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Un atentado perfecto

Cierre de Aceros Arequipa atenta contra el desarrollo de la región.

©

La redacción

 

 

 

 

La invalorable intervención del Congresista Justiniano Apaza ha determinado que la Dirección Regional de Trabajo falle, en primera instancia, a favor de los trabajadores de Corporación Aceros Arequipa que fueron despedidos sin razón alguna. Digno es de mencionar, también,  la participación activa del Dr. Hugo Rosas Villanueva quien puso las cosas en su sitio al cuestionar en el local de la FDTA la validez de las medidas de la empresa para cerrar la fábrica y despedir a un centenar de trabajadores.

 

Al ser cuestionados tanto los argumentos de la empresa como la blandenguería de los funcionarios de trabajo, estos últimos tomaron venganza no permitiéndole al Dr. Rosas participar en la reuniones conciliatorias, con el beneplácito de los abogados de ambas partes.


La impavidez de la sociedad, de políticos y sindicalistas representados por la nunca bien ponderada Federación de Trabajadores ha hecho posible el cierre de la principal industria del acero peruana, la más representativa, pues lleva el emblemático nombre de la Ciudad como razón social. Y no ha pasado nada.
 

Sólo algunos sindicatos, entre ellos Cerro Verde, Kola Real, Mitchell y La Ibérica, entre los pocos, han acompañado, protestando por las calles solidariamente al centenar de trabajadores despedidos "perfectamente" por la poderosa empresa.

 

La Corporación Aceros Arequipa ha apostado al cansancio y al hambre. En algunos casos lo han conseguido contando con la complicidad conciente o inconciente de varios factores y personajes que van desde asesores legales, funcionarios y dirigentes que se han prestado al juego de la Corporación. Y con ellos alguna prensa que solo ha publicado el punto de vista de la empresa olvidando por completo a los trabajadores.

 

El cierre de Aceros Arequipa constituye un atentado al desarrollo de nuestra región, más aún cuando se trata de una empresa industrial,  La gravedad se expresa no solo en la pérdida de puestos de trabajo directos e indirectos sino en la destrucción de la base productiva regional, dejando Arequipa de ser una zona industrial, afirmándola como región primario exportadora y de servicios


La empresa argumenta la arbitraria medida al dumping chino, que importan a precio subvaluado y en competencia desleal. Si ello fuera cierto la empresa, que tiene una presencia cuasi monopólica en el mercado nacional, no hubiese reportado ganancias durante los últimos años. Lo que indica que tiene la finalidad de concentrar todo en la región Ica o en mantener sus márgenes de ganancia a partir de un cierre ficticio para despedir trabajadores y tercerizar la relación laboral.


Todos estamos de acuerdo que debemos de proteger la industria nacional, más aún cuando esta se ubica en las regiones, cumpliendo las reglas pactadas en tratados internacionales para combatir el dumping y la competencia desleal. Y, la empresa ser consecuentes con su obligación de innovar permanentemente y competir. No debe esperar medidas mercantilistas ni recurrir al despido de los trabajadores con tal de mantener márgenes de ganancia.


A todas luces esta medida de cierre de la fábrica es arbitraria y dolosa. El Gobierno Regional que debía ser el más interesado en promover la industria guarda sepulcral silencio ante el grave problema prefiriendo el baile y la fiesta.

 

Deberíamos de recordar que el rol del Estado es el de proteger a la parte más débil de la relación laboral, de implementar políticas de desarrollo y de garantizar la paz social.

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Jornal

 
 

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