¿Quién defiende el neoliberalismo "progresista"?

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Diario UNO | junio 27, 2017

 

 
 

Mensaje para izquierdistas en escenario peligroso
Por Carlos Bedoya |

El pleito entre el régimen de PPK y el fujimorismo debe ser mirado con mucho cuidado por las izquierdas políticas. No se trata del simple obstruccionismo de una fuerza legislativa mayoritaria que quiere sabotear al gobierno para luego ofrecer otra cosa al país en el 2021 o antes. Eso que lo coloca todo en una especie de clave democrática no es tan real.


Quienes conducen el Congreso y el gobierno son dos derechas que si bien podrían distinguirse como una mafiosa y vinculada al narcotráfico (fujimorismo y aliados), y la otra, lobista y vinculada a las transnacionales (PPK y compañía); defienden en general el mismo programa económico. Y en particular los intereses de los actuales dueños del Perú: Benavides, Rodríguez-Pastor, Rodríguez Banda, Romero, Brescia, Miró Quesada, Graña y Montero, etc. cuya preocupación central no está en el bienestar de la población, sino en mantener su poder.


Esta pelea tiene de fondo cómo dar gobernabilidad a estas élites económicas en medio del lío Lava Jato, con un control de daños fino para no poner en cuestión el país fundado por el golpe del 92. La crisis desatada por el fujimorismo ha puesto este asunto en el centro.


Sin embargo, una vez acabado este pleito, que sin duda terminará en un pacto por el sistema y la impunidad, vendrá un ajuste de cuentas a las izquierdas, porque son un enemigo mucho más peligroso que el fujimorismo. En realidad el fujimorismo no es enemigo de las élites, ni del resto de la derecha, sino un primo mafioso y facho de quienes también defienden el Estado subsidiario, los contratos ley y la propiedad privada de los recursos naturales. Las izquierdas en cambio, son esas fuerzas ajenas que quieren tirarse abajo ese modelo consagrado en los artículos 60, 62 y 66 de la Constitución de 1993.


El pleito entre PPK y el fujimorismo es un desorden y no una contradicción. Si bien PPK, sus amigos y defensores, repudian al montesinismo, admiran al mismo tiempo el legado de Alberto Fujimori. Tuvimos que votar por PPK con la nariz tapada para dilatar lo más posible el retorno del fujimorismo al gobierno. Pero hoy el contexto es otro. Se acerca un consenso entre ellos, el alanismo y todo lo conservador que hay en el Perú. Un consenso no solo sin progresismo, sino en contra de éste.


Quienes exigen a las izquierdas que tomen partido defendiendo al gobierno, en realidad las desprecian. ¡Izquierdistas, no se dejen envolver por el neoliberalismo “progresista”! Lo mismo respecto del fujimorismo, que puede seducir regalando caramelos envenenados. Mientras dure esta pelea, la izquierda puede ser un aliado transitorio para uno u otro bando. Un aliado al cual se ayuda con prudencia y oportunamente. Pero cuando todo termine, le pasarán la aplanadora.


Urge un encuentro de las izquierdas, no solo para cerrar heridas, sino para tomar acción frente a este peligroso escenario.

 

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