El golpe Kaviar

 

 

"Los mermeperiodistas acudieron en masa a la Fiscalía de la Nación y lincharon con sus propias manos al Mártir de la Ley, Pedro Chávarry, a quien le arrebataron los informes de los casos Lava Jato, Chinchero y Página Once".
 


Nota de redacción: Gracias a las artes de desdoblamiento místico/temporal de Karina Calmet, hemos podido tener acceso –con varias horas de adelanto– a un texto que debería publicarse mañana lunes. Cumplimos, entonces, nuestro deber de alertar de las horas aciagas que sobrevendrán a nuestra Patria.


LIMA, lunes 5 de noviembre de 2018. (Por nuestro corresponsal Martho D’Vásquez Ponce). Tal como fue advertido –desde su desgarrador autoexilio– por ese patricio colosal que es nuestro expresidente Alan García, ayer se consumó el golpe de Estado caviar. A las ocho de la noche, el dictador Martín Vizcarra apareció en todos los televisores del país para anunciar la suspensión de los derechos básicos más elementales, como los estacionamientos públicos de San Isidro, amén de declarar la obligatoriedad de realizar orgías trans semanales en las primarias de los colegios públicos y privados. 


Como el TC (Tribunal Caviar) ya había abolido la Ley Mulder, los medios exigieron cientos de millones de dólares para retransmitir el mensaje en cadena nacional, a lo cual el gobierno cedió complacido. De inmediato, los mermeperiodistas acudieron en masa a la Fiscalía de la Nación y lincharon con sus propias manos al Mártir de la Ley, Pedro Chávarry, a quien le arrebataron los informes de los casos Lava Jato, Chinchero y Página Once, para proceder a quemarlos en medio de una ceremonia satanista, presidida por monseñor Barreto.
 

Solo los verdaderos defensores de la libertad de expresión, atrincherados en webs de impecable rigor periodístico, como Montonero, Manifiesto y Memes Antiterrucos del Perú, resistieron la embestida. Sin embargo, estas páginas también sucumbieron, víctimas de ataques cibernéticos orquestados por hackers cubanos, enviados por los titiriteros castro-chavistas de este caos. 


Mientras tanto, esbozando lo que todos los analistas consultados coinciden en afirmar que se trataba de una sonrisa, el ahora Primer Verdugo de la Nación, José Domingo Pérez, se dirigió a la Casa de la Democracia, el Parlamento Nacional, trepado en un tanque. Lo seguían las masas antifujimoristas, envenenadas por IDL y ciegas de odio. Por suerte, al pie del cañón los esperaban, llenos de amor, los militantes de Fuerza Popular, encabezados por la promoción entera de Yesenia Ponce. 

Al cierre de esta edición, las turbas se habían entrelazado en un combate calle por calle. El vocero de la BanKada, Carlos Tubino, lamentó estos incidentes: “¡¡¡Nosotros solo queremos dialogar con las huestes de esta dictadura terruca!!!”. Acto seguido, pidió ayuda a la comunidad internacional, como la CIDH, la ONU, el Parlamento Europeo y otras madrigueras infestadas de caviaraje extranjero. Seguiremos informando.


[Columna elaborada en base a informaciones que, en serio, han sido difundidas en las cuentas de Twitter de Alan García, Tubino, Velasquez Quesquén, Becerril, Vilcatoma y periodistas afines.]

 

 

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