola con gerencia, encuestas de opinión y marketing. Están acostumbrados a actuar desde el secreto, con lobbys y anti-política.


Aprovechando el vacío de representación en los sectores populares, han emergido nuevas fuerzas conservadoras. Las organizaciones religiosas, instituciones de fuerte integración, han asumido la representación y apoyo de gran parte del sector popular, intentando así una transición hacia un régimen político populista autoritario, con políticas clientelistas.


Un partido que quiera representar a los sectores populares no debe rehuir de su radicalidad; sin embargo, nos hemos dejado acorralar por el discurso de la derecha liberal que busca aislarnos de los reclamos populares, y buscan en nosotros la repetición de su discurso neoliberal; es por ello que hoy es perentorio una organización que asuma la construcción de un populismo desde la izquierda; que tenga como objetivo, sin vacilaciones, una transformación radical de la patria y el posicionamiento de un liderazgo que represente los anhelos pospuestos por el modelo neoliberal.


La concentración mediática a través de El Grupo El Comercio, forma parte de la consolidación de su estrategia de propaganda y dominación simbólica. La regionalización, tal como está establecida en la constitución está diseñada para justificar y legitimar la concentración de poder en la ciudad capital, y a los mismos grupos de poder. Sin embargo, los procesos electorales regionales y locales son una oportunidad para que aparezcan propuestas alternativas y de cambio.


La derecha ha copado el sentido común de la sociedad, las fuerzas de “izquierda” y progresistas se han doblegado a ello y pelean por los pequeños espacios que los medios les otorgan para reproducir un falso sentido de apertura. Hemos olvidado que una de nuestras tareas principales es levantar una alternativa desde los sectores populares para disputar desde nuestros espacios la lógica de la sociedad y batallar por la identidad ideológica de  las grandes mayorías.


A esta dictadura neoliberal del gran capital financiero, extractivo y mediático, se enfrenta el accionar de nuevos actores políticos que con apoyo popular; avanzan en el entendimiento de la urgente necesidad de una transformación social, que forje un país más democrático con una Nueva Constitución que garantice los cambios estructurales de carácter patriótico, comunitario, descentralista y soberano.


Conquistar la Democracia, es una tarea revolucionaria, que requiere un movimiento de masas que cambie la hegemonía, exprese su voluntad en un gobierno que construya un Estado soberano. Un Estado que genere bienestar para todos, defienda nuestros recursos naturales y el patrimonio nacional, devolviendo el poder de decisión a la gente. Es decir un Estado Plurinacional, promotor del desarrollo económico productivo, inclusivo y técnicamente diversificado. Tener inversiones limpias tanto nacionales como extranjeras que potencien la diversificación productiva, resuelva las deudas y exclusiones sociales y genere puestos de trabajos dignos con pleno respeto a los derechos laborales y responsables con los territorios.


ROMPER LA FALSA CONTRADICCIÓN DERECHA - DERECHA


 1.- La oligarquía continúa imponiendo su estrategia de profundización neoliberal. Ellos han encomendado a Vizcarra restablecer el protagonismo político del ejecutivo; para lograr esta jugada táctica recurren a la convocatoria de un referéndum, intentan así legitimar otra administración que garantice su estrategia, como evidencia está  la reciente adjudicación del proyecto Michiquillay a la minera Southern, así como la imposición del estado de emergencia en el corredor minero del sur buscando frenar la resistencia de las comunidades que protestan en contra de las actividades extractivas.


 2.- En el proceso electoral en la capital, Los Miro Quesada han demostrado una vez más que a través de su dictadura mediática pueden capturar la votación de una gran parte de los limeños. Hoy son la principal fuerza política de la oligarquía. La CONFIEP y las trasnacionales los necesitan para imponer a sus operadores en cada elección, hoy mucho más que antes, debido al descalabro de los partidos de derecha. Ellos (El Grupo el Comercio, Canal 4 y Canal N) y sus aliados (Grupo RPP y La República), conforman un gran aparato de control político, que monopoliza los contenidos para generar tendencias en la opinión pública, siempre a favor de sus intereses.


Fueron promocionando a un grupo de políticos neoliberales que querían ser alcaldes de Lima. Esperaron a ver cuál se posicionaba mejor en los últimos días de la carrera electoral y sobre el elegido volcaron una gigantesca campaña publicitaria implementada por el 90% de los medios limeños. Le impusieron a la gente su candidato Jorge Muñoz a través de entrevistas en todos los programas de televisión, radios, además de las portadas en los principales diarios, con encuestas a su favor. Incluso generaron una “campaña de miedo” en contra de Daniel Urrestri, Ricardo Belmont y Esther Capuñay, todo ello, acompañado de una eficiente estrategia de marketing en todas las redes sociales y plataformas virtuales.


Primero, probaron con la candidatura de Renzo Reggiardo, lo promovían desde hace años y cuando este hace un mes no crecía en popularidad, lo abandonaron. Fueron condescendientes con el hijo de Castañeda, tantearon a ver qué tal le iba y lo pasearon en toda la prensa. Luego apareció el “gringo” Muñoz quien aprovechó el debate, convenció a los “auspiciadores” y sobre él actuó toda la maquinaria mediática de Lima hasta llevarlo al sillón municipal. Si no hubiese sido él, tenían de reserva política a candidatos como Lay, Bengoelea, Zurek, u otro. Para la oligarquía, la capital es su bastión, la conoce bien. Han aprendido las maniobras y las malas artes de la política del espectáculo y le son suficientes para capturar Lima.


3.- En el proceso electoral en las regiones, el monopolio mediático ha apoyado a sus operadores neoliberales pro-mineros respaldados por las Cámaras de Comercio de cada región y las élites locales. Su mayor preocupación eran los resultados de las regiones de Cajamarca, Puno y Apurímac, donde se concentra la mayoría de inversión minera. En el campo de las fuerzas de izquierda y contra hegemónicas, la derrota del MAS de Cajamarca, es un duro golpe al movimiento de resistencia contra la invasión extractivista. La mayoría electoral obtenida por el hermano Walter Aduviri, con su movimiento Mi Región de Puno, es un duro golpe, a los grupos de poder dominantes, que iniciaron una persecución política, discriminadora y racista contra el Movimiento Aymara que hoy es revindicado políticamente, que emerge como una de las fuerzas regionales de carácter nacional y es pieza importante para la conformación de un proyecto contra hegemónico. En Junín, Vladimir Cerrón con Perú Libertario también consiguió la victoria en primera vuelta, consolidando un trabajo político de izquierda en la región durante más de una década. Ambos líderes, sumados a la gran participación de una nueva generación de izquierdistas en las regiones,  son un campo político de suma importancia, y  para el movimiento de izquierda regional, que necesita superar el momento de la resistencia y pasar a una nueva ofensiva, con el objetivo de construir una nueva mayoría política que alcance el gobierno nacional y una nueva hegemonía.


4.- En cuanto a la crisis que vive el país. Martin Vizcarra quiere separar la crisis económica de la crisis política. Bajo esta estrategia, recurren a explicar que la crisis que afronta el país es netamente moral; que el caos de las instituciones es producido por la corrupción; que con las cuatro reformas políticas se puede limpiar el Parlamento y el Poder Judicial de los corruptos. Sin trastocar el modelo económico, invisibilizando las múltiples fases de la crisis de la sociedad peruana: ambiental, económica, política, ética.


5.- La dictadura de las familias oligarcas, que se agrupan en la CONFIEP y cuentan con el monopolio mediático, busca a través de Vizcarra reordenar el tablero político a su favor, con la finalidad de perpetuar el neoliberalismo a consta de la destrucción del ambiente y las comunidades campesinas, así como manteniendo en la pobreza a millones de peruanos que no cuentan con salarios para vivir con dignidad, ni servicios básicos, como los 10 millones de peruanos que carecen de agua en nuestro país, que es, paradójicamente, uno de los más grandes reservorios de agua dulce del planeta.


6.- La asunción de Martin Vizcarra, con el respaldo de Fuerza Popular, fue una estrategia que buscaba blindar a toda la derecha y la Oligarquía, proponiendo un co-gobierno; sin embargo,  las ambiciones de los grandes grupos económicos por el botín estatal, han vuelto a generar resquebrajamientos entre la derecha populista fujimorista y la derecha técnica de los vizcarristas. Los casos como la Ley sobre la regulación de la negociación colectiva para los trabajadores, así como la Ley orgánica de hidrocarburos con la finalidad de beneficiar al gran capital internacional, la campaña de inconstitucionalidad contra la ley que regula el gasto de publicidad estatal y las concesiones mineras, forma parte de los juegos políticos de la Oligarquía, que superan al sensacionalismo de la disputa entre el fujimorismo-antifujimorismo, que aparece todos los días publicitada por la dictadura mediática.


7. Mafias versus mafias. Lo ocurrido con Keiko, Hinostrosa, con los Graña y otros que están en este mismo entorno solo nos da la evidencia que estamos frente a uyna confrontación derecha derecha, golpista del 93  y golpistas del 2018. Bandas neoliberales que asaltaron el tesoro público, y ahora están disputando la riqueza nacional.


8.- Ante este escenario insurge la vialidad de una propuesta alternativa expresada en el eje patriótico (MAS - PERU Libre) acompañado de una nueva generación de políticos y líderes de una nueva izquierda regional con una clara identidad patriótica y revolucionaria, que está dispuesta a conseguir la victoria, convocando a todos los actores políticos y sociales a que asuman con responsabilidad su rol histórico y proponer una salida independiente y radical, orientada  a la Refundación del Estado mediante  la adopción de una Nueva Constitución y de un proyecto nacional patriótico y popular.
Esto implica demandar el adelanto a elecciones generales, un gobierno transitorio y una Nueva Constitución.


La lucha por la dignidad de la patria exige una izquierda que no se quede prisionera de las pugnas derecha – derecha y patear el tablero.
 
Acuerdo MAS PERÚ LIBRE, acuerdo por la dignidad de la patria.

 

 

 

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