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Por invasiones y cambio climático

Arequipa se queda sin agua

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LA REPUBLICA

 

 

 

 

 

 

 

Acuerdo. Sedapar, Senamhi, Sada, AAA Caplina - Ocoña y la ONG Desco se reunieron en una mesa redonda organizada por La República, en la que mostraron las verdaderas razones de la crisis del agua en Arequipa. Autoridades del agua cuestionan a agricultores por tener el mayor volumen de líquido y no saber administrarlo, ya que un 60% de este se pierde.

 

 

La ciudad de Arequipa está ubicada en la cabecera del desierto de Atacama, el más árido del mundo. El descenso de las lluvias y de los caudales de manantiales ha generado escasez de agua para atender las necesidades básicas. El río Chili que atraviesa la Ciudad Blanca riega la campiña, provee de agua potable a casi un millón de pobladores, satisface las necesidades mineras, industriales y energéticas.


Sin embargo, no solo la falta de lluvias son las responsables del estrés hídrico. También las autoridades y ciudadanos de a pie comparten la culpa. Hay un crecimiento urbano desordenado, los nuevos asentamientos humanos bordean las faldas de los tres volcanes y necesitan una conexión de agua. Este afán invasor lo alientan autoridades municipales por votos. A eso se suman los desperdicios de agua en la distribución, los sistemas mayor y menor de riego, falta de tecnificación en el campo, la depredación de la flora en las nacientes de la cuenca; los taladores depredaron la tola, una planta clave que ayuda a infiltrar el agua de los aguaceros para recargar los acuíferos, entre otras causas.

Si no se hace algo para disminuir la carencia se agudizarán los conflictos. Ya se aprecia agricultores pidiendo que disminuyan la dotación de Cerro Verde o Sedapar amenazando con cortes de agua, sino les aumentan el porcentaje de líquido en su licencia.

Estas fueron algunas conclusiones de la mesa redonda que organizó La República sobre el manejo del agua. Participaron de Alejandro Mejía gerente general de Sedapar, Ronal Fernández secretario técnico del Consejo de Recursos Hídricos de Cuenca Quilca - Chili de la Autoridad Administrativa del Agua Caplina - Ocoña (AAA), Justo Díaz Cano Vizcarra presidente de la Sociedad Agrícola de Arequipa (Sada), Guillermo Gutierrez Paco jefe del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) y Juan Carlos Lizarraga de la ONG Desco.

Las pérdidas de agua


Arequipa tiene una de las cuencas más reguladas del país. Dispone de siete represas para almacenar más de 400 hectómetros cúbicos (hm3) de agua en época de lluvias. Luego ese recurso es soltado durante todo el año por el Chili para atender a sus usuarios.

Los problemas comienzan cuando no llueve como en los últimos años. A eso se suma que el escaso recurso se administra mal. Solo por citar un ejemplo: más de 40 hm3 de agua se pierden al año en el sistema de represas, es decir, el volumen que tiene Bamputañe.

Ronal Fernández, secretario técnico del Consejo de Recursos Hídricos de la Cuenca Quilca - Chili de la AAA, indica que por evaporación se esfuman 17 hm3 en el sistema de represas.

Otros 17 hm3 por evaporación en el canal que traslada el agua de la cuenca del Colca a la represa El Pañe.

"Las pérdidas se dan porque no hay un sistema de operación adecuado de las siete represas. Un grupo lo administra Autodema y otro la Empresa de Generación Eléctrica (Egasa). Cada una hace lo que le parece. Debe ser administrada por un solo ente", afirma.

Si hubiera un adecuado manejo de las represas, como indica Fernández, se podría reducir las pérdidas por evaporación a 8.5 hm3. No hay forma de reducir a cero.

Respecto al canal Pañe Sumbay, la solución sería entubarlo, propone Fernández. Con esto se reduciría hasta en 89% el desperdicio. El costo es alto, pero resultaría más barato que edificar una nueva represa.

También hay pérdidas en el tratamiento y distribución que efectúa Sedapar, el uso dispendioso que hacen los agricultores con técnicas de riego obsoletas que deben modernizarse.

Alejandro Mejía, gerente general de Sedapar, durante su participación en la mesa redonda, reveló que 30% del agua que reciben se pierde. Es decir, de los 61.81 hm3 que captan al año, 18.54 hm3 no satisfacen a ningún hogar.

El funcionario sostuvo que esta cifra está dentro de los estándares de Latinoamérica cuyas cifras oscilan entre 50% y 26%. El mínimo lo tiene Chile gracias a la tecnología de punta que tiene en potabilización.

El mal uso ocurre en lo técnico y comercial. En la primera está la evaporación por radiación solar, hay filtraciones durante el proceso de captación y trasvase a las plantas de tratamientos y en potabilización, además de las roturas.

Y lo comercial consiste en agua que se usa, pero no se cobra (conexiones clandestinas), "Malos usuarios manipulan los medidores, hacen sus propias conexiones o les hacen baipás a los medidores, algunos ya son muy antiguos y registran menos agua de la que realmente se consume”, detalla.

Sedapar tiene como objetivo reducir ese porcentaje en 3 años a 27%.

Más agua para menos chacras


En los últimos diez años, la campiña se redujo en aproximadamente 600 hectáreas. Esas tierras ahora son viviendas, talleres, locales comerciales, entre otros. Sin embargo, los agricultores siguen utilizando la misma cantidad, pese a que tienen menos que regar.

Justo Díaz Cano, presidente de la Sociedad Agrícola de Arequipa, no supo responder al cuestionamiento de Ronal Fernández, pero indicó que sí es necesario establecer la actual área de la campiña (9 mil héctareas aproximadamente) para determinar cuánta agua debe entregarse al agro y que esta lo administren las juntas de usuarios y no cada agricultor.

Alejandro Mejía dijo que lo ideal sería que por cada campo de cultivo urbanizado, el agua que era usada para regar ese terreno sea entregada a Sedapar para que sea tratada y entregada a quienes vivan ahí. En la mesa ninguno de los asistentes se opuso a la propuesta. Incluso plantearon una iniciativa legislativa.

Agua desperdiciada
De toda el agua que recibe la agricultura más de la mitad se desperdicia. Y es que de los 300 hm3 de agua que recibe la agricultura, se estima que el 60% se desperdicia por tener un sistema de riego desfasado.

Cuando Justo Díaz Cano fue cuestionado por las técnicas de riego obsoletas que aún se usan en Arequipa (inundación) su respuesta fue clara. Necesitan financiamiento del Estado para cambiar a goteo o presurizado.

"Es una gran inversión. Nuestra agricultura es familiar y en este momento está en crisis, tendría que ser un proyecto por valle y no por agricultor. El programa Mi Riego podría ayudar", explicó.

Ronal Fernández de la AAA y Juan Carlos Lizárraga de Desco ratifican la idea de que es necesario que alguien deba ayudar a los agricultores a financiar el cambio de tipo de riego.

La inversión para tecnificar el riego en promedio asciende a 5 mil dólares por cada hectárea. El resultado es reducir a menos de la mitad el agua que se usa, sin duda un buen ahorro, pero nadie quiere asumir ese costo.

Además de eso se tendría que cambiar el sistema de canales de regadío para asegurar que el agua que llegue a los campos agrícolas sea limpia y el riego presurizado no se vea afectado.


El presidente de la Sada explicó que este problema tienen los agricultores de la campiña arequipeña, la calidad del agua que reciben es altamente contaminada, porque los canales de regadío quedaron dentro de la zona urbana, siendo utilizados para lavar ropa, como lavaderos de autos, botaderos de basura y hasta como desagües.

"Muchos canales han quedado debajo de viviendas y hasta clínicas, como nadie supervisa, lo usan como quieren, lanzan hasta residuos hospitalarios", manifiesta.

Todos los integrantes del panel se mostraron de acuerdo en que cambiar los trazos y entubar los canales, son la solución para no seguir comiendo alimentos contaminados.

A los agricultores también les piden que cambien sus cultivos, sobre todo, a los que están ligados a la ganadería, ya que la alfalfa requiere de abundante agua. Para Díaz Cano, esto tampoco es factible, porque de hacerlo se liquidaría a la cuenca lechera más importante del país.

"Se achaca mucho a la ganadería. En los últimos años se pasó de alfalfa a maíz forrajero, cambiar células de cultivos no es fácil. Pero el 50% hoy es forrajero y nos siguen diciendo que cambiemos ¿y cambiar a qué? ¿En árboles fruteros? sería liquidar la ganadería arequipeña, es fácil decir cambien, pero hacia dónde" argumenta.

En la mesa convocada por La República los asistentes guardan silencio.

Y es que los agricultores sienten que los atacan mucho por usar el 83% del agua que discurre por el Chili. Es necesario que el Estado y las ONG los ayuden a mejorar el uso del agua.

Invasión de Acuíferos


Cuando la sequía se asoma en Arequipa, las represas tienen poca agua y los caudales de los ríos se reducen. Todos miran a los acuíferos como la mejor opción para mantener abastecida a la población con el líquido elemento.

Se estima que hay 300 hm3 en el subsuelo de Arequipa; sin embargo, la AAA, el Senamhi, Sada, Sedapar y Desco advierten que las invasiones avaladas por los alcaldes están por acabar con esta reserva del subsuelo que parecía estar protegido.

Pero en Arequipa todo se urbaniza, hasta las zonas de reserva de agua, como ocurre en Polobaya, Characato, Chiguata. Para los especialistas, esto no es más que un harakiri, se mata las fuentes naturales de agua que nos salvarán en los próximos años.

Para la AAA, es urgente declarar como zona de reserva protegida todo el Pichupichu, en especial los bosques de Queñua y Tola, porque existe un estudio del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) que confirma que esta parte (faldas del Pichupichu) es una zona de recarga de los manantiales de Yumina, La Bedoya, Characato y Ojo del Milagro.

"Esta parte del bosque de Queñua, los alcaldes ya están queriendo lotizar. A ellos solo les importa tener poblaciones para tener más votos, hay que parar esto, debe ser zona de reserva, necesitamos un Plan de Gestión de Recursos Hídricos para recuperar esta zona.", dijo Ronal Fernández.

Esta zona es importante porque ahí, el agua de las lluvias y de los pocos deshielos que hay en el Pichupichu, es retenida por la Queñua y la Tola, pasando luego al subsuelo, formando así los acuíferos que se convierten en ojos de agua, que son utilizadas por los agricultores de la cuenca del Chili no regulada.

Estas zonas están siendo invadidas, poniendo en riesgo los canales subterráneos.

En Arequipa, existen dos acuíferos importantes, una ubicada en la zona suroriental donde se estima que existen 160 pozos legales que serán evaluados este 08 y 09 de noviembre, pero se estima que hay más de 200 ilegales, de los cuales se desconoce cuánta agua usan y si contaminan la napa freática.

El otro acuífero está ubicado en la zona de Alata y Congata, pero se encuentra contaminada.

Alejandro Mejía indica que Sedapar antes captaba agua de subsuelo de esta zona, pero la tuvieron que suspender porque tiene altos índices de nitratos, fósforo y otros químicos que contienen los fertilizantes y pesticidas que se utilizaban indiscriminadamente en la agricultura en el pasado.

Juan Carlos Lizárraga, gerente del Contrato de Administración de la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, sobre el tema, dice que todos necesitan más agua, el agro, Sedapar, industrias, generadoras de energía, pero nadie voltea a ver las cabeceras de cuenca.

"Además de parar las invasiones en estas zonas necesitamos reforestarlas para seguir reteniendo agua y alimentar los manantiales, de lo contrario, nos quedaremos sin agua en la zona suroriental de la ciudad", indica.

Otra observación que hace es que los bofedales que están en las cabeceras de cuenca están desapareciendo y para evitar necesitamos juntas de usuarios en estos lugares para que hagan mejor uso y manejo del agua, se necesita construir pequeñas presas para alimentar los bofedales.

Lizárraga propone que se cobre un sol en los recibos de agua para financiar proyectos de preservación de cabeceras de cuencas en vez del cobro por serenazgo y que el dinero que Sedapar tiene para eventos especiales que equivale al 2% del monto total del cobro que hace en los recibos, sea destinado para dar mantenimiento y realizar mejorar al sistema de represas o para construir pequeñas reservas.

Agua para Sedapar


En octubre, Sedapar solicitó a la AAA la entrega de una licencia de uso por 800 litros/segundo (24 hm3), el 03 de noviembre el Consejo de Recursos Hídricos de Cuenca Quilca - Chili le dio el visto bueno, basado en que se tiene una reserva de 1 100 litros/segundo (33 Hm3) destinada para el consumo humano proveniente de las represas de Challhuanca y Bamputañe, En los próximos días, la AAA deberá pronunciarse si le da los 800 l/s o una parte del pedido.

Esta licencia permitiría atender la demanda de 45 mil conexiones domiciliarias que hay en la ciudad.

Medidas urgentes
Para los asistentes a la mesa, se necesita poner un alto a las invasiones, proponen que el Plan de Desarrollo Metropolitano dependa de la Planificación del Agua, es decir, que la ciudad crezca de acuerdo a la disponibilidad que Sedapar tenga para dotar de agua potable.

El Estado debe financiar el cambio de tipo de riego de los agricultores de Arequipa de gravedad a presurizado.

Se debe tener un solo ente que administre el sistema de represas de la cuenca del Chili.

Construir en la cuenca del río Yura la represa de Casa Blanca para el uso poblacional, porque es difícil llevar agua al Cono Norte desde Cayma que darles desde mismo Yura.

Construir nuevos embalses en la parte media y baja de la cuenca, porque las lluvias, según estudios del senamhi, serán más seguidas en esta parte.

Reparar la represa de San José de Uzuña, que tiene filtraciones, una compuerta que no cierra al 100%, pero que funciona así en la cuenca oriental (Polobaya y Yarabamba).

Cambio en intensidad y frecuencia de las lluvias son una alerta


Guillermo Gutiérrez Paco, jefe del Senamhi de Arequipa, indicó durante la reunión que el cambio climático ha generado una variación sustancial en el periodo de lluvias, los ciclos de precipitaciones torrenciales y los de sequías son más frecuentes. "La cantidad no ha variado mucho, pero sí la intensidad y frecuencia, esto es preocupante", afi rma. Es decir, llueve la misma cantidad de agua, pero lo hace con mayor intensidad en pocos días, lo que ocasiona que el agua no sea captada y se pierda, además provoca que las precipitaciones sean frecuentes en zonas medias y bajas, donde no hay represas, perdiéndose gran cantidad de agua en el mar.

El caudal de los principales ríos es 13% menor al promedio para esta época; en el Chili, actualmente, hay 11.44m3/s, debería ser 13.18; en el caso del Tambo tiene 5.37 m3/S lo normal es 7, Majes está en 18.07 m3/S debe ser 24.52m3/, Ocoña 29.4 m3/S cuando debería tener 44.28 m3/S.

 

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