¡Desvergüenza!

Estado de emergencia minero

©

 Elías Rojas Paredes

 

 

 

 

Cuando se trata de demostrar dónde se concentra el poder no hay norma, ley, constitución e institución que valga.  El poder se ejerce y se impone, el resto es solo ficción. En los últimos días el poder minero haciendo gala de impunidad ha declarado la ciudad de Arequipa en estado de emergencia minero. 

Como si fuera una gran hazaña democrática el general de la policía, el muy servicial Iglesias, declara que pondrá a disposición del poder ocho mil policías para proteger a los dueños del Perú, no vaya a ser que los indios y sus huaraqueros se les ocurra hacerse presente en los novísimos salones de la cuchipanda minera.  Para no quedarse atrás el payaso del alcalde anuncia la contratación de 400 serenos para ponerlos a disposición de Roque. Del desprotegido Roque, porque considera que no son suficientes los servicios de las empresas de seguridad de los marinos, de la policía, que todo ello requiere el toque de maquillaje que darán sus aguerridos serenos.

La universidad nacional es tomada por las empresas mineras, en sus locales solo deambulan los hombres de seguridad de los empresarios.  El Gobernador anuncia que no prestara garantías para las movilizaciones, como una forma perversa de prohibir las marchas, la municipalidad  nos informa que las calles y avenidas alrededor de la sede de la convención minera serán cerradas para el uso exclusivo de los propietarios del billete. 

Y todo ello lo hacen en nombre de la modernidad, del servicio al visitante y como no: agradar a los inversionistas. De las autoridades locales no se puede esperar mucho, la huachafería de codearse con los dueños del Perú la muestra como unos arrastrados que esperan algunas dadivas.  Son como el pongo, cuando el gamonal de dice: corre como perro, y ellos solícitos, no solo corren como perros, además se dedican a lamer sus botas y sobre todo a ladrar al pueblo, que consideran los enemigos de sus amos. 

Por ello se dedican a justificar el estado de emergencia minero. Saben perfectamente que como todo estado de emergencia los derechos fundamentales son suspendidos.  El derecho a la educación ha sido suspendido con nocturnidad, miles de estudiantes han sido lanzados a la calle, sin más justificativo que protegerlos reguardando su integridad física.  El derecho al libre tránsito suspendido.  Los alrededores de la convención minera es territorio minero, la fuerza de ocupación solo permitirá aquellos que tengan el olor al cobre.  El derecho a la reunión libre y pacifica suspendido.  No ven que los inversionistas son nerviosos y si ven a los hombres y mujeres de nuestra patria movilizarse, se van a asustar y se van a ir con sus inversiones a otros lares.

Encima de todo esto, los pobrecitos mineros para garantizar sus negocios, la cuchipanda minera y la relajación carnal lo hacen con el dinero del pueblo.  Tienen tanta plata que recurren a las instalaciones de la universidad pública para reducir sus costos y por esa vía ser subsidiados.  Negocio redondo, es tan redondo que los hombres de confianza de Guillen Benavides trabajan directamente en el operativo de transferencia de recursos públicos a los pobres empresarios mineros.  ¿Cuánto ganaran ellos por tamaña proeza?

Cuanto nos cuesta a los arequipeños 8 mil policías al servicio de los hombres más ricos de nuestra patria.  A ello agregar los 400 serenos. Esto es una burrada de dinero. Dinero que sale de los bolsillos de los trabajadores de los maestros, del agricultor, del comerciante. Dinero que sirve para la seguridad de todos, del pueblo.  Pero el pueblo que se joda primero son los patrones.

Pero esto no queda allí.  Cuanto representa la suspensión de labores académicas en la universidad.  Más de dos mil trabajadores que no trabajaran, más de dos mil docentes que no trabajaran.  Cuantos millones de soles representa este gasto inútil para satisfacer la tranquilidad de quienes ordenan contaminar y asesinar al pueblo.  Cuánto cuesta que más de 20 mil estudiantes no estudien.  Los padres de familia gastaran sin que se cumpla el objetivo de que sus hijos estudien. ¿Quien resarce ese daño económico? Cuanto millones de soles representa este acto criminal de suspender el derecho a la educación y encima de ello incrementar el gasto familiar.

Se han preguntado los arequipeños cuanto nos va a costar esta convención de los poderosos mineros. Ahora cuando se incremente las horas de traslado a nuestros centros de trabajo y a nuestros hogares, pasando de la media hora a hora u hora y media, por los congestionamientos que se ocasionaran por el cierre de la Av. Venezuela y la Av. Independencia y otras calles.  Cuando el costo de transporte se incrementara fundamentalmente por la pérdida de tiempo en movilizarse.  Horas-hombre perdidas, miles de horas-hombre perdidas.  Significando menores ingresos para los hogares de los arequipeños.  Y todo ello para que los empresarios mineros puedan movilizarse con rapidez, comodidad y con su sequito de seguridad.

En cima de ello que suspenden los derechos fundamentales, que se llevan nuestro dinero para sus cuchipandas, también son segregacionistas, racistas.  En nuestra tierra, la tierra de Melgar, de la rebelión y la democracia, nos convierten en ciudadanos de segunda categoría.  En nuestra tierra nos insultan. Y para el colmo, convierten la ciudad en un enorme prostíbulo.

Comparando los beneficios, que dicen que trae la convención, con todo lo que transferimos y perdemos los arequipeños, si hacemos las sumas y las restas, con toda seguridad que los beneficios son insignificantes y la perdida en nuestros bolsillos es mayor. Que ni los empleos temporales, el supuesto dinamismo económico que produce el consumo de los convencionistas son reales.  Estos vienen con paquetes contratados por empresas limeñas, en cristiano, la plata se queda en Lima y algunas migajas se llegan a los empresarios locales.

Entonces, la convención minera es un acto de abuso, prepotencia y dictadura.  El poder concentrado demuestra que hace lo que le da la gana.  Declarar Arequipa en un estado de emergencia minero es un acto dictatorial de los poderes de facto mineros, al cual el poder constituido del gobierno nacional, regional y local se someten como verdaderos sirvientes. De este modo la lucha pasa por defender los derechos fundamentales, hacer que su vigencia sea irrestricta.  Por ello respaldamos las protestas de los jóvenes universitarios, las convocatorias a la movilización de las cumbres del pueblo, de la respuesta democrática, patriótica y soberana del pueblo del Valle de Tambo con movilización y lucha firme y pacífica.  Exigimos que los dineros públicos no sean transferidos a los ricos y poderosos, que el daño que ocasiona la convención sea resarcido pecuniariamente.

La democracia está en el pueblo, la dictadura en los empresarios mineros.   Hoy debemos de movilizarnos, llamar a las radios, reclamar, denunciar y ejercer el derecho legitimo a la protesta. Hoy más que nunca somos ¡Arequipa dignidad!

 

 

www.jornaldearequipa.com