El burdel de Pablo Macera

 
Fredy León  

09ENERO2020

 
Su frase «el Perú es un burdel» no estaba lejos de la realidad. Su aproximación al fujimontesinismo (dicen que más por razones económicas que por identificación política) en los tiempos más tenebrosos de este movimiento (año 2000) así lo confirma. El Perú sigue siendo un burdel donde todo tiene un precio y Pablo Macera pagó demasiado caro el precio de aspirar a tener una vida cómoda en un país que se distingue por maltratar y condenar a la indigencia a sus intelectuales.
 

PABLO MACERA, HA MUERTO
Luis Rodríguez

Pablo Macera ha muerto físicamente, pero su verdadera muerte ocurrió cuando se enrolo en las filas del fujimorismo.


Fue el historiador de la Generación del 50, un rebelde, innovador, impredecible e inteligente, con una visión geopolítica que le permitió abarcar temas que van desde la economía hasta el arte popular.

Pablo Macera, quien rescató personajes como Juan Santos Atahualpa y Túpac Amaru. nos deja su vasta y deslumbrante obra que servirá para que las nuevas generaciones entiendan mejor la compleja historia de nuestro país.

Entre sus principales obras destacan: Pintores populares andinos (1979); Las furias y las penas (1983); Los Precios del Perú colonial, siglos XVI-XIX (1992); Nueva Crónica del Perú. Siglo XX (2000); El Inca Colonial (2006), Túpac Amaru, San Isidro, Pentecostés (2007), El Poder Libre Asháninca (2009), entre otros.

Las crónicas sobre las últimas dos décadas, seguramente serán publicadas a posteriori, con un “mea culpa” –que duda cabe- por su intermitente paso, por el gobierno más corrupto de toda nuestra historia.

  Cuenta Rodrigo Núñez Carvallo en un texto dedicado a Pablo Macera (diciembre 2018) que una vez Hugo Neyra le dijo «tienes razón Pablo. Siempre destruyes con la mano derecha lo que haces con el hemisferio izquierdo.» Y parece que razón no le faltó a Hugo Neyra pues el historiador Pablo Macera, el extraordinario discípulo de Raúl Porras nuestro gran Canciller de la dignidad, destruyó al final de su existencia su valioso legado como político e intelectual.

Pablo Macera llegó a ser uno de los intelectuales más importantes del país, un analista, ensayista, educador y promotor del saber histórico que gracias a su inteligencia y pasión por las ideas nos acercó de un modo innovador a la historia, «Lo que necesitamos es comprender los procesos históricos. La historia no es un arte de la Memoria sino una disciplina de la inteligencia y de la evaluación ética.» Macera nos llevó a aprender «la historia para hacer historia: una historia mejor que aquella otra que escribimos o leemos.»

Pablo Macera era polémico, controversial y sus ideas eran parte vital del debate político; podías compartir o discrepar con él, pero lo que no podías era ignorar su voz. Su mirada profunda de nuestra historia no dejaba espacio para el claro oscuro, Macera era tajante en muchas cosas como su opinión sobre Garcilaso de la Vega: «La noción de mestizaje que utiliza y maneja Garcilaso es tendenciosa pues él quería ser español (…) El seudo-español y seudo-indio Garcilaso escribe a partir de la frustración del conquistado, y desde su condición de bastardía ¿Esa es la peruanidad que se nos ofrece? Una nacionalidad a medias, que aunque no niega sus orígenes, busca asimilarse a otra.»

Pablo era «todo un personaje que opinaba y buscaba crear opinión y polémica sobre los acontecimientos cotidianos del Perú actual.» Sus estudios sobre los modos de producción y su análisis sobre el rol subsidiario de la burguesía peruana creo que fueron claves para entender el país y «esclarecer el carácter de la burguesía criolla y la articulación de modos de producción a lo largo del desarrollo histórico peruano» (Ricardo León García, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez)

Creo que esa sabiduría sobre el pasado era lo que alimentaba su pesimismo sobre el futuro del Perú al que definía como un «país anárquico y donde nada está hecho.»

Su frase «el Perú es un burdel» no estaba lejos de la realidad. Su aproximación al fujimontesinismo (dicen que más por razones económicas que por identificación política) en los tiempos más tenebrosos de este movimiento (año 2000) así lo confirma.

El Perú sigue siendo un burdel donde todo tiene un precio y Pablo Macera pagó demasiado caro el precio de aspirar a tener una vida cómoda en un país que se distingue por maltratar y condenar a la indigencia a sus intelectuales.

 
Un raro caso de despotismo ilustrado: Pablo Macera y su paso por el fujimorismo
 
 

 

Jornal de Arequipa no se hace responsable de las opiniones emitidas en esta sección

 

www.jornaldearequipa.com