El sur del Perú si tiene memoria

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LA REPÚBLICA

 

 

 
 

No solo es el Cusco, lo mismo pasa en Arequipa, y es de suponer que, también, en Apurimac, Moquegua, Tacna y Puno. Ayacucho no está considerado en el Gran Sur, pero se puede comprender su votación por las heridas que dejaron tanto Sendero como sus represores y lo de Madre de Dios por el pacto de La Pelona con los mineros informales. El triunfo de PPK en la primera vuelta -en la Región Arequipa- se debió más a la incapacidad de la inepta dirigencia regional -oficial- del Frente Amplio, compuesta por Sembrar, el Partido Socialista y Oscar Sánchez, que al trabajo (que no lo hubo) del partido de Kuczinski.

 

 
 

 

 

Titulo original: "Con memoria, desde el sur"
© Sigrid Bazán


Cada cinco años, al atravesar un proceso electoral, varios peruanos recordamos que el Perú no es el lugar donde vives. Tuve la suerte de poder vivir estas elecciones desde el sur, en el Cusco. Aquí no hay grandes celebraciones en las calles. No hay locales de campaña abarrotados. Casi el 70% de cusqueños votó por PPK, pero parecen no celebrar la distancia que lo viene colocando como virtual Presidente.

En el sur se votó, como en muchas otras regiones, con memoria, en contra del fujimorismo. La victoria de muchos estará en la derrota de Keiko Fujimori.

PPK ha sido uno de los candidatos con campaña más floja, desde la primera vuelta. Desde su renuncia a la nacionalidad estadounidense, el año pasado, el mal asesoramiento en marketing político, hasta su escasa preparación para ambos debates (el último mejor que el primero).

Además, Peruanos Por el Kambio, un nombre no muy creativo, no es más que una inscripción electoral. No encaja ni en las definiciones más laxas de lo que es un partido político.

Si Kuczynski gana la presidencia, definitivamente va a deberle mucho a varios factores: Al periodismo de investigación, que sacó a la luz las nuevas denuncias (aunque recordar las antiguas no estuvo de más) que pesan sobre el fujimorismo, al antifujimorismo y al apoyo de varias organizaciones que, sin esperar nada, se tragaron el orgullo y apoyaron –con personeros incluso– su candidatura.

Sin esperar nada porque, sin duda, el rol de la izquierda ahora no puede ser el oficialista. No solo porque su más representativa líder, Verónika Mendoza, lo haya dicho. La izquierda será oposición porque este es el único camino para consolidarse como propuesta viable el 2021 y porque la correlación del siguiente Congreso, seguramente, lo ameritará.

Mientras la ONPE termina su trabajo, esperamos con calma a que gane la democracia.

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