Abogado laboralista Dr. Hugo Rosas Villanueva, autor de la nota

 

 

Para el gobierno y la KONFIEP

La vida no vale nada

 
Dr. Hugo Rosas  

18DICiembre2019

 

 

Para las corporaciones que operan en el Perú, las medidas de previsión y de protección de riesgos laborales y la legislación de seguridad y salud son un sobre costo laboral, para ellos la vida no vale nada. Carlos Gabriel Edgardo Campos Zapata (19) y Alexandra Antonella Porras Inga (18), jóvenes trabajadores de MCDonald´s, murieron víctimas de inseguridad laboral.

La Ley Seguridad y Salud en el Trabajo N°29783 (2011), solo contenía sanciones benignas a empresas violadoras de la Ley, pero aun así, lograron hacerla modificar en el 2014 con la Ley 30222 y rebajaron la pena privativa de libertad de 5 a 4 años por peligro inminente a la vida, salud e integrad de los trabajadores. El argumento temerario fue que las medidas de prevención y seguridad son un sobre costo laboral.

Esta ley asesina fue aprobada en tiempo récord por el Congreso, solo les tomó dos días legislar a favor de la muerte y con los votos del fujimorismo, Apra, PPC y el nacionalismo lo hicieron; la Konfiep y la Cámara de Comercio tienen en ellos a sus representantes y quieren que vuelvan para que sigan legislando a su favor.

Desde el Frente Amplio luchamos por la vida y por la seguridad en el trabajo de los trabajadores jóvenes y de los adultos.

Basta ya de muertes como las de Carlos Gabriel Edgardo Campos Zapata y Alexandra Antonella Porras Inga. Justicia.

 

Coadyuvando

 

 

 

“Dos empleados adolescentes mueren en McDonald’s en Perú” titula The New York Times y señala que la muerte de los trabajadores “generó dudas sobre las condiciones laborales en la franquicia”. El diario recuerda que hace unos días, en noviembre, la compañía acordó pagar nada menos que $ 26 millones a trabajadores que la demandaron acusando a la cadena de pagar menos a los trabajadores de los Estados Unidos en los restaurantes en California. La demanda involucró a 38.000 empleados.

NYT menciona que las muertes de Alexandra Porras Inga y Gabriel Campos han sacudido al Perú, “nación ya sumida en un debate sobre cómo abordar las condiciones laborales precarias”. Y aparecen cuando McDonald’s enfrenta un mayor escrutinio por el trato a los trabajadores en el mundo.

A los cuestionamientos, McDonald’s, con sede en Chicago, dijo que en el caso del Perú estaba examinando el asunto con Arcos Dorados, la compañía que dirige McDonald’s en el Perú.

El Times destaca que Arcos Dorados tiene el derecho exclusivo de operar franquicias de McDonald’s en al menos 20 países de América Latina.

El NYT afirma que Arcos Dorados se ha expandido precipitadamente en la región en los últimos años y tiene más de 90,000 empleados en más de 2,000 restaurantes. “Se ha centrado en la contratación de jóvenes” y busca tener un “impacto social transformador” en América Latina.

Asegura que en el Perú “ha visto un crecimiento tremendo, aunque desigual, en la última década, y muchos en la nación de más de 30 millones han clamado por llegar a la clase media en expansión de la nación. Los empleos en el sector informal siguen siendo los más disponibles, lo que significa que trabajar en franquicias mundiales, a menudo en empresas en nuevos centros comerciales, puede parecer un camino brillante y estable hacia un futuro mejor”. Pero los críticos dicen que “el atractivo de estos trabajos ha dejado a los trabajadores, especialmente a los jóvenes, abiertos a la explotación”.

El diario termina su reseña: “En los últimos años, McDonald’s y sus franquicias se han visto afectadas por docenas de denuncias de acoso sexual, y los trabajadores también comenzaron a hacer huelgas en ciudades de todo el mundo, pidiendo mejores salarios”.
 
 

 

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