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Gregorio Santos

La construcción del sujeto social y el enemigo

©

Elías Rojas Paredes

 

 

 

 

 

 

 

 

Vivimos momentos peligrosos. Se construye a ritmo acelerado un nuevo consenso de fuerzas que tiene como eje: el liberalismo. Como en política no hay casualidades, todo parece indicar los ingenieros sociales de USAID han estado muy activos en ir abonando el proyecto a partir del sólido entusiasmo de la esperanza. Por fin un Estadista, uno que se atreve a pensar el Perú, que propone la visión de largo plazo y convoca a las mayorías de la patria. La coincidencia es tanta que todos confluyen en el nuevo Mesías, los orígenes radicales de algunos de épocas pasadas y presentes han terminado, ahora solo queda un camino, una verdad, una alternativa.

 

No es que Thatcher haya resucitado en estas fértiles tierras, lo que pasa es que por fin hay una base social liberal, elites liberales y sobre todo un líder liberal. Las agendas Gays, de Genero, animalistas, ecológicas, republicanas, de estado y mercado empatan en perfecta concordancia. Los antes enfrentados se descubren hablando bien del enviado del Mercado, cada vez más proactivos (sinérgicos para utilizar su jerga preferida) en colaborar y contribuir y, hasta marchan juntos por la agenda social. Por fin la agenda de las ONGs coincide con la agenda de los empresarios, ha llegado el momento de la revolución social.


En todo ese bien sazonado menjunje que celebra la unanimidad, que tiene arrinconado al fujimorismo en su derrota y trabaja aceleradamente para someter a todos a la nueva revelación, aparece el aguafiestas: Gregorio Santos.


Las declaraciones hechas a un diario nacional nos dicen desde el campo popular que también hay otro proyecto. La virtud de Goyo es haber levantado el proyecto político de los sectores populares, que se niega pasar por las ruedas de molino del nuevo consenso liberal y que establece su propia agenda política. En síntesis se ha colocado como cabeza de la oposición.


Esta irrupción pone sobre la mesa varios temas, sin embargo el asunto no está en enumerarlos sino en la lectura política del periodo. Por primera vez en 25 años se ha construido liderazgos políticos, pero que no van acompañados de la construcción de un sujeto político que represente el momento de transición que vivimos. Sujeto que se encuentra allí, en la realidad, el asunto es que la derrota ideológica ha llevado a que se fortifique la dominación con la utilización de todo el instrumental teórico del neoliberalismo, impidiendo la construcción del sujeto y su protagonismo político.


Entonces, vivimos momentos políticos de definiciones. Lo que hagamos hoy tendrá correlato directo en las próximas coyunturas de luchas de clases. Por el lado de los liberales –no confundir que son opuestos al neoliberalismo- reordenaran las filas y pondrán a los neoliberales a trabajar el proyecto político que funde la nación, que construya la identidad de los peruano a partir de las sólidas bases del mercado, que se avance en las reformas que consoliden en el ser social la competencia, la competitividad, la meritocracia, el egoísmo como forma de preocupación por los otros, que la calidad es la herramienta para ganar dinero y la responsabilidad del bienestar es exclusivamente de uno solo. Afirmar lo individual como el único factor social de relaciones entre las personas.

 

En suma esta es la oportunidad histórica que tanto han buscado. Ser liberales y no neoliberales no es un asunto táctico, es la afirmación de que en un suelo sembrado por el neoliberalismo se construya, desde esa base con pleno reconocimiento de sus logros, el Perú que tanto han soñado. En suma cuando hablan de instituciones se habla de naturalizar sus conquistas, la revolución que ha cambiado la faz de nuestra patria.


Entonces ser liberales es aceptar la realidad de lo construido pero también la realidad que al frente hay otras vertientes liberales, que deben reencontrase, reconocerse e integrarse. Lo que significa que ya no hay necesidad de seguir llamándose neoliberales, por el contrario deviene en un obstáculo para poder integrar a la vertiente “social” del liberalismo.


Si se lee o escucha a los investigadores de las ONGs, a los políticos de ONGs, y a los voceros empresariales su unanimidad es de infarto. ¡Cuánta coincidencia!


El accionar político de los liberales se concentrara en la consolidación de las reformas. Que devienen en el principal mecanismo por el cual toda reforma social naturaliza la victoria de la clase dominante.


Es por eso que analizar el periodo es importante. La clase dominante asume que no le basto con el momento revolucionario de los años 90, requiere de un segundo momento. El primero no tuvo oposición para ejecutar el cambio societal, modificar la correlación de fuerzas y establecer un nuevo ordenamiento legal. El escenario del presente se parece, pero que carece del contenido revolucionario que aprovecho el neoliberalismo. Las pugnas en el plano de lo político abren cada vez un mayor espacio para la lucha política, erosionan su hegemonía y pone la política fuera del parlamento. Es el mejor momento de la clase dominante sin embargo es también en momento donde nace la otra alternativa, más por enfrentamientos entre ellos.


Es un escenario que requiere un liderazgo fuerte, solido, propositivo y sin concesiones. Lo que se plantee desde la izquierda no puede parecerse ni ser la parte complementaria del liberalismo. Tampoco puede moverse dentro de los discursos tacticistas de parecer pero no ser ni reducirse a la estrategia marketera.


Como señala Gregorio Santos necesitamos que la izquierda de batallas de izquierda, solo desde allí se construirá el sujeto social, que se hará, hay que decirlo, en una intensa lucha de clases, con fuerte ofensiva de los empresarios contra los trabajadores y del capital en contra del trabajador autónomo, informal, para extraer una mayor cuota de plusvalía y renta. Y lo que se requiere en ese escenario no es la pose marketera del género, etc. Sino la firme participación de lo político de izquierda en la construcción del sujeto social.


Por ahora, sin proponérselo Gregorio Santos es la única oposición.


1/agos/2016

 

 
 

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