El fascismo siempre trata de reemplazar el conflicto de clases por el de raza o nación

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GEMA DELGADO | mundo obrero

 

 

 

Las fuerzas de ultraderecha son capaces de movilizar a la mayoría en favor de la minoría, y utilizan la división y el enfrentamiento, a través del espíritu de la raza y de la crisis de inmigrantes.


La Universidad de Verano del Partido de la Izquierda Europea (PIE), que este año se celebró en Budapest del 19 al 22 de julio reuniendo a más de 200 participantes de 20 países, abordó en uno de sus plenarios la vulneración de los derechos humanos en el país anfitrión, Hungría, que había llevado a la Unión Europea a abrir una investigación sobre la carencia de derechos y democracia en Hungría. Y también del doble rasero con el que la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, trata la ofensiva golpista para derrocar el régimen democrático de Venezuela mientras pacta y mira para otro lado en la represión y creciente autoritarismo ejercidos por Erdogan en Turquía y en diferente medida por Viktor Orbán en Hungría, según criticó la vicepresidenta del Partido de la Izquierda Europea, Maite Mola. En este sentido expresó su deseo de que el Partido de la Izquierda Europea haga una campaña general de Derechos Humanos en Europa y, en particular, de la situación de los derechos humanos en Hungría.

La reconstrucción del fascismo

El plenario de la tarde se centró en el ascenso de la derecha y el autoritarismo en el Centro y Este de Europa. Olesya Orlenki, de Friends of L´Humanité, habló de cómo se había producido ese ascenso en Rusia, apuntando a la conjunción de diferentes elementos, que comienzan por la desacreditación de la izquierda, con un consenso de la oposición para identificarla con las ideas antidemocráticas y los totalitarismos. A esto se suma la gran crisis económica e industrial; “el crecimiento del sentimiento religioso, que reemplaza la falta de ideología”; y el auge del nacionalismo y la utilización electoral que de éste hacen los partidos para captar votos.

El filósofo húngaro Gáspár Tamás Miklós, se centró en unas pocas ideas claves. “Hay varios tipos de fascismo pero todos tratan siempre de reemplazar el conflicto de clases por otra clase de dilemas, como la raza y la nación”. Hay que preguntarse contra quién va dirigido el fascismo, dijo, dando él mismo la respuesta: “contra los comunistas que son quienes representan los intereses de los trabajadores en todo el mundo”. También señaló cómo las fuerzas de ultraderecha son capaces de movilizar a la mayoría en favor de la minoría, y cómo utilizan la división y el enfrentamiento, a través del espíritu de la raza y de la crisis de inmigrantes. Y, entre otras cosas, ironizó sobre la locura de celebrar la victoria del neoliberalismo de Macron como una victoria contra la extrema derecha.

El filósofo húngaro concluyó con una receta optimista: recordando a Lenin y su periódico Iskra, sentenció: “de la chispa haremos la llama”. Para ello, aclaró, hay que juntar tres elementos: la fe en que la victoria es posible, el orgullo de nuestras ideas, y la conciencia de quiénes son nuestros enemigos, concluyó.

Dagmar Svendova, de Breclav, la fundación de la Republica Checa que trabaja en Transform, expuso un pormenorizado estudio de cómo y por quién está representada la extrema derecha en diferentes países del centro y este de Europa y cómo el declive de la democracia va acompañado de un discurso cada vez más intolerante. Acabó su exposición con una propuesta de reacción de la izquierda: identificar al enemigo y su forma de actuar, establecer una estrategia común y contrarrestar su influencia.

También hubo diferentes seminarios para debatir sobre la situación de la mujer en Europa Central y del Este, la defensa de los servicios públicos y la lucha por el derecho a la salud y educación universal, garantizada, pública y de calidad. Se presentó la campaña europea contra el tráfico de personas y se compartieron estrategias sobre cómo utilizar las redes sociales para romper la agenda de los grandes medios de comunicación y trazar la nuestra propia para difundir las alternativas del Partido de la Izquierda Europea (PIE) que son ignoradas y silenciadas en las grandes empresas de comunicación.

Detención violenta de Vajnai Attila, presidente del Partido de los Trabajadores de Hungría 2006

El pasado 10 de septiembre, el presidente del partido anfitrión de la Universidad de Verano, el Partido de los Trabajadores de Hungría 2006, y miembro del Secretariado y del Comité Federal de PIE, fue detenido violentamente en Budapest. Attila paseaba con su esposa por el barrio de lo que fue el guetto judío de la ciudad cuando vio un puesto en el que se vendían fotos de Hitler y junto a otros símbolos nazis. Informó a la persona que estaba a cargo del puesto de que eso era una actividad ilegal en el país y llamó a la policía para que actuara en consecuencia. Pero para su sorpresa la actuación de la policía fue detenerle a él, tirándole previamente al suelo para esposarle. Le acusaron de amenazar con escribir “Stop Nazismo” en una pared.

El gobierno cada vez más ultraderechista de Viktor Orbán se mueve en la impunidad en su política contra los refugiados, referéndum incluido para prohibir su acceso, y en el trato a la oposición, ya sea desde los partidos políticos, los medios de comunicación, la Universidad y hasta las ONGs. Pero se habla muy poco de él en Europa

 

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