.

El último trovador de Arequipa

.

eL BUHO / LA REPÚBLICA

MARZO2019

 

La partida de Juan Guillermo Carpio

 

Muñoz y su inacabable legado

 

Se encontraba escribiendo la segunda parte de su obra "Texao"

 

Hacía apenas 15 días que llamó a El Búho para pedir autorización de usar unas fotografías para su “Texao”. La segunda edición (muy aumentada) de su obra monumental tendría 14 tomos, contó. Quería utilizar algunas fotografías que calificó de magníficas. Dijo que la salud lo hacía padecer, pero que él le ponía toda la pólvora necesaria para la procesión que llevaba por dentro.

Carpio Muñoz en su discurso tras ser nombrado Hijo Predilecto de Arequipa (2015). Foto: Erick Rodríguez

Hacía tiempo que un cáncer lo había asaltado y, tras superarlo, volvió a atacar a sus pulmones. Finalmente, acabó con la vida del entrañable personaje que se definía como arequipeñista, antes de cualquier otro título. El folklorista, historiador y escritor arequipeño, Juan Guillermo Carpio Muñoz, falleció este viernes, en un hospital de su Arequipa.

Su edición de “Texao”, de 4 tomos, es de consulta indispensable para quien quiera conocer el alma de este pueblo. Esta primera edición tenía como primer objetivo rescatar la historia de Francisco Mostajo Miranda, el “texao”. Aludiendo a la sencilla flor amarilla que abundaba en Arequipa, quiso resaltar en Mostajo su rebeldía, el darle la contra a las circunstancias y dificultades. La publicó entre 1980 y 1984 bajo el título “Texao. Arequipa y Mostajo, la historia de un pueblo y un hombre”.

A sus 73 años se propuso ampliar la parte dedicada a las características y la historia de Arequipa, hasta nuestros. En realidad quería contar todo lo que él logro investigar sobre la tradición, historia y folklor de Arequipa.

Sus amigos dicen que, hizo de tripas corazón para culminar la obra. Está terminada, aunque habrá que editarla. Y publicarla. Ese será el mejor homenaje al Hijo Predilecto de Arequipa, pues su vida estuvo caracterizada por la pasión hacia esta tierra. Fue el tema central de todos sus libros, donde escribió sobre la historia, los personajes, la música arequipeña, las peleas de toros y la gastronomía local.

Por estas consideraciones, sus restos serán velados este lunes en el Salón Consistorial de la Municipalidad Provincial. Diversas instituciones le rendirán homenaje.

 

PREMIO A LA TRAYECTORIA

 

Frecuente colaborador de esta casa periodística, con artículos y conversaciones, la siguiente es una de las últimas entrevistas que Juan Guillermo Carpio brindó a El Búho.

En marzo de 2018, El Búho le rindió un homenaje por su trayectoria, junto a otras personalidades de las artes, las letras y la tradición arequipeña.

Estos fueron los méritos que se destacaron de su trayectoria vital:

En su emotivo discurso, Juan Guillermo nos advirtió que una enfermedad lo amenazaba con no dejarlo terminar su obra cumbre. No obstante, se mostró optimista y agradecido de la vida, reiterando su inconmensurable amor por la tierra que lo vio nacer.

Los 14 tomos de los que constaría su nueva edición de Texao estaban casi terminados. Su familia, amigos y editores, han confirmado que la obra verá la luz, como un homenaje a su fructífera vida. Y siempre en favor de ese sentimiento que él denominaba “arequipeñismo”

El reconocido historiador Juan Guillermo Carpio Muñoz falleció este viernes a los 74 años víctima de una penosa enfermedad. Sus restos serán velados en el Salón Consistorial del portal de la Municipalidad Provincial de Arequipa.

Carpio Muñoz deja una obra sumamente valiosa para los arequipeños. Escribió varios libros sobre la historia general de Arequipa, sobre la música arequipeña, la tradicional pelea de toros, gastronomía, entre otros temas.

 

A los 74 años murió uno de los historiadores más prolíficos del Misti. Juan Guillermo Carpio Muñoz seguirá vivo entre nosotros por sus libros.

Arequipa. Hablé con él por última vez el sábado por la mañana. "No tengo fuerzas ni aliento para buscarlas", me respondió por mail cuando le pedí unas fotografías para ilustrar la entrevista perfil que publicaría en este diario.

El mensaje era evidente, indicio que la enfermedad comenzaba a ganarle la pulseada. En cambio, semanas atrás, pese a los diagnósticos médicos adversos, mantenía el brío de esos toros de pelea de los que escribió apasionadamente en Surco, pasión y gloria del chacarero arequipeño. Respondía con humor negro cuando le preguntaban sobre la salud. "Hierba mala nunca muere pero creo que yo ya estoy abusando".

Una mañana soleada de febrero pasado, tuvimos una larga conversación. Casi cuatro horas de charla. Ahí me confesó una ambición, un deseo de vivir 200 años. “La vida es única y extraordinaria. No hay que perder ni un solo minuto en desperdiciarla”, me dijo.

Conectado a un balón de oxígeno para ayudar a sus maltrechos pulmones, el gran historiador mistiano tenía varios proyectos en mente y ganas de materializarlos. Entre el acoso del cáncer y sus internamientos en el hospital, daba los últimos retoques a Texao, una monumental colección de siete mil páginas, lista para entrar a la imprenta. Esta saga, con la historia moderna de Arequipa, verá la luz en un mes, bajo el auspicio editorial de la Universidad Católica de Santa María.

“Esperaré un año y luego publicaré Los modos de hablar del Perú, mi otro libro. No quiero que le haga sombra a Texao”, planeaba desde su reducto, un altillo en el cuarto piso de su casa en el barrio de San Lázaro. Desde ese ambiente, se proyecta una magnífica vista de las contradicciones arquitectónicas de la ciudad: edificios modernos compitiendo con las viejas casonas, conventos e iglesias de sillar. Nuestro historiador admite su gusto por las alturas. "En mi otra vida, quizá fui un chiguanco", nos dice.

AREQUIPEÑISTA


Carpio partió a los 74 años. Nació en 1945, en la segunda cuadra de la calle Mercaderes, en el mismo lugar ocupado hoy por las galerías Gamesa. Sus padres, Teodora Muñoz y Óscar Carpio, se convirtieron en decisivos en la forja de su vocación por la historia y amor por Arequipa. En esa larga entrevista, a veces interrumpida por sus crisis de tos, Juan Guillermo no olvida a su padrastro: Humberto Núñez, un pequeño agricultor que lo hizo beber de la Arequipa agrícola: el campo, las peleas de toros, las picanterías, etc.; ingredientes fundamentales para varios de sus libros.

bre la historia republicana de esta ciudad, también buceó en su cultura popular en un intento de construir una identidad. En ese sentido, son valiosos sus hallazgos en música, gastronomía, lenguaje popular, etc.

En 1999, publicó tres tomos del Diccionario de Arequipeñismos, una colección con más de 3 500 palabras del modo de hablar de los nacidos en esta tierra; mezcla de español, quechua y aimara.

El historiador intentó romper con un mito nacional: que los arequipeños se rindieron sin luchar ante la invasión chilena. En su libro Arequipa en la Guerra con Chile, cuenta la verdad, destruyendo el mito.

Ayer un WhatsApp me deja helado. "Ha muerto Juan Guillermo...". Mentira, digo mentalmente. Seguirá vivo cada vez que abra uno de sus libros.
 



JUANITO


José Luis Vargas - Docente Unsa

Juan Guillermo Carpio Muñoz fue sociólogo, historiador, catedrático, maestro, político, parlamentario, legislador, ministro, escritor, editor, animador cultural, periodista, juerguero, músico, poeta, cantante, compositor, sibarita, picantero, viajero, amante de la tauromaquia y de la pelea de toros, amigo, esposo, padre, notable conversador y polemista, alfeñique, regionalista, melómano, coreuta, barítono, cinéfilo, tradicionalista, hijo ilustre de la ciudad, coleccionista, agustino; pero, por encima de todo, arequipeño, arequipeñista, o mejor, arequipeñólogo. Eso y mucho más fue Juan Guillermo Carpio en sus 74 años de vida.

Tuve el privilegio de ser, primero, su alumno, luego colega y, finalmente, cómplice de alguna de sus obras e investigaciones. La última de ellas, la segunda parte de Texao, fue la más ambiciosa (porque sabía que la llama de la vida se le apagaba), monumental trabajo sobre la historia de Arequipa contemporánea, que la quería plasmar en siete tomos y en donde no deseaba dejar ningún cabo o tema suelto.

Para Juanito, como le decíamos, Arequipa fue su fuente de estudio, investigación y reflexión permanente y obsesiva, que la plasmó en una vastísima obra que debería ser reeditada, y que bien podría ser la base de una maestría o doctorado de especialización. Sé que eso es mucho pedir, pero por lo menos que su obra máxima, Texao, vea la luz, como él lo quiso. Esa sí sería la mejor manera de homenajear a quien fue galardonado permanentemente como Hijo Ilustre de Arequipa.

 

 

 

Jornal de Arequipa no se hace responsable de las opiniones emitidas en esta sección

 

www.jornaldearequipa.com