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Recuerdos del futuro

Salgado, la  montesinista

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 Martín Calderón / La República

 

 

 

 

 

Para Luz Salgado, estudiantes de La Cantuta se “autosecuestraron” En evidencia. En 1993, la próxima presidenta del Congreso aprobó un informe del fujimorismo el cual alegaba que los desaparecidos eran supuestos terroristas y que sus familiares mentían sobre su paradero para perjudicar al gobierno de Alberto Fujimori.

 

 

 

La próxima presidenta del Congreso, la fujimorista Luz Salgado Rubianes, respaldó la versión de que el profesor y los nueve estudiantes de La Cantuta no habían sido desaparecidos por las fuerzas del orden sino que se “autosecuestraron” para culpar al gobierno de Alberto Fujimori de violaciones de los derechos humanos.

“No voy a dar ninguna declaración”, dijo Salgado a La República. La legisladora votó a favor del informe que los fujimoristas presentaron en minoría el 25 de junio de 1993, y que excluía de responsabilidad al entonces mandatario Alberto Fujimori, a su asesor Vladimiro Montesinos y al comandante general del Ejército Nicolás Hermoza Ríos.

Por el contrario, el informe de mayoría de la comisión investigadora de La Cantuta, que presidió el congresista Roger Cáceres Velásquez, encontró indicios de autoría de la cúpula del poder que formaban Fujimori, Montesinos y Hermoza.

La República accedió a la transcripción de la sesión del Congreso del 25 de junio de 1993, y a los dos informes que fueron debatidos de manera acalorada por el fujimorismo y la oposición. Los documentos confirman que de los congresistas fujimoristas presentes a la hora de la votación, 39 votaron a favor y dos se abstuvieron: Carlos Ferrero Costa y Reynaldo Roberts Billing. Según las actas, Salgado se contaba entre los que respaldaron la versión del fujimorismo sobre el “autosecuestro”.

“De eso no voy a hablar”, indicó Luz Salgado a este periódico.

Trece días después de la aprobación del informe que consideraba que los desaparecidos de La Cantuta eran terroristas de Sendero Luminoso y que el secuestro era un montaje para dañar al régimen de Fujimori, periodistas de la revista Sí, en compañía de autoridades del Ministerio Público, recogieron restos humanos en fosas de Cieneguilla que, según determinaron las pericias forenses, se trataban de fragmentos de los cuerpos de algunos de los secuestrados de La Cantuta, el 8 de julio de 1993.

Los muertos hablan


El hallazgo representó un baldón para el fujimorismo, representado entonces entre otros por Luz Salgado, que habían aprobado un informe que desechaba la presunción de que la desaparición del profesor y los estudiantes había sido obra de las fuerzas de seguridad.

El descubrimiento de las tumbas le dio la razón a la mayoría de la comisión que encabezaba Roger Cáceres, que recomendaba separar del cargo al general Hermoza, investigar a Montesinos y alertó sobre la existencia de un “escuadrón de la muerte” en el Ejército, en alusión al destacamento Colina que formaba parte de la estructura del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE).

Sin embargo, el informe acusador de la mayoría solo obtuvo 13 votos. Era una época en que la mayoría arrollaba con todo en el Congreso Constituyente Democrático (CCD).

El informe en minoría del fujimorismo, y que recibió el respaldo de casi la totalidad de la bancada, deslizó la “voluntaria desaparición” del profesor y los 9 estudiantes o que se “autosecuestraron”.

“La hipótesis de la voluntaria desaparición es probable, considerando que de la información disponible por la Comisión se aprecia que hay muchos casos de las personas denunciadas como desaparecidas que, luego, han sido ubicadas en otros lugares, a los que se trasladan para no ser identificados y realizar así actividades terroristas; apreciación que se demuestra con la aplicación de la Ley de Arrepentimiento, que ha posibilitado de la deserción de algunos terroristas que habían sido declarados desaparecidos”, señala el informe que suscribieron los fujimoristas Jaime Freundt-Thurne Oyanguren y Gilberto Siura Miranda.

Con la aprobación del informe que desvinculaba a Fujimori, Montesinos y Hermoza con el caso La Cantuta, los fujimoristas, entre ellos Luz Salgado Rubianes, pretendían cerrar definitivamente las investigaciones y que los responsables del crimen múltiple quedaran impunes. Pero no duró por mucho tiempo. Fujimori, Montesinos y Hermoza, en democracia, recibieron condenas por lo que hicieron.

 
 
 

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