.
       

2SETIEBRE2018

 

 

 

 

 

 

 

 

Mensaje a Keiko Fujimori

 


 

Señora:


Pier Figari, su asesor, ha comparado a Martín Vizcarra con Nicolás Maduro. Daniel Salaverry, su mantenido en el Congreso, ha dicho que le parece estar viviendo en Venezuela. ¿Estos son los heraldos negros de lo que se viene señora? ¿Van a tumbarse a Vizcarra diciendo que es un dictador? ¿Un dictador como lo fue su padre? ¿Un personaje oscuro como lo fue el señor Montesinos, que declaró formalmente que a usted le entregaba mensualmente diez mil dólares salidos de las bolsas negras para su manutención en los Estados Unidos?

Cada persona, por más insignificante que sea, aporta un estilo. El suyo, señora, no es el de la ira constructiva, como quieren hacerle creer. El suyo es el de la traición. Traicionó usted a su madre, cuando ella más la necesitaba; traicionó usted, estrictamente por conveniencia electoral, a su padre, a quien todo le debía, desde el apellido hasta la fortuna oculta de la que algo sabe Joaquín Ramírez; traicionó usted a su hermano, que tanto hizo por reconstruir el partido y que cayó en las redes por usted tendidas. Sólo fue fiel usted, señora, a los tíos corruptos que se asilaron en Japón, como lo quiso su padre cuando buscó ser senador en aquel imperio (…) Defiende usted al fiscal Pedro Chavarry. No me extraña. Ha defendido usted siempre lo indefendible con tal que sea útil a sus intereses y a los de su organización. Y Chavarry es perfecto para que usted no sea investigada de verdad (…) El mismo Poder Judicial podrido que su padre armó toga por toga y crimen tras crimen es el que usted quiere mantener señora, no pensando en el país por supuesto, sino previendo las penas que magistrados independientes podrían darle a usted y a sus escondidos (por ahora) benefactores

(…) Sueña usted con imitar a su padre y habla desde la televisión tratando de duplicar, esta vez sí fielmente, algunos énfasis, algunos subrayados, alguna respiración. Pero su padre, a pesar de ser el más corrupto de los presidentes de nuestra historia y el más grande foco infeccioso de nuestras instituciones republicanas, tuvo dos méritos innegables: atajó el proceso de destrucción de la economía empezado con Alan García y capturó a la cúpula del terrorismo. ¿Qué reconocimiento puede usted exigir si como jefa de la oposición ha convertido al Congreso en una pandilla que sabotea leyes regulatorias, encubre a Alan García en el caso Lava Jato y se alía de modo sistemático con el poder del dinero? ¿Qué méritos quiere que le reconozcamos si en su agenda política sólo figura su nombre y en su lista de prioridades el primer y único punto es que usted ocupe, en su tercer intento la presidencia de la república? ¿Qué quiere que digamos de alguien que desde el Congreso, que el pueblo le confió, quiere dinamitar el juego democrático porque el señor Vizcarra ha demostrado tener algo de iniciativa y una pizca de carácter?

Usted llega tarde a la historia. El país en escombros que éramos en 1990 ya no existe. Sus recetas, hijas del ultraderechismo mandón y varicoso, ya no funcionan. Su chusquedad mental ya no seduce. Su hipocresía ya no cala. Ahora necesitaríamos de alguien que entienda de un modo más sofisticado la naturaleza de nuestros problemas, insertos en un panorama mundial confuso e inflamable. Por último señora, comprenda que el descenso abismal de su popularidad no es parte de un complot de la prensa (…) Lo que pasa es que usted ha cumplido dolorosamente uno de sus mayores sueños: ha llegado a ser temible. Y la gente común ve el éxodo de los venezolanos y se imagina un Perú dominado por sus rabietas, señora, sus complejos de inferioridad, señora, su sed insaciable de variadas venganzas, señora, y se asusta. Ese es su verdadero problema, estimada: produce usted un pánico popular.

 

César Hildebrandt

 

 

Guillermo Vásquez Cuentas
LA COYUNTURA POLÍTICA EN EL PERÚ


 

 

 

 

 

Jornal de Arequipa no se hace responsable de las opiniones emitidas en esta sección

 

 

 

 


 

 

Jornal de Arequipa no se hace responsable de las opiniones emitidas en esta sección

 

www.jornaldearequipa.com