El muro de Trump y la Sagrada Familia

 
Alí Rojas Olaya | ÚLTIMASNOTICIAS.VE  

27DICiembre2019

 


Separados por el muro que construye Donald Trump entre Estados Unidos y México, un José mexicano coloca a su niño Jesús en la cerca de alambre para que María lo amamante. Este niño es uno más de los cuatro mil niños que pasaron la Navidad del año 2019 en los campos de concentración arropados con mantas térmicas y enjaulados por las autoridades de inmigración de Estados Unidos, como parte de la política migratoria establecida por el plutócrata Donald Trump. Son más de 70.000 niños en este año que están confinados en el país de la estatua de la libertad, entre ellos siete han muerto.

Hace 2019 años una escena parecida ocurría en Belén, Palestina. Una pareja de desplazados, ella preñada y su esposo carpintero, huían del Imperio Romano. A los pocos días de nacido el pequeño, Herodes I El Grande lo buscaba para asesinarlo. Dado que se sintió engañado por los sabios del Oriente que habían prometido proporcionarle el lugar exacto del nacimiento, dio la orden de ejecutar a los niños menores de dos años nacidos en Belén. Herodes era el rey de Judea, Galilea, Samaria e Idumea en tiempos en que el emperador romano era Tiberio.



 

El Trump de aquellos días se llamaba Herodes, el imperio no era el gringo sino el romano, y el poder religioso era el Sanedrín. Sin embargo, Jesús logró sobrevivir. Vivió entre los esenios, una fraternidad de hombres y mujeres que vivían comunalmente felices en una toparquía de paz. Sus miembros dedicaban su vida al estudio para el bien del prójimo y sólo debían cumplir con dos valores: la humildad y la disciplina, cuya base era la corrección fraterna mutua. El pueblo esenio practicaba la vida sencilla, sus habitantes comían lo que sembraban y eran reconocidos sanadores. Sus bienes pasaban a ser parte de toda la comunidad y los frutos del trabajo personal se distribuían según las necesidades de cada uno, dejando una parte para un fondo de solidaridad.

Con el tiempo, Jesús se convirtió en el redentor de la humanidad. Sus enemigos eran los explotadores que robaban la plusvalía de los trabajadores. Jesús les expropió los productos que los enriquecían y los pobres vieron cómo se multiplicaban los panes y los pescados. Sacó a los mercaderes del templo. La medicina la puso al servicio de todas las personas y no como privilegio de pocos. Vaticinó que los ricos nunca llegarían al reino de Dios. Aún así la manipulación mediática, la Iglesia y el poder militar lo difamaron y cuando estuvo a punto de ser salvado, las masas sin conciencia y aculturadas votaron en su contra. El líder social fue crucificado, muerto y sepultado. Llegó a nuestra América el 12 de octubre de 1492 como arma del enemigo español y con el tiempo el pueblo lo reconoció y lo hizo suyo.
 

 
 

 

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