Jorge Huirse: nativista y limeñista

 
Gonzalo Toledo

OCTUBRE2018


De padre a hijo fue la herencia en el altiplánico Puno, allí donde nació y a temprana edad, el veterano maestro Rosendo Huirse empezó a darle forma a la educación musical de su hijo Jorge, quien adolescente en Lima, recogió las enseñanzas de dos reputados profesores, el alemán Hans Ilman y el limeño Cenarro Gonzales.


Joven aún el puneño Jorge Huirse, se da maña para desenvolverse en la Capital de la República para poder alcanzar roles protagónicos dentro del ambiente musical y poder asimismo solventar los gastos imprescindibles para subsistir.


Jorge Huirse empieza a ser noticia como pianista y compositor con su vals “Encontré una carta tuya” y la fama llega a todos los confines con su huayno “Balseros del Titicaca” que grabó Javier Gonzales. Esa década del 40 le depara muchas satisfacciones, porque además de obtener, debido al doctor Jiménez Borja, beca para estudios en Buenos Aires, es la capital Argentina donde forma un poderoso grupo orquestal y con la voz del cantante cubano Guillermo “Macucho” Pérez, graba los exitosos valses que le pertenecen “Quisiera verte siempre” y “Escucha este vals” y “Los Carnavales”, aire puneño cuya autoría comparte con don Rosendo, su padre.


Gana prestigio, además de pianista, como arreglista y director y es siempre inquietado por los más importantes círculos musicales de la capital platense. Con el buen cantor porteño Juan Carlos Miranda grabó la polka “Lima” y la marinera “Montonero arequipeño”’, cuyos versos pertenecen al periodista y poeta arequipeño Enrique Portugal, que pertenecía a la redacción del diario ‘La Prensa’ de Buenos Aires.

 

Como Jorge era cultivado musicalmente por la tierra que lo vio nacer y asimilado musical muy profesionalmente para el cancionero costeño, en particular el limeño, se enrola fácil y talentosamente a los terrenos de quienes admiraba mucho: Felipe Pinglo y Laureano Martínez, realizando otros arreglos y lleva al disco los valses de Pinglo “Pasión y Odio” y “El Canillita’ con Juan Carlos Miranda y después de Laureano Martínez Smart, el vals ‘Hace Tiempo’ y de Nicólas Watzell “Noche Triste”, en las voces de los Hnos. Prado. Con ‘Los Trovadores del Perú’, lleva al disco una serie de éxitos como: “El Provinciano” de Laureano Martínez, “Sueños de Opio” y “Mendicidad”’ de Felipe Pinglo, “Nube gris” de Eduardo Márquez Talledo, su marinera “Ciudad del Lago”, y otros, que en las voces de los acogidos Trovadores establecen verdadera marca de venta de discos en aquellos años 40.


Huirse también graba su huayno “Deja la rosa en botón” con los mismos triunfadores Trovadores, y sin pérdida de tiempo hace “Yo te perdono” de Raúl Calle con el dúo Ayerza Miranda; con Jesús Vásquez: “Rosa Luz” de Pinglo, “Secreto” y “Nostalgia” de Amparo Baluarte y Francisco Reyes ’Pinglo y de ellos mismos la polka “Mañanita”; el dúo Vásquez-Ayerza llevó al disco el vals “La Envenenada” que por los años 12 grabaron Montes y Manrique y se atribuye a Alejandro Sáenz, pues en aquel tiempo ese vals era conocido como “El desesperado”.


Huirse frecuentó mucho el Orfeón Claret de la Iglesia de Cocharcas de Lima, donde con el musicólogo Manuel Sierra, con quien se perfeccionó en ritmo y cuadratura, que le valieron mucho durante sus estudios en Buenos Aires, y por ende, poder ofrecer a su país su hermoso trabajo, como él mismo expresa, al agradecer a sus maestros, difundiendo nuestro acervo musical en otras latitudes y con las mejores galas.


“De vuelta al barrio”, como dijo cuando retornó a la patria, funda la Orquesta Sinfónica de Breña, de vida efímera por falta de fondos y de apoyo, incorporándose al magisterio musical y luego a la Orquesta de Cámara de la famosa Banda de la Guardia Republicana.


Jorge Huirse, sostiene que cuando la inspiración es plena, la armonía fluye como el agua, y que cuando nuestra música junto con la de Pinglo llegue verdaderamente al pueblo, entonces habrá alcanzado su auténtica identidad cultura.

 

 

DEJAME QUE TE CUENTE. Crónicas costumbristas, Lima 1992, p. 145 25JUN1991, reproducido por Guillermo Vásquez Cuentas

 

Jornal de Arequipa no se hace responsable de las opiniones emitidas en esta sección

 

www.jornaldearequipa.com