América Latina en días desicivos
 

Gustavo Espinoza Montesinos

 OCTUBRE2019

 

Los dos últimos domingos de octubre, serán decisivos para nuestro continente. Elecciones en Bolivia, Argentina y Uruguay constituirán una manera de tomar el pulso a nuestros pueblos, y detectar el estado de ánimo de millones de personas que decidirán su futuro inmediato recurriendo a las ánforas. Será esa, una manera de registrar la voluntad del electorado en países que han tenido distinta suerte en la última década.

Bolivia -recordemos- vivió un mundo convulso desde los años cincuenta del siglo pasado. La Revolución inconclusa del MNR que, liderada por Paz Estensoro, entregó la tierra a los campesinos y dio pasos para la recuperación de la minería, no alcanzó a cerrar su ciclo. Y fueron vanos los esfuerzos de gobiernos sucesivos del propio Paz y algunos de sus seguidores por derribar el blindaje construido por la “rosca” boliviana fuertemente enlazada con el capital financiero de los Estados Unidos

Aunque breve, a inicios de los 70, se puede destacar la gestión de Juan José Torres, un militar que buscó seguir la huella de Velasco Alvarado en el país altiplánico, y que debió pagar con su vida el caro intento. Luego, hubo brutales dictadoras, como las de Ovando, García Meza y Banzer y ocasionales gobiernos de distinto signo que tentaron quebrar resistencias y marchar por un derrotero propio. En años más recientes, el gobierno de Sánchez de Lozada -“el Goñi- puso la pera en dulce cuando decidió imponer las ”recetas” del FMI y generó una crisis sin fondo. En el rostro de Bolivia, estaba marcado el mensaje del Che.

Años después, del vientre, salió Evo Morales, un campesino cocalero que se convirtió en el artífice de la Bolivia de hoy. Con la bandera del MAS, recuperó la patria. Hoy, ni los expertos de Washington pueden negar las tasas de crecimiento, la reducción de la pobreza, ni el nivel de las reservas que exhine la patria de Tupac Katari. Envidia de la región.

En Argentina las cosas tuvieron un trayecto distinto. La polarización entre el Peronismo y los militares reaccionarios tuvo un desenlace horrendo cuando el régimen genocida y ladrón de Jorge Rafael Videla quedó al descubierto ante los ojos del mundo. Criminales y torturados terminaron tras las rejas, pero el país no salió de la crisis. Los regímenes sucesivos, desde Alfonsín hasta Duhalde y De la Rúa, pasando por Carlos Saúl Menen; fueron incapaces de escapar a los dictados del Imperio. Los “paquetazos” trajeron al país al suelo y generaron un descontento pocas veces visto en nuestro continente. Cuando la Patria del Libertador estuvo a punto de ser considerado en “Estado fallido”, un hálito de optimismo sopló de nuevo. Fueron los Kichner los que salvaron la catástrofe con una mezcla de peronismo y sensibilidad social. Para acabar con todo, asomó sorpresivamente el “ajuste” Neo Liberal en todos sus matices.

Cuando Macri llegó al gobierno, el Fondo Monetario cantó victoria. Habló del nacimiento de una “nueva derecha”, y de un modelo inédito, superado, creador, abierto. Pero eso, sólo fue para sorprender incautos. La nueva gestión vino con las viejas recetas y una vez más, el país fue lanzado al vacío.

En estos años, bien puede decirse que Argentina estuvo en la antesala del infierno. Pero en nuestro tiempos la desdicha de los pueblo ya no puede ser extensa. Hoy la tierra de Belgrano está de regreso. En los comicios que vienen el Fondo Monetario conocerá, otra vez, el rostro de la derrota.

El Uruguay casi siempre tuvo una viva más estable. El Golpe Fascista de 1973 de alguna manera marcó un Parte de Aguas. Antes del Golpe gobernó, sin pausa, la derecha al estilo de los rurales y los estancieros. Después, se abrió paso el Frente Amplio que lleva ya 12 años en la administración del Estado.

Tres gobiernos consecutivos esperan una confirmación en los comicios que se avecinan. Tabaré Vásquez, en dos periodos y Mujica en uno se encargaron de romper el mito de una izquierda “ineficiente”. Y construyeron gobiernos honrados y capaces de enfrentar las demandas de sus pueblos.

Ahora, las elecciones en estos tres países, colocan el escenario continental a trasluz. El Imperio, derrotado en otros escenarios, no puede ya controlar lo que con tanto gusto llama su “patio trasero” Aquí está planteada una lucha que no cesa ni da tregua. Lo ocurrido en Ecuador en días pasados es elocuente. Ni con las balas, el FMI y el capital financiero, pueden doblegar la resistencia de las multitudes.

Los pueblos de nuestro continente –lo decía Mariátegui- hoy se mueven en la misma dirección y están crecientemente unidos y hermanados por la historia. La generación libertadora, sintió intensamente el reto de la unidad, y con él, abrió paso seguro para la definitiva emancipación.

 

 

 

Jornal de Arequipa no se hace responsable de las opiniones emitidas en esta sección

 

www.jornaldearequipa.com