Víctor Emilio Rosas Villanueva

 

 

Acerca de un aterrizaje electoral "forzoso y necesario"

 

 

 

 

PRIMERA PARTE

Bien por Milciades Ruiz, que tiene la virtud de suscitar un debate necesario de cuya amplitud no se tiene conciencia hasta que he leído la última frase de su artículo. Su Aterrizaje Electoral es más, muchísimo más que un porrazo electoral en la escena peruana.

No estoy de acuerdo con varios de sus planteamientos –Milciades ni sospecha que existo y no tiene por qué atenerse a mi complacencia- y soy sincero al plantear abiertamente mis apreciaciones. Algunas, muy sintéticas pues se merecen una amplitud y detalle extensos.

Para abordar el comentario hay que empezar recalcando que debe hacerse el esfuerzo de ubicarse en un punto de vista objetivo, mejor aún en la perspectiva histórica del gran tiempo transcurrido de ciertos hechos históricos, y abandonar el acartonamiento de clisés que no por muy repetidos se convierten en verdades.

Entrando al tema, dice Milciades que la falta de unidad de la izquierda “…tiene su origen en la conducción degenerativa de la experiencia socialista en la Unión Soviética. Su política de coexistencia pacífica abandonando la estrategia de expansión de la revolución socialista abrió la gran discrepancia con China maoísta y otros países del bloque que cuestionaron severamente el cambio estratégico”.

Las discrepancias ideológicas no se dieron entre la Unión Soviética de un lado y “China maoísta y otros países del bloque”. Fue al revés, la URSS y la casi totalidad de países socialistas y partidos comunistas (81) frente a la dirección maoísta del PC chino solitariamente acompañada por el Partido del Trabajo de Albania.

La política de Coexistencia Pacífica (combatida antes por el trotzkismo) fue solamente uno de los puntos y no el cardinal de las discrepancias ideológicas. Hubieron muchas tesis en discusión: a) la caracterización de la época, b) el rol dirigente de la clase obrera en la revolución, c) las vías de la revolución, d) las tesis de la sustitución de la calidad por la cantidad, e) el papel del individuo en la historia y el culto a la personalidad, f) los saltos cualitativos, g) el carácter de los movimientos de liberación nacional, h) las condiciones objetivas y subjetivas de la revolución, i) la guerra y la paz, etc.

Tampoco hubo un abandono de la “estrategia de expansión de la revolución socialista”.

El Movimiento Comunista Internacional (MCI) incluido el PC chino, antes y después de su disidencia, nunca propugnó tal “estrategia”. Esa fue una tesis trotzquista sin arraigo en ningún partido comunista. Decían los trotzquistas “la revolución tiene que ser mundial, permanente o no es revolución”. Debería documentarse Milciades y saber que el único Partido Comunista de América Latina que se escindió fue el peruano. En toda América Latina fueron destrozadas y barridas las tesis maoístas, tanto así que el partido subsidiario del PC chino en el Perú terminó por aplaudir la restauración capitalista en China y embellecer el capital (vía Rolando Breña Secretario General).

Finalmente Milciades aterriza con la tesis de que “El triunfo de la revolución cubana dio mayores argumentos para los críticos de la política de la URSS” No Milciades, en discurso del Primero de Enero de 1970 Fidel Castro, a nombre del Comité Central del PC cubano, se pronunció abiertamente por las tesis del Movimiento Comunista Internacional. Otra cosa es que el PC cubano adoptara en 1966 algunas tesis foquistas de Regis Debray que fueron honesta y consecuentemente defendidas y sometidas a la prueba empírica con el heroico sacrificio del Che, eso no significa que estuvieran alineados con Mao, por el contrario, a Cuba, la China de Milciades, la calificó como "el matón soviético" en el Mar Caribe.

Milciades "olvida" a propósito que fueron las armas soviéticas y no las chinas "de Mao" las que determinaron el triunfo de Vietnam sobre el imperialismo yanki, las que liberaron Angola y Mozambique del colonialismo portugués y las que consolidaron el socialismo en Cuba. Las armas soviéticas fueron las que liberaron Laos y derrotaron a Polpot -sanguinario engendro contranatura de la China de Mao con los yankis- en Camboya. La China de Mao y de Milciades, por el contrario, invadió Vietnam, apoyó a Polpot y saboteó, a través de Holden Roberto reconocido agente de la CIA, la liberación de Angola.

De otro lado, el artículo de Ruiz, elucubra juicios sobre el repliegue del movimiento obrero, de sus partidos y de la ideología marxista leninista, al margen de la teoría de las clases sociales. De igual forma en lo referente a los radicalismos, debería saber que la extracción social de clase burguesa o pequeñoburguesa es la fuente donde se generan los radicalismos, por ello mismo no entiende que estos seguirán existiendo mientras no se abandone la ideología burguesa y no se estudie -mediante el método dialéctico- la realidad o pretenda o se pretenda que el marxismo sea un dogma o se lo menosprecie como método e ideología de clase. En este sentido el autor postula –aunque sin especificarlo- que el ser social no condiciona la conciencia social sino al revés.

Pero, es sabido que Lenin ya combatió la teoría pequeñoburguesa (de clase) sobre los héroes y la multitud, Jorge Plejánov ya esclareció la relación entre el dirigente y las masas en su obra “El Papel del Individuo en la Historia”. Indudablemente existió un abandono del estudio de la realidad desde el punto de vista del marxismo-leninismo (como método e ideología) y se pretendió sustituirlo por propuestas de caudillos o iluminados al mismo estilo de los socialistas utópicos.

Es la extracción social pequeño burguesa la que origina radicalismos, que pueden conquistar momentáneos entusiasmos de las masas pero al final terminan evaporados y devorados por su propio subjetivismo. El Perú es un ejemplo de ello y muy aleccionador: VR, PCR, PR, SL, Mayoría, y otros, todos de extracción y composición social pequeño burguesa-burguesa o incluso campesinista, anclados al margen de la clase obrera, adoptaron posiciones recalcitrantes y radicales y también tuvieron muy temprana desilusión del socialismo obrero, y un viraje generalmente a la social democracia de derecha.

Hace bien el autor en plantear el debate sobre las causas de la desaparición del campo socialista y el repliegue general, incluso desbande con pánico, del movimiento obrero. Pero para explicar ello es necesario partir del análisis concreto de la situación concreta –valga la redundancia- de todos y cada uno de los países socialistas, empezando por la Unión Soviética, continuando con todo el bloque socialista, sin dejar “títere con cabeza”.

Para ello hay que despojarse de juicios a priori, arrojar al abismo los subjetivismos, incinerar los prejuicios. Hay que volver a estudiar los clásicos, profundizar el estudio de nuestra realidad premunidos del método dialéctico, a partir de lo ya aportado por los clásicos. Pero en este esfuerzo es necesario juzgar desapasionadamente y estudiar también el desarrollo del capitalismo, la presente etapa de crisis general de ese sistema, hay que tener en cuenta las lecciones de la historia.

En el caso de la URSS por ejemplo, una causa fue el abandono del enfoque clasista del partido, en el partido y por el partido; y ese abandono de la concepción del carácter de clase obrera del partido y del estado socialista, empezó muy de madrugada, en la etapa insospechada del camarada Stalin.

Este abandono del enfoque de clase posteriormente se profundizó con la concepción "jrushoviana" del Partido de Todo el Pueblo (“como ya no existe clase capitalista en la URSS, el partido debe representar a todo el pueblo”). Pero este estudio debe ser riguroso, sistemático, profundo, analítico, inductivo-deductivo encajado en el método dialéctico.

De lo contrario caemos en el facilismo de formular proposiciones demasiado generalizantes y vacías de contenido como “China ha dado un viraje contrario a sus exigencias revolucionarias del siglo pasado” , sin haber analizado ni comprendido el origen, factores de clase y evolución del “viraje”. Como ejemplo en este caso, se debe necesariamente estudiar la llamada “revolución cultural” y el golpe de estado antiobrero de Mao que descabezó y liquidó la flor y nata del Partido Comunista chino, lo mismo que el reemplazo del marxismo por el pensamiento-mao condensado en el libro rojo que finalmente terminó facilitando el terreno a la germinación del nacionalismo panasiático - sinocentrista sobre cuya base se erigió la formación de transnacionales capitalistas con relaciones sociales de producción capitalistas.

SEGUNDA PARTE

“La solidaridad internacional socialista ha desaparecido. Desde la gran división socialista, la situación mundial ha cambiado mucho.”

No es tan cierto que haya desaparecido la solidaridad internacional obrera. Cuba nunca abandonó el principio del internacionalismo proletario –que creo es a lo que se refiere Milciades -ni tampoco los partidos marxistas-leninistas como el griego o el portugués, u organizaciones clasistas como la Federación Sindical Mundial; se está vigorizando en Venezuela y con más firmeza en el KKE (griego) y ello se extiende y consolida cada vez en el planeta, luego de un temporal repliegue. Unidad Popular, en mi patria pequeñita –Arequipa- tiene al internacionalismo como un principio muy sagrado y lo adopta tanto porque sabe que la clase obrera internacional debe unirse porque nada tiene que perder, solo las cadenas y si un mundo que ganar.

Cierto, ha desaparecido la solidaridad “socialista” de la llamada “Internacional Socialista” de los partidos socialdemócratas y burgueses al que pertenece el partido de Alan García: el Apra. En realidad esa solidaridad desapareció hace más de un siglo cuando los partidos socialdemócratas llamaron a los obreros a defender los intereses de su propia burguesía, enfrentando a obrero contra obrero en la carnicería humana de la Primera Guerra Mundial. En eso tiene razón Milciades, porque esa “solidaridad” ha sido reemplazada hoy por ONGs -como la fundación Friedrich Ebert- que invierten en organizaciones y partidos especializados en preparar a la sociedad para aceptar la inversión y el dominio de las transnacionales de la Unión Europea.

“…las ideas izquierdistas se abrieron paso apoyando o atacando el proceso de reformas estructurales…”


Milciades debería ser más claro y señalar que el Perú semifeudal, dejó de existir debido a las medidas revolucionarias dadas en el gobierno del general Velasco Alvarado, cuyo movimiento intentó la industrialización independiente del país y una serie de cambios estructurales, revolucionarios, y no “reformistas” como afirma Milciades.

Hace bien Ruiz en señalar que en época de Velasco hubo en el Perú “más reformas” que las realizadas por los gobiernos más progresistas, actuales, de países hermanos de América del Sur.

Sin embargo, Ruiz tan claro en esto, silva al techo para señalar quiénes apoyaron y quiénes atacaron a Velasco en ese periodo. Debería –entonces- responderse ¿puede, en sentido estricto, llamarse de izquierda a los partidos que se aliaron a la vieja oligarquía peruana para combatir un proceso revolucionario, antifeudal y antiimperialista?


Es demasiado vaga la expresión “las ideas de izquierda”. Los planteamientos y acciones de esa izquierda representada por Patria Roja y Vanguardia Revolucionaria se ubicaron –entonces- a la derecha de ese proceso revolucionario.

Hay muchos aspectos que analizar y formular autocrítica-diagnosis de la realidad política de las organizaciones de los trabajadores en el Perú, de los partidos y también de los llamados movimientos populares. No basta con enunciar “se necesita la unidad de la izquierda” ni “partir de la unión de los movimientos sociales”. Hay que definir conceptualmente y deslindar.

¿A qué se llama izquierda? y ¿a qué se llaman movimientos sociales? ¿Son de izquierda los partidos que defienden las transnacionales sean yanquis o chinas? ¿Son de la misma índole el movimiento social de los agricultores y proletarios agrícolas del valle de Tambo, que los “movimientos sociales” de los traficantes de terrenos como el llamado FREDICON y los liderados por los cargadores de Guillén en Arequipa?

Lo que Milciades no entiende es que la diversidad de movimientos políticos y sociales responde a intereses y aspiraciones económicas diversas, fundamentalmente. Ello genera diversidad de planteamientos y concepciones políticas.

La extracción de clase termina explicando, en última instancia, los planteamientos políticos. Por ello hay que hacer el deslinde conceptual de sindicato, partido, clase, masa, izquierda, movimiento social, pueblo, etc. Hay que realizar el diagnóstico de la situación nacional y en torno a ello debemos plantear la propuesta programática, la política de alianzas estratégicas y las coyunturales (Unidad Popular, Tesis Políticas)


“Un gobierno de extrema derecha nos dará mayores oportunidades para encontrarnos con las masas y movilizarnos con ellas”

La cita pertenece al párrafo final del aterrizaje de Milciades y habla por sí misma. Yo aquí termino formulándole unas interrogantes que espero las conteste puntualmente: ¿Debió la Unión Soviética entregar su territorio a las fuerzas del fascismo hitleriano para así “facilitar” el ansiado triunfo del proletariado mundial? ¿Apoyará Milciades a Fujimori, para lograr “la ansiada unidad en la acción”? ¿Por los mismos motivos, justificará la represión contra los campesinos de Tambo, Bagua y Cajamarca y también las fosas comunes de Accomarca y el cuartel Los Cabitos? … para llegar al poder más pronto de lo esperado, de paso que la renovación se da por si sola.

El sesudo razonamiento de Milciades ha previsto o determinado que si actuamos con su inteligencia estratégica y nos preparamos preventivamente con ella para las ocasiones que nos brinda el proceso histórico, la crisis de la izquierda se acabará. Mismo libro rojo, mismo recetario, mismo pensamiento-mao.

Como dijeron nuestros abuelos: el que nació barrigón, aunque lo fajen.
 

PRIMERA PARTE

Bien por Milciades Ruiz, que tiene la virtud de suscitar un debate necesario de cuya amplitud no se tiene conciencia hasta que he leído la última frase de su artículo. Su Aterrizaje Electoral es más, muchísimo más que un porrazo electoral en la escena peruana.

No estoy de acuerdo con varios de sus planteamientos –Milciades ni sospecha que existo y no tiene por qué atenerse a mi complacencia- y soy sincero al plantear abiertamente mis apreciaciones. Algunas, muy sintéticas pues se merecen una amplitud y detalle extensos.

Para abordar el comentario hay que empezar recalcando que debe hacerse el esfuerzo de ubicarse en un punto de vista objetivo, mejor aún en la perspectiva histórica del gran tiempo transcurrido de ciertos hechos históricos, y abandonar el acartonamiento de clisés que no por muy repetidos se convierten en verdades.

Entrando al tema, dice Milciades que la falta de unidad de la izquierda “…tiene su origen en la conducción degenerativa de la experiencia socialista en la Unión Soviética. Su política de coexistencia pacífica abandonando la estrategia de expansión de la revolución socialista abrió la gran discrepancia con China maoísta y otros países del bloque que cuestionaron severamente el cambio estratégico”.

Las discrepancias ideológicas no se dieron entre la Unión Soviética de un lado y “China maoísta y otros países del bloque”. Fue al revés, la URSS y la casi totalidad de países socialistas y partidos comunistas (81) frente a la dirección maoísta del PC chino solitariamente acompañada por el Partido del Trabajo de Albania.

La política de Coexistencia Pacífica (combatida antes por el trotzkismo) fue solamente uno de los puntos y no el cardinal de las discrepancias ideológicas. Hubieron muchas tesis en discusión: a) la caracterización de la época, b) el rol dirigente de la clase obrera en la revolución, c) las vías de la revolución, d) las tesis de la sustitución de la calidad por la cantidad, e) el papel del individuo en la historia y el culto a la personalidad, f) los saltos cualitativos, g) el carácter de los movimientos de liberación nacional, h) las condiciones objetivas y subjetivas de la revolución, i) la guerra y la paz, etc.

Tampoco hubo un abandono de la “estrategia de expansión de la revolución socialista”.

El Movimiento Comunista Internacional (MCI) incluido el PC chino, antes y después de su disidencia, nunca propugnó tal “estrategia”. Esa fue una tesis trotzquista sin arraigo en ningún partido comunista. Decían los trotzquistas “la revolución tiene que ser mundial, permanente o no es revolución”. Debería documentarse Milciades y saber que el único Partido Comunista de América Latina que se escindió fue el peruano. En toda América Latina fueron destrozadas y barridas las tesis maoístas, tanto así que el partido subsidiario del PC chino en el Perú terminó por aplaudir la restauración capitalista en China y embellecer el capital (vía Rolando Breña Secretario General).

Finalmente Milciades aterriza con la tesis de que “El triunfo de la revolución cubana dio mayores argumentos para los críticos de la política de la URSS” No Milciades, en discurso del Primero de Enero de 1970 Fidel Castro, a nombre del Comité Central del PC cubano, se pronunció abiertamente por las tesis del Movimiento Comunista Internacional. Otra cosa es que el PC cubano adoptara en 1966 algunas tesis foquistas de Regis Debray que fueron honesta y consecuentemente defendidas y sometidas a la prueba empírica con el heroico sacrificio del Che, eso no significa que estuvieran alineados con Mao, por el contrario, a Cuba, la China de Milciades, la calificó como "el matón soviético" en el Mar Caribe.

Milciades "olvida" a propósito que fueron las armas soviéticas y no las chinas "de Mao" las que determinaron el triunfo de Vietnam sobre el imperialismo yanki, las que liberaron Angola y Mozambique del colonialismo portugués y las que consolidaron el socialismo en Cuba. Las armas soviéticas fueron las que liberaron Laos y derrotaron a Polpot -sanguinario engendro contranatura de la China de Mao con los yankis- en Camboya. La China de Mao y de Milciades, por el contrario, invadió Vietnam, apoyó a Polpot y saboteó, a través de Holden Roberto reconocido agente de la CIA, la liberación de Angola.

De otro lado, el artículo de Ruiz, elucubra juicios sobre el repliegue del movimiento obrero, de sus partidos y de la ideología marxista leninista, al margen de la teoría de las clases sociales. De igual forma en lo referente a los radicalismos, debería saber que la extracción social de clase burguesa o pequeñoburguesa es la fuente donde se generan los radicalismos, por ello mismo no entiende que estos seguirán existiendo mientras no se abandone la ideología burguesa y no se estudie -mediante el método dialéctico- la realidad o pretenda o se pretenda que el marxismo sea un dogma o se lo menosprecie como método e ideología de clase. En este sentido el autor postula –aunque sin especificarlo- que el ser social no condiciona la conciencia social sino al revés.

Pero, es sabido que Lenin ya combatió la teoría pequeñoburguesa (de clase) sobre los héroes y la multitud, Jorge Plejánov ya esclareció la relación entre el dirigente y las masas en su obra “El Papel del Individuo en la Historia”. Indudablemente existió un abandono del estudio de la realidad desde el punto de vista del marxismo-leninismo (como método e ideología) y se pretendió sustituirlo por propuestas de caudillos o iluminados al mismo estilo de los socialistas utópicos.

Es la extracción social pequeño burguesa la que origina radicalismos, que pueden conquistar momentáneos entusiasmos de las masas pero al final terminan evaporados y devorados por su propio subjetivismo. El Perú es un ejemplo de ello y muy aleccionador: VR, PCR, PR, SL, Mayoría, y otros, todos de extracción y composición social pequeño burguesa-burguesa o incluso campesinista, anclados al margen de la clase obrera, adoptaron posiciones recalcitrantes y radicales y también tuvieron muy temprana desilusión del socialismo obrero, y un viraje generalmente a la social democracia de derecha.

Hace bien el autor en plantear el debate sobre las causas de la desaparición del campo socialista y el repliegue general, incluso desbande con pánico, del movimiento obrero. Pero para explicar ello es necesario partir del análisis concreto de la situación concreta –valga la redundancia- de todos y cada uno de los países socialistas, empezando por la Unión Soviética, continuando con todo el bloque socialista, sin dejar “títere con cabeza”.

Para ello hay que despojarse de juicios a priori, arrojar al abismo los subjetivismos, incinerar los prejuicios. Hay que volver a estudiar los clásicos, profundizar el estudio de nuestra realidad premunidos del método dialéctico, a partir de lo ya aportado por los clásicos. Pero en este esfuerzo es necesario juzgar desapasionadamente y estudiar también el desarrollo del capitalismo, la presente etapa de crisis general de ese sistema, hay que tener en cuenta las lecciones de la historia.

En el caso de la URSS por ejemplo, una causa fue el abandono del enfoque clasista del partido, en el partido y por el partido; y ese abandono de la concepción del carácter de clase obrera del partido y del estado socialista, empezó muy de madrugada, en la etapa insospechada del camarada Stalin.

Este abandono del enfoque de clase posteriormente se profundizó con la concepción "jrushoviana" del Partido de Todo el Pueblo (“como ya no existe clase capitalista en la URSS, el partido debe representar a todo el pueblo”). Pero este estudio debe ser riguroso, sistemático, profundo, analítico, inductivo-deductivo encajado en el método dialéctico.

De lo contrario caemos en el facilismo de formular proposiciones demasiado generalizantes y vacías de contenido como “China ha dado un viraje contrario a sus exigencias revolucionarias del siglo pasado” , sin haber analizado ni comprendido el origen, factores de clase y evolución del “viraje”. Como ejemplo en este caso, se debe necesariamente estudiar la llamada “revolución cultural” y el golpe de estado antiobrero de Mao que descabezó y liquidó la flor y nata del Partido Comunista chino, lo mismo que el reemplazo del marxismo por el pensamiento-mao condensado en el libro rojo que finalmente terminó facilitando el terreno a la germinación del nacionalismo panasiático - sinocentrista sobre cuya base se erigió la formación de transnacionales capitalistas con relaciones sociales de producción capitalistas.

SEGUNDA PARTE

“La solidaridad internacional socialista ha desaparecido. Desde la gran división socialista, la situación mundial ha cambiado mucho.”

No es tan cierto que haya desaparecido la solidaridad internacional obrera. Cuba nunca abandonó el principio del internacionalismo proletario –que creo es a lo que se refiere Milciades -ni tampoco los partidos marxistas-leninistas como el griego o el portugués, u organizaciones clasistas como la Federación Sindical Mundial; se está vigorizando en Venezuela y con más firmeza en el KKE (griego) y ello se extiende y consolida cada vez en el planeta, luego de un temporal repliegue. Unidad Popular, en mi patria pequeñita –Arequipa- tiene al internacionalismo como un principio muy sagrado y lo adopta tanto porque sabe que la clase obrera internacional debe unirse porque nada tiene que perder, solo las cadenas y si un mundo que ganar.

Cierto, ha desaparecido la solidaridad “socialista” de la llamada “Internacional Socialista” de los partidos socialdemócratas y burgueses al que pertenece el partido de Alan García: el Apra. En realidad esa solidaridad desapareció hace más de un siglo cuando los partidos socialdemócratas llamaron a los obreros a defender los intereses de su propia burguesía, enfrentando a obrero contra obrero en la carnicería humana de la Primera Guerra Mundial. En eso tiene razón Milciades, porque esa “solidaridad” ha sido reemplazada hoy por ONGs -como la fundación Friedrich Ebert- que invierten en organizaciones y partidos especializados en preparar a la sociedad para aceptar la inversión y el dominio de las transnacionales de la Unión Europea.

“…las ideas izquierdistas se abrieron paso apoyando o atacando el proceso de reformas estructurales…”


Milciades debería ser más claro y señalar que el Perú semifeudal, dejó de existir debido a las medidas revolucionarias dadas en el gobierno del general Velasco Alvarado, cuyo movimiento intentó la industrialización independiente del país y una serie de cambios estructurales, revolucionarios, y no “reformistas” como afirma Milciades.

Hace bien Ruiz en señalar que en época de Velasco hubo en el Perú “más reformas” que las realizadas por los gobiernos más progresistas, actuales, de países hermanos de América del Sur.

Sin embargo, Ruiz tan claro en esto, silva al techo para señalar quiénes apoyaron y quiénes atacaron a Velasco en ese periodo. Debería –entonces- responderse ¿puede, en sentido estricto, llamarse de izquierda a los partidos que se aliaron a la vieja oligarquía peruana para combatir un proceso revolucionario, antifeudal y antiimperialista?


Es demasiado vaga la expresión “las ideas de izquierda”. Los planteamientos y acciones de esa izquierda representada por Patria Roja y Vanguardia Revolucionaria se ubicaron –entonces- a la derecha de ese proceso revolucionario.

Hay muchos aspectos que analizar y formular autocrítica-diagnosis de la realidad política de las organizaciones de los trabajadores en el Perú, de los partidos y también de los llamados movimientos populares. No basta con enunciar “se necesita la unidad de la izquierda” ni “partir de la unión de los movimientos sociales”. Hay que definir conceptualmente y deslindar.

¿A qué se llama izquierda? y ¿a qué se llaman movimientos sociales? ¿Son de izquierda los partidos que defienden las transnacionales sean yanquis o chinas? ¿Son de la misma índole el movimiento social de los agricultores y proletarios agrícolas del valle de Tambo, que los “movimientos sociales” de los traficantes de terrenos como el llamado FREDICON y los liderados por los cargadores de Guillén en Arequipa?

Lo que Milciades no entiende es que la diversidad de movimientos políticos y sociales responde a intereses y aspiraciones económicas diversas, fundamentalmente. Ello genera diversidad de planteamientos y concepciones políticas.

La extracción de clase termina explicando, en última instancia, los planteamientos políticos. Por ello hay que hacer el deslinde conceptual de sindicato, partido, clase, masa, izquierda, movimiento social, pueblo, etc. Hay que realizar el diagnóstico de la situación nacional y en torno a ello debemos plantear la propuesta programática, la política de alianzas estratégicas y las coyunturales (Unidad Popular, Tesis Políticas)


“Un gobierno de extrema derecha nos dará mayores oportunidades para encontrarnos con las masas y movilizarnos con ellas”

La cita pertenece al párrafo final del aterrizaje de Milciades y habla por sí misma. Yo aquí termino formulándole unas interrogantes que espero las conteste puntualmente: ¿Debió la Unión Soviética entregar su territorio a las fuerzas del fascismo hitleriano para así “facilitar” el ansiado triunfo del proletariado mundial? ¿Apoyará Milciades a Fujimori, para lograr “la ansiada unidad en la acción”? ¿Por los mismos motivos, justificará la represión contra los campesinos de Tambo, Bagua y Cajamarca y también las fosas comunes de Accomarca y el cuartel Los Cabitos? … para llegar al poder más pronto de lo esperado, de paso que la renovación se da por si sola.

El sesudo razonamiento de Milciades ha previsto o determinado que si actuamos con su inteligencia estratégica y nos preparamos preventivamente con ella para las ocasiones que nos brinda el proceso histórico, la crisis de la izquierda se acabará. Mismo libro rojo, mismo recetario, mismo pensamiento-mao.

Como dijeron nuestros abuelos: el que nació barrigón, aunque lo fajen.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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