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Investigación a Odebrecht debe incluir al fujimorismo

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Paco Moreno / Diario UNO

 

ENTREVISTA. Antonio Zapata dice que empresa constructora empezó sus operaciones en 1979 y por lo tanto tiene que revisarse sus acciones desde ese año.

Cree que Mulder debe seguir. “Es mejor tener a todas las voces dentro de la comisión”, dice.

 

El historiador y analista Antonio Zapata dice, en esta entrevista, que el caso Odebrecht recién comienza y que puede generar un terremoto político de grandes proporciones y protestas como en Brasil.

Asegura no hay ningún motivo para que no se investigue al fujimorismo. Su lógica es muy concreta: Si la constructora Odebrecht empezó sus operaciones en el Perú en 1979 y es acusada de sobornar, entonces es muy posible que los sobornos ocurrieron en todos los gobiernos que se sucedieron desde ese año y en particular el fujimorismo, al que considera el régimen más corrupto de la historia.

Zapata también habla de la presidenta del Congreso, Luz Salgado. Dice que es esclava de sus palabras que lanzó al calor del debate por la censura del exministro Jaime Saavedra.

El fujimorismo no tiene por qué librarse de la comisión.

El fujimorismo no tiene por qué librarse de la comisión.

—¿Cree usted que la comisión congresal instalada ayer para investigar el soborno de la constructora brasileña Odebrecht en el Perú, debe investigar también el gobierno de Alberto Fujimori?
—Me parece indispensable, porque la empresa Odebrecht está en el Perú desde 1979. ¿Por qué debe investigarse solo desde el 2005 y solo a tres gobiernos sucesivos? Si se investiga solo después del 2005, es para excluir los que están antes de ese año. En realidad, no hay ninguna razón lógica que sustente que se debe investigar solo a partir del 2005. Si Odebrecht ha cometido actos de soborno y trabaja en el Perú desde 1979 entonces tiene que investigarse la actuación de Odebrecht desde que llegó. ¿Cuál sería la razón para investigar a Odebrecht desde el 2005 y no desde antes? No veo ninguna razón lógica alguna.

—Aunque algunos podrían alegar que lo que está en cuestión es solo lo reconocido por Odebrecht ante la justicia estadounidense, es decir el pago de 29 millones de dólares en sobornos a funcionarios de gobierno del Perú, desde el 2005 al 2014.
—Bueno, eso es lo que le interesa a la justicia norteamericana que ha llegado a un acuerdo para que la empresa pague una multa de 3 mil 500 millones de dólares, que ya pagaron, en fin. Aquí en el Perú, ¿tenemos que guiarnos por la justicia norteamericana o por lo que sabemos? Odebrecht llegó al Perú en 1979. Ha cometido actos de soborno. Entonces la lógica nos dice que ha cometido actos de soborno desde el comienzo y no solo a partir del 2005. ¿Qué te obliga a seguir a la justicia norteamericana? Somos un país independiente y soberano. En los Estados Unidos han establecido una cosa y nosotros vamos a ver lo nuestro.

EL CASO MULDER

—Quien dijo que ponía las manos al fuego por Alan García, el congresista Mauricio Mulder sigue en la comisión congresal. ¿Debe dar un paso al costado?
—No estoy tan seguro, porque, normalmente en este tipo de comisiones algunos acusan y otros defienden y la verdad, creo que es mejor tener a todas las voces dentro de la comisión.

—¿Entonces sería mejor que el aprista esté dentro para saber cuál será su actuación?
—Claro, para ver cómo van perfilándose.

—¿Cómo cree que reaccionarán los fujimoristas si la investigación se extiende hasta 1979?
—Van a reaccionar mal y se agarrarán de lo que usted está diciendo sobre las fechas del soborno de los 29 millones. Eso es lo que dirán y si es así facilito, pues, entre el 2005 y el 2014, están los gobiernos sucesivos de Toledo, García y Humala y además involucran a la alcaldesa de Lima Susana Villarán, Castañeda también. Embarran a todos, menos a los fujimoristas, entonces, la maniobra para ellos es perfecta.

—¿La investigación debe ser integral?
—Claro. Si la sospecha es que esta empresa tenía una práctica de sobornos, muy bien montada, muy bien organizada, entonces es lógico que se investigue a los ocho presidentes desde 1979.

HAY SOSPECHAS

—Al parecer no solo Odebrecht está metido en el asunto de los sobornos para ganar licitaciones. La Fiscalía ha señalado a Camargo Correa, que rechazó la imputación…
—A estas alturas se puede sospechar de todos, porque si Odebrecht pagaba sobornos para ganar licitaciones y algunas veces perdía los concursos, ese otro que le ganó a Odebrecht puede caer en la sospecha de que también pagó sobornos, más altos incluso. La sospecha se extiende a todos, pero hay que comenzar por algo. Está bien empezar por emblemáticos porque no se podría abordar todos los casos. De casos emblemáticos se puede sacar lecciones políticas generales.

—¿Qué le pareció la posición de la Fiscalía en torno al caso de los sobornos?
—Creo que informaron lo que están haciendo, lo que han avanzado, que no pueden decir nombres. El problema con las investigaciones judiciales y fiscales es que pueden ser serias, pero como su objetivo no es comunicarse con la opinión pública, entonces la opinión pública no se forma una apreciación de conjunto con pequeñas y esporádicas conferencias de prensa.

PPK Y AGUA TIBIA

—¿Cree usted que el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski apoyará todas las investigaciones o no se meterá mucho por el temor de salir embarrados?
—Yo creo lo segundo que menciona.

—Tal vez pasarán las cosas por agua tibia…
—Podrían preferirlo. No sé si al final lo puedan hacer. Creo que su primera preferencia sería que esto sea judicial sin tanto escándalo. Ahora, en la comisión que han nombrado está Gino Costa y él es una persona bien derecha. No sé, a lo mejor estamos generalizando la actitud que podrían tener algunos dentro del pepekausismo. Por ejemplo, a Gino Costa no lo veo reculando.

ESTAMOS EN EL COMIENZO

—Usted como historiador, ¿conoce otro caso similar al de los sobornos de Odebrecht?
—Hay casos famosos de corrupción. Podemos hablar sobre los tiempos de Alberto Fujimori en los tiempos actuales y sobre el caso de Augusto B. Leguía mucho antes. La historia del Perú está llena de famosos casos de corrupción. Hay un libro muy bueno que da cuenta de todo esto. Me refiero al libro de Alfonso Quiroz llamado Historia de la corrupción en el Perú, editado por el Instituto de Estudios Peruanos. En este libro están los escándalos a lo largo de la historia republicana del Perú. El autor describe y analiza el abuso de los recursos públicos y explica cómo la corrupción ha limitado el desarrollo y el progreso del país. Es todo un campo de la investigación.

—¿Los sobornos de Odebrecht puede compararse al caso de corrupción que se supo en toda su magnitud después de la caída de la gestión de Fujimori y Montesinos?
—Sí, yo creo que es comparable.

—¿Cómo cree que debe actuar la sociedad en este caso muy importante?
—Mire, por ahora el caso está como comenzando. Hay gente que está atenta sobre el caso y poco a poco el pueblo se va ir enterando. Creo que se está armando la tormenta todavía. A la hora de la verdad, la calle es el único espacio donde la sociedad civil puede estremecer a la clase política; con manifestaciones como en Brasil, con gente indignada. Eso llegará. Estamos en el comienzo de los destapes.

OPORTUNIDAD Y PELIGRO

—¿Este caso es una oportunidad para que la sociedad recupere el espíritu de lucha contra la corrupción como en los tiempos del fujimorismo?
—Es una oportunidad y también un peligro. Seguramente los inversores se van a retraer, los agentes estatales van a estar muy quisquillosos a la hora de firmar los contratos, o sea, es una oportunidad, un desafío y un peligro. No todo es bueno en esto; al contrario, puede generar serios problemas económicos.

Luz Salgado

EL PUNTO ES QUE ELLA DIJO QUE RENUNCIARÍA
Salgado es esclava de sus palabras

—¿Qué le parece la decisión de Luz Salgado de permanecer en la presidencia del Congreso, después de haberse comprometido con renunciar por el caso de las computadoras?
—Me parece que el compromiso que hizo en el calor del debate en torno al exministro de Educación Jaime Saavedra la está poniendo contra las cuerdas porque uno es esclavo de sus palabras. Si ella no hubiera pronunciado esas palabras; en realidad, no tendría por qué renunciar. Pero, como uno es esclavo de sus palabras, entonces la dignidad de los políticos debe mover a estos a cumplir los ofrecimientos que realizan.

—¿Ella generó el problema?
—Está pagando su propia acción, pues, a la hora de verbalizar, en el calor del debate sobre Saavedra, se le fue la mano, es decir, se fue de boca y ahora está pagando las consecuencias de esto. Por otro lado, ella tiene razón en algunas cosas. No llegó a realizarse la compra, entonces, efectivamente, no hay delito por haber comprado mal y en principio no tendría por qué renunciar. Digamos que no es responsable político del delito ya que este no se ha cometido. Pero ahí no está el punto. El punto está en que ella dijo entonces, digo una vez más, que la gente es esclava de sus palabras.

 
 

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