Crónica de una muerte anunciada
 

NELSON MANRIQUE

 OCTUBRE2019

 
  “Cuando se juntaron Mulder y Rosa Bartra precipitaron la combinación exacta de soberbia y estupidez como para llevar las cosas hasta donde llegaron”



Finalmente el Presidente Martín Vizcarra acogió el clamor popular y decidió disolver el parlamento.

Hay quienes sostienen que esta medida es inconstitucional porque que la confianza que pidió el Premier en la mañana del 30 de septiembre le fue otorgada por la tarde. Es necesario tener en cuenta que la cuestión de confianza solicitada planteaba suspender el nombramiento de nuevos miembros del Tribunal Constitucional hasta aprobar una norma legal que garantizara una elección con transparencia, información y tiempo para que los ciudadanos conocieran el perfil y la trayectoria de los candidatos.

Pero el presidente del Congreso Pedro Olaechea optó por ejecutar la elección express de su primo, Gonzalo Ortiz de Zevallos Olaechea, como nuevo miembro del TC. Todo el país pudo ver por la televisión cómo se dio el voto decisivo a favor del candidato a nombre de la parlamentaria María Elena Foronda, que en el momento de la votación estaba en el centro del hemiciclo protestando, lejos de su escaño, y por tanto no pudo haber votado. Antes de la elección la parlamentaria Indira Huilca había planteado como cuestión previa si se iba a atender el pedido del Premier del Solar o se iba a proceder a elegir a los miembros del TC. La mayoría aprofujimorista y sus aliados votaron por ir a la elección, refrendando en votación el rechazo de la cuestión de confianza.

Más allá de lo legal, legítima esta decisión histórica, el estallido de júbilo con que fue recibida a nivel nacional la disolución del Parlamento y las grandes manifestaciones espontáneas de apoyo a la decisión del presidente Vizcarra. Todas las encuestas que se hicieron después ponen el respaldo a la disolución por encima del 80% y ella ha elevado la popularidad del presidente Vizcarra entre 30 y 40 puntos.

En verdad el parlamento trabajó esforzadamente para ganarse el odio popular. No solo por la corrupción rampante que se exponía impúdicamente, del blindaje a los corruptos, de la utilización del cargo para fines personales, de la impunidad asegurada a parlamentarios con acusaciones penales por delitos diversos y la defensa de instituciones corruptas, como varias universidades truchas. Se llegó al punto de saturación con la acumulación de tinterilladas de Mauricio Mulder para sacarle la vuelta a la ley, con normas que el TC se ha visto obligado a declarar inconstitucionales.

Cuando se juntaron Mulder y Rosa Bartra precipitaron la combinación exacta de soberbia y estupidez como para llevar las cosas hasta donde llegaron. En el camino la vocera de Fuerza Popular, Milagros Salazar, respaldó las barbaridades vertidas por Carlos Mesía Ramírez en la Comisión de Constitución del Congreso: “al pueblo no se le hace caso, al pueblo se le gobierna”. El parlamentario Miguel Ángel Elías declaraba en un chat: “el lunes votaremos disciplinadamente ... la vacancia”. Y la misma mañana del 30 de septiembre Héctor Becerril proclamaba desafiante: “Presidente, si usted cree que tiene la razón, cierre el Congreso. Que no le tiemblen las piernas, ciérrelo no más”. Su pedido fue atendido.

Víctor Andrés García Belaunde me reclama que le atribuí falsamente haber estado en contra del adelanto de las elecciones generales. Revisando los hechos, compruebo que es verdad que él propuso la medida antes que el gobierno y que se mantuvo fiel a esa posición. Me equivoqué y le pido disculpas a él y a los lectores.

 

 

 

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