La fujimorización del gobierno

Fujimorismo pretende ocultar historia con anuencia de ministro Del Solar

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“Veo que hay el ánimo de tranquilizar el caso del Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM) por el hecho que la muestra no ha sido censurada. Para mí ese no es el problema, lo indignante es que la queja informal de un congresista fujimorista a un ministro de Cultura le pueda costar el puesto a un funcionario y eso es grave, al margen de si la muestra se queda o no”, dijo ayer Karen Bernedo.

Bernedo organizó una muestra gráfica “Resistencia Visual 1992” que muestra la realidad peruana durante la época en referencia. El director del LUM, Guillermo Nugent, aceptó porque era pertinente y además por la participación de artistas.

La muestra se inauguró el miércoles pasado y no le gustó al fujimorismo, entonces el legislador Francisco Petrozzi, ante la reacción que generó la muestra “llena de odio” dijo que está tratando de resolver el tema.

El ministro de Cultura, Salvador del Solar, confirmó la salida de Guillermo Nugent, aunque la muestra sigue.

“La mencionada exposición se encuentra abierta al público. En ningún momento ha sido retirada ni amenazada con serlo y permanecerá en exhibición, como corresponde, de acuerdo a su programación. No ha habido ni es política del Ministerio ningún tipo de censura ni ha existido presión política de ninguna clase; dijo el ministro en un comunicado.

Agregó: “La renuncia del señor Guillermo Nugent a su cargo de confianza obedece al entendimiento, en un clima de diálogo y consenso, de que podría haberse mellado la crucial credibilidad y legitimidad del LUM ante la ciudadanía”.

El crítico cultural Javier Arévalo dijo: “Nugent, uno de los intelectuales más destacados de su generación, ha renunciado al cargo del Lugar de la Memoria porque su trabajo, según el criterio del ministro de la cartera de Cultura podría mellar ‘la crucial credibilidad y legitimidad del LUM ante la ciudadanía’”

“¿Por qué podría haberse mellado la credibilidad y legitimidad del LUM? Un grupo de ciudadanos artistas expuso en lenguaje plástico una visión de los hechos acontecidos durante los años que se desarrolló la dictadura de Alberto Fujimori, hoy encarcelado por asesino y ladrón”.

“Alguien pierde credibilidad cuando son descubiertas sus mentiras. Algo deja de ser legítimo cuando podemos probar que es falso lo que nos muestra, cuando postula una mentira como si fuera un hecho, cuando hace apología de aquello que no tiene sustento ético ni legal”, dijo, y preguntó: “¿Eso hacen los artistas que hoy exponen su trabajo en el Lugar de la Memoria?”.

“La muestra no ha sido cerrada, de modo que la censura no se ha producido, pero el responsable de la institución que la exhibe ha sido castigado: y ese castigo es una ofensa a todos los peruanos”.

“El castigo a Nugent nos pone en evidencia que la versión oficial de nuestra Historia está siendo vigilada y moldeada por la representación política de un delincuente que extorsiona al Ejecutivo desde prisión, con el propósito de borrar de la memoria colectiva el cúmulo de crímenes y ofensas que significó su mandato. Lo que queda claro es que existe sobre el ministerio la presión para que los funcionarios sospechen que un ciudadano que recuerda los crímenes de Fujimori posiblemente es un senderista”.

“La censura desde el Estado no afina la discusión, tampoco promueve el diálogo, ni propicia el consenso. El despido de Nugent –renunció, pero el ministro le pidió su renuncia- solo contribuye al beneficio de quienes saben que para tomar el poder nuevamente deben lograr que la mayoría de los peruanos crea que el delincuente es un héroe y que toda mención a sus delitos es una ofensa”.

Del Solar ha salido reprobado
“Felicitaciones a Nugent por su firmeza. No se puede aceptar la pretensión del gobierno de reescribir la historia para no molestar a los fujimoristas. Me preguntaba qué hacía un hombre de cultura como Petrozzi con los fujimoristas y acaba de contestármelo. Y en esta semana, que ha sido un test democrático para el gobierno, Salvador del Solar ha salido reprobado”, escribió Nelson Manrique.

Que aprendan de Nugent
“Leo las increíbles explicaciones de funcionarios y del ministro de Cultura sobre el rol que el LUM debe tener, y creo que tienen mucho que aprender de la gestión impecable que venía haciendo Nugent, persona a la que han retirado para contentar a un grupo político que no reconoce los crímenes de su líder.

Guillermo Nugent dijo: “Este no es un espacio de memoria para que la gente diga quién tiene la razón y quién no la tiene, sino que desde las distintas perspectivas veamos que este fue un periodo doloroso y terrible en nuestra historia republicana reciente, y que el mantener viva esta memoria nos va a proteger y va a ser más difícil que periodos así se repitan”.

Un comunicado ambiguo y confuso

Domingo, 20 Agosto 2017

En relación a la exposición “Resistencia Visual 1992”, presentada en el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social – LUM, el Ministerio de Cultura comunica lo siguiente:

1. La mencionada exposición se encuentra abierta al público. En ningún momento ha sido retirada ni amenazada con serlo y permanecerá en exhibición, como corresponde, de acuerdo a su programación. No ha habido ni es política del Ministerio ningún tipo de censura ni ha existido presión política de ninguna clase.

2. El LUM es y debe seguir siendo un espacio para el indispensable ejercicio de la memoria, ajeno a sesgos de cualquier índole, de acuerdo con el espíritu de objetividad del Informe Final de la CVR y de su propia muestra permanente.

3. La renuncia del señor Guillermo Nugent a su cargo de confianza obedece al entendimiento, en un clima de diálogo y consenso, de que podría haberse mellado la crucial credibilidad y legitimidad del LUM ante la ciudadanía.

Del Solar cree que se puede hacer memoria sin molestar a nadie

Amigas y amigos de Facebook. No suelo utilizar esta vía para comentar asuntos vinculados al ministerio, pero creo necesario hacerlo ahora para esclarecer la situación alrededor de la muestra recientemente presentada en el LUM, que ha dado lugar a comentarios en esta plataforma. Espero que comprendan que no podré responder a sus comentarios como quisiera, sabiendo que seguirán siendo muchas las opiniones que se expresen sobre este delicado asunto. Solo expondré las razones detrás de la decisión de la que soy responsable al encabezar un ministerio de tanta relevancia e integrar un equipo de trabajo del que me siento orgulloso y agradecido.

Desde la primera reunión que tuve con Guillermo Nugent, a poco de haber asumido el cargo, coincidimos en que era muy importante, especialmente en el ambiente de polarización política en el que vivimos, que el LUM se consolidara como un espacio en el que todos los peruanos pudieran acercarse al delicado tema de la memoria con la mirada abierta y, en la medida de lo posible, sin sentirse atacados, excluidos o inclinados a descartar la sola idea de visitar el lugar, de anticipar o suponer el predominio de una visión o posición política sobre otras.

Con esa idea en mente, estuvimos también de acuerdo en la posibilidad de que el ejercicio de memoria propuesto por el LUM se ampliara esporádicamente más allá de las décadas de los ochenta y noventa. Guillermo me comentó entonces su idea de cubrir la época del caucho, que, de hecho, se hizo luego realidad en una estremecedora muestra que recientemente estuvo expuesta en el LUM, antes de viajar a Iquitos, donde la presentamos juntos hace un par de semanas. Adicionalmente, compartí con él la idea de organizar conversatorios en el LUM sobre temas en los que es muy difícil ponerse de acuerdo, invitando a personas representativas de cada posición y claramente comprometidas con el diálogo y un intercambio abierto, argumentativo y sin insultos. La idea de fondo era la misma: reconocer la necesidad de acercarnos como ciudadanos y discutir alturadamente sobre la memoria, de la misma manera en que como sociedad podemos o debemos discutir temas tan relevantes como pueden serlo el aborto, la legalización de las drogas, los alimentos genéticamente modificados o el matrimonio igualitario. Si así ocurriera, se abriría un espacio aún mayor para construir un espacio de verdadera discusión republicana —llevando de paso más personas al LUM para que tengan la oportunidad de ver la muestra permanente. Guillermo compartía esa idea, o al menos me dio esa sensación.

Comento todo esto porque estas ideas fueron la base de la visión compartida que acordamos para la conducción del LUM, coincidiendo en la vital importancia de protegerlo de todo ataque que pretendiera desacreditarlo bajo el argumento de ser un lugar que da lugar a visiones parcializadas o sesgadas.

Al ver algunas fotos sobre la exposición alrededor del año 1992 que acaba de inaugurarse, llamé a Guillermo para poder ver la exposición completa con él y no guiarme por imágenes aisladas. Previa coordinación telefónica con él, llegué al LUM junto con Denise Ledgard, jefa del Gabinete de Asesores del ministerio y ex Directora del LUM. Guillermo nos recibió con el equipo del LUM responsable de la muestra. La vimos en conjunto y con tranquilidad. La impresión que me quedó y que compartí con los presentes, más allá de la calidad artística de lo expuesto, es que la muestra despedía una clara sensación general de sesgo que no se corresponde con la que habíamos acordado buscar para el LUM. No hubo oposición a esta impresión, sino más bien el reconocimiento, también por parte de Guillermo, de que efectivamente había elementos claramente inclinados hacia una dirección.

Ahora bien, lo anterior es absolutamente legítimo. Se trata de expresiones libres de ideas y posiciones políticas y artísticas. Pero el asunto en cuestión no ha sido ese en ningún momento, como en ningún momento ha habido la más mínima censura al trabajo artístico, que continúa y continuará expuesto conforme a lo programado. El propio Guillermo o los integrantes de su equipo podrán atestiguar que quedó explícitamente claro que no se movería una sola pieza de la exposición artística. El verdadero asunto es si el LUM es el lugar adecuado para una exposición como esa; si esa exposición iba en la dirección que habíamos acordado para la conducción del LUM desde el principio. Y la respuesta es que no, claramente no.

Abrir la posibilidad de que el LUM pueda ser acusado de ser una institución parcializada es, en mi opinión, el peor daño que puede hacérsele. Cualquier persona que haya visitado la muestra permanente puede dar fe del esmerado esfuerzo que se hace por informar al público acerca de todo, pero con el cuidado de buscar la máxima objetividad posible. Cualquier persona que haya leído el informe final de la CVR entenderá perfectamente a qué tipo de esfuerzo me refiero. La distancia que separa la muestra artística de estos parámetros es grande y es muy clara. Pero eso no es responsabilidad de los artistas cuyas obras se exponen. Es responsabilidad del encargado de conducir el LUM dentro del marco de una visión señalada y acordada mutuamente. Y fue en términos cordiales y en medio de un diálogo honesto y transparente, que Guillermo inició mencionando ser consciente de ocupar un cargo de confianza, y que comprendería si esta le era retirada, que le comuniqué que consideraba que me correspondía pedirle su renuncia. No por algo personal, por supuesto (lo considero uno de nuestros más lúcidos intelectuales y, de hecho, le comenté que me gustaría que pensáramos en opciones para seguir colaborando con el ministerio, quizás alrededor del Bicentenario), sino por un criterio institucional, por haber puesto en riesgo, por un grave descuido, el que quizá sea el mayor capital de un lugar llamado a ser nuestra ventana a la memoria camino a una sociedad más reconciliada y consciente: su legitimidad.

A quienes me conocen no tengo necesidad de darles mayores precisiones sobre quién soy, cómo pienso o cómo me comporto. Para los demás, solo quiero añadir que, aunque mis posiciones políticas respecto de varios temas son de público conocimiento, intento comportarme en el desempeño de un cargo público pensando más allá de mis opiniones personales, haciendo mi mejor esfuerzo por tomar decisiones que considero beneficiosas para nuestro país.

Y un último comentario, disculpándome por la extensión ya excesiva de este texto. Es improbable que alguno de nosotros tenga toda la razón. Démosle una oportunidad a pensar bien de las personas y de sus intenciones. No caigamos en el error de asumir siempre que las decisiones son producto del cálculo o de intereses ocultos. Somos muchos los que no somos así, con independencia de nuestras posibles discrepancias. Es difícil tomar decisiones en situaciones complejas. Mucho más en este ambiente tan crispado que tantas veces contribuimos en mantener. No acusemos ni juzguemos con tanta facilidad, mucho menos sin haber escuchado la otra versión o, en este caso, haber visitado la muestra. Sigamos discrepando, claro que sí, pero sin destruir los puentes de comunicación entre nosotros que, para este y para tantos otros temas, nuestro país necesita abiertos ahora más que nunca. Un respetuoso saludo a todos

 

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