Los comunistas arequipeños y el movimiento obrero

La legendaria FDTA

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FRANCISCO DEL CARPIO

       

JULIO2018

 

 

Curiosamente, la última gran batalla de la FDTA fue librada en Lima durante el XII congreso de la CGTP para que la central de Mariátegui mantuviera los principios clasistas con los que fuera fundada y para mantener su afiliación a la Federación Sindical Mundial, contraria a la opinión de la corriente socialdemócrata interna que pretendía llevarla a la CSI-CIOSL, la central internacional complaciente y desmovilizadora de Guy Ryder, la CIA y el Vaticano.

La CGTP, en el marco de una nueva y extraña política internacional se estaba, entonces, abriendo peligrosamente a la globalización teniendo como eje dos puntos: "La Unidad Internacional" (con la CIOSL_CSI) y la superpromocionada y no tan clara "Reestructuración Orgánica". Por esta última se está pretendiendo convertir a la FDTA y otras centrales regionales en pequeñas cegetepes, soslayando su identidad y su historia para perderla en un mar de CGTP regionales. Por lo pronto en el frontispicio del viejo y remozado local de Santa Catalina luce ahora una consigna muy original: "la fuerza que nos une", tan original que la usa la "sinistra" italiana, más concretamente el partido ex comunista de Italia.

Es que, desde la constitución, hace 56 años, de nuestra Federación como la máxima central de los trabajadores del departamento fue factor decisivo el carácter de clase que le imprimieron sus fundadores, puesto que había otras organizaciones gremiales que de vez en cuando demandaban menudencias a sus patrones o al gobierno. En ese contexto histórico, entre los días 17 al 21 de Diciembre de 1950 en el local del Centro Social de Trabajadores 32 bases sindicales de obreros, campesinos y empleados, dieron nacimiento a la Federación Departamental de Trabajadores de Arequipa, la actual FDTA.

Un mes después, el 20 de enero de 1951 en el viejo Ateneo Municipal de la Calle Tristán -luego de una dilatada suspensión acordada- culminó el congreso de los trabajadores de esta región con una gran ceremonia pública y multitudinaria. Dicho evento dio paso a la FDTA como la máxima central laboral del departamento logrando organizar y unificar a los trabajadores sobre criterios de clase. La nueva central basaría su práctica, tanto en la unidad sindical, mantenida en la comunidad de intereses de la clase obrera, como en el centralismo democrático que es la concentración de las decisiones de las bases bajo una sola dirección. Este último principio establecería el respeto a las opiniones de las minorías y el acatamiento disciplinado de éstas a las decisiones de la mayoría.

Las más viejas referencias acerca de las primeras formaciones sindicales en Arequipa se remontan a comienzos del siglo XX con la instalación de las primeras industrias fabriles en la ciudad. Trabajadores sindicalistas de todas las orientaciones ideológicas y tendencias políticas tuvieron sus primeros encuentros a partir de los años 20 siguiendo el ejemplo de sus hermanos de clase del resto del país, principalmente de Lima y Callao y de paisanos suyos como Javier Sánchez y Benito Bonifaz, artesanos arequipeños que en 1868 se habían levantado en armas para defender su ciudad y lo que ellos consideraban como principios de fe patriótica, combatiendo, fusil en mano, en calles y barricadas contra el agresor venido de la capital de la república, agresor que tenía de su parte, aquella vez, la razón, pero los arequipeños creían entonces defender su derecho a decidir su suerte bajo la consigna ¿por quién peleamos?

Fueron los anarquistas de finales del XIX y principios del XX los que empezaron a ordenar las cosas, fundaron diversos organismos de defensa de los trabajadores como: el Centro Social Obrero de Arequipa el 22 de julio de 1905, la Cooperativa Obrera de Caja de Ahorro el 1º de mayo de 1912, la Sociedad Obrera de Socorros Mutuos en el Huaico el 20 de setiembre de 1917, la Coalición Obrera de los Barrios y Socorros Mutuos el 12 de diciembre de 1918. Por su parte los artesanos fundaron la Sociedad Unión de Sastres el 18 de setiembre de 1918, la Sociedad Mutua de Peluqueros el 29 de febrero de 1919 y la Sociedad Unión de Choferes de Arequipa el 18 de setiembre de 1919. Ese año también se constituyó la Federación de Zapateros y Socorros Mutuos y en 1925 la Sociedad Gremial de Panaderos.


La Confederación Obrero Ferrocarrilera del Sur fue fundada el 3 de noviembre de 1919. la Confederación de Empleados en Ferrocarriles el 29 de enero de 1924, la Confederación de Tranviarios y Electricistas de Arequipa el 8 de noviembre de 1924. En 1925, obreros albañiles, ya en contacto con sindicalistas de pensamiento marxista, fundan la Sociedad de Trabajadores del Ramo de la Construcción. Con estas bases se crea ese año la Federación Local de Sociedades Obreras de Arequipa. Finalmente, y como organizaciones independientes, se formaría la Federación de Empleados de Comercio y la Industria (FECIA) el 28 de setiembre de 1926 y la Federación de Intelectuales Artistas y Trabajadores el 30 de noviembre de 1926.


El antecedente más cercano a la creación de la FDTA se encuentra en la fundación de la Unión Gráfica Arequipa (UGA) el 26 de junio de 1930 y luego en la Federación Obrera Local (FOL) formada en base a la UGA y otras organizaciones pequeñas, ese mismo año. Cabe destacar que para burlar el acoso del Estado y del patrón, los obreros gráficos de Arequipa decidieron no llamar sindicato a su organización sino, simplemente "Unión". Al poco tiempo la FOL es ilegalizada creándose en 1932, en su reemplazo, la Unión Sindical Obrera de Arequipa la misma que, al cabo de unos años, corrió la misma suerte.

El 22 de junio de 1940, la perseverancia y la pertinaz tenacidad de los trabajadores arequipeños hizo que organizaran en el Centro de Trabajadores de Arequipa (CTA) conformado, además de los gráficos de la UGA, por obreros de las "Curtiembres Ibáñez" y América (Pedro P. Díaz), Leche Gloria, Cervecería y los obreros de la "Sociedad de Trabajadores del Ramo de la Construcción" o sea lo que es hoy Construcción Civil. Este "Centro" duró hasta 1948 fecha en que se realiza la primera conferencia obrera que se propuso como meta llamar al primer congreso departamental de trabajadores, procurando congregar a un número mayor de organizaciones sindicales.

Esa conferencia obrera convirtió a la CTA de "Centro" en "Confederación", encargándosele la tarea de convocar al magno evento. En el empeño, le acompañaría la Confederación Ferrocarrilera del sur dirigida por Guillermo Torreblanca, la FECIA con Luis Héctor Salas a la cabeza, la Central de Choferes y Anexos de Felipe Villasante, la Federación de Empleados Bancarios cuyo secretario general era Julio Vizcarra, el Sindicato de Obreros del Tranvía Eléctrico (TEASA) de Arequipa, el Sindicato de Telefonistas y Electricistas de Arequipa y el Sindicato de Campesinos de Caylloma dirigidos por Jesús Quispe Begazo.

Para constituir la nueva central obrera, los trabajadores eligieron una Comisión Organizadora del primer congreso departamental de trabajadores, esta comisión tomó el nombre de "Comité Departamental de Trabajadores" y lo presidió Mariano Bejarano quien hizo las veces de Secretario General. El levantamiento popular de junio de 1950, conocido por unos como "La Revolución de Arequipa" o "El Levantamiento de la I", por otros, sorprendió a los trabajadores en plena organización de su congreso, teniendo que posponer su realización unos meses. La represión de la dictadura militar de Odría obligó al Comité Departamental y a la CTA a programar nuevas acciones de lucha en vista de los acontecimientos que se generaron en el Colegio Nacional de la Independencia Americana.

Junto a los otros integrantes del Congreso se convocó al Paro General el día 14 de junio de 1950, pese a la poca organización habida en ese momento. Sin embargo, los obreros comunistas movilizaron al pueblo en las faenas de esos días. Dirigentes del PC como Augusto Chávez Bedoya y Teodoro Azpilcueta participaron de la formación de la Junta Provisional de Gobierno Local presidida por Francisco Mostajo. Otros como Teodoro Nuñez Ureta, Enrique Zapater y Carlos de la Riva, formarían la "Milicia Popular" adjunta a la Guardia Urbana, creada por la Junta Local en base a la Compañía de Bomberos voluntarios. La Milicia Popular participó en la toma de Radio Continental y en la reducción de algunos camiones militares que patrullaban la ciudad. Finalmente, se intentó organizar el Socorro Rojo, tarea encargada al médico comunista Juan Casapía junto a Elena Butrón, Doris Paredes y Luzmila Rivera. Ellos (y ellas) fueron los que socorrieron a los heridos de la Plaza de Armas la noche del tiroteo del 14 de junio y los que trataron de auxiliar, sin éxito, a Carlos Bellido Gutheridge, el parlamentario acribillado por la soldadesca.

Luego de esos días que convulsionaron la ciudad, se retomó a la organización del Congreso. La CTA, de innegable tendencia comunista, tomó la iniciativa de invitar a este evento a la USTA, central de vocación aprista, que aceptó participar bajo ciertas condiciones. Teniendo como base el sindicato de obreros textiles de El Huayco el APRA, por esos días, creó la Unión Sindical de Trabajadores de Arequipa (USTA). Así fue que entre los días 17 al 21 de Diciembre de 1950 en el local del Centro Social de Trabajadores, situado en los altos del Ateneo Municipal, se llevó a cabo el encuentro de 32 bases sindicales de obreros, campesinos y empleados, las que dieron nacimiento a la Federación Departamental de Trabajadores de Arequipa, la actual FDTA.

Los congresistas, en decisión histórica, eligieron una primera junta directiva presidida por Guillermo Torreblanca de la Unión Ferrocarrilera del Sur e integrada por Raúl y Luis Acosta Salas de la Unión Grafica, Víctor Salas Rodríguez y Augusto Salazar Ortiz por el Sindicato de Choferes camioneros, Bernardo Linares Fajardo por Construcción Civil, Luis Héctor Salas por los empleados de FECIA; Víctor Medina Jáuregui y Raúl Lozada Daza, por los maestros; Pablo Alarcón y Ricardo del Carpio Rosado por los artesanos. Y, junto a ellos, Mariano Bejarano, Rubén Pajuelo, Eduardo Flores Mamani, Tomás Villagra y Maximiliano Huaracha, quienes se habían convertido en los grandes animadores de este acontecimiento.

De acuerdo a la resolución final del Congreso, la Junta Directiva, elegida en ese máximo evento, debería hacerse cargo de sus funciones antes de 30 días, y se escogió el sábado 20 de enero de 1951 para la ceremonia de juramentación de los nuevos directivos. Por eso, dicha fecha es considerada como fundacional por los trabajadores. Trascendental en la constitución de FDTA como la máxima central sindical del departamento fue la participación del Partido Comunista, el PC destacó a sus mejores cuadros nacionales para la realización de este evento en plena dictadura militar de Manuel Odría.

Fueron los comunistas quienes imprimieron carácter de clase a la nueva organización sindical (en vista que habían otras organizaciones gremiales que solo existían para reclamar migajas a sus patrones) uniendo a sus reclamaciones, estrictamente laborales, propuestas políticas. De aquí en adelante los trabajadores arequipeños no solo lucharían por mejores salarios o gratificaciones, sino que pelearían por democracia y libertad y añadirían, explícitamente, algo que pondrían los pelos de punta a los empresarios capitalistas, la palabra “socialismo”. Los trabajadores lo dirían explícitamente.

En 1955 otro hecho importante protagonizaron los trabajadores de la FDTA. El 22 de diciembre se produjeron choques entre la policía militarizada de la dictadura militar de Manuel Odría, reforzada con matones llegados de Lima y manifestantes opositores. Las únicas víctimas de estos incidentes fueron trabajadores y estudiantes que repudiaban tanto los abusos de la policía militarizada como al oportunismo de la derecha oligárquica que quiso aprovecharse del clima político que entonces se vivía en nuestra ciudad, adverso a la dictadura que ella aupó en su momento. La FDTA llamó a la formación de un Frente Único Obrero Estudiantil para enfrentar a Odría. Este se concretó el 23 (de diciembre) en el Paraninfo de la Universidad Nacional de San Agustín y de inmediato se convocó a un Paro General por el cual se exigía la salida del ministro de gobierno y policía Alejandro Esparza Zañartu, responsabilizándolo de la brutal represión del 21 de diciembre. El 24 ante la contundencia del Paro General el temido ministro Esparza fue destituido.


La FDTA, hasta fines del siglo pasado -antes de que Fujimori desmantelara el Parque Industrial- fue la central obrera más combativa del Perú y la que protagonizara los más grandes levantamientos populares de mitad y fines del siglo pasado debido a que Arequipa tenía una poderosa fuerza laboral de mayoritaria composición obrera. La FDTA durante ese periodo protagonizó el primer (y tal vez el único) paro político del Perú, llevado a cabo los días 19, 20, 21 y 22 de setiembre de 1952 con la exclusiva finalidad de exigir la libertad de Raúl Acosta Salas, Secretario General de la UGA, dirigente de la FDTA y miembro de la dirección departamental del Partido Comunista.

Por su doble condición de dirigente obrero y comunista Acosta Salas fue secuestrado el 15 de setiembre y trasladado en avión a Lima por la policía política del gobierno militar, toda vez que se venía venir una protesta masiva de los sindicatos por reclamos s
alariales y libertades democráticas. El secuestro de Salas precipitó la paralización y esta fue acatada por toda la fuerza laboral de Arequipa a excepción de algunas peluquerías y el Correo Central. El gobierno mandó detener a Acosta solo por ser comunista y los trabajadores lo rescataron solo por ser comunista. No hubo otro punto en la orden del día. El prefecto Ricardo Pérez Godoy se vio obligado a viajar a Lima para gestionar directamente su excarcelación. Al cuarto día de negociaciones, iniciadas el 18 de setiembre, los ánimos se tranquilizaron cuando el “Camarada Renato” (nombre de combate de Acosta) regresó a su querida Arequipa sano y salvo.

 


50 años después, en junio del 2002, los trabajadores se levantaron, nuevamente, esta vez contra la privatización de las empresas hidroenergéticas. La FDTA convocó al mayor número de organizaciones sociales y políticas en lo que se llamó "Frente Amplio (Cívico Arequipa)" y este llamó al pueblo arequipeño a luchar contra la privatización. Al llamado del Frente Amplio se sumó el alcalde de la ciudad Juan Manuel Guillén, y, luego, el 90% de los alcaldes del Departamento. Estos decretaron el mayor y contundente paro general de la historia de Arequipa.

La Federación, se convirtió en un caudillo colectivo, logrando la mayor victoria cualitativa de la historia social de Arequipa y del Perú: impedir la privatización de las empresas energéticas. El pueblo se levantó como un puño y de la forma que mejor lo sabe hacer: construyendo barricadas en la ciudad y tomando las carreteras y el aeropuerto. Después de varios días de lucha en las calles, luego de dos muertos y cientos de heridos, el 19 de junio el gobierno retrocedió en su determinación de privatizar dichas empresas.

Este levantamiento fue cualitativamente superior a otros porque cuestionó la base misma del sistema capitalista: la propiedad, enfrentándose directamente con los dictados del capitalismo internacional. Nuestro pueblo, esa vez, estuvo más unido que nunca a través de un grito "Arequipa Dignidad", una canción: "Entonemos un himno de gloria" y una bandera granate o roja de la ciudad. Pero, lo que más unió a los arequipeños fue la oposición a la sola idea de que sus empresas fueran entregadas a los capitales privados.

Y el mérito fue de los trabajadores y de su máxima central: la FDTA.

 

 
 

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