La mayor y el menor de los hermanos Fujimori Higuchi han reavivado sus disputas internas a raíz del Caso Sodalicio

Keiko y Kenji: hermanos de sangre, rivales por el poder

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Fernando Vivas / El Comercio

 

Los hermanos Keiko Fujimori y Kenji Fujimori han reavivado sus disputas internas a raíz del Caso Sodalicio.

 

 

 

Fernando Vivas

 

En los dominios conservadores de Fuerza Popular, se cree en la ley natural: los hermanos se pelean porque compiten por el afecto de papá y mamá, pero al final la sangre une. ¿Seguro?

—Su bancadita—


Los políticos no se someten a la ley natural. Cuando hay un proyecto de poder, todo lo demás es relativo. Keiko Fujimori llegó al Congreso en el 2006, reivindicando el legado político de su padre. En el 2011, en su primer lance presidencial, prefirió marcar, con mayor claridad, la distancia, repudiando la corrupción y el autoritarismo del fujimorato. Kenji Fujimori estuvo muy ocupado en su propia campaña –fue el congresista más votado– como para contradecirla en nombre de un padre que –lo aseguran varios fujimoristas– lo prefiere a él.

 

El quinquenio que vino fue, para Keiko, de intenso training y construcción de partido que se rebautizó de Fuerza 2011 a Fuerza Popular, pues, según la propia jefa, tenía que “trascender el apellido Fujimori”. Mientras ella, al afirmar su identidad, ‘mataba’ psicoanalíticamente a papá, Kenji quería aun más a quien el humor popular bautizó como ‘api’. Y se aisló –o lo aislaron– del proceso de consolidación del partido. Y armó, informalmente, lo que algunos congresistas ajenos llamaron su ‘bancadita’, con ‘albertistas’ como Julio Gagó, Alejandro Aguinaga y Luisa Cuculiza.

 

Sin embargo, hasta el 2015 Kenji era muy mesurado cuando le preguntaban por Keiko y aclaraba que nada haría contra su liderazgo.

 

—Nadie me evalúa—


La apertura de hostilidades ocurrió en el 2015, cuando Keiko decidió que, ahora sí, tenía que conjurar la resistencia ‘naker’ (no a Keiko). Como parte de esa estrategia, dijo que evaluaría a los congresistas viejos. Y Kenji se puso saltón. Cuando el 29/12/2015 Keiko anunció el baloteo de 18 congresistas, entre ellos Martha Chávez, Aguinaga y Cuculiza, su hermano hizo públicas sus discrepancias.

 

Eso no fue nada. En segunda vuelta, Kenji confesó, vagamente, planes presidenciales futuros y Keiko habló sobre la no reelección de ningún Fujimori. Esto se zanjó el 25/4/2016 con un dramático tuit: “Si Keiko gana la presidencia, mi decisión es no postular en el 2021. En el supuesto negado que ella no gane, sí lo haré”.

 

Producida la derrota, Kenji no ha vuelto a dar entrevistas –se lo he pedido varias veces, al igual que a su hermana– ni tiene vida activa en el partido o en la ‘Bankada’. Cuando FP estaba por expulsar a Yeni Vilcatoma, manifestó su simpatía con ella a pesar de que, luego, no criticó la expulsión.

 

Luego, calló y se dedicó silenciosamente a su trabajo de representación, ¿hacia el 2021? Cuando involucraron a sus hermanos Hiro y Sachie, en las investigaciones fiscales sobre el sorprendente progreso de su empresa Limasa, Keiko protestó y habló de ‘cortinas de humo’. Kenji tuvo otra actitud: se allanó a las investigaciones.

 

Que los hermanos coordinan poco o nada se reconfirmó el miércoles pasado. Enterado de que el Consejo Directivo del Congreso, con los votos de FP, rechazó investigar el Caso Sodalicio, Kenji tuiteó airado que ello le pareció ‘nauseabundo’, que no se había discutido en la bancada y que alguien encubre a Figari, el sodálite.

 

Quizá Kenji apuntaba no al sodálite, sino a Pier Figari (el que llamó terroristas a los arequipeños), puntal de Keiko y del proceso de toma de decisiones del que se siente ajeno. Un observador del fujimorismo me dijo que descarta que Kenji honre su tuit del 2016 y busque liderar otro fujimorismo, albertista y, contradictoriamente, liberal; dejando a Keiko secuestrada por conservadores que la alejen de la derecha popular que encarnaría con más simpatía. Volveremos a hacer la misma pregunta dentro de una temporada.

 
 

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