La democracia indirecta de Santos

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“Lamentamos que esta etapa sea el retorno de manera intacta y con las mismas prácticas de la mafia fujimontesinista al poder. Este regreso supondría: aprobar leyes a rajatabla, manipular groseramente las instituciones estatales y blindar personajes relacionados con el narcotráfico, lavado de activos y la corrupción, lo que conllevaría a la instalación de un narcoestado, autoritario, criminal y corrupto”.

 

 

Gregorio Santos obtuvo cuatro por ciento de los votos en todo el país, en la primera vuelta electoral. Con su terca candidatura mereció el aplauso de Aldo Mariátegui, quien propuso que se le erigiera un monumento “por haber impedido que la candidata roja pasara a la segunda vuelta”.

Ahora, Santos coincide con Carlos Tapia, quien todos los días ocupa el poder mediático para llamar a los izquierdistas a votar en blanco o viciado, porque, según los intereses que defiende, Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski son lo mismo. En vista de lo cual y por lo tanto, da lo mismo que Keiko gane.

El empecinado Goyo nos brinda ahora una sorpresa y un misterio. Mientras el Movimiento de Afirmación Social (MAS), del cual era líder, llamó ayer, en comunicado emitido en Cajamarca, a votar contra Keiko, es decir, implícitamente, a votar por PPK, él se reafirmó en su llamado al voto blanco o viciado.

Santos se remite a un acuerdo del congreso nacional del partido Democracia Directa realizado en abril que instó a votar en blanco o viciado: Ha escrito Santos ayer en su twitter: “Ni Japón ni Estados Unidos. El Perú para los peruanos. Nueva Constitución. Esa es nuestra posición”.

Ese planteamiento me hace recordar la consigna con la que el Apra auroral combatió al comunismo: “Ni con Washington ni con Moscú, solo el aprismo salvará al Perú”. Al final, se hipotecó a Washington.

Hoy la contradicción hipotética no es tan abrupta. Los candidatos son cercanos a Washington, pero uno no tiene en sus antecedentes ni en su programa una esencia represiva, corrupta, antiobrera y antipopular, promete diálogo, y no precisamente con los asesinos de dirigentes obreros.

Frente a la táctica propugnada por Santos, suenan razonables estas decisiones del MAS:

“Lamentamos que esta etapa sea el retorno de manera intacta y con las mismas prácticas de la mafia fujimontesinista al poder. Este regreso supondría: aprobar leyes a rajatabla, manipular groseramente las instituciones estatales y blindar personajes relacionados con el narcotráfico, lavado de activos y la corrupción, lo que conllevaría a la instalación de un narcoestado, autoritario, criminal y corrupto”.

“Somos conscientes de que no existe esperanza de cambio para el presente periodo, pero también debemos actuar con la madurez política que exige el momento. Si queremos seguir en el campo de batalla debemos cerrarle el paso a los que quieren destruir la Patria para regalarla al narcotráfico”.

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