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La izquierda que la derecha necesita

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ROBERTO SÁNCHEZ COLINA

       

SETIEMBRE2018

 
 

Desde hace algún tiempo, escucho un discurso permanente y sostenido del aprofujimorismo que pretende “aprobar” cuál es la verdadera izquierda peruana. Para ellos, la izquierda peruana es representada por el Frente Amplio en el ámbito parlamentario y por Sendero Luminoso o el Antaurismo como expresión de la izquierda antisistema. Los otros grupos de izquierda son “caviares”, “una izquierda malagüenta” en palabras del siempre tan “empático” Mauricio Mulder. En realidad, esta política de ensalzar a cierta izquierda y descalificar a otras no es nueva en el APRA y en el resto de la derecha peruana y obedece a una lógica perversa y utilitaria.


Podemos encontrar antecedentes de esta táctica comunicacional desde los años cuarenta, así, en 1942, cuando Ravines ya había sido expulsado del Partido Comunista fundado por Mariátegui, fue el Diario La Prensa y el APRA, quienes lo presentaban como el verdadero representante de la izquierda. En los años cincuenta , se ensalzaba a los “castristas”
(1), se presentaba a todo movimiento de izquierda que no estaba de acuerdo con el foco guerrillero como “reformistas”. En los años sesenta, la derecha exaltaba –subliminalmente- al maoísmo, por eso era frecuente escuchar -en las polémicas universitarias- a los apristas apoyar los planteamientos de quienes defendían los planteamientos de Mao en contra del “revisionismo”. En los años setenta, durante el gobierno nacional-reformista de Velasco(2), los mismos medios de comunicación difundían que idea todos los militares eran fascistas, por lo tanto, todo izquierdista que no están de acuerdo con ello eran “pro patronal” y “pro fascista”. Esta política confusionista no solo era desarrollada por los partidos de derecha, sino por organismos del gobierno norteamericano -como la Alianza para el Progreso- que llego a editar dos millones y medio de copias de las “Cinco Tesis Filosóficas de Mao Tse Tung” para repartirlas en las universidades peruanas. De más está decir, que muchos jóvenes –ideologizados y sectarizados- se lanzaron a luchas muchas veces heroicas, pero que culminaron sin éxito alguno; pero también -un gran sector de ellos- fue utilizado por la derecha o transitaron por el camino de la desilusión.


En épocas más recientes, han utilizado la misma táctica, durante los 80 y 90, presentaban a la Izquierda Unida como una “alternativa reformista”, mientras aplaudían a aquellos líderes y parlamentarios de izquierda -como Lets Colmenares o Breña Pantoja- que tenían un discurso confuso con respecto al tema del terrorismo. Hoy observamos el mismo juego, los que se prestan para los juegos parlamentarios del apro-fujimorismo y tienen un doble discurso con respecto al terrorismo, pero soterradamente entran a la negociación por espacios de poder en el “putrefacto estado capitalista”, son presentados como los verdaderos representantes de la izquierda.


Obviamente, no se trata de una apreciación objetiva de la “consecuencia” de la izquierda con la doctrina marxista, sino de un discurso perverso, dirigido sobre todo a los jóvenes y a los sectores más deprimidos de la sociedad -muchas veces radicalizados por la crisis- que busca inhibirlos de participar en política. Se trata de confundirlos ideológicamente, identificando a la izquierda solo con violencia y lucha armada; distraerlos participando en “colectivos” que no son ninguna amenaza para el sistema, mantener al pueblo disperso y enviar a las nuevas generaciones -que se incorporan a la vida ciudadana- al suicidio político.


La derecha necesita una izquierda que conduzca al pueblo a la muerte, al fracaso y a la desilusión, necesita senderistas y radicales. Este discurso del apro-fujimorismo, no tienen otro objetivo que impedir el desarrollo de los partidos, desestructurar a la izquierda y tener el camino libre para la manipulación populista. Esta práctica política, como demuestra la experiencia histórica, es consiente, perversa y manipuladora y nos demuestra -una vez más- el cinismo de estos partidos populistas de ultra-derecha como el APRA y el Fujimorismo.

 

(1) Error: en los cincuenta no había "castristas" en el Perú, estos estaban aún en la Sierra Maestra. En 1959 triunfa Castro y el M.26.7 o Movimiento 26 de Julio. A raíz de "Revolución en la revolución" de Regís Debray se intenta lanzar el castrismo para contraponerlo al "reformismo" de los PPCC latinoamericanos calificados de prosoviéticos. Antes, en el Perú, enfrentaron a la JCP contra el Partido. En la práctica actuaban como dos partidos, incluyendo las relaciones internacionales. El BEN de la JCP por su cuenta enviaba a Cuba "delegaciones", una de ellas fue la de Alaín Elías y Javier Heraud con trágico desenlace. En 1964 se divide el PC. A raíz del sacrificio del Che en Bolivia, el "castrismo" desaparece como "ismo", el grupo escisioncita llamado Bandera Roja con Abimaael Guzmán y el exBEN incluidos, califican al Che de aventurero. El PC "reformista" apoya al Che. En 1969 Cuba rompe con el maoismo y otros aventureros, y se realinea con Moscú.

 

(2) El PCP caracterizó al gobierno del General Velasco de "militar revolucionario"


 

 

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