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La Bandera Roja

©

VÍCTOR F. VILLANUEVA

 

 

 

 

Repasando la historia de las rebeliones contra las tiranías ocurridas en el mundo, se puede hacer una generalización preliminar sobre ellas –las más sobresalientes- en el sentido de que en casi todas se alzó la bandera roja. Se tornó un símbolo de su lucha, un símbolo de sus reivindicaciones.


En la Roma esclavista, se consigna que los esclavos que se alzaban contra el sistema y sus amos enarbolaban la bandera roja, conmoviendo los cimientos de una sociedad esclavista, en oposición a los oprobiosos símbolos de las águilas imperiales.


En la Francia feudal fue empleada por las masas populares campesinas más pauperizadas en el alzamiento conocido como de la Jacquerie (1358), en que los campesinos siervos de la gleba se rebelaron contra los señores feudales, tomaron por asalto castillos feudales y los ajusticiaron.


Tan lo mismo sucedió en la Alemania de los Junkers, cuando los campesinos, llevando en alto la bandera roja, asaltaron los castillos feudales símbolos de la servidumbre feudal.


De nuevo en Francia. Durante la Revolución Francesa el ejército de Luis XVI la empleó como signo de peligro, como aviso de ataque contra los campesinos. Pero el pueblo la reivindicó como símbolo de su rebelión, con ella honraron a sus mártires, derrocando finalmente la odiosa servidumbre.


En Inglaterra (1831) la clase obrera enarboló la bandera roja durante la insurrección conocida como “rebelión de Merthyr” en Gales del Sur. Fueron 4 heroicos días al final de los cuales fueron masacrados 10 mil obreros, que cayeron con su bandera roja en alto.


Otra vez en Francia, en 1832 los obreros de París con la bandera roja en alto se insurreccionaron para derrocar al rey Louis Philippe, y la volvieron a izar en las barricadas.


En Italia, Guiseppi Garibaldi tomó el rojo de la bandera rebelde como color de su uniforme y símbolo para luchar por la independencia y unidad de Italia, siendo famoso el canto “Camissa Rossa Garibaldina”.


Para el año 1848, ya era la bandera de la clase obrera en sus luchas contra la explotación burguesa, porque existían dos clases sociales en pugna: la clase obrera con su bandera roja de rebelión y la clase burguesa. Ya entonces cobra el significado de sintetizar la misión histórica de la clase obrera: emanciparse y emancipar a toda la humanidad.


En 1871, durante la Comuna de París, la bandera roja flameó orgullosa sobre la ciudad luz porque los obreros tomaron el cielo por asalto. Es en este momento que la bandera roja se convierte definitivamente en el símbolo de la clase obrera en lucha, de la lucha histórico mundial del proletariado y de la esperanza de un mundo mejor para toda la humanidad, con un estado proletario. Sobre la Comuna de París, Lenin resumió: “los comuneros de París…lucharon por la emancipación de toda la humanidad trabajadora, de todos los humillados y ofendidos…”


Los obreros de casi todo el mundo izaron la bandera roja, tan lo mismo los soldados de los ejércitos y la marina de Francia y Alemania, durante las rebeliones de la I Guerra Mundial y luego de ella. En Estados Unidos, los miembros de Obreros Industriales del Mundo (IWW, por sus siglas en inglés) y otros movimientos proletarios enarbolaron la bandera roja.


La llevaron en alto hasta la muerte los obreros de Chicago con sus Mártires, con Parsons y los inmortales Fielden, Spies, Schawab, Engel, Fisher, Ling, Neebe, en la celebración del 1° de mayo de 1886, exigiendo la jornada de las 8 horas.


El fiscal Grinnel exigió a gritos “Señores del jurado: ¡declarad culpables a estos hombres, haced escarmiento con ellos, ahorcadles y salvaréis a nuestra instituciones, a nuestra sociedad!” .


Resuenan todavía los mensajes de Parsons, al pie del pelotón de fusilamiento, “Nos fusilan por nuestras ideas, os despreciamos y despreciamos vuestro sistema…”(el sistema burgués). Conmovedor y valiente fue el mensaje de August Spiess: “Honorable juez, mi defensa es su propia acusación, mis pretendidos crímenes son su historia. [...] Puede sentenciarme, pero al menos que se sepa que en el estado de Illinois ocho hombres fueron sentenciados por no perder la fe en el último triunfo de la libertad y la justicia”.


Años después se realizaría el ajusticiamiento de Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzzety. De igual forma se fraguó el juicio, y se linchó a los acusados por ser “comunistas” rojos.


Por supuesto que la prensa burguesa norteamericana, al igual que la gran prensa oligárquica peruana, azuzaba el linchamiento: ¡A la horca los brutos asesinos, rufianes rojos comunistas, monstruos sanguinarios, fabricantes de bombas, gentuza que no son otra cosa que el rezago de Europa que buscó nuestras costas para abusar de nuestra hospitalidad y desafiar a la autoridad de nuestra nación, y que en todos estos años no han hecho otra cosa que proclamar doctrinas sediciosas y peligrosas!


Fue en Rusia, donde el partido de la clase obrera y su líder, V.I. Lenin, sostuvieron una posición consecuentemente revolucionaria con respecto a la burguesía y su gobierno, que la clase obrera fue capaz de superar la severa crisis que causó la guerra, lanzar una insurrección armada y tomar el poder. Solo en Rusia tiraron al suelo las insignias representativas de la autocracia zarista, con su águila bicéfala e izaron la bandera roja de la clase obrera.


En nuestra patria, Mariátegui glorificó al Perú y su clase obrera tomando como símbolo la bandera roja. La bandera roja flameó en mil y un combates obreros, pues refleja la esencia de clase y la esperanza de construir un mundo mejor.


Pero también el Perú tuvo la deshonra de ser el país en que la bandera roja –con precisión la bandera de la Unión Soviética- fue usurpada por la banda asesina de sendero. Al mismo tiempo la gran prensa de la oligarquía peruana ha magnificado el uso ultrajante del símbolo de los trabajadores por parte de sendero. Se trata de identificarla con Abimael y sus delirantes criminales. No se toma en cuenta que ese grupo de lunáticos nada tiene de obreros, ni de marxistas. El propósito es claro, lavar el cerebro de los peruanos con el mensaje de que la bandera roja es símbolo de sendero, en consecuencia son terroristas todos los que la emplean. Como si se dijera que todos los católicos que llevan una cruz, son inquisidores quemadores de “herejes”, cómplices del cura Valverde o pedófilos fanáticos del sodalite Figari. Pero sendero no tuvo nada de obrero, menos de marxista y mucho, muy sospechoso, de cómplice de Fujimori y pandilla de asesinos y rateros. Cómplices de Abimael porque usaron el pretexto de sendero para saquear el erario nacional, por cientos de millones. Pero también el pretexto de sendero sirvió para reprimir a la clase obrera peruana, mientras hacían invisibles a la SUNAT a 300 de las más grandes empresas nacionales. No fue gratis. Por algo Fujimori y Montesinos le enviaron torta de cumpleaños a Abimael.


En Rusia, inmenso país donde los obreros tomaron el poder, todos los años y en todos los desfiles del 9 de mayo y del 7 de noviembre, el ejército y las autoridades exhiben orgullosos la bandera roja, con su hoz símbolo de los campesinos y su martillo, representativo de los obreros. Llevan en la escolta principal el símbolo de los trabajadores, la bandera del proletariado, la bandera roja. Se ponen de pie para verla desfilar majestuosa en la Plaza Roja, todos los miembros del gobierno, todas las legaciones diplomáticas y agregados militares de todo el mundo, entre ellos de Estados Unidos y del Perú.

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