El oidor Kucsynski (*)

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César Hildebrandt

 

 

“Nombrar a Mercedes Araoz primera ministra es hincar la rodilla derecha ante Becerril. Nombrar a Enrique Mendoza ministro de Justicia es hincar la rodilla izquierda ante Mauricio Mulder. Y nombrar a Idel Vexler ministro de Educación es pedirle la mano a Lourdes Alcorta. Tenemos un presidente de la república que no quiere gobernar. Lo que ama es que lo desvalijen, lo zarandeen, lo vejen. No es un presidente: es un temblor”.

 

Era una buena oportunidad de definir un gobierno hasta ese momento borroso y acobardado.


Se ha perdido.


Míster Kucsynskiu ha cedido en todo lo posible. Si en estos días imaginara una nueva humillación, la pondría en práctica. Mr. Kuczynski no tiene como saciar su miedo.


El lumpen que enfrenta –el núcleo duro del Congreso- lo va a hacer pedazos. Ya no necesitan ni siquiera darse prisa. Asistirán a la demolición del Ejecutivo con la paciencia sádica de alguien que ve una manada de ñues ir a tomar agua a un río plagado de cocodrilos.


El gobierno de PPK aspira a la intrascendencia. Eso es lo que espera. Y eso es lo que míster Kucksinski merece: ser el imitador fallido de Fernando Belaunde, que por lo menos intentó alguna vez fugarse a nado de El Frontón.


Nombrar a Mercedes Araoz primera ministra es hincar la rodilla derecha ante Becerril. Nombrar a Enrique Mendoza ministro de Justicia es hincar la rodilla izquierda ante Mauricio Mulder. Y nombrar a Idel Vexler ministro de Educación es pedirle la mano a Lourdes Alcorta.


Tenemos un presidente de la república que no quiere gobernar. Lo que sama es que lo desvalijen, lo zarandeen, lo vejen. No es un presidente: es un temblor.


Y no vale la pena pedirle que reaccione. Parafraseando a Vallejo, míster Kucksinski viene del pánico y va hacia él. Por más polaco o gringo que parezca, tiene el ADN delos fugitivos de tantas batallas de nuestra triste historia.


Dice Kenyi Fujimori que su hermana es una secuestrada. Se equivoca. El secuestrado es el presidente. Y la banda que lo mantiene cautivo se llama Fuerza Popular. Keiko dirige esa organización con mano de hierro y ahora sabe que no necesita vacar a PPK. Será mejor deshacerlo a fuego lento y -cree ella- el 2021 aparecerá como un sushi al alcance de la mano.


Que no esté tan segura. La resistencia que está creando con sus procederes de pandillera augura batallas épicas por la libertad.


El Congreso de Fuerza Popular y lo que sobró del Apra no va a gobernar. Va a gobernar. Y ese desacato a la voluntad popular es un reconocimiento de la propia impotencia por parte de míster Kuczynski.


Tendremos, en contra de la Constitución espuria de 1993, un gobierno parlamentario y un presidente jugando Wolf y soltando a veces risotadas inexplicables. Este ha sido el golpe de Estado más callado de todos l0os tiempos. La señora Araoz, los grandes mineros, el Apra del latrocinio, el fujimorismo enchairado, la derecha rupestre, en suma, están felices. Hemos vuelto a la normalidad.


El presidente de la república ha olvidado por completo el compromiso ético que adquirió. Ahora es el Cosito de la pelona aquella del debate.


Dicen que Francisco Pizarro fundó el Perú posincaico. Tampoco es cierto. El verdadero fundador del Perú es Pedro Ortiz de Zárate, aquel vizcaíno que, siendo oidor de la primera Real Audiencia de Lima y conminado por Francisco de Carbajal a aceptar la dictadura ensangrentada de Gonzalo Pizarro, firmó el acta respectiva dejando escrita esta acotación: “Juro a Dios y a esta cruz y las palabras de los Santos Evangelios que firmó por tres motivos: por miedo, por miedo y por miedo”. Era el año de 1544. El tiempo es circular.


(*) Tomado de “Hildebrandt en sus trece”. Viernes 22 de setiembre 2017, (Matices)

 

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