Nueva constitución

Gobierno de nuevo tipo ¡ahora!

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Elías Rojas Paredes

 

 

 

 

Vivimos momentos de enorme importancia para el cambio de la correlación de fuerzas. En las esferas del poder, en las alturas, se viene llevando adelante la confrontación de tendencias en el usufructo de los bienes públicos. El terreno de disputa es el control de los espacios de poder en el aparato del Estado y la interlocución valida con los poderes de facto. Hay confrontación en el seno de la tecnocracia y de los lobbystas; hay confrontación en quien negocia el ejercicio del poder con los poderes de facto. La reunión propuesta por Keiko al Presidente de la Republica no modifica los términos de la confrontación.


Los dueños del Perú presionan para que haya una superconvivencia abierta, que se una la derecha tecnocrática y lo que llaman “la derecha popular” para derrotar definitivamente al movimiento social, consolidar el capitalismo neoliberal y fomentar los negocios y las ganancias. Los hechos demuestran que son incapaces de administrar los intereses específicos que vienen desde los actores de la confrontación. La reunión entre Keiko y PPK ratificara la voracidad de poder que tiene el fujimontesinismo y la necesidad que tiene Keiko de afirmar su liderazgo.


Han encontrado que la mejor forma de llegar a un acuerdo lo constituye el indulto al asesino y dictador Alberto Fujimori, ello introduciría un factor de unidad en torno a los intereses empresariales basado en la impunidad de la corrupción. Ello facilitaría la superconvivencia abierta que daría estabilidad al modelo, profundizar la barbarie del capitalismo neoliberal y acabar con el miedo que les produce el antisistema.


Sin embargo, en un escenario de crisis, donde vivimos procesos de recomposición de fuerzas, las opciones políticas se ven obligadas a profundizar la relación oficialismo – oposición como garantía de constituirse en la carta de recambio electoral. No perder terreno en el campo de la confrontación, fiscalización y censura, ello debe forjar en el imaginario social que hay una sola alternativa. Si se deja ser la mejor oposición se pierde las elecciones.


Un segundo factor lo constituye la voracidad del poder, el fujimontesinismo ya controla una parte del aparato del Estado, fuera del congreso, ahora quiere más, tiene necesidad de más y sabe que tiene la fuerza para conseguirlo. Si PPK quiere gobernar tiene que asumir la fórmula de las monarquías constitucionales. “reina pero no gobierna”, lo que no significa perder el control del Ministerio de Economía y Finanzas, el verdadero centro del poder, de lo que se trata es de facilitar la realización de los intereses y negocios fujimontesinistas en relación con el gran empresariado.


Un tercer factor reside en el diseño de democracia representativa. Pensada para que el ejecutivo tenga mayoría en el legislativo. Hoy vemos todo lo contrario. Donde la beligerancia de la oposición es controlada porque no tiene mayoría para ejecutar sus denuncias y amenazas. Hoy esta oposición no puede ser controlada debido a que son mayoría, por tanto la denuncia y la amenaza es una realidad tangible. El diseño legal empuja al enfrentamiento. Se podrán poner de acuerdo pero la democracia representativa le va a pasar factura.


Un cuarto factor es que la suma de hechos: corrupción de lava jato, la impunidad de Alan García, las coimas de Toledo, los millones de la pareja Nadine – Ollanta, la incapacidad del gobierno de PPK, la voracidad del Fujimontesinismo y las evidencias de barbarie del capitalismo neoliberal crean a pasos agigantados un vació político, que no se resolverá si PPK y Keiko se unen, en la medida que el rechazo es cada vez mayor. Rechazo que se ve en el respaldo a la propuesta de cierre del Congreso y la convocatoria a nuevas elecciones.


Un quinto factor, lo constituye el hecho macizo que la posibilidad de que se constituya una fuerza política del pueblo, con claro liderazgo popular solo es posible desde las fronteras del sistema. La afirmación de una opción que juega dentro del sistema es cada vez más difícil, jugar por fuera del sistema coloca al liderazgo político en capacidad de constituirse en una real alternativa al modelo. Ese en realidad el verdadero miedo de los poderes de facto y sus hijos putativos PPK y Keiko.


Es por ello que debemos trabajar por constituir una fuerza nacional donde confluyan las diversas opciones del pueblo. Tenemos que unirnos en torno al cambio de la Constitución, para ello la movilización del recojo de firmas hacia el referéndum se constituye en la llave maestra para lograr la confluencia del pueblo, además es el instrumento que debe ir construyendo la alternativa popular. Solo así es posible sentar las bases de un gobierno que responsa a los intereses de los pequeños propietarios, de los trabajadores y de los hombres y mujeres de nuestra patria. Si queremos un gobierno de nuevo tipo tenemos que ser parte de la lucha popular, ser la representación política de la lucha de millones de peruanos. No basta la denuncia es el momento de ser alternativa.


3jul2017

 

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